/ domingo 30 de abril de 2017

Publicidad de comida chatarra bombardea a los pequeños

En el marco del festejo del Día del Niño, el organismo El Poder del Consumidor (EPC) y la Red por los Derechos de la Infancia (Redim) aseguraron que la regulación de publicidad de comida chatarra en televisión es insignificante en su cobertura porque no regula ni los horarios ni programas más vistos por los niños, ni otros medios, ni las herramientas de engaño y manipulación, lo cual ha provocado problemas graves de obesidad y sobrepeso entre la población infantil.

En entrevista con El Sol de México, Fiorella Espinosa, investigadora en salud alimentaria del EPC, confirmó resultados del monitoreo de publicidad de comida chatarra ya que en una semana se transmiten en promedio 272 en programas y horarios más vistos por los menores de edad; en un año se trasmiten más de 13 mil anuncios en la televisión, “poca regulación es igual a nada”, puntualizó al hacer una demanda a las autoridades para mejorar la legislación.

Antes, en conferencia, resaltó que el monitoreo permite confirmar que los niños siguen bombardeados de publicidad de comida chatarra a través de la televisión; que la población infantil además de exponerse a ese tipo de publicidad en plataformas en internet, en los espacios públicos, en los propios empaques, sigue estando expuesta a esta publicidad en telenovelas y otros programas que deben ser regulados, al igual que los horarios nocturnos.

Hay que recordar, agregó, que aunque la publicidad no vaya dirigida específicamente a los niños, es relevante minimizar la exposición de la infancia a ambientes obesogénicos. “El domingo por ejemplo, se transmitieron 23 anuncios de bebidas azucaradas, siete de comida rápida y tres de botanas saladas, lo que puede afectar directamente las prácticas de alimentación de los niños”, añadió.

Enseguida mencionó que al realizar un sondeo con niños de la Ciudad de México se confirmaron los hallazgos previos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), mostrando que ese grupo de edad lo que más ve son telenovelas y dramatizados unitarios al reconocer todos y cada uno de tales programas transmitidos en la barra de programación del canal 2, de cuatro a 10 de la noche.

Cabe destacar que, durante el ejercicio, pese a declaraciones e indicios de que también ven programación infantil como caricaturas y series, así como estar en contacto con plataformas como internet, los niños son altos consumidores de programas como las telenovelas.

En tanto, Sandra Mejía, coordinadora de legislación y políticas públicas de la Redim, sostuvo que la Estrategia Nacional para Prevenir la Obesidad y Diabetes ha fracasado en materia de publicidad para la protección de los derechos de niños y niñas.

“La industria de bebidas azucaradas sigue utilizando distintas estrategias de promoción y publicidad atractivas para este sector, con el propósito de mantener o aumentar las ventas de sus productos, violando de forma directa el derecho a la información y a disfrutar del más alto nivel de salud posible, establecidos en la Convención de los Derechos del Niño y la Ley General de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes”, acotó.

Alejandro Calvillo, director de EPC, coincidió al señalar que diversos estudios han mostrado que una regulación débil tiene un efecto similar a la ausencia de la regulación.

Los criterios nutrimentales laxos permiten que se anuncien productos altos en azúcar como néctares, yogurts y cereales de caja para el desayuno, aumentando la exposición a esta publicidad.

La regulación es insignificante en su cobertura ya que no regula ni los horarios y programas más vistos por los niños, ni otros medios, ni las herramientas de engaño y manipulación.

En el marco del festejo del Día del Niño, el organismo El Poder del Consumidor (EPC) y la Red por los Derechos de la Infancia (Redim) aseguraron que la regulación de publicidad de comida chatarra en televisión es insignificante en su cobertura porque no regula ni los horarios ni programas más vistos por los niños, ni otros medios, ni las herramientas de engaño y manipulación, lo cual ha provocado problemas graves de obesidad y sobrepeso entre la población infantil.

En entrevista con El Sol de México, Fiorella Espinosa, investigadora en salud alimentaria del EPC, confirmó resultados del monitoreo de publicidad de comida chatarra ya que en una semana se transmiten en promedio 272 en programas y horarios más vistos por los menores de edad; en un año se trasmiten más de 13 mil anuncios en la televisión, “poca regulación es igual a nada”, puntualizó al hacer una demanda a las autoridades para mejorar la legislación.

Antes, en conferencia, resaltó que el monitoreo permite confirmar que los niños siguen bombardeados de publicidad de comida chatarra a través de la televisión; que la población infantil además de exponerse a ese tipo de publicidad en plataformas en internet, en los espacios públicos, en los propios empaques, sigue estando expuesta a esta publicidad en telenovelas y otros programas que deben ser regulados, al igual que los horarios nocturnos.

Hay que recordar, agregó, que aunque la publicidad no vaya dirigida específicamente a los niños, es relevante minimizar la exposición de la infancia a ambientes obesogénicos. “El domingo por ejemplo, se transmitieron 23 anuncios de bebidas azucaradas, siete de comida rápida y tres de botanas saladas, lo que puede afectar directamente las prácticas de alimentación de los niños”, añadió.

Enseguida mencionó que al realizar un sondeo con niños de la Ciudad de México se confirmaron los hallazgos previos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), mostrando que ese grupo de edad lo que más ve son telenovelas y dramatizados unitarios al reconocer todos y cada uno de tales programas transmitidos en la barra de programación del canal 2, de cuatro a 10 de la noche.

Cabe destacar que, durante el ejercicio, pese a declaraciones e indicios de que también ven programación infantil como caricaturas y series, así como estar en contacto con plataformas como internet, los niños son altos consumidores de programas como las telenovelas.

En tanto, Sandra Mejía, coordinadora de legislación y políticas públicas de la Redim, sostuvo que la Estrategia Nacional para Prevenir la Obesidad y Diabetes ha fracasado en materia de publicidad para la protección de los derechos de niños y niñas.

“La industria de bebidas azucaradas sigue utilizando distintas estrategias de promoción y publicidad atractivas para este sector, con el propósito de mantener o aumentar las ventas de sus productos, violando de forma directa el derecho a la información y a disfrutar del más alto nivel de salud posible, establecidos en la Convención de los Derechos del Niño y la Ley General de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes”, acotó.

Alejandro Calvillo, director de EPC, coincidió al señalar que diversos estudios han mostrado que una regulación débil tiene un efecto similar a la ausencia de la regulación.

Los criterios nutrimentales laxos permiten que se anuncien productos altos en azúcar como néctares, yogurts y cereales de caja para el desayuno, aumentando la exposición a esta publicidad.

La regulación es insignificante en su cobertura ya que no regula ni los horarios y programas más vistos por los niños, ni otros medios, ni las herramientas de engaño y manipulación.