/ lunes 28 de diciembre de 2015

México tercer lugar a nivel mundial por crímenes cibernéticos, debajo de China y Sudáfrica

Ciudad de México.- México ocuparía el tercer lugar a nivel mundial por crímenes cibernéticos, debajo de China y Sudáfrica, de acuerdo a cifras y evidencias de la comisión de numerosos ilícitos relacionados con el acceso no autorizado de equipos informáticos, violación de propiedad intelectual, sexting, delitos financieros, robo y suplantación de identidad, establece el Centro de Investigación en Computación (CIC) del IPN.

La Comisión Nacional de Seguridad (CNS) recibió del 2010 al 2015 alrededor de 30 mil reportes telefónicos de los cuales 53 por ciento ocurrieron contra dependencias gubernamentales, 26 a recintos académicos y 21 al sector privado; la suplantación y robo de identidad ocuparon el 68, fraude 17 y hackeos el 15.

Eleazar Aguirre Anaya y especialistas en informática de posgrado del CIC tienen el propósito de colaborar a proteger la transmisión de información digital al considerar que se ha convertido en un punto vulnerable para los ataques cibernéticos que permiten el fácil acceso a datos financieros, documentos familiares, laborales, médicos, bancarios, personales y fotográficos.

Por ese motivo fue creado el Laboratorio de CiberSeguridad del CIC, para hacer frente a estos delitos surge el análisis forense digital con el propósito de aplicar técnicas científicas y analíticas especializadas en instrumentos tecnológicos que permiten identificar, preservar, analizar y presentar datos válidos dentro de un proceso legal.

La metodología forense almacena datos de diferentes medios digitales sin alterar los de origen, por ejemplo, conversaciones en redes sociales, emails y chats, donde su finalidad es que las evidencias digitales recabadas permitan elaborar un dictamen claro, breve y fundamentado que funcione como prueba ante un litigio.

El procedimiento se basa en los requerimientos legales para no vulnerar los derechos de terceros, destacó el investigador politécnico Aguirre Anaya, quien precisó que cualquier equipo electrónico o memoria puede ser un elemento a analizar en una investigación digital.

Esto incluye servidores, cámaras fotográficas, dispositivos GPS, unidades USB de almacenamiento, smartphones y tabletas, donde aunque la información sea borrada permanece en la red y para suprimirla definitivamente debe pasar por un proceso especializado.

Asimismo, explicó que existen modelos y protocolos de protección anticipados que evitan ataques informáticos, como la defensa preventiva, si esta fuera evadida se utilizaría un conjunto de controles que identifican y detectan la evasión; en caso de ser burlado, se realiza un análisis forense para contrarrestar estas acciones.

La importancia radica en mantener su integridad, ya que la evidencia digital es sumamente frágil, ya que con dar doble clic a un archivo se modifica la fecha de último acceso. Es importante mencionar que esta disciplina no tiene como objeto prevenir delitos, de ello se encarga la seguridad informática.

Existen herramientas especializadas en informática que permiten analizar sin alterar la información, como en una escena del crimen física, donde los peritos forenses utilizan lo necesario para evitar contaminar la evidencia, detalló.

IMPACTO DEL CIBERCRIMEN

De acuerdo a "fuentes" especializadas, el cibercrimen impacta más que otro tipo de delitos pues el mercado mundial de la cocaína se estima en cerca de 88 mil millones de dólares al año; el de vehículos robados, en 56 mil millones; el robo de smartphone -teléfonos inteligentes-, en 30 mil millones; el de tarjetas de crédito, en 114 mil millones, pero los fraudes basados en Internet ascienden a 288 mil millones de dólares.

Lo antes expuesto revela que es superior a las ganancias ilícitas por año del mercado de la cocaína (88 mil millones de dólares), robo de vehículos (56 mil millones de dólares), robo de smartphone (30 mil millones de dólares) y sustracción de tarjetas de crédito (114 millones de dólares).

Durante la realización del Congreso Seguridad en Cómputo 2015, se estableció que la seguridad en cómputo constituye un asunto de seguridad de las personas y se estima que para el año 2020 más de 30 mil millones de dispositivos estarán conectados a Internet, lo que implica un gran reto, no sólo para las telecomunicaciones.

/eupr

Ciudad de México.- México ocuparía el tercer lugar a nivel mundial por crímenes cibernéticos, debajo de China y Sudáfrica, de acuerdo a cifras y evidencias de la comisión de numerosos ilícitos relacionados con el acceso no autorizado de equipos informáticos, violación de propiedad intelectual, sexting, delitos financieros, robo y suplantación de identidad, establece el Centro de Investigación en Computación (CIC) del IPN.

La Comisión Nacional de Seguridad (CNS) recibió del 2010 al 2015 alrededor de 30 mil reportes telefónicos de los cuales 53 por ciento ocurrieron contra dependencias gubernamentales, 26 a recintos académicos y 21 al sector privado; la suplantación y robo de identidad ocuparon el 68, fraude 17 y hackeos el 15.

Eleazar Aguirre Anaya y especialistas en informática de posgrado del CIC tienen el propósito de colaborar a proteger la transmisión de información digital al considerar que se ha convertido en un punto vulnerable para los ataques cibernéticos que permiten el fácil acceso a datos financieros, documentos familiares, laborales, médicos, bancarios, personales y fotográficos.

Por ese motivo fue creado el Laboratorio de CiberSeguridad del CIC, para hacer frente a estos delitos surge el análisis forense digital con el propósito de aplicar técnicas científicas y analíticas especializadas en instrumentos tecnológicos que permiten identificar, preservar, analizar y presentar datos válidos dentro de un proceso legal.

La metodología forense almacena datos de diferentes medios digitales sin alterar los de origen, por ejemplo, conversaciones en redes sociales, emails y chats, donde su finalidad es que las evidencias digitales recabadas permitan elaborar un dictamen claro, breve y fundamentado que funcione como prueba ante un litigio.

El procedimiento se basa en los requerimientos legales para no vulnerar los derechos de terceros, destacó el investigador politécnico Aguirre Anaya, quien precisó que cualquier equipo electrónico o memoria puede ser un elemento a analizar en una investigación digital.

Esto incluye servidores, cámaras fotográficas, dispositivos GPS, unidades USB de almacenamiento, smartphones y tabletas, donde aunque la información sea borrada permanece en la red y para suprimirla definitivamente debe pasar por un proceso especializado.

Asimismo, explicó que existen modelos y protocolos de protección anticipados que evitan ataques informáticos, como la defensa preventiva, si esta fuera evadida se utilizaría un conjunto de controles que identifican y detectan la evasión; en caso de ser burlado, se realiza un análisis forense para contrarrestar estas acciones.

La importancia radica en mantener su integridad, ya que la evidencia digital es sumamente frágil, ya que con dar doble clic a un archivo se modifica la fecha de último acceso. Es importante mencionar que esta disciplina no tiene como objeto prevenir delitos, de ello se encarga la seguridad informática.

Existen herramientas especializadas en informática que permiten analizar sin alterar la información, como en una escena del crimen física, donde los peritos forenses utilizan lo necesario para evitar contaminar la evidencia, detalló.

IMPACTO DEL CIBERCRIMEN

De acuerdo a "fuentes" especializadas, el cibercrimen impacta más que otro tipo de delitos pues el mercado mundial de la cocaína se estima en cerca de 88 mil millones de dólares al año; el de vehículos robados, en 56 mil millones; el robo de smartphone -teléfonos inteligentes-, en 30 mil millones; el de tarjetas de crédito, en 114 mil millones, pero los fraudes basados en Internet ascienden a 288 mil millones de dólares.

Lo antes expuesto revela que es superior a las ganancias ilícitas por año del mercado de la cocaína (88 mil millones de dólares), robo de vehículos (56 mil millones de dólares), robo de smartphone (30 mil millones de dólares) y sustracción de tarjetas de crédito (114 millones de dólares).

Durante la realización del Congreso Seguridad en Cómputo 2015, se estableció que la seguridad en cómputo constituye un asunto de seguridad de las personas y se estima que para el año 2020 más de 30 mil millones de dispositivos estarán conectados a Internet, lo que implica un gran reto, no sólo para las telecomunicaciones.

/eupr