/ viernes 24 de junio de 2016

Rezago educativo, reto para México; avalan despido de maestros según encuesta

Nidia Marín / El Sol de México

Segunda y última parte

Ciudad de México.- Es casi un clamor y se nota. Los ciudadanos, en su mayoría, rechazan las protestas de los maestros (en lo general violentas), mientras 23.2 por ciento las apoyan 10.2 por ciento “ni fu ni fa” y 3.2 por ciento no lo sabe. Y respecto a la declaración del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, que despedirían a los maestros que han faltado más de tres días a trabajar por manifestarse en marchas y plantones, 64 por ciento de la muestra aprueba el despido y 31.8 por ciento lo desaprueba.

Esa es la realidad dada a conocer a principios de junio por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), de la Cámara de Diputados, resultado de una encuesta telefónica llevada a cabo a nivel nacional.

Mientras tanto y en espera de que haya distensiones en el conflicto, es justo hacer notar que en marzo pasado, la misma institución de la Cámara Baja dio conocer en el Documento de Trabajo 210 el análisis de Roberto Aschentrupp Toledo “Rezago educativo y brecha digital”, en el cual plantea que según el reporte “Educación para todos en el mundo 2015” de la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), “México ocupa el lugar 49 en rezago educativo en el mundo, por debajo de naciones como Cuba, Uruguay y Estados Unidos”.

Precisa el licenciado en Ciencias de la Comunicación e investigador en la  Dirección de Desarrollo Regional: “El rezago educativo es uno de los principales retos que México enfrenta, pues el promedio de educación es de 8.6 años. En el Distrito Federal es de 10.5 años, mientras que en Chiapas es de 6.7 años, nivel semejante a los de países como Paquistán o Sierra Leona”.

El informe de la UNESCO, agrega, también que “… México no ha podido avanzar en el índice porque a pesar de que se destina hasta el 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a este rubro, no se ha hecho de manera adecuada y no pudo llegar a la meta de reducir a la mitad el número de adultos que no saben leer ni escribir, quedando por debajo de Perú y Venezuela”.

Revela asimismo, dice, “que nuestro país solo logró cumplir dos de los seis objetivos planteados en 2000 en el Foro Mundial sobre la Educación: el de una mayor atención a la primera infancia y la universalización de la educación primaria. No alcanzó las metas de reducir el 50 por ciento del analfabetismo, ni garantizar la paridad e igualdad de oportunidades de acceso educativo para niñas y niños en todas las categorías, salvo la primaria, tampoco logrará cumplir con garantizar una educación de calidad para todos, ni dar oportunidades a jóvenes y adultos de alcanzar los aprendizajes indispensables”.

Además expone que en la tasa neta de matriculación primaria, el sector más rezagado es el indígena, con un 70 por ciento.

Aschentrupp Toledo alude al foro efectuado en octubre del año pasado en la Cámara de Diputados, denominado “Evaluación del Gasto Educativo”, en el cual el reconocido investigador (también del CESOP) Marcial Tepach “mostró el contexto macroeconómico de México, con una baja en los precios del petróleo, la devaluación del tipo de cambio y el bajo crecimiento económico, que puede establecerse entre un 2.5 por ciento y 3 por ciento del PIB, lo cual tendrá un impacto en la evolución del gasto de educación en México, ya que nuestro país destinará 2 mil 558 dólares por alumno, mientras que Estados Unidos destinará 14 mil 269 dólares”.

Y expuso que en tal contexto fueron señaladas las condiciones según las cuales el Coneval ubica el tipo de rezago educativo en el que se puede encontrar una persona:

“-Tiene 3 a 15 años de edad, no cuenta con educación básica obligatoria y no asiste a un centro formal.

“-Nació antes de 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria vigente en el momento en que debería de haberla cursado (primaria completa).

“-Nació en 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria completa”.

En su trabajo, el investigador muestra una gráfica del mencionado foro, en la cual en 2014 “las entidades federativas con mayor rezago educativo fueron Chiapas con 30  por ciento, Veracruz con 27.8 por ciento y Michoacán con 27.6 por ciento. Las de menor rezago educativo fueron el Distrito Federal con 8.8 por ciento, Nuevo León con 10.8 por ciento, Sonora con 12.1 por ciento y Coahuila con 12.5 por ciento”.

A México, pues, le urge la estabilidad en el renglón educativo, además de programas y otros menesteres. EN LOS ÚLTIMOS LUGARES: MÉXICO

Otra mención del investigador del CESOP es el planteamiento de la OCDE según el cual los indicadores del país muestran “que México se encuentra en las últimas posiciones en las tasas de matriculación en comparación con otros países de nivel mayor o desarrollo comparable”.

Y no es todo porque puntualiza otro planteamiento de la organización internacional: que una de las causas principales del bajo rendimiento escolar “se debe al ausentismo docente en los centros escolares; en México es del 17 por ciento, mientras que en los países miembros es del 14 por ciento. Los factores socioculturales de igual manera son determinantes”. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en su Informe 2015 precisaba toda la problemática de los docentes en México y advertía:

“En síntesis, la profesión docente en México tiene problemas que habrán de atenderse en el corto plazo si se desea contar con un número suficiente de maestros con una formación profesional de alta calidad que respondan a las necesidades del servicio educativo.”

Urgía a dar atención a la desigualdad en la calidad de la formación inicial de los maestros. “Existen enormes diferencias entre entidades e instituciones formadoras de docentes en los resultados alcanzados por sus egresados. Es necesario contar con esquemas más claros de evaluación y con procedimientos estrictos para el mejoramiento institucional, particularmente en aquellos establecimientos tanto públicos como privados que, a juzgar por los resultados de sus estudiantes, enfrentan mayores dificultades.”

Recomendaba la conveniencia de establecer “un esquema de transformación de las escuelas normales a mediano plazo de manera que algunas de ellas se vayan convirtiendo en verdaderas instituciones de educación superior de mayor tamaño, con altas proporciones de profesores doctorados o al menos con estudios de posgrado, con una mayor proporción de docentes contratados de medio tiempo o, de preferencia, de tiempo completo, y con profesores egresados de diversas disciplinas y de carreras afines a la docencia; instituciones que incluyan entre sus actividades sustantivas la investigación y desarrollo de intervenciones educativas, sobre todo para la enseñanza y el aprendizaje en la educación básica, y que guarden una estrecha relación de formación y de investigación con las escuelas en las que sus alumnos ejercen sus prácticas —recuperando lo mejor de la tradición normalista mexicana—, de manera que éstas puedan convertirse en verdaderos laboratorios de enseñanza”.

¿Y QUÉ HAY DE LAS NORMALES?

Dicha institución mencionaba que las escuelas normales, sobre todo algunas ubicadas en zonas marginales y más cercanas a regiones campesinas y agrícolas, “siguen atrayendo a egresados de bachillerato de los estratos más desfavorecidos”.

A su juicio…

“La información disponible acerca de las características socioeconómicas de pobreza de más de la mitad de los estudiantes normalistas conduce a recomendar que éstos sean identificados y apoyados mediante becas económicas que permitan compensar estas desventajas y asegurar que puedan dedicarle todo el tiempo a sus estudios, así como facilitar su permanencia en los procesos de formación. Es de suponer que estos alumnos han tenido trayectorias escolares más deficientes y que por lo mismo, enfrentan mayores dificultades para el aprendizaje en las instituciones de educación superior a las que acceden. Parece necesario entonces, desarrollar para ellos actividades de naturaleza tanto propedéutica como de refuerzo de la enseñanza, lo cual implica, entre otras cuestiones, fortalecer a las escuelas normales con personal docente adicional, a la vez que aprovechar mejor la planta académica de la que ya disponen”.

Y recalcaban:

“Este informe descubre una preocupante fragmentación de plazas en los niveles de educación secundaria y media superior. Habría que evitar los nombramientos por hora y, tal como plantea la LGSPD, compactar en el mismo centro escolar las horas otorgadas, de manera que los docentes puedan trabajar colegiadamente, atender a sus alumnos fuera de los horarios de clase, planificar su enseñanza y dedicar tiempo a su desarrollo profesional. Las entidades federativas podrían comenzar por realizar diagnósticos confiables para sustentar distintos escenarios de compactación.”

Una consideración más asentada en tal informe era:

“Especialmente crítica resulta la necesidad de diseñar la planeación cuidadosa de una oferta de maestros suficiente para atender los requerimientos del servicio educativo, al menos durante los próximos 15 años. El informe revela ya un déficit considerable de egresados de las normales para cubrir, en el corto plazo, las vacantes de educación básica. Por ello será necesario ampliar la formación de futuros docentes tanto en las normales como en otras instituciones de educación superior, asegurando que dicha formación tenga la calidad a la que ya se ha aludido. En el caso de la educación media superior, cuya universalización deberá completarse en el 2021, también se requerirá prever una formación pertinente al ejercicio de la docencia al interior de las universidades. Se insiste en que en ambos casos se habrá que tomar las medidas necesarias para hacer más atractiva la profesión.”

El remate de la Junta de Gobierno en el informe del año pasado era:

“Si los maestros son, como aquí se afirma, un componente clave del sistema educativo y quienes juegan un papel central en el cumplimiento del derecho de todos y todas a una educación de calidad con equidad, merecen tener acceso a procesos de formación inicial y continua de una altísima calidad, así como formar parte de una profesión que no solo les permita una carrera satisfactoria y un nivel de vida digno, sino que reconozca adecuadamente su esfuerzo y desempeño. El país requiere de políticas públicas que aseguren la formación de maestros profesionales, comprometidos, satisfechos y reconocidos por su desempeño. La profesionalización docente es la mejor inversión que puede hacerse en el sistema educativo”.

Y nosotros decimos con base a los acontecimientos: por lo pronto hay un grupo de maestros de cuatro entidades: Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, que simplemente rechazan avanzar hacia la calidad educativa.

Nidia Marín / El Sol de México

Segunda y última parte

Ciudad de México.- Es casi un clamor y se nota. Los ciudadanos, en su mayoría, rechazan las protestas de los maestros (en lo general violentas), mientras 23.2 por ciento las apoyan 10.2 por ciento “ni fu ni fa” y 3.2 por ciento no lo sabe. Y respecto a la declaración del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, que despedirían a los maestros que han faltado más de tres días a trabajar por manifestarse en marchas y plantones, 64 por ciento de la muestra aprueba el despido y 31.8 por ciento lo desaprueba.

Esa es la realidad dada a conocer a principios de junio por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), de la Cámara de Diputados, resultado de una encuesta telefónica llevada a cabo a nivel nacional.

Mientras tanto y en espera de que haya distensiones en el conflicto, es justo hacer notar que en marzo pasado, la misma institución de la Cámara Baja dio conocer en el Documento de Trabajo 210 el análisis de Roberto Aschentrupp Toledo “Rezago educativo y brecha digital”, en el cual plantea que según el reporte “Educación para todos en el mundo 2015” de la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), “México ocupa el lugar 49 en rezago educativo en el mundo, por debajo de naciones como Cuba, Uruguay y Estados Unidos”.

Precisa el licenciado en Ciencias de la Comunicación e investigador en la  Dirección de Desarrollo Regional: “El rezago educativo es uno de los principales retos que México enfrenta, pues el promedio de educación es de 8.6 años. En el Distrito Federal es de 10.5 años, mientras que en Chiapas es de 6.7 años, nivel semejante a los de países como Paquistán o Sierra Leona”.

El informe de la UNESCO, agrega, también que “… México no ha podido avanzar en el índice porque a pesar de que se destina hasta el 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a este rubro, no se ha hecho de manera adecuada y no pudo llegar a la meta de reducir a la mitad el número de adultos que no saben leer ni escribir, quedando por debajo de Perú y Venezuela”.

Revela asimismo, dice, “que nuestro país solo logró cumplir dos de los seis objetivos planteados en 2000 en el Foro Mundial sobre la Educación: el de una mayor atención a la primera infancia y la universalización de la educación primaria. No alcanzó las metas de reducir el 50 por ciento del analfabetismo, ni garantizar la paridad e igualdad de oportunidades de acceso educativo para niñas y niños en todas las categorías, salvo la primaria, tampoco logrará cumplir con garantizar una educación de calidad para todos, ni dar oportunidades a jóvenes y adultos de alcanzar los aprendizajes indispensables”.

Además expone que en la tasa neta de matriculación primaria, el sector más rezagado es el indígena, con un 70 por ciento.

Aschentrupp Toledo alude al foro efectuado en octubre del año pasado en la Cámara de Diputados, denominado “Evaluación del Gasto Educativo”, en el cual el reconocido investigador (también del CESOP) Marcial Tepach “mostró el contexto macroeconómico de México, con una baja en los precios del petróleo, la devaluación del tipo de cambio y el bajo crecimiento económico, que puede establecerse entre un 2.5 por ciento y 3 por ciento del PIB, lo cual tendrá un impacto en la evolución del gasto de educación en México, ya que nuestro país destinará 2 mil 558 dólares por alumno, mientras que Estados Unidos destinará 14 mil 269 dólares”.

Y expuso que en tal contexto fueron señaladas las condiciones según las cuales el Coneval ubica el tipo de rezago educativo en el que se puede encontrar una persona:

“-Tiene 3 a 15 años de edad, no cuenta con educación básica obligatoria y no asiste a un centro formal.

“-Nació antes de 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria vigente en el momento en que debería de haberla cursado (primaria completa).

“-Nació en 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria completa”.

En su trabajo, el investigador muestra una gráfica del mencionado foro, en la cual en 2014 “las entidades federativas con mayor rezago educativo fueron Chiapas con 30  por ciento, Veracruz con 27.8 por ciento y Michoacán con 27.6 por ciento. Las de menor rezago educativo fueron el Distrito Federal con 8.8 por ciento, Nuevo León con 10.8 por ciento, Sonora con 12.1 por ciento y Coahuila con 12.5 por ciento”.

A México, pues, le urge la estabilidad en el renglón educativo, además de programas y otros menesteres. EN LOS ÚLTIMOS LUGARES: MÉXICO

Otra mención del investigador del CESOP es el planteamiento de la OCDE según el cual los indicadores del país muestran “que México se encuentra en las últimas posiciones en las tasas de matriculación en comparación con otros países de nivel mayor o desarrollo comparable”.

Y no es todo porque puntualiza otro planteamiento de la organización internacional: que una de las causas principales del bajo rendimiento escolar “se debe al ausentismo docente en los centros escolares; en México es del 17 por ciento, mientras que en los países miembros es del 14 por ciento. Los factores socioculturales de igual manera son determinantes”. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en su Informe 2015 precisaba toda la problemática de los docentes en México y advertía:

“En síntesis, la profesión docente en México tiene problemas que habrán de atenderse en el corto plazo si se desea contar con un número suficiente de maestros con una formación profesional de alta calidad que respondan a las necesidades del servicio educativo.”

Urgía a dar atención a la desigualdad en la calidad de la formación inicial de los maestros. “Existen enormes diferencias entre entidades e instituciones formadoras de docentes en los resultados alcanzados por sus egresados. Es necesario contar con esquemas más claros de evaluación y con procedimientos estrictos para el mejoramiento institucional, particularmente en aquellos establecimientos tanto públicos como privados que, a juzgar por los resultados de sus estudiantes, enfrentan mayores dificultades.”

Recomendaba la conveniencia de establecer “un esquema de transformación de las escuelas normales a mediano plazo de manera que algunas de ellas se vayan convirtiendo en verdaderas instituciones de educación superior de mayor tamaño, con altas proporciones de profesores doctorados o al menos con estudios de posgrado, con una mayor proporción de docentes contratados de medio tiempo o, de preferencia, de tiempo completo, y con profesores egresados de diversas disciplinas y de carreras afines a la docencia; instituciones que incluyan entre sus actividades sustantivas la investigación y desarrollo de intervenciones educativas, sobre todo para la enseñanza y el aprendizaje en la educación básica, y que guarden una estrecha relación de formación y de investigación con las escuelas en las que sus alumnos ejercen sus prácticas —recuperando lo mejor de la tradición normalista mexicana—, de manera que éstas puedan convertirse en verdaderos laboratorios de enseñanza”.

¿Y QUÉ HAY DE LAS NORMALES?

Dicha institución mencionaba que las escuelas normales, sobre todo algunas ubicadas en zonas marginales y más cercanas a regiones campesinas y agrícolas, “siguen atrayendo a egresados de bachillerato de los estratos más desfavorecidos”.

A su juicio…

“La información disponible acerca de las características socioeconómicas de pobreza de más de la mitad de los estudiantes normalistas conduce a recomendar que éstos sean identificados y apoyados mediante becas económicas que permitan compensar estas desventajas y asegurar que puedan dedicarle todo el tiempo a sus estudios, así como facilitar su permanencia en los procesos de formación. Es de suponer que estos alumnos han tenido trayectorias escolares más deficientes y que por lo mismo, enfrentan mayores dificultades para el aprendizaje en las instituciones de educación superior a las que acceden. Parece necesario entonces, desarrollar para ellos actividades de naturaleza tanto propedéutica como de refuerzo de la enseñanza, lo cual implica, entre otras cuestiones, fortalecer a las escuelas normales con personal docente adicional, a la vez que aprovechar mejor la planta académica de la que ya disponen”.

Y recalcaban:

“Este informe descubre una preocupante fragmentación de plazas en los niveles de educación secundaria y media superior. Habría que evitar los nombramientos por hora y, tal como plantea la LGSPD, compactar en el mismo centro escolar las horas otorgadas, de manera que los docentes puedan trabajar colegiadamente, atender a sus alumnos fuera de los horarios de clase, planificar su enseñanza y dedicar tiempo a su desarrollo profesional. Las entidades federativas podrían comenzar por realizar diagnósticos confiables para sustentar distintos escenarios de compactación.”

Una consideración más asentada en tal informe era:

“Especialmente crítica resulta la necesidad de diseñar la planeación cuidadosa de una oferta de maestros suficiente para atender los requerimientos del servicio educativo, al menos durante los próximos 15 años. El informe revela ya un déficit considerable de egresados de las normales para cubrir, en el corto plazo, las vacantes de educación básica. Por ello será necesario ampliar la formación de futuros docentes tanto en las normales como en otras instituciones de educación superior, asegurando que dicha formación tenga la calidad a la que ya se ha aludido. En el caso de la educación media superior, cuya universalización deberá completarse en el 2021, también se requerirá prever una formación pertinente al ejercicio de la docencia al interior de las universidades. Se insiste en que en ambos casos se habrá que tomar las medidas necesarias para hacer más atractiva la profesión.”

El remate de la Junta de Gobierno en el informe del año pasado era:

“Si los maestros son, como aquí se afirma, un componente clave del sistema educativo y quienes juegan un papel central en el cumplimiento del derecho de todos y todas a una educación de calidad con equidad, merecen tener acceso a procesos de formación inicial y continua de una altísima calidad, así como formar parte de una profesión que no solo les permita una carrera satisfactoria y un nivel de vida digno, sino que reconozca adecuadamente su esfuerzo y desempeño. El país requiere de políticas públicas que aseguren la formación de maestros profesionales, comprometidos, satisfechos y reconocidos por su desempeño. La profesionalización docente es la mejor inversión que puede hacerse en el sistema educativo”.

Y nosotros decimos con base a los acontecimientos: por lo pronto hay un grupo de maestros de cuatro entidades: Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, que simplemente rechazan avanzar hacia la calidad educativa.