/ lunes 12 de septiembre de 2016

Dejan su hogar por violencia 28 millones de niños en el mundo

Casi 50 millones de niños viven fuera de sus lugares de origen, de los cuales, 28 millones huyeron de sus hogares por la violencia y los conflictos dentro de sus países y fuera de sus fronteras. De éstos, 10 millones son refugiados; un millón solicitaron asilo, cuyo estatus aún no se determina y 17 millones han sido desplazados dentro de sus propios países.

Se trata de un porcentaje nunca antes visto y que va en aumento. Y aunque representa un tercio de la población mundial, constituyen cerca de la mitad de todos los refugiados. Todos tienen una necesidad extrema de recibir ayuda humanitaria y acceso a servicios esenciales.

En el 2015, alrededor del 45 por ciento de todos los niños refugiados bajo protección de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados –ACNUR-, procedían de Siria y Afganistán.

En el caso de México, cada año miles de niñas y niños viajan sin la compañía de un adulto a través del territorio nacional provenientes de Honduras, Guatemala, El Salvador y diversos estados de la República.

Las cifras de niños centroamericanos migrantes a 2015 era de 35 mil 704 de los cuales 18 mil 650 iban solos.

Así lo revela el nuevo informe de UNICEF: “Desarraigados, una crisis creciente para las niñas y niños refugiados y migrantes”, que describe un panorama desolador sobre la vida y situación en la que se encuentran millones de niños y sus familias, afectados por conflictos violentos, sistemas de protección débiles o inexistentes y otros problemas que los obligan a huir arriesgando su vida, en vez de permanecer en sus lugares de origen.

Se dice que millones de niñas y niños han tenido que migrar solos o con sus familias con la esperanza de encontrar una vida mejor.

Traumatizados por los conflictos y la violencia, los menores tienen que enfrentarse a muchos peligros en el camino, como el riesgo de ahogarse en las travesías por mar; sufrir accidentes durante los trayectos, sufrir desnutrición o deshidratación. O ser víctimas de trata, secuestros, desaparición, violaciones y asesinatos.

Y en los países que atraviesan en los lugares de destino son con frecuencia víctimas de xenofobia y discriminación.

De acuerdo a este Informe de UNICEF, Turquía alberga el mayor número de personas que recientemente adquirieron el estatus de refugiados y posiblemente el mayor número de niñas y niños refugiados en el mundo. En relación a su población, Líbano acoge el mayor número de refugiados: uno de cada cinco, en comparación con un refugiado por cada 530 habitantes en el Reino Unido y uno de cada mil 200 en Estados Unidos.

En todo el mundo, unos 20 millones de niñas y niños migrantes han dejado sus hogares por distintas razones, incluyendo la pobreza extrema o la violencia. Muchos corren un peligro real de sufrir abusos o de ser detenidos porque no tienen ninguna documentación, porque su estatus legal es incierto y por tanto, no hay seguimiento ni monitoreo sistemático sobre su bienestar. Son los niños que nadie detecta. CADA VEZ MÁS NIÑOS MIGRAN SOLOS

Cada vez hay más niñas y niños que cruzan fronteras sin la compañía de un adulto. En 2015, más de 100 mil menores no acompañados solicitaron asilo en 78 países, el triple que en 2014.

Estos infantes no acompañados están más expuestos a sufrir diversos riesgos, explotación por parte de tratantes y traficantes de personas.

También destaca el Informe de UNICEF que en aquellos lugares en donde hay rutas seguras y legales, la migración puede ofrecer oportunidades para los niños que miran y a las comunidades a las que se integran.

Un análisis del impacto de la migración en los países de ingresos altos, encontró que las aportaciones de los migrantes en impuestos y contribuciones sociales fueron mayores que la ayuda que recibieron. Además, ocuparon vacantes de alta y baja calificación en el mercado de trabajo y contribuyeron al crecimiento económico y la innovación en los países de acogida.

Destaca que un factor fundamental por el cual los menores tienen que huir de sus hogares es la falta de acceso a sus derechos como la educación, salud o tener una familia.

Acerca de esta problemática, señala que un niño refugiado tiene cinco veces más probabilidades de no asistir a la escuela que un niño no refugiado. Cuando pueden asistir a la escuela, los niños migrantes y refugiados suelen ser víctimas de discriminación, tratos injustos y acoso.

Refiere que solo en Alemania el año pasado, las autoridades registraron 850 ataques a los albergues de refugiados.

Casi 50 millones de niños viven fuera de sus lugares de origen, de los cuales, 28 millones huyeron de sus hogares por la violencia y los conflictos dentro de sus países y fuera de sus fronteras. De éstos, 10 millones son refugiados; un millón solicitaron asilo, cuyo estatus aún no se determina y 17 millones han sido desplazados dentro de sus propios países.

Se trata de un porcentaje nunca antes visto y que va en aumento. Y aunque representa un tercio de la población mundial, constituyen cerca de la mitad de todos los refugiados. Todos tienen una necesidad extrema de recibir ayuda humanitaria y acceso a servicios esenciales.

En el 2015, alrededor del 45 por ciento de todos los niños refugiados bajo protección de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados –ACNUR-, procedían de Siria y Afganistán.

En el caso de México, cada año miles de niñas y niños viajan sin la compañía de un adulto a través del territorio nacional provenientes de Honduras, Guatemala, El Salvador y diversos estados de la República.

Las cifras de niños centroamericanos migrantes a 2015 era de 35 mil 704 de los cuales 18 mil 650 iban solos.

Así lo revela el nuevo informe de UNICEF: “Desarraigados, una crisis creciente para las niñas y niños refugiados y migrantes”, que describe un panorama desolador sobre la vida y situación en la que se encuentran millones de niños y sus familias, afectados por conflictos violentos, sistemas de protección débiles o inexistentes y otros problemas que los obligan a huir arriesgando su vida, en vez de permanecer en sus lugares de origen.

Se dice que millones de niñas y niños han tenido que migrar solos o con sus familias con la esperanza de encontrar una vida mejor.

Traumatizados por los conflictos y la violencia, los menores tienen que enfrentarse a muchos peligros en el camino, como el riesgo de ahogarse en las travesías por mar; sufrir accidentes durante los trayectos, sufrir desnutrición o deshidratación. O ser víctimas de trata, secuestros, desaparición, violaciones y asesinatos.

Y en los países que atraviesan en los lugares de destino son con frecuencia víctimas de xenofobia y discriminación.

De acuerdo a este Informe de UNICEF, Turquía alberga el mayor número de personas que recientemente adquirieron el estatus de refugiados y posiblemente el mayor número de niñas y niños refugiados en el mundo. En relación a su población, Líbano acoge el mayor número de refugiados: uno de cada cinco, en comparación con un refugiado por cada 530 habitantes en el Reino Unido y uno de cada mil 200 en Estados Unidos.

En todo el mundo, unos 20 millones de niñas y niños migrantes han dejado sus hogares por distintas razones, incluyendo la pobreza extrema o la violencia. Muchos corren un peligro real de sufrir abusos o de ser detenidos porque no tienen ninguna documentación, porque su estatus legal es incierto y por tanto, no hay seguimiento ni monitoreo sistemático sobre su bienestar. Son los niños que nadie detecta. CADA VEZ MÁS NIÑOS MIGRAN SOLOS

Cada vez hay más niñas y niños que cruzan fronteras sin la compañía de un adulto. En 2015, más de 100 mil menores no acompañados solicitaron asilo en 78 países, el triple que en 2014.

Estos infantes no acompañados están más expuestos a sufrir diversos riesgos, explotación por parte de tratantes y traficantes de personas.

También destaca el Informe de UNICEF que en aquellos lugares en donde hay rutas seguras y legales, la migración puede ofrecer oportunidades para los niños que miran y a las comunidades a las que se integran.

Un análisis del impacto de la migración en los países de ingresos altos, encontró que las aportaciones de los migrantes en impuestos y contribuciones sociales fueron mayores que la ayuda que recibieron. Además, ocuparon vacantes de alta y baja calificación en el mercado de trabajo y contribuyeron al crecimiento económico y la innovación en los países de acogida.

Destaca que un factor fundamental por el cual los menores tienen que huir de sus hogares es la falta de acceso a sus derechos como la educación, salud o tener una familia.

Acerca de esta problemática, señala que un niño refugiado tiene cinco veces más probabilidades de no asistir a la escuela que un niño no refugiado. Cuando pueden asistir a la escuela, los niños migrantes y refugiados suelen ser víctimas de discriminación, tratos injustos y acoso.

Refiere que solo en Alemania el año pasado, las autoridades registraron 850 ataques a los albergues de refugiados.