imagotipo

Don Mario Vázquez Raña entrevistó al líder revolucionario

  • Redacción El Sol de México
  • en México

Organización Editorial Mexicana

Entrevista reeditada  3 de marzo de 2011

– Mi amigo Fidel

– Carácter socialista de la Revolución

– La Habana, intensa actividad

– Inaceptada la paz sin independencia

Por Mario Vázquez Raña

Diálogos con la Historia es el resultado de más de 30 años de ardua y paciente labor periodística, de constantes visitas a los 5 continentes para entrevistar a centenares de Jefes de Estado y de Gobierno; así como a personalidades de gran relevancia política internacional. En esa historia escrita que hasta el presente tiene 10 Tomos se destaca, por la importancia de su testimonio, la presencia de los principales dirigentes de la Revolución Cubana, la que, a través de un largo y complejo proceso histórico, ha estado estrechamente vinculada a nuestro país.

México y Cuba son dos países que por años han sido protagonistas de una relación amistosa, solidaria y de respeto mutuo, que ha trazado pauta entre los países de nuestra América. México abrió sus brazos al joven Martí cuando regresaba del duro destierro al que fue sometido en España; por tierra mexicana corrió la sangre del joven líder estudiantil universitario Julio Antonio Mella; nuestro país fue testigo de la preparación del grupo de miembros de la Generación del Centenario que, encabezada por Fidel Castro, con apenas 82 hombres a bordo del Yate Granma, partió del Puerto de Tuxpan hacia Cuba, en noviembre del año 1956, con la firme decisión de iniciar la lucha revolucionaria contra el Gobierno imperante en su país.

La ejemplar comunión entre Cuba y México no se ha limitado, exclusivamente, a aspectos históricos y políticos, son diversos y abundantes los ejemplos, durante decenas de años, del fluido y prolífero intercambio entre intelectuales, músicos, artistas y también en otras esferas de la cultura y del mundo académico. El deporte también ha contribuido modestamente a esta hermosa y rica relación entre dos pueblos, cuya hermandad y solidaridad ha soportado la prueba del tiempo y de los vaivenes políticos.

Desde hace mucho tiempo tenía la intención de expresar mi sincero sentimiento de respeto y admiración por Cuba y por su pueblo. En mi actividad profesional constituye una práctica y una necesidad permanente desandar archivos, escarbar en las bibliotecas, consultar fuentes y buscar información, en lugares que en ocasiones resulta imposible imaginar. En ese ejercicio, tuve la suerte de encontrar un libro, editado hace cerca de 50 años, sobre la visita del Comandante Fidel Castro a la Unión Soviética en el año 1963.

Agradezco infinitamente a un destacado dirigente de la desaparecida Unión Soviética quien tuvo la gentileza de obsequiarme ese ejemplar, el que por su especial contenido, por su valor histórico y por el tiempo transcurrido es propio de una colección. ¿Cuánto tiempo y cuántos acontecimientos cruciales de la historia de Cuba han ocurrido desde entonces? ¿Qué conclusiones pueden sacarse de esas imágenes? ¿Qué recuerdos evoca en quienes hemos tenido el honor y el privilegio de conocer, apreciar y ser amigo del principal protagonista de esa interesante historia?

Después de poner en orden las ideas y profundizar en los antecedentes y los hechos ocurridos durante este largo y accidentado camino, decidí publicar para los lectores de Organización Editorial Mexicana, una serie de Artículos, con amplitud de imágenes, que nos recrean sobre distintos pasajes de la visita de Fidel a la Unión Soviética en 1963. Para facilitar su mejor comprensión y que puedan valorar, en su justa dimensión este encuentro, considero obligado acercarnos a los momentos más importantes de la historia de Cuba que ya arriba a más de 500 años.

Cristóbal Colón desembarcó en Cuba, el 27 de octubre de 1492 y encontró, junto a los encantos de la naturaleza de la Isla, la presencia de pobladores pacíficos que le ofrecían algodón hilado y pequeños pedazos de oro a cambio de las baratijas que traían los españoles. La población de la mayor de Las Antillas se formó por diversas corrientes migratorias: las primeras probablemente procedentes del norte del continente a través de la Florida y las posteriores llegadas desde la boca del Orinoco a lo largo del arco de Las Antillas. Al iniciarse la conquista y colonización de Cuba su población no sobrepasaba los 100,000 habitantes.

La conquista de la Isla la inició Diego Velázquez en 1510, éste era un colono proveniente de La Española, actual República Dominicana, quien sometió, con la mayor crueldad, a los aborígenes cubanos. Alertados desde las islas vecinas, los habitantes de la región oriental de Cuba, en un primer momento, resistieron la invasión hispana dirigidos por Hatuey, un cacique fugitivo de La Española, quien finalmente fue apresado y quemado vivo.

La actividad económica cubana tuvo como base el trabajo indígena mediante el sistema de encomiendas”; por medio de ella, el colono español se comprometía a vestir, alimentar y cristianizar al aborigen a cambio del derecho de hacerlo trabajar en su beneficio. La espada y la cruz fue la máxima española aplicada en Cuba. El renglón económico dominante era la minería, específicamente la extracción de oro, aunque también algunos grupos eran recolectores, cazadores y ceramistas. Con un sistema de trabajo tan bestial e inhumano la población indígena fue totalmente liquidada en apenas unos pocos años de colonización.

Corsarios y filibusteros franceses, holandeses e ingleses asolaban el Caribe, capturaban navíos y saqueaban ciudades y poblados. Cuba no escapó de esos asaltos: los nombres de Jacques de Sores, Francis Drake y Henry Morgan mantuvieron en pie de guerra, por más de un siglo, a los habitantes de la Isla.

La Guerra de los Siete Años (1756 – 1763), que involucra a toda Europa, incluida España, tuvo como causa la lucha por el predominio en el continente y por el control colonial de la India y América del Norte. Como consecuencia de este conflicto y por el enfrentamiento entre España e Inglaterra La Habana fue tomada por los ingleses. Durante la ocupación militar que tuvo lugar entre agosto de 1762 y julio de 1763, La Habana fue escenario de una intensa actividad mercantil que pondría de manifiesto las posibilidades de la incipiente economía cubana.

Por necesidades económicas, básicamente por la urgencia de buscar rápido y a muy bajo costo la fuerza de trabajo necesaria para la industria azucarera, la población indígena fue sustituida por los negros traídos de África cazados como animales y desarraigados para siempre de su tierra. A partir de 1770, en sólo treinta años, llegaron a Cuba más esclavos africanos que en el siglo y medio anterior. Con una población que en 1841 superaba ya el millón y medio de habitantes, la Isla albergaba una sociedad muy diversa que iba desde una oligarquía de terratenientes criollos y grandes comerciantes españoles a una gran masa esclava, unida a las capas medias integradas por negros, mulatos libres y blancos humildes provenientes del campo y las ciudades.

La política colonial, discriminatoria y rapaz, aplicada por España en Cuba tras la pérdida de importantes posesiones en nuestro Continente, incluida México y que recién celebró su Bicentenario, frustró las expectativas reformistas que tenía la población cubana. Esta circunstancia favoreció el desarrollo de otra corriente política que era partidaria de la anexión a los Estados Unidos, a la que se unía un sector de los hacendados más ricos, animados por las posibilidades que ofrecían los estados esclavistas del sur. Otras corrientes políticas estuvieron presentes en el escenario político cubano, entre ellas la separatista, más radical, que aspiraba a la total independencia de Cuba.

El 10 de octubre de 1868 el Movimiento Independentista, ante el cierre de todas las vías pacíficas para aplicar las reformas y obtener la autonomía de Cuba por parte de España, decidió levantarse en armas, Carlos Manuel de Céspedes, rico terrateniente oriental, hoy considerado en Cuba como el Padre de la Patria, fue el líder de aquel Movimiento. Céspedes, en su ingenio La Demajagua, proclamó la independencia de Cuba y dio libertad a sus esclavos. Fue Presidente de la República de Cuba en armas. La Guerra de los Diez Años (1868 – 1878) concluyó sin que se lograra la tan ansiada Independencia de Cuba.

La diferencia en la correlación de fuerzas, el desgaste físico, las divisiones internas, la falta de recursos y la política pacifista de España, provocaron que una parte del movimiento insurgente aceptase las propuestas de paz del General español Arsenio Martínez Campos. La paz sin independencia, firmada en El Zanjón en 1878, no fue aceptada por los sectores más radicales de las fuerzas mambisas, en especial por el General Antonio Maceo, jefe de las fuerzas del Oriente y Lugarteniente General del Ejército Libertador, quien hizo pública su posición en la histórica Protesta de Baraguá, donde expresara su decisión de continuar la lucha.

José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, quien desde su adolescencia se consagró al ideal independentista y cuyos vínculos con el movimiento conspirativo, le permitieron comprender, a partir de la experiencia del 68, que la Revolución Cubana debía asentarse sobre nuevas bases programáticas y organizativas. Dotado de exquisita sensibilidad poética y brillantes facultades oratorias, Martí poseía también un profundo pensamiento político, enriquecido por la experiencia de sus años de vida en España, Estados Unidos, México y otros países latinoamericanos. Se dedicó en cuerpo y alma a la organización de la nueva guerra por la independencia de Cuba, la cual se inició el 24 de febrero de 1895. Martí, el líder de aquella gesta, desembarcó en Cuba proveniente de República Dominicana, acompañado de Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador. A los pocos días de su arribo a tierra cubana cayó en combate en la acción de Dos Ríos, en la antigua provincia de Oriente. A pesar del duro golpe que significó su caída, la guerra continuó su marcha, se extendió por todo el país y concluyó con la exitosa Invasión de Oriente a Occidente, dirigida por los Generales Gómez y Maceo.

Para enfrentar la insurrección generalizada en el país, España envió como Capitán General de la Isla a Valeriano Weyler, quien al llegar a Cuba implantó una política de exterminio masivo de la población civil por el apoyo que ésta brindaba a los insurrectos. Pese a la reconcentración de la población rural y al elevado costo humano de la contienda, Weyler no pudo frenar el avance de la Revolución. La Invasión y las campañas de Gómez en La Habana y de Maceo en Pinar del Río, mantuvieron en jaque al ejército colonialista español decretando su derrota y desmoralización total.

Con la guerra ganada, en febrero de 1898, se produce la explosión del acorazado norteamericano Maine en el Puerto de La Habana, pretexto utilizado por Estados Unidos para intervenir en la guerra. Aunque E. U. admite formalmente la independencia de Cuba no reconoce sus instituciones. Estados Unidos entra en la guerra con España y con la colaboración de las fuerzas mambisas, desembarca sus tropas en Santiago de Cuba; sin embargo, impidió la entrada de las fuerzas insurgentes en esa ciudad. Meses después, España traspasó Cuba a los Estados Unidos, ignorando totalmente al Ejército Libertador, su adversario durante 30 años y desconociendo las instituciones representativas del pueblo cubano.


Fidel Castro y el camino hacia la revolución


II Parte

En esta segunda entrega de artículos cuyas entrevistas están incluidas en los 10 Tomos de Diálogos con la Historia, sigo aproximando a los lectores de Organización Editorial Mexicana a los momentos de mayor trascendencia de la historia de Cuba, incluida una valoración profunda y crítica del Comandante Fidel Castro sobre el proceso revolucionario cubano.

El 1° de enero de 1899, Estados Unidos toma formalmente posesión de Cuba. La ocupación militar se legitimó mediante el Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898. Durante la ocupación se dictaron las disposiciones necesarias para la convocatoria a la Asamblea Constituyente, según la Ley Militar N° 301 del 25 de julio de 1900. Por dicha orden, la Convención debía redactar y aprobar una Constitución para el pueblo de Cuba y como parte de ella, definir y acordar con el Gobierno de Estados Unidos lo referente a las relaciones que deberían existir entre ambos gobiernos. En medio de los trabajos de la Comisión cubana encargada de dictaminar sobre esas futuras relaciones, el Congreso norteamericano aprobó la Enmienda Platt, apéndice que por imposición de los Estados Unidos fue agregado a la Constitución de Cuba, con la cual el gobierno de ese país se otorgaba el derecho a intervenir en los asuntos internos de la isla cuando lo entendiera conveniente y a obtener concesiones para bases militares. Este apéndice estuvo vigente hasta 1934 cuando se aplican métodos más actualizados para el dominio sobre Cuba. De esta imposición surgió la actual Base Naval de Guantánamo. Como se podrá apreciar, el conflicto entre Cuba y Estados Unidos surge desde el mismo nacimiento de la República Neocolonial y ha estado presente durante más de cien años. Este hecho, como veremos más adelante, será la génesis de lo ocurrido en Girón, en la Crisis de Octubre y durante los más de 50 años que tiene la Revolución Cubana.

El 20 de mayo de 1902 se establece la República y fue su primer Presidente Don Tomás Estrada Palma, quien había sustituido a Martí en la dirección del Partido Revolucionario Cubano y contaba con el beneplácito de las autoridades norteamericanas. Durante la primera mitad del siglo XX, la política de la Isla fue agitada y convulsa, que incluyó también una nueva intervención de los Estados Unidos. El hambre, la miseria, la corrupción, la falta de oportunidades y la discriminación social y racial, unido a una seguidilla de Gobiernos Constitucionales, entre los que destaca la dictadura del General Gerardo Machado, quien ordenó el asesinato de Julio Antonio Mella en México y la ejecución de un Golpe de Estado Militar, fueron creando las condiciones necesarias para el estallido revolucionario.

Los destinos de Cuba fueron regidos, a sangre y fuego, por el General Fulgencio Batista y los militares. Pero esta forma autoritaria fue incapaz de dar estabilidad a la situación política y económica de Cuba. La lucha de las fuerzas de izquierda en el país y el influjo de la Segunda Guerra Mundial condujeron, por el contrario, a una transacción con las fuerzas revolucionarias y democráticas que derivó en la promulgación de una nueva Constitución en 1940, en la que se incluyeron importantes reivindicaciones populares.

Cuando casi era seguro el triunfo electoral del Partido Ortodoxo, opositor al régimen y en cuyas filas militaba el joven Fidel Castro, Fulgencio Batista encabezó una asonada militar y asaltó el poder el 10 de marzo de 1952, suspendiendo la vigencia de la Constitución del 40. Fue la beligerancia de los sectores populares, en especial de la joven generación, la que se opuso a este Golpe de Estado. De sus filas nació el movimiento encabezado por Fidel, quien preconizaba como estrategia, la lucha armada contra la tiranía. Las acciones se desencadenarían el 26 de julio de 1953, concebidas como el detonante para una insurrección popular. Al fracasar, en términos militares, el asalto a los Cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, decenas de asaltantes fueron hechos prisioneros y la gran mayoría asesinados. Otros sobrevivientes, entre los que se encontraban Fidel y Raúl Castro, fueron juzgados y condenados a prisión.

Luego de la amnistía decretada por el gobierno de Batista en 1955 y ante la imposibilidad de la lucha cívica contra la dictadura, Fidel parte rumbo a México con la intención de organizar una expedición e iniciar la guerra revolucionaria. El 2 de diciembre de 1956, procedentes de Tuxpan, desembarcan los expedicionarios del yate Granma por la playa Las Coloradas, en la provincia de Oriente. Fueron sorprendidos por las fuerzas de Batista, los sobrevivientes se repusieron del revés inicial y el 1° de enero de 1959, luego de más de dos años de una cruenta lucha en la sierra y en el llano, en todo el territorio nacional, el Ejército Rebelde, dirigido por Fidel, tomó el poder, comenzando así una nueva etapa en la Historia de Cuba, de la cual presentaremos sus momentos más relevantes de los últimos 50 años.

Una evaluación profunda y crítica sobre los hechos más importantes del proceso revolucionario cubano, es ofrecida por el propio Comandante Fidel Castro en las múltiples entrevistas que le he realizado en las últimas tres décadas. Nadie mejor que él para mostrarnos la visión del Gobierno Cubano sobre cada acontecimiento. Por su valor histórico y por su vigencia, en estas presentaciones de Organización Editorial Mexicana expondremos fragmentos de varios textos en los que se transcriben literalmente los conceptos e ideas expresados por el Presidente Castro en relación con los temas objeto de análisis.

Durante más de 30 años he mantenido una gran amistad con el Presidente Fidel Castro. Igual puedo decir de su hermano Raúl; ahora Presiente de Cuba y quien, por más de 45 años, fue Ministro de Defensa, por cuya responsabilidad estuvo muy directamente vinculado con la Unión Soviética. En la época de aprendiz a guerrillero de Fidel y en su preparación militar tuvimos ocasionales encuentros aquí en México. Posteriormente, juntos compartimos la ilusión, hecha realidad, de organizar en Cuba, en apenas 6 meses, unos Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1982; juntos compartimos los extraordinarios esfuerzos que hizo Cuba, con el apoyo de la ODEPA, para organizar unos excelentes Juegos Panamericanos en el año 1991; precisamente cuando apenas hacía 2 años se había producido la debacle del llamado campo socialista y comenzaba a sentirse su impacto negativo en la economía cubana, lo que en la práctica ha significado para Cuba un segundo bloqueo económico.

Ha sido el propio Presidente Castro quien, en una entrevista realizada en sus Oficinas en La Habana, en octubre de 1990, me platicara sobre las relaciones con la URSS y otros países de Europa Oriental y que en buena medida nos permitiera comprender el significado de su visita a ese país en 1963, a partir de una pregunta que le formulara al respecto.

-Señor Presidente Fidel Castro, para Cuba, sus relaciones con la Unión Soviética y otros países de Europa del Este tenían, a través de muchos años, una importancia muy especial. Algunos hasta hablaron de dependencia tanto económica como política. ¿Cómo afectan a estas relaciones los cambios radicales que han tenido lugar en Europa del Este?

“Amigo Vázquez Raña, creo que hoy en día aún aquellos que nos llamaron satélites en determinados momentos, aún aquellos que creían que obedecíamos órdenes desde afuera y que tantas veces nos quisieron humillar con aquella palabreja que nunca nos ofendió, porque ser solidarios es un principio, ser hermanos de los revolucionarios es un principio, lo fue, lo es y lo será siempre; pero aquellos que algún día se imaginaron que éramos satélites, espero que no les quede ni la más remota sombra de duda de que ni fuimos, ni somos, ni seremos jamás satélites de nadie.

“Debemos decir que esta Revolución la hicimos por nuestra cuenta, no nos la hizo nadie. La hicimos nosotros. La defendimos nosotros, la salvamos nosotros y continuaremos haciéndola. Continuaremos defendiéndola y continuaremos salvándola cuantas veces sea necesario. No le pedimos permiso a nadie para hacer la Revolución. No contábamos con nadie. Surgió la solidaridad internacional, surgió la cooperación económica, la cooperación en armas. ¡Magnífico! ¡Maravilloso! Y de esto siempre estaremos agradecidos. La existencia de la Unión Soviética y del campo socialista fue algo de extraordinario valor para nuestro país en aquellas circunstancias. Como era lógico, se establecieron las relaciones políticas y económicas que fueron evolucionando hacia formas realmente admirables de colaboración, hacia formas nuevas, que significaban la aplicación de la mejor esencia de los principios del marxismo leninismo. Así, no desde el primer año, sino con el curso del tiempo, se fueron estableciendo acuerdos económicos entre esos países socialistas y Cuba, entre la Unión Soviética y Cuba. Cuando en la práctica descubrimos el fenómeno del intercambio desigual, cuando en la práctica descubrimos que los productos que importábamos subían constantemente de precio, mientras los precios de nuestros productos se mantenían a lo largo de un quinquenio, establecimos una correlación de precios entre lo que exportábamos y lo que importábamos. Nunca se hizo nada más justo en la historia de las relaciones económicas entre los pueblos y en la historia de las relaciones económicas entre países industrializados y países subdesarrollados que habían sido colonias y han sido explotados y mantenidos en el atraso por siglos de colonialismo o de neocolonialismo. Así, a lo largo de los años, se establecieron las bases de los intercambios comerciales entre los países socialistas y Cuba, que eran muy justas; sobre esas bases, que eran muy sólidas y que tendrían que comprender un largo número de años, hasta que nuestros niveles de desarrollo fuesen similares a los niveles de desarrollo industrial de esos países. Ese período histórico no ha concluido, sólo ha transcurrido una parte de ese necesario período histórico.

“Sobre esas bases se construyeron nuestras industrias, se desarrolló y mecanizó nuestra agricultura, sobre esas bases se electrificó el país.

“Elaboraban los planes quinquenales entre los países socialistas y nosotros. Sobre esas bases se elaboraban planes por 15 y 20 años, en un constante intercambio de opiniones entre los órganos de la planificación de esos países y nosotros.” (Diálogos con la Historia, Tomo 1 y 2, páginas 73, 74 y 75)


Fidel Castro, América y África


III Parte

En los años de constantes intercambios, visitas, entrevistas y encuentros oficiales y personales con Fidel Castro, he podido apreciar a un hombre de un carisma especial, atrayente, conversador, culto, firme, congruente con sus principios y sus ideas, sensible, profundamente ético, solidario y amigo leal. El proceso de surgimiento, consolidación y deterioro de las relaciones con la Unión Soviética es una muestra fehaciente de esas cualidades. La historia se encargará de situarlo en el lugar que le corresponde. Podremos estar de acuerdo o no con sus ideas, con su visión del mundo, con sus métodos; pero no se podrá negar que ha sido un gran líder, que ha trazado pauta en una época histórica difícil, convulsa y confusa para muchos países de nuestro continente. Me siento muy orgulloso y profundamente honrado con la amistad que he tenido y tengo con el Comandante Fidel Castro y con su hermano Raúl, Presidente de Cuba.

La imagen de Fidel Castro y su papel en la Historia de Cuba de América y de África ha crecido significativamente. Es reconocido y respetado por unos y criticado por otros. Su posición frente a Estados Unidos, durante más de 50 años en defensa de la soberanía nacional de su país, es motivo de admiración y respeto. Sobre ello me respondió en 1990:

-Señor Presidente Castro, de esa gente que viene en grupos y le dicen que no creían que Cuba era así, ¿hasta dónde cree usted que eso es cierto o nada más se lo dicen por sacarse una fotografía con usted?

“Tenemos la experiencia. Tú sabes, Mario, cuando alguien te miente, porque es más fácil descubrir a un mentiroso que a un cojo, dice el refrán. Hablo con turistas, no es que hable con funcionarios y llegan y me lo vienen a decir espontáneamente, no es que yo saque la conversación. Muchas veces bromeo con ellos y les digo: yo que creía que ustedes eran gente capaz, que no podían ser confundidos fácilmente y se han creído todas esas cosas que les dijeron. Lo que hago es bromear con ellos, por regla general son turistas u otros visitantes y de distintas partes. Es así, es un fenómeno; además, tiene cierta lógica, Mario. Nos han pintado peores de lo que somos, nos han pintado diferentes de lo que somos, han creado toda una leyenda tremenda y claro, cada vez que se da un fenómeno de esos, la gente que tenía un impresión se lleva otra. Si te pintan como un monstruo, como Satanás, dicen millones de horrores y después ven que tu eres un ser común y corriente, pareces mejor al compararte con la imagen que se hicieron de ti. Creo que hay un poco de efecto psicológico en todo eso. Exageran tanto las cosas que hemos hecho”. (Diálogos con la Historia, Tomos 1y 2, página 501).

En mis amenas y largas pláticas con Fidel y lo podrán los lectores comprobar en “Diálogos con la Historia”, yo hacía una pregunta breve y él exponía, ampliamente y con lujo de detalles, sus argumentos e ideas. Quienes lo tratamos de cerca nos preguntamos ¿en qué tiempo leía y profundizaba sobre los diversos temas que trataba a diario? ¿Cómo puede recordar, hasta el más mínimo detalle, hechos tan remotos? ¿Cuándo descansa? ¿De dónde saca tiempo para atender a tantas personas? En no pocas ocasiones intercambiamos ideas y puntos de vista, los que no siempre fueron coincidentes. Sin embargo, compartíamos las mismas preocupaciones sobre el bienestar de nuestros pueblos, sobre la educación, sobre la salud, sobre el deporte, sobre la igualdad de oportunidades y sobre la paz y la solidaridad.

Sin lugar a dudas, el Comandante Fidel Castro ha ejercido una gran influencia en el curso de los acontecimientos tanto en Cuba como en varios países de América Latina, fundamentalmente en las décadas de los años 60 y 70. Hoy los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, entre otros, son seguidores de sus postulados sobre el desarrollo social y sobre la integración frente a la política de Estados Unidos. En relación con este tema me respondió una pregunta que le hice en la entrevista de 1990:

-Señor Presidente Fidel Castro, la mayoría de los Jefes de Estado de América Latina y también de otros continentes que he tenido la oportunidad de entrevistar, lo admiran, lo respetan y lo quieren mucho; sin embargo, no dejan de criticarlo. ¿A qué atribuye usted eso?

“Figúrate, Mario, cuántas interpretaciones, a lo mejor están equivocados en admirarnos y a lo mejor tienen toda la razón del mundo en criticarme; por lo tanto, me resulta más difícil a mí hablar de eso, que a ti hablar de la Organización Deportiva Panamericana. Tratando de olvidarnos de los factores personales, pienso que ellos admiran las posiciones de principios de Cuba y su honradez. No sé si podría añadir a esto que pienso que admiran la valentía de Cuba y la decisión de defender su causa, sus ideas, su independencia. Pueden reconocer también que Cuba ha tratado de ayudar a los países. Mario, Cuba ha enviado miles y miles de médicos, profesores, técnicos, a decenas y decenas de países del Tercer Mundo. Cuba ha defendido la causa del Tercer Mundo en todos los eventos internacionales, tanto en lo que se refiere a la deuda externa, al nuevo orden económico internacional, como a todas las negociaciones para eliminar las barreras del comercio. Nosotros defendimos hasta cosas que nos perjudicaban, como fueron las famosas 200 millas, ya que teníamos una flota desarrollada que pescaba por todas partes y nos perjudicamos considerablemente. Es decir, que hemos sabido defender causas justas o que nos han parecido justas, aun cuando nos han perjudicado. Cuba, por ejemplo, se sumó a la campaña contra el hábito de fumar, a la campaña de la Organización Mundial de la Salud contra el tabaco, a pesar de ser uno de los productos más importantes de nuestras exportaciones. Es decir que tenemos muchos ejemplos de esos. A mí me entregaron una medalla porque dejé de fumar y no dejé de hacerlo por cuestiones de salud personal, algunos creyeron eso; realmente lo hice para apoyar la campaña contra ese hábito. Mantener posiciones de principio, siempre inspira respeto entre la gente. Creo que nuestro espíritu de independencia puede inspirar respeto. Y pienso que las críticas pueden estar fundadas en hechos objetivos o en diferencias de puntos de vista sobre cuál debe ser el sistema económico y social predominante; diferencias en este sentido, las llamaremos ideológicas. Hoy día resulta un poco difícil saber dónde está la derecha y dónde está la izquierda, porque veo mucha gente de derecha haciendo cosas de izquierda y veo mucha gente de izquierda haciendo cosas de derecha. Considero que pueden estar influidos por algunos de estos conceptos y creo también, Mario, sería justo decirlo, que hay mucha publicidad adversa contra Cuba a partir de Estados Unidos que domina los medios de comunicación, desinforma mucho y estimo que hay desconocimiento en muchas personas de lo que es Cuba. Te lo digo porque constantemente estamos recibiendo delegaciones extranjeras, conmigo hablan muchas personas y me dicen: yo me imaginaba que su país era de tal forma, creía otra cosa, tenía otra información acerca de su país. Con ese fenómeno me encuentro constantemente en las relaciones internacionales, que es la cuestión de información. No hay duda de que esa maquinaria de información y de divulgación de Estados Unidos es muy poderosa, aunque tenemos algunos amigos entre los publicistas norteamericanos porque, como tú viste, algunos transmitieron los Juegos. Ahí creo que hicimos lo más sabio, nos pusimos de acuerdo contigo y analizamos este punto de vista: ¿Debemos bloquear, por razones financieras, la divulgación de estos Juegos, aunque el gobierno de Estados Unidos no permita el pago? Y de común acuerdo, la ODEPA y Cuba llegamos a la conclusión de que no era correcto que se bloqueara la información sobre los Juegos. Y gracias a eso hubo una amplia divulgación también por parte de cadenas de televisión y órganos de prensa estadounidenses. Pero tú sabes cómo son las cosas”. (Diálogos con la Historia, Tomo 1 y 2, páginas 499, 500 y 501).

Don Mario Vázquez Raña entrevistó a Fidel Castro

Don Mario Vázquez Raña entrevistó a Fidel Castro


El deporte y la revolución


IV Parte

– El estadista que empezó siendo comunista utópico

– Victoriosos juegos panamericanos, La Habana ’91

– La expulsión de cuba en la OEA

– Un programa económico inspirado en la revolución

El deporte y sus valores fue siempre un importante hilo conductor de nuestra larga y fructífera relación. Fidel ha sido un hombre profundamente convencido sobre la necesidad de la práctica del deporte y la actividad física como elemento esencial en la formación integral de la personalidad; como factor de una influencia fundamental en la salud, la calidad de vida y el mejoramiento de la sociedad humana. Fue un atleta destacado a nivel universitario, entre otros deportes practicó el atletismo, el baloncesto, el béisbol, la natación y el tiro. Como estadista, con conceptos muy definidos y una estrategia clara, ha aplicado un modelo deportivo que ha situado a su país entre las primeras diez potencias del mundo, aunque, por las razones que conocemos, en la época actual acusa de cierto descenso debido, en lo fundamental, a una difícil situación económica. La organización, con gran éxito, de los XI Juegos Panamericanos “Habana 91” fue una gran victoria para Cuba y un importante paso en la consolidación de su sistema deportivo. También fue un importante logro personal de Fidel. Recordemos que los Juegos se desarrollaron en medio de la grave crisis provocada por la caída del campo socialista. A los 20 años de ese extraordinario evento que se cumplen en agosto del 2011 y en el cual Fidel participó muy activamente asistiendo conmigo a las competencias de todos los deportes, por su vigencia es útil recordar lo que me respondió sobre el significado de los Juegos Panamericanos para Cuba en diciembre de 1991. Considero que esta reflexión es muy actual y válida para cualquier país que organice unos Juegos Continentales. – Señor Presidente Castro, siento que no me corresponde hacerle esta pregunta, pero nos podría decir ¿qué le dejó a Cuba la celebración de los Juegos Panamericanos? “Ahí te voy a contestar y con una franqueza muy grande. Mario, estoy asombrado de lo que significaron los Juegos Panamericanos para las relaciones de Cuba con América Latina. Tú no te imaginas la cantidad de personas que me han hablado de los Juegos Panamericanos; no te imaginas la cantidad de dirigentes culturales, políticos, empresariales, de todo tipo, que me han hablado de lo que se divulgó sobre Cuba en esos días y cuánta gente cambió su opinión sobre Cuba con motivo de esos Juegos. Creo, Mario, que nunca ha habido un evento en la historia de nuestro país que haya tenido más impacto en las relaciones con América Latina que el que han tenido los Juegos Panamericanos. Te lo digo con todo desinterés, no con el ánimo de halagarte; tú sabes que no me caracterizo por ser hombre que busque argumentos para halagar a las personas, pero sí me gusta reconocer sus méritos. A propósito de eso, y me alegro que lo hayas mencionado, te repito, jamás en mi vida he oído tanto reconocimiento y jamás he oído a tantas personas hablar de lo que significó para el conocimiento de Cuba la forma en que desarrolló ese evento en nuestro país. Te digo que hay que inclinarse con respeto ante lo que es el deporte y lo que significa, para hacer que la gente se conozca y los pueblos se unan. Como tú dices que no debes hacer la pregunta, ya me callo y que todos tus méritos en esto se sobreentiendan; no quiero, sin embargo, que se sobreentienda nuestra gratitud, quiero expresarla de manera muy concreta y precisa y no una simple gratitud, Mario, eso lo he manifestado también en mis conversaciones con los dirigentes latinoamericanos, con cuantas personas me han hablado de los Juegos Panamericanos, con lo cual me he llegado a convertir en el mayor defensor de tus actividades dentro del deporte en América Latina y en el mundo. “Mario, fue muy justo cuando reconociste el esfuerzo del pueblo cubano, no te imaginas lo contento, lo satisfecho y lo agradecido que está nuestro pueblo por tus palabras. Tuvimos hasta suerte porque el día de la inauguración pudieron haber caído cien relámpagos sobre aquel estadio; sin embargo, todo se desenvolvió de forma normal. Me quedó la impresión de que quedaste contento, de que estabas satisfecho y feliz por el desarrollo del evento y creo que nosotros no nos quedamos atrás de los esfuerzos que tú hiciste. El mérito yo lo pondría a la inversa: en primer lugar fue tuyo, en segundo lugar fue de nuestras organizaciones deportivas, hay que incluir a José Ramón Fernández y su excelente papel en todo eso, en tercer lugar la colaboración del gobierno y de todas las autoridades y en especial y excepcional lugar, como bien tú lo dices, el aporte del pueblo tanto en la organización, en el desarrollo, en las construcciones como en todo lo relativo a los Juegos y de modo particular la hospitalidad con que recibió a todos. Fue un éxito colosal y me alegro de que lo hayas mencionado en esta entrevista”. (Diálogos con la Historia, tomos 1 y 2, páginas 498 y 499). No es el objetivo de los artículos que he decidido publicar hacerle una apología a Fidel Castro. No es mi estilo ni a Fidel le gustaría; sin embargo, sería imposible escribirlos y abordar los acontecimientos que los motivan sin tener como antecedente la historia de Cuba, el momento en que tienen lugar, la coyuntura internacional y el papel clave que en ellos desempeñó el liderazgo de Fidel Castro. Para poder interpretar el contenido y el mensaje que transmite el libro sobre el viaje de Fidel Castro a la URSS, deben tenerse muy en cuenta las razones que sirvieron de base a esa muy estrecha relación, de carácter político y económico, entre Cuba y la Unión Soviética. ¿Cómo se explica que Cuba, ubicada en esta área geográfica, en un escenario histórico-cultural y natural muy propio, decidiera enrolarse en un mundo que para aquel entonces, parecía tan distante y ajeno? Sin pretender hacer un análisis histórico y con el necesario rigor científico sobre el profundo y radical cambio de la política exterior aplicada por la naciente Revolución Cubana considero que en ella influyó, de manera decisiva y cada uno con su peso específico, distintos factores, entre los cuales pudieran señalarse el propio programa económico-social que había inspirado a la Revolución, la formación ideológica socialista de sus principales dirigentes, la creciente agresividad del gobierno de los Estados Unidos, la expulsión de Cuba de la OEA; medida honrosamente no acatada por México; la necesidad de defender y preservar el proceso revolucionario que comenzaba a ser agredido y la urgencia de buscar los recursos económicos indispensables para desarrollar y garantizar la supervivencia de un país devastado por la política del régimen anterior y por dos años de intensa guerra. Inmediatamente después del triunfo de enero de 1959, Fidel y la Revolución que encabezaba, emprendieron el largo camino que en lo fundamental había sido trazado en el Programa del Moncada, la segunda fortaleza militar del país, ubicada en Santiago de Cuba, atacada por Fidel y un grupo de revolucionarios el 26 de julio de 1953 y por cuyos hechos, el grupo sobreviviente guardó prisión hasta 1955. Al producirse la amnistía decretada en ese año por presión popular, la mayoría de ellos se trasladó a México para preparar lo que sería después la expedición del Granma. El decursar histórico y la velocidad con que ocurrieron los acontecimientos, marcados por el creciente enfrentamiento con los Estados Unidos, llevaron a Cuba a proclamar el 16 de abril de 1961, el carácter socialista de la Revolución, apenas a dos años del triunfo. Con esa decisión se dio un paso muy importante hacia lo que serían las complicadas relaciones de Cuba con la URSS y el Campo Socialista. Sobre la orientación socialista de los principales dirigentes de la Revolución Cubana en la entrevista de diciembre del 91 el propio Fidel hizo la siguiente confesión: -Señor Presidente Fidel Castro, mucho se ha hablado de que cuando usted tomó el mando de Cuba, no era exactamente un comunista radical, ¿qué dice usted a eso? “Yo realmente, Mario, empecé siendo un comunista utópico, eso lo he dicho muchas veces; cuando empiezo a estudiar Economía en la Universidad y no entendía ni simpatizaba con una serie de fenómenos que se presentaban en la sociedad capitalista. De ahí que empecé siendo un socialista que no tenía una base científica, una base doctrinaria marxista-leninista; por aquella época se mencionaban los nombres de esos pensadores entre muchos otros. Es cuando tengo contacto con la literatura marxista que le empiezo a encontrar una explicación a todas mis inquietudes acerca del sistema social prevaleciente y del sistema económico que a mi entender debía existir en la humanidad. De ahí que esas ideas y esos materiales ejercieran una fuerte influencia sobre mí. A mi nadie me adoctrina, yo me autodoctrino, me autoeduco en ese sentido político; no fue la influencia de ningún preceptor o algo así, que mucha gente lo ha tenido. Cuando me gradúo en la Universidad de La Habana ya mi ideología es marxista-leninista; tengo una apreciación personal de las condiciones peculiares de Cuba, de América Latina, del mundo. Desde entonces pensaba ya cuál era el camino a seguir para llevar a cabo la revolución social en Cuba; esto fue en fecha tan temprana como en el año 1950 o el 51, podemos decir en el año 1951, dos años antes del Moncada, los caminos eran distintos, pues se ajustaban a las condiciones específicas de nuestro país en aquel momento. Así que pudiéramos decir que en cuanto a ideales, a objetivos, mis ideas eran realmente comunistas. Pensaba, sin embargo, que no era ese el momento de intentar establecer un régimen socialista en Cuba. Creo que pensaba con realismo que aquello no estaba en el orden del día. Había que hacer la Revolución, grandes transformaciones y aplicar una serie de ideas que están en el discurso de “La Historia me Absolverá”, que fue con el que me defendí en el juicio del Moncada. Si ese documento se analiza bien, se encuentran ahí ya todas las premisas de una revolución socialista; era una revolución social profunda que conduciría inexorablemente, más tarde, hacia el socialismo. Lo que se puede decir es que los acontecimientos se fueron precipitando, que el enfrentamiento con Estados Unidos aceleró ese camino; no es que cambiara mis ideas, no es que realmente me convirtiera en socialista como consecuencia del enfrentamiento. Sí debo decir que tal vez no valoraba, en un grado suficientemente alto, hasta qué punto Estados Unidos intervenía y hasta qué punto obstruía el camino hacia un sistema social diferente del capitalismo. No tenía la experiencia ni las vivencias que tengo hoy, pero los ideales eran prácticamente iguales a los de hoy; excluyo a Estados Unidos de toda responsabilidad de haberme convertido en un socialista, le imputo solamente que aceleró ese proceso. En una primera fase nosotros no estábamos pensando en una revolución socialista en Cuba, aunque fueran objetivos ulteriores, sino en un tipo de revolución profunda que incluía la Reforma Agraria y otras de carácter profundo; eran las premisas de una revolución socialista”. (Diálogos con la Historia. Tomos I y II. páginas 539 y 540).


La invasión de Bahía de Cochinos o Playa Girón


V Parte

En esta quinta entrega de la serie de artículos que Organización Editorial Mexicana ofrece a sus lectores, continuamos dando seguimiento al proceso revolucionario cubano. Un acontecimiento que condujo a una rápida radicalización ideológica y política fue la invasión de Bahía de Cochinos o Playa Girón como lo conocen los cubanos. Es cierto que el gobierno cubano había decretado leyes y medidas revolucionarias como la Ley de Reforma Agraria, la nacionalización de las Empresas Eléctrica y Telefónica y la expropiación de varios centrales azucareros y los principales latifundios, medidas que tocaron muy fuerte a los intereses de E.U. en la Isla. Había enfrentamientos diplomáticos y políticos, pero con la invasión alcanzó su grado extremo el histórico diferendo entre los dos países, el que al año siguiente, con el apoyo de la entonces Unión Soviética, desencadenaría, en octubre de 1962, la muy conocida Crisis de los Misiles.

Cuba fue un país que estuvo muy estrechamente ligado a los intereses norteamericanos desde su separación de España en 1898 y años antes. La Revolución Cubana, en un principio, no se definía como comunista, pero tenía una muy clara orientación nacionalista; por ello comenzó a adoptar profundas y radicales medidas de carácter social y económico que lesionaron sensiblemente los intereses estadunidenses. La reacción de Washington fue inmediata: ruptura de relaciones diplomáticas en 1961, imposición del bloqueo económico que aún perdura, exclusión de Cuba de la OEA (Organización de Estados Americanos) y organización, mediante operaciones secretas de la CIA, de la fallida invasión de emigrados anticastristas en Bahía de Cochinos o Playa Girón, con el total apoyo logístico de E.U. y la autorización del Presidente Kennedy, en abril de 1961.

A fines de 1962, aviones espías norteamericanos U2 detectaron la construcción de rampas de misiles y la presencia de tropas soviéticas en Cuba. El 22 de octubre de ese año, con el respaldo de sus aliados occidentales, Kennedy tomó una medida de gran dureza: establecer una “cuarentena defensiva” a la Isla, es decir, un bloqueo, desplegando unidades navales y aviones de combate en torno a la Isla. Si los navíos soviéticos hubiesen decidido forzar el bloqueo, el conflicto armado entre las dos superpotencias resultaba inevitable.

Fue el momento de la Guerra Fría donde más cerca estuvo el enfrentamiento directo entre la URSS y E.U., lo que sin dudas hubiese provocado una hecatombe nuclear de imprevisibles consecuencias para la humanidad. Finalmente, tras negociaciones secretas, Jruschov lanza una propuesta aceptada por Kennedy mediante la cual la URSS retiraría sus misiles de Cuba a cambio del compromiso norteamericano de no invadir la Isla y de la retirada de los misiles Júpiter que E.U. tenía desplegados en Turquía. El mes siguiente la URSS desmontaba y repatriaba su material bélico ofensivo y E.U. levantaba la cuarentena defensiva. La forma en que los rusos actuaron en estas circunstancias no fue del agrado de los cubanos.

La rápida solución de la crisis demostró, y hoy tiene total validez, la eficacia de la estrategia de la disuasión y la importancia del diálogo entre las grandes potencias. A partir de aquel momento se establece una comunicación directa entre la Casa Blanca y el Kremlin para desactivar cualquier crisis o malentendido: el muy comentado “teléfono rojo”.

El episodio de la crisis de octubre tensó fuertemente las incipientes relaciones entre Cuba y la URSS, y constituyó una fuente de especulaciones y comentarios sobre el desarrollo de dichos acontecimientos. Interrogado por mí, en octubre de 1990, en relación con una de las informaciones publicadas en la prensa sobre el tema, Fidel aclaró, con su precisión característica, la grave acusación que se había dado a conocer.

-Señor Presidente Fidel Castro, hace unos días me encontraba en Corea y pude leer un artículo en el “International Herald Tribune” sobre las memorias de Jruschov, en las cuales se decía que usted, en 1963, durante la crisis de octubre, era partidario de un ataque nuclear en contra de Estados Unidos.

-¿Qué me puede comentar sobre esta acusación tan grave?

Serio, con la mano derecha se toca la barba y con tono muy firme, me dice:

“Mario, yo también leí cables internacionales donde se informaba que en Estados Unidos estaban publicando fragmentos de una supuesta autobiografía o notas de Jruschov relativas a aquella fecha, en que se me atribuye haber aconsejado a Jruschov un ataque preventivo con cohetes nucleares contra Estados Unidos. Tal vez, incluso Jruschov interpretó eso o puede haber interpretado alguno de mis mensajes de esa forma; pero realmente no fue así. No lo voy a explicar tampoco ahora, pero conservo, afortunadamente, los mensajes que intercambié con Jruschov en las horas más difíciles de la crisis y en los días posteriores. Los conservo. Pensé que tal vez algún día servirían para una historia; pero como últimamente se han cometido tantas indiscreciones y se han publicado tantos papeles; tal vez me vea ante la necesidad de publicarlos y de esa manera que se conozcan bien esos mensajes y cuáles eran mis puntos de vista sobre esta cuestión a raíz de la crisis de octubre, sin esperar demasiado tiempo para que las generaciones contemporáneas conozcan bien realmente las posiciones de Cuba en aquel momento.

“Tal vez esto lo agitan, con los siempre buscados fines de crear animadversión y odio contra Cuba en el seno de la opinión pública norteamericana y la cosa, repito, no es así como se dice. Las posiciones que sostuve entonces las sostengo ahora y lo que dije entonces lo diría ahora exactamente igual; no me arrepiento ni un ápice de lo que hice y lo que dije. Pero es bueno que en medio de tanta chismografía y de tanta gente que habla, nosotros divulguemos algunos de esos documentos”.

-Amigo Presidente, cuando tome la decisión de publicar estos materiales le ruego se acuerde de la Organización Editorial Mexicana.

“¡Claro que sí, Mario! Que se vea cómo todavía da vueltas la crisis de octubre, período que vivió nuestro pueblo. Período sumamente difícil que afrontó con extraordinaria sangre fría y ecuanimidad”. (Diálogos con la Historia, Tomos 1 y 2, páginas 77 y 78).

Organización Editorial Mexicana continuará con una serie de trabajos periodísticos que se publicarán en las próximas semanas y que forman parte de esta historia relacionada con la visita del Presidente Castro a la Unión Soviética. Podrán apreciar el ambiente solidario y de amistad que caracteriza la visita; ello ocurre, prácticamente, al año siguiente de la Crisis de los Misiles. La gran cantidad de fotos de ese encuentro ruso-cubano al más alto nivel, muestran a un Fidel Castro seguro y victorioso al que los dirigentes soviéticos colman de exquisitas atenciones y una deferencia singular. Seguramente Jruschov y Fidel durante aquellos días tuvieron la oportunidad de discutir, personalmente, algunas de las discrepancias que tuvo y ha expresado públicamente el líder cubano sobre la retirada de los misiles de Cuba en 1962.

Las relaciones con la URSS tuvieron también ciertos momentos de crispación y distanciamiento. La Crisis de los Misiles fue uno de ellos; pero también en la década de los 80 hubo fricciones muy fuertes entre ambos gobiernos. El propio General Raúl Castro en entrevista realizada por OEM en el año 1992, 12 años después de ocurridos los hechos, explicó los detalles de aquel singular desencuentro.

-General Raúl Castro, me decía usted que con motivo de haberse hecho de conocimiento público algunos archivos secretos de la ex Unión Soviética, usted nos comentaría algo de la relación de Cuba con ese país.¿De qué se trata?

“A principios de la década de los ochenta visité la URSS y sostuve una entrevista oficial con el presidente del Soviet Supremo y Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), en el que participaron el Ministro de Defensa y el Secretario del Comité Central para las Relaciones Exteriores. Acudí en solitario, a solicitud de ellos. El traductor era soviético.

“Ante la agresividad de la administración Reagan hacia Cuba desde sus primeras semanas de gobierno, el objetivo de nuestra visita a Moscú era plantearle a la dirección soviética la opinión nuestra acerca de la urgencia de desarrollar acciones políticas y diplomáticas extraordinarias, que lograran el propósito de frenar las renovadas intenciones yanquis de golpear militarmente a Cuba.

“Ello, sugerimos nosotros, podía consistir en un planteamiento oficial soviético a Estados Unidos de que una agresión a Cuba no sería tolerada por la URSS y exigir a Washington el estricto cumplimiento del compromiso de no atacar a Cuba, adoptado cuando la Crisis de Octubre de 1962. Todo esto podría ser calzado con gestos que mostraran el mayor estrechamiento de los lazos políticos y militares entre Cuba y la URSS.

“Presta atención, Mario, la respuesta del máximo dirigente soviético fue tajante: en caso de agresión norteamericana a Cuba, nosotros no podemos combatir en Cuba afirmó textualmente, porque ustedes están a 11 mil kilómetros de nosotros y agregó: ¿Vamos a ir allá a que nos partan la cara?

“La parte soviética nos hizo saber que no estaba en disposición de plantearle a Estados Unidos ningún tipo de advertencia en relación con Cuba, ni siquiera recordar a Washington el compromiso de (John F.) Kennedy de octubre de 1962, el cual siempre era puesto en duda por cada nueva administración yanqui.

“Desde luego, la URSS ofrecía prestarnos siempre su apoyo político y moral y suministrarnos los armamentos, según el programa quinquenal vigente.

“Como comprenderás, era el momento más virulento del primer período de la administración Reagan y su prepotente Secretario de Estado, Haig, el ex General y ex Comandante Supremo de la OTAN, quien planteaba insistente y descaradamente, como recordarás, que había que sofocar las revoluciones en Centroamérica, liquidando su fuente, que según él era Cuba.

“Aunque desde mucho antes nosotros habíamos partido de la convicción de que la URSS no iría a una guerra por Cuba y sabíamos que sólo podríamos contar con nuestras propias fuerzas para defendernos fue, precisamente, en ese momento de mayor peligro que la dirección soviética nos hizo saber solemne, clara y oficialmente, que frente a una eventual agresión militar del Pentágono, Cuba se vería dramáticamente sola.

“No se te escapará el aliento a una agresión que para Estados Unidos significaría conocer esta posición soviética, saber que gozaría de total impunidad. Ello nos obligó a guardar celosamente el secreto para no estimular al enemigo y redoblar nuestra preparación para librar la guerra de todo el pueblo si el imperialismo nos la imponía.

“Fue así que a mi regreso de Moscú, en la reunión del Buró Político donde se informó en general sobre el viaje, el compañero Fidel planteó que había una cuestión, tan amarga y de tanta trascendencia en caso de divulgarse, que hasta el momento sólo conocíamos él y yo. Y propuso a la dirección que aprobara que el conocimiento y manejo del asunto quedara circunscrito al Primer y Segundo Secretarios, mientras lo consideramos necesario, lo cual fue aprobado por todos”.

-Señor Ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, este abandono confeso de la URSS a Cuba en caso de agresión extranjera, ¿no produjo un distanciamiento entre los dos países?

“Públicamente, las relaciones se mantuvieron como siempre, incluso se produjeron algunos gestos de mayor estrechamiento de éstas, lo cual contribuía a desinformar al enemigo acerca de la real posición soviética.

“Internamente, Fidel y yo y otros compañeros que por necesidades de trabajo conocieron después de esto que codificamos como Caso Pandora, sufrimos en silencio la amargura, asimilamos la experiencia y de todo ello sacamos mayores energías para prepararnos para asumir solos nuestra misión histórica. Solos, como siempre habíamos librado nuestras guerras por la independencia.

“El hecho de que la URSS nos comunicara su decisión de desentenderse militarmente en el caso de una agresión a Cuba, no aminoraba, ni un ápice, el peligro que corríamos a causa de las tensiones Este-Oeste. La intervención soviética en Afganistán que, aunque nunca estuvimos de acuerdo con ella, nos negamos a sumar nuestra voz al hipócrita coro imperialista que la condenaba, es un ejemplo de ello, pues incitaba a Estados Unidos a actuar de igual modo. Aunque con fines inconfesables, en su zona de influencia.

“Otro ejemplo: un nuevo Afganistán en Polonia por parte de la Unión Soviética, que felizmente no se produjo, también hubiera aumentado los peligros para Cuba.

“En pocas palabras, corríamos el peligro mortal derivado de la confrontación permanente y de cualquier eventual conflicto entre Estados Unidos y la URSS sin que a cambio ésta estuviera dispuesta a correrlos por Cuba.”(Diálogos con la Historia, tomo III, páginas 236, 237 y 238).

Don Mario Vázquez Raña y Fidel Castro

Don Mario Vázquez Raña y Fidel Castro


La Revolución Cubana


VI Parte

La inmensa mayoría de los jóvenes lectores de los periódicos que integran Organización Editorial Mexicana no habían nacido cuando triunfó la Revolución Cubana y no conocen o reciben una información poco precisa sobre aquellos acontecimientos que marcaron una importante etapa de la vida de nuestros pueblos de América, por ello en este sexto artículo abordamos pasajes de este histórico acontecimiento mundial, apoyados en entrevistas al General Raúl Castro y al Comandante Fidel Castro, las cuales están incluidas en la serie de 10 Tomos de Diálogos con la Historia.

La historia reciente es harto conocida, pero para entenderla hay que profundizar en sus raíces y en sus causas y consecuencias. El mensaje de un medio debe motivar al lector a que investigue, profundice, piense y reflexione. Temas como el bloqueo de E.U., la crisis económica, los derechos humanos, el tráfico de personas, el futuro del país, la integración de América Latina, los peligros que acechan a la humanidad, los hechos políticos más recientes y las perspectivas que generan las proyectadas reformas son, entre otros, asuntos que preocupan y se debaten a diario, tanto dentro como fuera de Cuba. Cada cual deberá hacer el análisis, justo y meditado, que su conciencia y la ética personal le dicten.

No hay dudas de que, independientemente de la valoración que se tenga sobre los fundamentos ideológicos que le sirven de base al proceso cubano y del análisis que se haga sobre los errores cometidos y que los propios dirigentes han reconocido, la Revolución Cubana ha tenido, como he señalado antes, un fuerte impacto en el devenir histórico de nuestro continente y todavía hoy es perceptible esa influencia.

Para el pueblo cubano, y yo he sido testigo excepcional de ello en los últimos 30 años, la Revolución ha significado el disfrute de conquistas importantes como la educación, la salud, la investigación científica y el deporte, aún hoy, a pesar de la caída de la Unión Soviética y el bloque de Europa del Este y del caos creado por la corriente neoliberal que ha dejado a millones de personas en la pobreza, Cuba mantiene una posición relevante respecto a otros países de América Latina. ¿Hasta cuando la podrá mantener? ¿Qué costo social se pagará por la actualización del Modelo Económico? ¿Cómo responderá el medio millón de personas que han quedado sin trabajo? ¿Cómo enfrentará Cuba la inevitable globalización de las comunicaciones? El tiempo responderá estas interrogantes.

En respuesta a una pregunta que, sobre la situación de Cuba, le hice al hoy Presidente de Cuba, Raúl Castro, me dio los siguientes argumentos.

-General Raúl Castro, tiene que reconocer que a excepción de la educación y la salud, la situación anda mal. La Revolución no ha hecho justicia. ¿Qué opina usted al respecto?

“Estamos satisfechos de lo alcanzado. Si te pones a ver las cosas que hemos logrado, fundamentalmente sólo se habla de educación y de salud, pero eso no es lo único que se ha hecho en este país.

“Sin negarte deficiencias, errores, porque tú pasas a menudo por aquí y ves nuestras colas, ves nuestros problemas; pero este es el único país de América en el que nadie se muere de hambre. Este es el único país de América -porque no quiero hablar del resto del mundo subdesarrollado- donde a nadie le falta atención médica, ni posibilidades de educación, pues no hemos cerrado ni un solo hospital ni una sola escuela.

“Este es el único país de América donde a nadie lo botamos para la calle. Hay fábricas que están cerradas, otras trabajando a la mitad de su capacidad. Todo el mundo recibe como mínimo el 60 por ciento de su salario, si su fábrica es cerrada. Pero aquí, en cada familia, entran varios salarios. Es verdad que tenemos, en lo que respecta al salario, 11 meses adelantados en la calle, casi un año.

“No es la primera vez, hubo una ocasión que tuvimos más de un año de salario acumulado en los bolsillos de las familias de los trabajadores. Es cierto que esto obliga a un igualitarismo que es injusto, porque, por ejemplo, en un hospital, o en la canasta básica de alimentos, lo mismo tenemos que atender al holgazán que al ciudadano honesto. Pero tenemos una inmensa mayoría de ciudadanos honestos y no podemos dejar a los demás sin protección.

“A pesar de estos problemas, cuando un diplomático nuestro que va a algún país del Tercer Mundo, con sus pequeños hijos y ven otros niños pidiendo limosnas, haciendo lo que tú sabes… que hacen por la calle para poder vivir… lloran los muchachos nuestros”.

-Sí Señor Ministro Raúl Castro, pero ¿qué pasará con la tecnología? ¿De dónde conseguirán ese apoyo?

“Como te decía, Mario, hoy la mayoría de nuestro equipamiento es de tecnología socialista, el grueso soviética y volvemos a tener la misma situación, se repite el hecho de que de buenas a primeras no tenemos piezas de repuesto. Tenemos que abrir el comercio al resto del mundo y se repite la historia de hace 33 años y hay que volver a comenzar. Ese es el acontecimiento más importante para Cuba.

“Durante estos tres últimos años fatales, hemos visto como se ha ido deteriorando la situación en la Rusia actual. Estamos discutiendo diversos aspectos económicos, gigantescas obras que no se han concluido: la central nuclear que estaba en construcción en Cienfuegos, en la que hemos invertido mil 200 millones de dólares, que ha quedado ahí como una pirámide de Egipto, como un gigantesco monumento a las consecuencias que esta situación ha creado.

“El período especial de tiempo de guerra ya se había previsto, porque se supone que la guerra se libraría en condiciones de bloqueo naval y aéreo absoluto, y sencillamente lo empezamos a estudiar desde el comienzo de la primera administración de Reagan.

“Esos estudios que hicimos en las fuerzas armadas fueron ajustados por el gobierno para tiempo de paz y es con lo que hemos podido librar un poco la situación. Es decir, que el acontecimiento más importante en los últimos tres años de los que hablamos, es la desintegración del campo socialista y de la Unión Soviética y lo que ha repercutido en nuestra economía por el intercambio comercial superior al 80% que teníamos con esos países”. (Diálogos con la Historia. Tomo III. páginas 226, 227 y 228).

El colapso del socialismo europeo tuvo un efecto devastador para la economía cubana, del cual se ha ido recuperando muy lentamente. Aproximadamente el 80% del comercio exterior de Cuba dependía del bloque oriental y la ayuda de la Unión Soviética era muy importante para su economía. Entre 1990 y 1993, precisamente en el período que se organizaron los Juegos Panamericanos de La Habana en 1991 y de los cuales se cumplen 20 años, el PIB cayó aproximadamente en un 30%, lo que significó enormes sacrificios para la población y una gran escasez de los bienes de consumo esenciales. Cuba se ha visto obligada a cambiar radicalmente su base industrial del azúcar por el turismo, la biotecnología y otros renglones económicos no tradicionales.

El Presidente Fidel Castro, al ser cuestionado sobre esta dura realidad, respondió con los siguientes argumentos.

-Señor Presidente Fidel Castro, ante la situación que usted mismo comenta, se vienen tiempos muy difíciles, ¿cómo podrá salir adelante esta Isla?

“Nosotros planteamos que si debemos afrontar un período especial en época de paz, un duro período especial, nuestra tarea no debe ser la de sobrevivir, sino incluso la de desarrollarnos. Primero sería un período de adaptación a esa situación, mantener los programas básicos de desarrollo del país, las cosas esenciales, como es, en primer lugar, el programa alimentario. Eso que se llama programa alimentario, una palabra que la usábamos técnicamente, que ahora se ha popularizado, que ahora la menciona todo el mundo, sin que muchos incluso sepan qué es el programa alimentario.

“El segundo programa que deseamos implantar es el de la biotecnología, la industria farmacéutica y los centros de investigación, porque eso ofrece un mundo a este país, si no tuviéramos cemento y varilla nada más que para eso y recursos nada más que para eso, después el plan alimentario hay que seguir ese programa.

“Ahora estamos consumiendo casi cuatro millones de toneladas de cemento. Vamos a suponer que en el período especial nos quede uno y medio y que nos quede una tercera parte del cemento. Todo el cemento que requieran las presas, los canales, las vaquerías (obras agroindustriales. N. de la R.), estos programas alimentarios lo van a tener; el que requiera el plan de la biotecnología, la industria farmacéutica y los centros de investigación lo van a tener. Hay que ver que eso le puede producir al país miles de millones. No estoy hablando de unos pocos millones y a eso le estamos prestando una atención esmerada. Nuestros científicos trabajan 14 y 15 horas buscando nuevos productos en este campo, que es una de las vías de la salvación del país.

“Sí, los imperialistas lo saben; pero no importa. Lo que sí puedo decir es que cualquier medicamento que ellos produzcan, nosotros seremos capaces de elaborarlo en nuestros centros de investigación y que estamos procesando varios que ellos no producen y algunos pueden llegar a tener más precio que el petróleo.

“Esa es otra rama que en un período especial no se detendrá en absoluto; si hay un centavo, va a eso.

“Y nos queda la tercera rama que es el turismo, que también puede significar grandes ingresos para el país, porque éste es un país que tiene aire puro, mar puro; ese sol que raja las piedras es el sol que quieren los europeos en invierno y los nórdicos, porque teniendo el agua de la playa y recreándose por allí, ese sol viene muy bien; no ayuda a la siembra del boniato (camote), no es idóneo, pero es excelente para la recreación.

“Ese mundo vive angustiado por la contaminación, sabe que todo está contaminado; en el Mediterráneo se vierten los residuos de 140 mil industrias y allí ya no crecen ni los peces, disminuyen los niveles de oxígeno. Entonces nosotros tenemos mares puros rodeados por la corriente del Golfo de México, excelentes recursos naturales. No tenemos petróleo, pero tenemos lugares por ahí que son una maravilla y como tenemos que vivir y como necesitamos recursos y como hay que salvar la Revolución, entonces haremos también todas las inversiones necesarias en ese campo.

“En este caso, para nosotros coinciden dos cosas. Ya hubo crisis petrolera en otros tiempos, pero no había crisis del campo socialista. Ahora han coincidido dos cosas, la crisis en el campo socialista y la crisis energética, derivada de los problemas del Golfo Arábigo-Pérsico. Esto es un problema serio, ¡muy serio!

“Para nosotros se han unido las demás cosas; pero para los otros la situación es el desastre. Hay más de 100 países que con el precio a 40 dólares no se sabe lo que va a pasar con ellos.

“Pero esto no ha terminado. Si estalla una guerra, el hidrocarburo, como dije, se eleva a 50, 60, 70 dólares, inexorablemente, y eso sería una catástrofe mundial que afectaría no sólo a los países del tercer Mundo. Reventaría el Tercer Mundo, aquellas naciones del Tercer Mundo que no producen petróleo y que son la inmensa mayoría; unos pocos países petroleros se llenarán de dinero y no se sabe lo que van a hacer con ese dinero. Los países capitalistas desarrollados se defenderán mejor, pero vendrá inexorablemente una recesión de la que no escapará ni siquiera Estados Unidos, que produce una parte importante del petróleo y el gas que consume, de modo que el mundo está ante una situación extremadamente peligrosa y muchos de esos países no tienen el recurso que tenemos nosotros de decir: vamos entre todos a enfrentar esto. Vamos entre todos a echarnos la carga encima. Vamos entre todos a salvar el país. Vamos entre todos a impulsar todo aquello que nos permita en un futuro y trabajando como debemos trabajar en estas circunstancias, encontrar soluciones definitivas.” (Diálogos con la Historia, Tomos I y II, páginas 82, 83 y 84).


Fidel a la Unión Soviética


VII Parte

Antes de recorrer juntos en estas entregas la visita de Fidel Castro de 1963 a la URRS, veamos lo que me dijo Mijail Gorbachov en abril de 2002 sobre el Comandante Fidel y lo que percibía pudieran ser las relaciones entre ambos países, además de la firme intensión del líder cubano de escribir algún día sus memorias como me lo comentó en una entrevista del Tomo I y II de Diálogos con la Historia.

Las imágenes de la visita de Fidel a la Unión Soviética en 1963 reflejan euforia, alegría y excelentes relaciones entre la URSS y Cuba. Aunque aquella relación parecía eterna e indestructible, un buen día, hace más de 20 años, desapareció abruptamente dejando a los cubanos en una situación en extremo difícil porque esa nueva circunstancia se sumó al férreo bloqueo económico que le ha impuesto los Estados Unidos por más de 50 años.

Como es conocido, Cuba es el único país de América que, con cambios y ajustes obligados por la realidad, ha mantenido su sistema socialista; no obstante las críticas y las presiones. Fidel y Gorbachov son testigos excepcionales del derrumbe del campo socialista, de la caída de la Unión Soviética y de la desaparición de las relaciones económicas que eran ventajosas para garantizar la estabilidad y desarrollo de Cuba. Estos dos hombres desde posiciones opuestas expresaron en distintos momentos y distintas fuentes la opinión que tenía uno del otro.

En una entrevista que le hiciera a Mijail Gorbachov en abril del 2002, al tratarle el tema de Cuba, recibí la siguiente respuesta:

-Señor Gorbachov, Cuba es el cambio más dramático de su país con respecto a América Latina. Como persona que conoce a Fidel Castro, ¿qué es lo que opina sobre el futuro de este líder y cómo cree que pueda ser la relación de su país con Cuba?

“Señor Vázquez, en lo que se refiere a mi amigo, Fidel Castro, término que utilizo con frecuencia, considero que es un gran político y pensador. El tiempo deja huellas de gran y única responsabilidad en la formación de las posiciones, pero yo no lo miro como una persona incapaz de captar, analizar y transformar la realidad. Creo que todos juntos debemos ayudar a Cuba para que se incorpore a este proceso común. Los países latinoamericanos deben de jugar su papel único, nadie los puede sustituir.

“La propuesta de los últimos momentos, estas críticas que se sumaban de que Bush debía actuar más decidido con respecto a Cuba, creo que no son los consejos que debían darse. Si de parte de los Estados Unidos se emprendiera un paso decisivo, positivo, hacia el encuentro con Cuba, en Cuba se aceptaría una valoración debida y, conversando con Fidel, le digo que él está abierto para cambiar las relaciones con los Estados Unidos. Los norteamericanos no deberían de negarse o disminuir su papel, son ellos los que deberían de ser los primeros en apoyar a Cuba. No vamos a tentar la crítica de la situación, pero tampoco podemos permanecer con los brazos cruzados”. (Diálogos con la Historia, Tomos I y II, página 721).

Resulta muy interesante conocer, a partir del estado de ánimo que esta grave y difícil situación creó en los dirigentes cubanos, cuál es la opinión de Fidel Castro sobre Gorbachov. En ambos estadistas se aprecia un profundo sentido ético y un respeto mutuo. El líder de la Revolución Cubana ha expresado, públicamente, su opinión sobre el máximo dirigente de la desaparecida URSS, señalando que con Cuba fue muy amistoso, fue un amigo y mientras ejerció el poder en la Unión Soviética, hizo todo lo posible por respetar los intereses de Cuba y mantener buenas relaciones. Fidel ha dicho que Gorbachov no consiguió encontrar soluciones a los grandes problemas de su país y que desempeñó un papel importante en los fenómenos que se desataron en la Unión Soviética sin poder evitar la desintegración del país.

Como seguramente conocen, no soy hombre de la política, aunque por mi profesión periodística estoy obligado a vincularme con ella. Dejo a los estudiosos de la historia un análisis objetivo y realista sobre los acontecimientos que han marcado a la Revolución Cubana en su más de medio siglo de existencia.

En esta larga relación de amistad con Fidel, con Raúl y con el pueblo cubano he aprendido a quererlos, admirarlos y respetarlos. Sólo a ellos corresponde enfrentar y resolver la difícil coyuntura que enfrenta su país; por supuesto, siempre con la mayor solidaridad y apoyo. Quizás a algunos nos hubiese gustado que el proceso de cambios, reformas y actualización de su modelo económico, como lo llaman, fuese más rápido para bien de los cubanos. Yo tengo fe en que, con su inteligencia y su amor a la Patria, sabrán salir adelante. Podremos criticar desde afuera y ver la paja en el ojo ajeno; pero habría que situarse en su lugar para tener una idea realista de qué haríamos nosotros en esas circunstancias.

Durante las últimas dos décadas, después de la desaparición del campo socialista y la desintegración de la URSS, no pocos, en muchas partes del mundo, esperaban la desaparición de la Revolución Cubana. Sin embargo, transcurridos más de 20 años no ha ocurrido. Sobre la estrategia que seguirían en los años posteriores, en la entrevista con el Comandante Castro me respondió.

-Señor Presidente Fidel Castro, los cambios en las naciones de Europa del Este han seguido cursos diversos que van desde el Golpe de Estado en Rumania y la URSS, hasta el poder compartido en Polonia, o la derrota total del Partido Comunista en Alemania del Este. ¿Qué pronóstico haría usted hacia el Partido Comunista Cubano?

“Estimado Mario, ninguno de estos pronósticos, por supuesto. Pronostico que pasaremos tiempos difíciles, muy difíciles, pruebas muy duras a causa del desastre socialista en Europa, pero que sabremos sobrellevarlas y saldremos al final victoriosos. Es lo único que puedo vaticinar.

“Nosotros no nos vamos a desmerengar porque, como he dicho otras veces, no somos un merengue elaborado con claras de huevo de golondrina, por utilizar una palabra elegante, no hablaría ni siquiera de huevo de águila. Sostenemos nuestra ideas sobre bases sólidas, muy firmes, sobre acero que no se desmerenga, esa es nuestra convicción, nuestra creencia; por lo tanto no creemos que nuestro Partido y nuestra Revolución se desmerenguen, así como ha ocurrido en donde la revolución y el socialismo fueron importados, o donde se cometieron gravísimos errores que aquí no se cometieron nunca. Fíjate Mario que nosotros nunca hicimos colectivización forzosa de la tierra porque, primero, no creamos el minifundio como hicieron en todos esos países, que primero crearon millones de propietarios y después se produjo un proceso de colectivización forzosa que nosotros no hicimos. No se desarrolló el culto a la personalidad, el abuso de poder y todos esos fenómenos que se desarrollaron en otros países como la Unión Soviética. Nosotros no teníamos por qué corregir o enmendar errores que no habíamos cometido. Lo nuestro fue autóctono, fue real. Hemos tratado de hacer las cosas con inteligencia, con sabiduría y con orden. La URSS, por otra parte, hizo cosas extraordinarias y alcanzó logros sin precedentes en la historia, solo en el curso de unas pocas décadas. Pero, ¿qué ha ocurrido en la URSS? Empezaron por destruir su Historia; tú no puedes mejorar un país destruyendo su historia. Es como si tú vas a México y quieres mejorar lo que tienen y empiezas a negar toda la historia de México. Nunca he visto a un mexicano destruir la historia de su país, independientemente de las críticas que le puedan hacer a algunas personalidades. Hemos estado viendo todo ese serial de ‘Senda de Gloria’, escritos y otras muchas cosas con que cada país trata de exaltar sus méritos históricos. No he visto que en México destruyan los momentos revolucionarios mexicanos y quiten allí los momentos de Obregón o de Madero o Villa o Zapata, de cada unos de los héroes de la Revolución Mexicana, sino que más bien tratan de exaltar todos esos valores.

Entonces tú no puedes destruir la historia de un país, ni el partido en el que se apoya la corriente política gobernante de ese país. Si tu haces todo eso puedes crear una desorganización, un caos y un desastre. Nosotros no hemos hecho nada de eso. Creo que más bien muchos debieran mirar la forma en que Cuba está realizando las cosas para no cometer el tipo de errores que han cometido otros”. (Diálogos con la Historia. Tomos I y II. páginas 482 y 483).

El próximo mes de abril, coincidiendo con la celebración del 50 Aniversario de la Victoria de playa Girón, ha sido convocado el 6° Congreso del Partido Comunista de Cuba. Se prevé el debate sobre propuestas de cambios conceptuales y estructurales y la actualización del modelo económico, documento cuya discusión se realiza en todo el país. La suma de dichos cambios podría significar una creciente brecha económica, con altos riesgos de romperse la cohesión social existente. Existe presión, sobre todo en la generación más joven, para que sean abolidas las normas burocráticas y tener una sociedad más abierta. Hay que tener muy en cuenta que más del 70% de la población cubana nació después del triunfo de la Revolución y no tienen la misma vinculación emocional con la Revolución y sus dirigentes. Pero Cuba no tiene alternativa ni tiempo, debe cambiar para bien de su pueblo.

La permanencia de Fidel Castro al frente del Gobierno de Cuba por casi 50 años ha sido cuestionada y en ocasiones se ha expresado la conveniencia de una renovación. Soy de los que piensa que los pueblos tienen los gobernantes que quieren y cuando esto no funciona así, ocurre algo como lo que pasó en Egipto en fecha reciente. Fidel tuvo que retirarse por problemas de salud. A una pregunta que le hice sobre ese tema, Fidel me respondió de la siguiente forma.

-Señor Presidente Fidel Castro, usted ha estado al frente de su país más de 30 años, ha tratado con centenares de jefes de Estado, jefes de gobierno, ha sido protagonista de la propia historia de su país y de la historia del mundo. ¿No ha pensado en sentarse tranquilamente un día a escribir sus memorias?

“Estimado Mario, siempre creí que algún día podría llegar ese momento y realmente me gustaría muchísimo escribir mis memorias, no porque piense, subjetivamente, que tengan un gran valor; me pasa igual que a ti: no puedo admitir las premisas acerca de creerme un importante protagonista de la historia. Sí he jugado un papel relativamente importante en la historia de mi país, eso no lo puedo negar. He vivido una experiencia internacional, tampoco lo puedo negar. He aprendido muchas cosas en estos años de la Revolución; creo que algunas podrían ser útiles. Me gustaría recordarlas por su utilidad y no por la vanidad de quien hubiera podido vivir todas esas experiencias y te contesto que sí me gustaría disponer de la oportunidad de poder escribir esas memorias. ¿Pero quien puede hablar de eso en un período tan especial? ¿Qué podría pensarse de mí en circunstancias como la que tenemos que vivir, en medio de un desafío tan grande? Dirían ¡qué dirigentes tan cobardes tenemos nosotros!, que en el peor momento se retiran a escribir sus memorias. Tengo esperanzas de que dispongamos un día del tiempo necesario para escribir esas memorias o parte de ellas; tengo esperanzas, no las he perdido”. (Diálogos con la Historia, Tomo I y II, página 572).

Don Mario Vázquez Raña y Fidel Castro

Don Mario Vázquez Raña y Fidel Castro

Estimados lectores, quizás puedan sentir que he abusado de su tiempo y de su paciencia; pero consideré importante y necesario que pudieran tener, en síntesis, una valoración global de los hechos más significativos de la Historia de Cuba; una información, lo más realista posible, de los vínculos de Cuba con la ex Unión Soviética y el punto de vista y las ideas de los principales dirigentes de la Revolución Cubana al respecto.

A partir de estos elementos podrán entender el significado histórico de la visita de Fidel a la URSS en 1963, los principales protagonistas de ese encuentro y lo que este significó para la supervivencia de la Revolución Cubana y por qué no decirlo, también para la paz mundial, especialmente para América.

Organización Editorial Mexicana los invita a disfrutar, retrospectivamente, junto a Fidel, de este recorrido por lo que era la Unión Soviética de hace 48 años.

Hackers prefieren páginas oficiales

Hackers prefieren páginas oficiales

Los ataques cibernéticos en México han ido en aumento

Manrique Gandaria

Destacados

Se debe actualizar el Tratado: ciudadanos de los tres países

Se debe actualizar el Tratado: ciudadanos de los tres países

Renegociación del TLCAN oportunidad para introducir temas de migración

Recomiendan precaución en regreso a clases

Recomiendan precaución en regreso a clases

25 millones de alumnos de educación básica regresarán a las aulas

Terroristas podrían cambiar su operación

Terroristas podrían cambiar su operación

La violencia terrorista se encamina a pasos acelerados

Mexicanos en Texas, en la incertidumbre

Mexicanos en Texas, en la incertidumbre

Temor por la entrada en vigor de la Ley SB4 en septiembre

Autoridades se unen contra lavado de dinero

Autoridades se unen contra lavado de dinero

(SFP) y (CNBV) sumar esfuerzos, para dar mejores resultados

No te lo Pierdas

La polémica vida de  Lupita D’Alessio

La polémica vida de Lupita D’Alessio

Hoy voy a cambiar resume en 21 capítulos 43 años de la vida de Lupita

“Nada de cilicio,  el teatro es placer” : Ignacio López Tarso

“Nada de cilicio, el teatro es placer” : Ignacio López Tarso

Para don Ignacio López Tarso, actuar es un hermoso trabajo

Metro… el cielo prometido

Metro… el cielo prometido

4.5 millones de seres humanos que cada día “luchan, sangran perviven”

Perros de amor y luz

Perros de amor y luz

A partir de los 7 meses, los cachorros pueden empezar su entrenamiento

Mexicana será  parte de brigada Internacional

Mexicana será parte de brigada Internacional

María del Consuelo formar parte de una brigada (Conafor)