/ sábado 17 de octubre de 2020

Capítulo 23 | Usaban el aeropuerto de Atizapán y negociaron con Pemex

Milton Cifuentes Villa le dijo que a El Chapo también le decía El Señor, porque claramente porque era El Jefe

Jorge Milton Cifuentes Villa le dijo a Adam S. Fels, Asistente de Fiscal de los Estados Unidos, que a El Chapo también le decía El Padrino y El Señor. “Él fue el padrino de boda de mi hermano Alexander Cifuentes”. El otro apodo, claramente porque era El Jefe. Estos son fragmentos de su interrogatorio, piezas sueltas de negociaciones del narcotráfico en la región que involucran a algunos personajes de Petróleos Mexicanos, una casa de cambio llamada Monedeux y las intenciones de comprar hasta un crucero de pasajeros para transportar cocaína.

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—¿Cuál fue la conversación que usted tuvo con él sobre querer encontrar quién era el asesino de Humberto Ojeda?

—Bueno, inicialmente él me había dicho que había sido Amado Carrillo. Pero le dije que eso era imposible porque Amado había muerto en el tiempo que Humberto Ojeda había sido asesinado. Entonces él me dijo, okay, déjame ver, déjame ver lo que puedo encontrar.

—De nuevo, ¿por qué usted estaba interesado en hablar con Joaquín Guzmán sobre quién había matado a su socio?

—Bueno, para que yo estuviera en México necesitaba saber quién lo había hecho y asegurarme que mi vida tampoco estaba en peligro.

—Ahora, usted habló, creo que usted va a hablar sobre los botes de atún, usted le preguntó sobre la disponibilidad de los botes de atún, recuérdele al jurado para qué eran los botes.

—Estos botes tenían la capacidad de permanecer en el océano por dos meses. Podían estar en el Océano Pacífico. Podían hacer todo el viaje a Ecuador o Colombia, así ellos podrían recoger la cocaína y llevarla a México.

—¿Y cuál fue su respuesta cuando usted le preguntó sobre los botes pesqueros de atún?

—Me dijo que no estaban disponibles, que se los había prestado a otras personas. Pero que tenía algunos aviones de fibra de carbón que estaban disponibles y que podíamos usar.

—El tercer tema que usted mencionó fue el helicóptero. ¿Cuál fue su reacción cuando usted dijo que le daría un helicóptero?

—Oh, él se emocionó mucho. Sus pequeños ojos estaban brillando. Él dijo gracias.

—¿En realidad le dio un helicóptero?

—Sí, señor.

—¿Qué tipo de helicóptero le dio a Joaquín Guzmán?

—Era un MD 520 Loader.

—¿Usted recuerda en qué color se lo dio?

—Sí, señor, en azul.

—¿Había algo significativo acerca del diseño de este helicóptero por lo que usted creyera que este modelo era adecuado para los propósitos de Joaquín Guzmán?

—Bueno, usted sabe, era muy versátil. Tenía cinco cuchillas. Podía dar una vuelta completa. Era muy silencioso. Era pequeño. Era perfecto para esas áreas pequeñas en las montañas.

—¿Cuánto costó este helicóptero?

—Un millón de dólares.

—¿Por qué decidió darle eso a un hombre que acababa de conocer?

—Bueno, quería quedar bien con él. Y necesitaba que él me ayudara a identificar quién mató a mi socio. Y además quería hacer negocios con él.

—Ahora, ¿cuál fue la reacción de Chapo Guzmán cuando usted le entregó este helicóptero?

—Hombre, él estaba muy feliz. Él me dijo muchísimas gracias.

—¿Qué es esto que estamos viendo aquí?

—Bueno, el helicóptero tiene un rotor de cola. En realidad trabaja con una turbina de viento, así que es genial porque no representa ningún peligro para la gente que podría estar cerca del helicóptero.

—¿Usted sabe que le pasó al helicóptero que adquirió para Joaquín Guzmán?

—Bueno, después de que él lo usara un tiempo con su familia y con la gente que lo visitaba, el piloto lo estrelló dentro del hangar del rancho El Roble.

—Regresando a la primera reunión en las montañas a principios del 2003, ¿usted tuvo alguna conversación con Don Joaquín con otras personas presentes?

—Sí, señor. Sus hijos estaban ahí, Iván Archivaldo, Dámaso López estaban ahí.

—Usted dijo su hijo, Iván Archivaldo, ¿alguna vez se reunió con él en más de una ocasión?

—Sí, señor.

—¿Usted mencionó a Dámaso López?

—Sí, señor.

—Usted dijo que usted estaba teniendo una reunión con Don Joaquín Guzmán, Dámaso López e Iván Archivaldo, ¿de qué hablaron entre los cuatro?

—Como los botes de atún no estaban disponibles, él dijo que tenía cinco aviones Lanquer hechos de fibra de carbono y que no podían ser detectados por radar. Eran buenos para traficar cocaína.

—¿Cuál es el significado del hecho de que fueran hechos de fibra de carbono?

—Que la torre de control es incapaz de detectarlos.

—¿Qué propuso hacer Don Joaquín Guzmán con estos aviones de fibra de carbono que no podían ser detectados?

—Que deberíamos mandarlos a Colombia a recoger cocaína y traerla a México.

—¿Usted recuerda la cantidad de cocaína que Don Joaquín Guzmán propuso enviar desde Colombia?

—Estos eran aviones pequeños que podían tener un máximo de 400 kilos.

—Cuando Joaquín Guzmán le propuso eso a usted, ¿cuál fue su reacción?

—Estuve de acuerdo. Dije, hagámoslo.

—¿Hubo otra cosa significativa sobre esta primera reunión con Chapo Guzmán?

—Había una fiesta. Hubo mezcal. No sé a qué más se refiere usted.

—¿Dámaso López lo presentó a alguien más en ese lapso de tiempo? —Él me consiguió una reunión con Mayo Zambada, con Ismael Zambada.

Foto: Reuters

—¿Estaba preocupado por conocer al Mayo Zambada?

—Mucho.

—¿Por qué?

—Porque yo sospechaba que él había asesinado a mi socio.

—¿Usted se reunió con Mayo Zambada durante este periodo de tiempo a principios del 2003?

—Sí, señor.

—¿Qué le dijo?

—Nos reunimos en la Ciudad de México. Y él dijo: bueno, mi compadre Chapo quiere que te diga la verdad, yo maté a Rocachivas. Y él dijo, ¿qué quieres hacer? Y yo dije, nada, simplemente mataste a un buen hombre. Él dijo, bueno, si él naciera de nuevo, lo mataría de nuevo. Pero él dijo, no tengo ningún problema contigo. Tú eres parte de nosotros. Tú eres parte de la familia. Te conozco desde que eres muy joven estando cerca de mi hijo, no tienes de qué preocuparte. No hay ningún problema contigo.

—¿Mayo Zambada le dijo por qué mató a Robachivas?

—Sí, señor.

—¿Qué dijo él?

—Que su compadre Amado quería que lo matara. Él lo quería. Y que después de que murió, él estaba construyéndose una mansión y eso le molestó, y es por eso que lo mató.

—Cuando usted dice, ¿quién estaba construyendo una mansión?

—Humberto Ojeda, Robachivas.

—¿Quién estaba molesto por el hecho que Humberto Ojeda estuviera construyendo una mansión?

—Ismael Zambada, Mayo Zambada.

—¿Acaso Mayo Zambada le ofreció algún tipo de trabajo en esta reunión o en otra reunión?

—Sí, en la siguiente reunión después de que se pasara mi temor. En la siguiente reunión él me dijo que trabajáramos.

—¿Qué clase de trabajo?

—Tráfico de cocaína, por supuesto.

—¿Cuál fue su respuesta?

—Le dije, bueno, desafortunadamente llegué a él a través de Don Joaquín en esa ocasión, así que no podría trabajar con él sin pasar a través de Don Joaquín.

—¿Cuál fue la respuesta de Mayo?

—Él dijo, no te preocupes, somos la misma cosa.

—¿Qué entendió usted que eso significara?

—Ellos eran socios.

—En algún punto más adelante, ¿alguna vez vio a Chapo Guzmán y a Mayo Zambada en reuniones de drogas juntos?

—Sí señor, en muchas ocasiones.

—¿Cómo se decían?

—Compadre.

—¿Cómo observó que Mayo Zambada trataba a Joaquín Guzmán en estas reuniones?

—Con mucho respeto.

—¿Cuál fue su reacción a eso?

—Me sorprendió porque Mayo es un hombre más mayor que Don Joaquín. Él también tenía más experiencia en el tráfico de drogas. Él era muy respetuoso.

—Cuando usted dice él, ¿de quién está hablando?

Mayo Zambada respetaba mucho a Don Joaquín.

—Usted dijo que Mayo Zambada era mayor que Chapo Guzmán, ¿correcto?

—Sí, eso es correcto.

—Pasemos a los aviones. Usted testificó que en la primera reunión con Don Joaquín Guzmán en las montañas que usted y Dámaso López e Iván Archivaldo hablaron y acordaron enviar cocaína en estos aviones Lanquer, estos aviones de fibra de carbono, ¿correcto?

—Eso es correcto.

—¿Dónde fue eso?

—En Atizapan en un aeropuerto a las afueras de la Ciudad de México.

—¿Hubo cocaína enviada usando los aviones Lanquer de fibra de carbono de Don Joaquín?

—Sí, señor.

—Hablemos del primer cargamento. ¿Dónde fue que este primer cargamento... primero que nada, ¿dónde se compró la cocaína?

—En Colombia.

—¿Aproximadamente cuándo fue esto?

—En el mismo año, 2003.

—¿Y cómo fue obtenido el dinero para la cocaína?

—Yo tenía dinero.

—¿Así que era su dinero?

—Sí, mientras... bueno, sí.

—¿Qué quiso decir con “bueno, sí”?

—Hasta que Don Joaquín pudiera tener dinero cerca de la Ciudad de México y me lo diera.

—¿Usted sabe de dónde proviene el avión con la cocaína?

—Sí, del rancho de mi hermano Pachito en el Chocó.

—¿Hay un área, usted dice el Chocó, hay una pista de aterrizaje específica desde donde el avión despega?

—Sí. Hay una pista del lado del Pacífico, en el departamento de Curado. La pista se llama Curiche. La pista de aterrizaje está en el rancho de mi hermano Francisco Iván Cifuentes.

—¿Y este primer cargamento fue enviado exitosamente a México?

—Sí, señor, llegó a Atizapán, en México.

—¿Cómo sabe que el cargamento se envió correctamente?

—Bueno, tengo a los pilotos. Estaba en contacto con Alfonso

Díaz, quien estaba en contacto con los pilotos. Había conseguido a los pilotos y a Dámaso López. Y confirmaron que había llegado con éxito. Además, el cargamento fue enviado por mi hermano Pachito.

—¿Cuánta cocaína había en el envío?

—350 kilos.

—¿Con quién más habló sobre el envío exitoso de 350 kilogramos de cocaína?

—Con Don Joaquín.

—Cuéntenos sobre la conversación que tuvo con él sobre este envío exitoso?

—Bueno, estaba muy feliz. Dijo que deberíamos seguir adelante.

Y me iba a enviar 700 mil dólares para el próximo envío a través de Dámaso.

—¿Usted tenía alguna inquietud que le expresó sobre el uso continuo de estos aviones?

—Sí. Uno de ellos se descompuso en Zihuatanejo. Una de las turbinas, esos aviones eran más como cohetes. Requerían de pilotos que tuvieran mucha experiencia. Era muy peligroso volarlos. Estos eran aviones experimentales.

—Qué respondió Don Joaquín cuando le planteó estas preocupaciones sobre la seguridad de estos aviones?

—Más que la seguridad de los aviones, estaba más preocupado por la seguridad de los pilotos. Era muy peligroso. Pero él dijo, no, sigamos trabajando con ellos porque estos aviones no pueden ser detectados por radar.

—¿Sugirió otra forma de mover la cocaína?

—Bueno, aproveché esto y comencé a presionar sobre el asunto de los botes de atún. Y él dijo que no estaban disponibles.

—¿Dijo con quién comprometió esos atuneros?

—Sí, señor.

—¿Con quién?

—Con Mayo Zambada.

—¿Hubo otras cargas de cocaína que usted y Don Joaquín Guzmán acordaron enviar usando estos aviones de fibra de carbono Lanquer?

—Sí señor.

—Mencionó que Don Joaquín dijo que ya tenía 700 mil dólares para el próximo envío; ¿eso es correcto?

—Sí, Dámaso me los entregó en la Ciudad de México.

—¿Qué hizo usted con ese dinero?

—Lo envié a Colombia a mi hermano, Pachito, a través de uno de

los aviones Lanquer.

—¿Se compró más cocaína?

—Sí, señor. Se compraron 400 kilos.

—¿Qué pasó con esa cocaína?

—Bueno, el piloto, Loco Salvaje... en realidad, compramos la cocaína. Fue enviada. Pero el avión se estrelló en las montañas. Nunca llegó a México.

—Y después de ese accidente, ¿con quién tuvo que hablar?

—Bueno, hablé con Mayo Zambada. Hablé con Don Joaquín. Les pregunté si había llegado porque estaban encima de todo lo relacionado con el equipo.

—¿Qué le dijeron?

—Bueno, que pensaron que no lo había enviado.

—Entonces, ¿qué hizo para confirmar que lo envió?

—Bueno, ya sabe, insistí en que lo había enviado y nosotros

estábamos esperando recibir noticias del piloto o del mismo avión.

—¿En algún punto hubo información para confirmar que el avión se había estrellado?

—Sí, señor. En realidad estaba en las noticias y ellos lo tenían ubicado.

—Una vez que tuvo el informe de noticias del accidente, ¿fue a hablar con Don Joaquín Guzmán sobre esto?

—Sí, señor.

—De nuevo, ¿cómo se llamaba el piloto?

Loco Salvaje.

—¿Qué dijo Don Joaquín cuando presentó el informe de las noticias del accidente del avión?

—Bueno, al mismo tiempo… bueno, dijo... al mismo tiempo sugerí por qué no trabajar con aviones reales, como el King 200 o los Turbo Commanders.

—¿Cuál fue su respuesta?

—Él estuvo de acuerdo. Pero por esto quería que él tratara directamente con mi hermano Pacho.

—¿Por qué?

—Porque sentí que era un poco raro. Mi hermano, Pacho, era el encargado de las pistas de aterrizaje. Y la persona a cargo de recibir la cocaína era Mayo o Don Joaquín. Así que en realidad fui más útil en el manejo del dinero y otras cosas dentro de la organización.

Foto: EFE

—Entonces, ¿sabe usted que después de ese punto su hermano,

Pacho Cifuentes, siguió haciendo envíos de drogas?

—Sí señor.

—¿A quién se la enviaba?

—A Don Joaquín, entre otras personas, porque él tenía otros clientes.

—¿Usted continuó teniendo algún tipo de papel apoyando los envíos de cocaína de su hermano Pacho a Don Joaquín?

—Sí, señor.

—¿Cuál fue ese papel?

—Bueno, recibí el dinero en México; es decir, el efectivo.

Lo transfería a los lugares de cambio de divisas en Estados Unidos o a la compañía aérea para que pudiéramos comprar aviones.

—¿A dónde transfirió ese dinero dentro de México?

—Lo entregaría en los lugares de cambio de divisas, pagaría una comisión. Y lo transferían a una cuenta de banco perteneciente a una de las compañías de aviones en Estados Unidos. Luego lo enviarían a Colombia para nosotros.

—¿Quién le envió el dinero para comprar estos aviones?

—Don Joaquín.

—¿Con qué propósito estaba comprando estos aviones?

—Para transportar cocaína.

—¿Por qué estos aviones fueron comprados en Estados Unidos?

—Bueno, estaban renovando la aviación civil aquí en Estados Unidos, entonces estamos hablando de viejos aviones que eran todavía útiles para el transporte de cocaína. Y una vez que transportaran la cocaína, simplemente nos desharíamos de ellos.

—¿Conoce el origen del dinero que se estaba usando para comprar estos aviones en los Estados Unidos?

—Sí, de la venta de cocaína.

—¿Personalmente ganó dinero al enviar este dinero de la droga a la Casa de Cambio para Joaquín Guzmán?

—Sí, mantuve una ganancia. Era una diferencia, fue 10 por ciento.

—Entonces, ¿se benefició de esta actividad, correcto?

—Sí, señor.

—¿Fue acusado de algún delito relacionado con la compra de estos aviones para Don Joaquín en los Estados Unidos?

—Sí, señor, en Florida.

—¿Qué hizo con estos cargos?

—Me declaré culpable.

—Centrémonos en un periodo de tiempo particular. A principios de 2004, ¿sabía usted de una transacción de cocaína entre su hermano Pacho Cifuentes y Don Joaquín Guzmán?

—Bueno, sí, señor.

—Déjeme preguntarle, ¿cómo supo de esta carga?

—Lo supe a través de mi hermano Pachito y luego directamente de Don Joaquín.

—Dígale al Jurado lo que le pasó a esta carga.

—Bueno, esta era aproximadamente de dos mil kilos de cocaína que

fueron transportados en un King 200, salieron de Colombia hacia Guatemala, hacia El Petén.

—¿Qué le pasó al avión?

—Fue incautado por las autoridades guatemaltecas.

—¿Usted dijo que escuchó sobre la incautación gracias a quién?

—De mi hermano, Pacho.

—¿Más tarde lo supo de quién más?

—Con Don Joaquín.

—Ahora, ¿cuál fue su papel específico en esta carga de cocaína a principios de 2004?

—Yo estaba a cargo de mover el dinero para comprar el avión.

—¿Para este avión en particular cómo consiguió el dinero?

—Bueno, Dámaso me daría el dinero en la Ciudad de México.

—¿En nombre de quien?

—De Don Joaquín, por supuesto.

—¿Alguna vez vio personalmente este avión, el King Air 200, con los dos mil kilogramos de cocaína?

—Sí vi el avión en el hangar de mi hermano Pachito, pero cuando lo vi no tenía cocaína adentro.

—¿Y en dónde vio el avión?

—Lo vi en el aeropuerto de La Herrera. En el Aeropuerto Olaya Herrera en Medellín y fue el hangar número 32.

—Y su hermano, Pacho Cifuentes, cuando le mostró este avión, ¿le explicó algo sobre este avión?

—Sí, de hecho, era un avión muy bonito y él me dijo: bueno, este avión en realidad va a Don Joaquín.

—Ahora, aparte de este King Air 200 que fue incautado en Guatemala a principios de 2004, ¿hubo otras incautaciones de cargas de cocaína que su hermano Pacho envió a Don Joaquín?

—Bueno, hubo más, pero de los que supe fueron de los que se perdieron, porque me avisaron de inmediato para ver qué podíamos hacer al respecto.

—¿Pero también hubo cargas exitosas?

—Sí, por supuesto.

—Quiero saltarme hacia adelante, hacia abril del 2007. ¿Qué pasó?

—Mi hermano, Francisco Iván Cifuentes, fue asesinado.

—¿Alguna vez supo quién lo mató?

—No hasta hoy, señor.

—¿Significa que no lo sabe?

—No, señor.

—¿Y dónde vivía en la época del asesinato de su hermano Francisco o Pacho Cifuentes?

—En Colombia, Medellín.

—Usted dijo que no sabe quién mató a su hermano, ¿verdad? ¿Tiene alguna sospecha sobre quién mató a su hermano?

—Sí, sospeché de mucha gente.

—¿Y alguien de Colombia, en algún momento justo después del asesinato de su hermano, se acercó a usted con una especie de propuesta?

—Bueno, sí, me dijeron que hay un hombre, no sé si puedo mencionar su nombre o su apodo.

—Eso está bien.

—Sí, ese fue Camilo Valenzuela, alias Chocolate, quien había sido responsable de la muerte de mi hermano. Y me dijeron que lo habían localizado en Venezuela y que yo les diera 500 mil dólares y que lo matarían.

—¿Cuál fue su respuesta a esta propuesta?

—Vi esto como una trampa y no acepté.

—¿A qué se refiere con trampa?

—Pensé que ellos estaban... en realidad pensé que ellos estaban tratando de encubrir al verdadero responsable, el asesino de mi hermano.

—¿Usted sabe, señor, si este tal Chocolate sigue vivo hoy?

—Sí, señor.

—¿Sigue vivo?

—Está vivo y cumplió una sentencia aquí en Estados Unidos y ahora es libre.

—Ahora, después del asesinato de su hermano en abril de 2007, ¿usted a dónde fue?

—Fui a México.

—¿Por qué?

—Porque tenía miedo en Colombia.

—¿A qué se refiere con que tenía miedo en Colombia? ¿A qué le tenía miedo?

—Temía por mi vida. No sabía quién había matado a mi hermano Francisco. Le había preguntado a tres carteles diferentes con los que estaba en contacto y aún no lo sé.

—Usted dijo que tenía un pasaporte mexicano, ¿era un pasaporte legítimo?

—Sí, tengo doble nacionalidad. Soy colombiano y mexicano.

—¿Usted fue inmediatamente después del asesinato de su hermano en abril de 2007 o un poco de tiempo después?

—Un poco de tiempo después. Me tomó un par de meses tener organizada toda la documentación y el papeleo.

—¿Y en qué fechas viajó de Colombia a México?

—Fue en mayo cuando fui a México vía Panamá, el 3 de mayo.

—Entonces, ¿a dónde va una vez que está en México en 2007?

—Bueno, fui a buscar a Laura Ávila y me tomó un tiempo encontrarla. Y mientras tanto, pasé un tiempo con mi hermano Álex, quien estaba siendo operado por pancreatitis necrotizante.

—¿En qué país estaba siendo operado?

—En México.

—Y eventualmente, ¿a quién fue a ver?

—A Don Joaquín Guzmán.

—¿En dónde?

—En las montañas en el triángulo dorado.

—¿Aproximadamente cuándo en 2007 llegó a ver a Don Joaquín en las montañas?

—A mediados de año, julio.

—¿Observó alguna diferencia, señor Cifuentes, entre cómo lucía el campamento de Don Joaquín Guzmán en 2007 opuesto a cómo se veía cuando lo conoció por primera vez en 2003?

—Bueno, más que el campamento, la organización era diferente.

—¿Qué quiere decir?

—Entonces había mucha gente allí, Dámaso estaba allí llevando un teléfono, radio. Había mucha seguridad, una gran cantidad de armamento. Tenían armamento antiaéreo. Era una organización completamente diferente a la que había visto en 2003. La gente era la misma pero la cantidad de personas que ellos tenían, el poder que tenían en este momento era mucho mayor, 10 veces mayor.

—Entonces, ¿por qué estaba allí para reunirse con Don Joaquín en 2007?

—Por razones de seguridad.

—¿Puede dar más detalles, por favor?

—Porque él tuvo contacto con los cárteles colombianos que quería que me ayudaran a descubrir quién había asesinado a mi hermano, Pachito.

—¿Quién es "él" quien tuvo contacto?

—Don Joaquín Guzmán Loera.

—¿Y cuál fue la respuesta de Don Joaquín cuando le pidió su ayuda?

—Bueno, dijo que me ayudaría, pero no tenía idea de quién había asesinado a mi hermano.

—¿Y le hizo una propuesta?

—Bueno, primero le dije que había escuchado rumores de que mi

hermano Pachito le debía cinco millones de aólares. Le pregunté si tenía que ver con las dos toneladas, los 400 kilos, los 640 kilos que se habían perdido, le pregunté si esa era la razón.

—¿Y qué dijo él?

—Dijo que no había deuda y que esas pérdidas eran parte del trabajo. Dijo que quería trabajar y que estaba interesado. en la infraestructura que mi hermano Pachito había dejado en Colombia.

—¿Cuál fue su respuesta?

—Bueno, dije, no voy a Colombia, tengo miedo. Dije, podría ir a otro país si quieres mi ayuda, pero podríamos aprovechar algo de la infraestructura de mi hermano.

—¿Qué acordaron usted y Don Joaquín Guzmán?

—Trabajar desde Ecuador. Yo iría a Ecuador para hacer todos los envíos de cocaína desde ese país.

—Ahora, ¿por qué Ecuador?

—Bueno, estaba cerca de Colombia, estaba en la costa del Pacífico, estaba cerca de la frontera. Fue bueno para mí, no sentía que estuviera en peligro.

—¿Por qué eso fue significativo?

—Porque Sinaloa también está en el Pacífico.

—¿Y qué tuvo que hacer?

—Tuve que viajar a Ecuador, tuve que comprar almacenes, comprar vehículos, tuve que conseguir un proveedor de cocaína.

—En esta reunión en julio de 2007 con Joaquín Guzmán, ¿qué acordó con él?

—Bueno, traficar cocaína desde Ecuador. Le pregunté una vez más sobre los barcos atuneros y rechazó mi pedido de nuevo.

—¿Tuvo alguna conversación con Joaquín Guzmán en ese punto sobre cómo sería capaz de llevar la cocaína a él en México?

—Intentamos hacerlo por aire usando un DC-9 que mi hermano

Pachito había dejado. Entonces, de hecho, Don Joaquín lo había comprado de quienes heredaron de mi hermano, de sus hijos.

—Mientras usted estaba en las montaña con Joaquín Guzmán, ¿usted le presentó algunas personas a Joaquín Guzmán en ese tiempo?

—Sí, señor.

—¿Quién?

—Juan Pablo Londoño, por ejemplo.

—¿Y quién es Juan Pablo Londoño?

—Juan Pablo Londoño es un colombiano que tiene una empresa llamada Monedeux, y tienen un contrato con Visa.

—Entonces, ¿por qué presentó a este individuo Juan Pablo Londoño a Don Joaquín Guzmán?

—Para ayudarlo a mover dinero de México a Colombia para

comprar cocaína.

—¿Y los tres se conocieron?

—Sí, señor.

—¿Joaquín Guzmán y Juan Pablo Londoño?

—Sí, señor.

—¿De qué hablaron ustedes tres?

—Bueno, Juan Pablo explicó el sistema. El dinero es transferido de la oficina de cambio de moneda a su Empresa Monedeux. Monedeux, a través de Visa, proporciona algunas tarjetas de débito y esas tarjetas de débito son transportadas físicamente a Colombia y puede sacar dinero de cajeros automáticos en pesos colombianos.

—¿Qué harían con ese dinero que sacarían de los cajeros colombianos?

—Usaría ese dinero para comprar la cocaína.

—¿Usted dijo dónde se recogería el dinero para ser entregado a Juan Pablo Londoño?

—El dinero fue recogido en México por Don Joaquín, y entonces lo depositaría en las casas de cambio de divisas para luego llevarlo a Monedeux.

—Mencionó que necesitaba ir a Ecuador, ¿correcto?

—Sí, señor.

—Antes de que se fuera a Ecuador, ¿hubo alguien a quien dejó con Don Joaquín Guzmán en las montañas?

—Sí, señor.

—¿Quién era?

—Mi hermano, Alexander Cifuentes.

—¿Y por qué dejó a su hermano Alexander Cifuentes en las montañas?

—Para que él pudiera ver que hablaba en serio sobre mi compromiso de enviar cocaína desde Ecuador y para tener comunicación directa con Don Joaquín.

—¿Viajó con su pasaporte colombiano o su pasaporte mexicano?

—Con el pasaporte mexicano.

—Una vez que llegó a Ecuador, ¿qué tuvo que hacer?

—Tuve que alquilar un departamento, tuve que conseguir algunos almacenes, comprar algunos camiones, todo lo que necesitas para traficar drogas, toda la infraestructura.

—Llegaremos a eso con un poco más de detalle en un momento. Pero una vez que comenzó a obtener esta infraestructura, ¿a dónde fue?

—Regresé a México.

—¿Para hacer qué?

—Bueno, para informar a Don Joaquín, para hacerle saber que las cosas están en orden.

—¿Aproximadamente cuándo fue esto cuando regresó con Don Joaquín?

—Eso fue a finales de 2007.

—¿Y qué pasaporte usó para viajar de Ecuador a México?

—Mi pasaporte mexicano.

—Ahora, cuando volvió a finales del año 2007 a ver a Don Joaquín, ¿dónde lo vio?

—En las montañas.

—¿Se sorprendió por algo que vio o que no vio cuando llegó?

—Bueno, después de aterrizar en ese lugar y saludarlo, me sorprendió no haber visto a mi hermano en ninguna parte. Todos estaban vestidos con atuendo militar.

—¿Qué quiere decir con vestimenta militar?

—Con ese tipo de ropa que usan los militares, como camuflaje.

—Entonces, ¿qué pasó?, ¿no pudo encontrar a su hermano?

—Bueno, lo estaba buscando y de repente él hizo algo como esto y dice hola, amigo, y estaba justo a mi lado. Y él estaba como disfrazado. Él se veía como un mini general.

—Cuando dice que estaba disfrazado, ¿qué llevaba puesto?

—Bueno, parecía un mini general. Estaba vestido de vestimenta militar.

—Ahora, ¿cuánto tiempo había pasado desde la última vez que vio a su hermano, Hildebrando Alex Cifuentes?

—Aproximadamente cuatro meses.

—¿Le importa si lo llamo Alex para abreviar?

—No, señor.

—Entonces, ¿cuál fue el papel de Alex para Don Joaquín en este momento?

—Bueno, no sé cómo ni qué, pero él estaba dando órdenes. Era como haz esto, haz aquello. Pon las motos aquí. Se volvió como su hombre de confianza. Y cuando digo "de él” me refiero a Don Joaquín. Lo había puesto a cargo de ayudarlo con la venta de cocaína, y él estaba manejando sus comunicaciones.


Foto Reuters


***


—Ahora, ¿de qué hablaron usted y don Joaquín a finales de 2007 cuando fue a visitarlo en las montañas?

—Bueno, estábamos tratando de buscar la forma en que íbamos a hacer que la cocaína fuera de Ecuador a México.

—¿Don Joaquín organizó alguna reunión para usted en este momento para de descubrir cómo lograría mover la cocaína de Ecuador a México?

—Sí, señor.

—¿Con quién?

—Con algunos chicos de Pemex, Petróleos de México. Era Alfonso Acosta.

—¿Dónde fue esta reunión?

—Arriba en las montañas.

—¿Quién estuvo presente en esta reunión?

—Bueno, hubo varios: allí estaba Dámaso López, Don Joaquín claro, creo que Iván Archivaldo estaba allí y Vicente Zambada, el hijo de Mayo.

—Hablemos de eso. ¿Fue una reunión o varias?

—Hubo varias reuniones.

—Primero quiero hablar solamente sobre la primera reunión en las montañas. ¿Quién estuvo presente?

—Don Joaquín, Dámaso, el Sr. Acosta y los otros muchachos de Pemex.

—¿Qué discutió en esta primera reunión en las montañas?

—Bueno, que había algunos barcos que estaban disponibles en Pemex, de Petróleos de México, eran buques cisterna y podían ir hasta Ecuador para traer petróleo y luego allí podríamos introducir la cocaína. El petróleo se quedaría en la refinería, Lázaro Cárdenas en el Pacífico.

—¿En qué país?

—En México.

—Y, nuevamente, mencionó el término "Pemex", ¿sabe qué es Pemex?

—Petróleos Mexicanos, petróleo mexicano.


***


“Sr. Cifuentes, cuando nos detuvimos usted estaba hablando sobre una reunión que tuvo en las montañas con el Sr. Joaquín Guzmán y algunos representantes de una compañía llamada Pemex a finales de 2007”, le dijo Fels después de un receso al colombiano.

—¿A quién le pertenece Pemex?

—Al Gobierno Mexicano.

—¿Así que usted tuvo una segunda reunión sobre este plan para usar los petroleros de Pemex?

—Sí, señor, muchas.

—¿Y dónde fue esta segunda reunión?

—Fue en las afueras de Culiacán en el área de El Dorado en un rancho.

—¿Quiénes estaban presentes en la segunda reunión sobre este plan de usar los petroleros de Pemex?

—Bueno, obviamente estaba Don Joaquín, también Ismael Zambada Mayo Zambada, su hijo, Vicente Zambada, Dámaso López y la gente de Pemex y yo.

—Sólo para tenerlo claro, usted dijo Ismael Zambada y Mayo Zambada, ¿esas son dos personas diferentes o la misma persona?

—Bueno, dos personas, el padre y el hijo.

—Déjeme decirlo de nuevo. ¿Ismael Zambada y Mayo Zambada son la misma persona o personas diferentes?

—Son la misma persona, señor, lo siento.

—Entonces mencionó a alguien llamado Vicente Zambada, su hijo, ¿correcto?

—Eso es correcto.

—¿Conocía a Vicente Zambada?

—Sí, desde que éramos jóvenes.

—¿Y sabe qué papel tuvo Vicente Zambada en la organización de su padre y de Chapo?

—Bueno, él es o fue miembro de la organización. Además de eso, estaba a cargo de la seguridad de su padre.

—¿Qué estaba haciendo en esta reunión con los representantes de Pemex para hablar sobre esta ruta potencial para enviar la cocaína?

—Bueno, él era el dueño, lo que significa que era la persona que tenía las conexiones con Pemex.

—Sr. Cifuentes, ¿finalmente utilizó estos buques petroleros de Pemex para mover cocaína desde Ecuador?

—No, señor.

—Entonces, si usted no usó los buques petroleros de Pemex, ¿finalmente qué ruta estableció para mover la cocaína?

—Don Joaquín sugirió que tenía algunos barcos de pesca, algunos barcos de pesca de tiburones de Perú, y decidimos usar ese equipo para moverla.


Foto: EFE


***


—Ahora, al mismo tiempo que estaba en México, ¿invitó a un colombiano a subir a las montañas para conocer al Chapo Guzmán?

—Sí, señor.

—¿Cuál era el primer nombre de esa persona?

—No estoy seguro si se refiere al ingeniero de sistemas.

—¿Cuál era su primer nombre?

—Christian.

—Y usted dijo que él era... ¿qué era él, un ingeniero de sistemas?

—Ingeniero de sistemas y programación.

—¿Y qué hizo él por usted?

—Bueno, instaló un sistema de comunicaciones completo en internet con criptografía.

—¿Qué significa eso?

—Eso significa que podríamos tener comunicaciones seguras por texto, voz, datos sin que las autoridades o el gobierno pudiera conocer lo que estábamos pasando por allí.

—Entonces, ¿por qué le presentó a Christian a Don Joaquín?

—Bueno, para extender el servicio a la ubicación donde Don Joaquín estaba en las montañas y para integrar a las otras personas de la organización que estaban en Sinaloa.

—¿Y sabe si Christian, de hecho, estableció un sistema de comunicación para don Joaquín?

—Sí, señor.

—¿Cómo sabe eso?

—Porque lo usé en las montañas. Tuvimos internet inalámbrico en las montañas y pasaba con con criptografía

—Cuando usted dice criptografía, ¿es la misma idea que encriptado?

—Sí. Los datos estaban protegidos, estaban encriptados.

—¿Usted sabía cuántos usuarios estaban en este sistema encriptado?

—Sí, señor, más de 100.

***


—¿Qué estaba haciendo en Madrid?

—Atender algo que tenía que ver con una de las propiedades de mi mamá en Madrid. También fui a Ámsterdam para tener una reunión con algunas de las personas de Shimon Yelinek.

—¿Estuvo en México por tres semanas?

—Sí, señor.

—¿Qué estaba haciendo en este momento en México?

—Bueno, fui y tuve una reunión con Don Joaquín. En realidad me quedé en las montañas con él durante mucho tiempo. A mi hermano Álex no le iba bien, por lo que respecta a la salud, así que aprovechó y bajó de la montaña para obtener ayuda médica y me quedé con Don Joaquín.

—Ahora, esta vez que estuvo allí durante varias semanas con Don Joaquín en las montañas, ¿Don Joaquín le presentó a algunas personas?

—Sí, señor.

—¿Quién?

—Bueno, me presentó a Don Chuy Jiménez.

—Hablemos de eso. ¿Por qué le presentó Chapo a Don Chuy Jiménez?

—Don Chuy Jiménez administraba una compañía aérea para Don Joaquín.

Se llamaba Aeropostal en México.

—¿En qué parte de México?

—Ciudad de México.

—De nuevo, ¿por qué quería que usted se involucrara? ¿Por qué Don Joaquín Guzmán quiere que se involucre?

—La compañía tiene un DC-8. Él quería que lo llenara con cocaína de Bogotá a México.

—¿Chapo Guzmán le explicó si él y Don Chuy Jiménez habían hecho esto en el pasado?

—Sí, señor, dijo que en dos ocasiones.

—¿Cuál fue la cantidad de cocaína?

—Bueno, en la primera ocasión dijo que eran tres toneladas y en la segunda ocasión fue alrededor de cinco toneladas.

—¿Cuál fue la ruta de este vuelo en el DC8?

—Salió del aeropuerto El Dorado en Bogotá y fue al Aeropuerto Benito Juárez en la Ciudad de México.

—¿Quién dijo Chapo Guzmán que le había enviado cocaína en el pasado?

—Raúl Jiménez.

—¿Conoce a Raúl Jiménez?

—Sí, señor.

—¿Y qué papel jugó Raúl Jiménez en el narcotráfico?

—Raúl Jiménez tiene una empresa de catering en aeropuerto El Dorado en Bogotá. Él provee servicios a muchas aerolíneas, American Airlines, Copa, etcétera. Y esta compañía podía introducir la cocaína en el DC-8 de Aeropostal de Don Joaquín.

—¿Habló de Vicente Zambada antes?

—Sí, señor.

—¿Sabe quién es su tío?

—Bueno, sí, tiene varios tíos.

—¿Sabe cómo se llaman algunos de sus tíos?

Rey Zambada.

—¿Alguna vez lo conoció?

—No, señor.

—Usted dijo que había otras personas que Don Joaquín le presentó mientras estaba en México durante unas semanas, ¿quién más?

—Bueno, sí, me presentó a Enrique, era un mexicano que tuvo operaciones en Honduras.

—¿Y qué dijo Joaquín Guzmán que Enrique hizo por él?

—Él estaba a cargo del envío de cocaína desde América Central

a México por él. Además, Enrique era socio. Él tenía una participación en la cocaína que fue enviada desde Ecuador.

—¿Sabía eso antes? ¿Sabía eso antes de que él comenzara a recibir el dinero de Don Joaquín?

—No, señor.

—¿Sabe, señor Cifuentes, si Enrique es su verdadero nombre?

—Sé que no es su nombre real, pero no sé su nombre real.

—Conoció a este Enrique a través de Joaquín Guzmán, ¿de qué hablaron ustedes tres?

—Bueno, ahí es cuando descubro que su parte es de dos toneladas de cocaína que se recoge en Ecuador. Hablamos de una manera de llevar cocaína a Honduras donde él tiene el control, él está gestionándolo. Analizamos hacerlo por aire, por mar. Enrique propone comprar un crucero de pasajeros.

—¿Sucedió esto alguna vez, que usted sepa, que Enrique y Don Joaquín compraron un crucero de pasajeros?

—No, señor, no lo compraron.

—Hablemos acerca de lo que hizo esas semanas en las que estuvo en las montañas con Don Joaquín. ¿Tuvo algunas charlas con Don Joaquín Guzmán sobre otro tipo de drogas además de cocaína?

—Sí. Un día estábamos hablando y hubo una explosión cerca. Y él me explicó que estaban procesando metanfetaminas. Y que habían movido el laboratorio al campamento superior.

—¿Don Joaquín le mostró algo a usted?

—Sí, señor, él me mostró la metanfetamina cristalina, el hielo.

—Usted dijo hielo, ¿qué es hielo?

—Hielo es una droga que viene de la efedrina, creo que ellos le llaman, creo que es metanfetamina.

—¿Quién usaba el término de hielo?

—Don Joaquín.

—¿Le pidió a usted hacer algo por él?

—Él quería que le consiguiera efedrina.

—¿Qué le respondió?

—Que no. No estaba interesado en ayudarlo con ese tipo de droga.

—¿Por qué no?

—Es una droga muy dañina que la gente joven está usando, adolescentes.

—¿Usted cambió de opinión después en algún punto?

—Sí, señor.

—¿Usted fue capaz de obtener algunos químicos para hacer metanfetamina?

—No, señor.

—¿Qué hay sobre su familia?

—Sí, supe que mi hermana, Dolly, y mi hermano, Alex, de alguna manera le consiguieron efedrina.


***


—Ahora, usted fue extraditado a los Estados Unidos, usted testificó. Cuando usted estaba en custodia aquí en Estados Unidos, ¿estuvo en contacto con alguno de sus hermanos en prisión?

—Sí, señor.

—¿Y con quién?

—Con Alexander.

—¿En ese tiempo dónde estaba él?

—Él estaba en la cárcel en Bogotá en La Picota.

—¿Cómo fue capaz de tener contacto telefónico con él?

—Lo llamé desde el teléfono de la unidad aquí en el edificio en Brooklyn.

—¿Y él cómo tenía un teléfono?

—Él tenía un teléfono celular ilegal en la cárcel en La Picota.

—¿Usted estaba autorizado a hacer una llamada a Alex mientras estaba en prisión?

—No, señor.

—¿Cuántas llamadas hizo usted?

—Dos llamadas.

—¿Por cuánto tiempo, qué tiempo?

—Una llamada. La que se realizó duró alrededor de 15 minutos, y la otra que no se realizó, no pude encontrarlo, tres minutos más o menos.

—Entonces, durante estos 18 minutos en que estuvo hablando con su hermano Alex, ¿qué le dijo usted?

—Bueno, le dije… sugerí que lo que le beneficiaría más sería cooperar con el gobierno de Estados Unidos para declararse culpable porque la evidencia que el Gobierno tenía era abrumadora y cualquier evidencia que ellos no tuvieran yo ya se las había proporcionado.

—¿Por qué le dijo a su hermano que cooperara?

—Porque estaba preocupado porque él no quería cooperar.

—¿Recuerda cuando se hicieron estas llamadas?

—Sí, señor, recuerdo que era el cumpleaños de mi hermano, 18 de enero.

—¿Recuerda qué año?

—Creo que fue en 2015.

—Ahora, aparte de estos 18 minutos de llamadas, ¿ha tenido algún tipo de contacto indirecto con su hermano?

—Sí, señor.

—¿Y cuándo fue la última vez que hizo eso?

—Aproximadamente hace dos años.

—¿Y cuál es la naturaleza del contacto indirecto que usted tenía?

—Solo temas sentimentales, emocionales, fraternales, temas sobre salud, sus ojos, cómo te va.


***


—¿Intentó matar a alguien usted mismo con sus propias manos?

—Sí, señor.

—Cuéntenos sobre eso.

—Bueno, estaba en prisión en Colombia en 1984, tenía alrededor de 18 años. Bueno... y alguien reclutó en nombre de Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano, el Mexicano, para matar a Fernando Lopera, que era un interno en la unidad porque había matado supuestamente a algunos pilotos y robado cocaína.

—¿Qué acordó hacer mientras estaba en prisión?

—Matarlo. Me dieron un revólver, me dieron cianuro, un veneno, un cuchillo, y una granada.

—¿Y por qué le dieron todas esas cosas?

—Para que yo eligiera de qué manera quería hacerlo.

—¿Qué eligió al principio?

—Bueno, el más simple, veneno. Y estaban calentando el desayuno y la persona que lo preparaba me pidió que mirara sobre las arepas que estaban en la parrilla, y ya tenía el cianuro suelto aquí, así que lo rocié en una de las arepas y cuando Fernando estaba desayunando se comió uno de las arepas, pero no comió la arepa con el veneno.

—Entonces, ¿qué pasó después?

—Bueno, me estaban presionando porque tenía que seguir adelante con lo que me había comprometido a hacer, así que decidí lanzar una granada a su celda.

—¿Y qué pasó?

—Bueno, la granada explotó. Las cárceles en Colombia son hechas de cemento y había un colchón encima y la granada cayó al suelo y cuando explotó la cama de cemento lo protegió, solo recibió metralla en las piernas y nada le pasó a él. Bueno, se asustó.



Jorge Milton Cifuentes Villa le dijo a Adam S. Fels, Asistente de Fiscal de los Estados Unidos, que a El Chapo también le decía El Padrino y El Señor. “Él fue el padrino de boda de mi hermano Alexander Cifuentes”. El otro apodo, claramente porque era El Jefe. Estos son fragmentos de su interrogatorio, piezas sueltas de negociaciones del narcotráfico en la región que involucran a algunos personajes de Petróleos Mexicanos, una casa de cambio llamada Monedeux y las intenciones de comprar hasta un crucero de pasajeros para transportar cocaína.

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—¿Cuál fue la conversación que usted tuvo con él sobre querer encontrar quién era el asesino de Humberto Ojeda?

—Bueno, inicialmente él me había dicho que había sido Amado Carrillo. Pero le dije que eso era imposible porque Amado había muerto en el tiempo que Humberto Ojeda había sido asesinado. Entonces él me dijo, okay, déjame ver, déjame ver lo que puedo encontrar.

—De nuevo, ¿por qué usted estaba interesado en hablar con Joaquín Guzmán sobre quién había matado a su socio?

—Bueno, para que yo estuviera en México necesitaba saber quién lo había hecho y asegurarme que mi vida tampoco estaba en peligro.

—Ahora, usted habló, creo que usted va a hablar sobre los botes de atún, usted le preguntó sobre la disponibilidad de los botes de atún, recuérdele al jurado para qué eran los botes.

—Estos botes tenían la capacidad de permanecer en el océano por dos meses. Podían estar en el Océano Pacífico. Podían hacer todo el viaje a Ecuador o Colombia, así ellos podrían recoger la cocaína y llevarla a México.

—¿Y cuál fue su respuesta cuando usted le preguntó sobre los botes pesqueros de atún?

—Me dijo que no estaban disponibles, que se los había prestado a otras personas. Pero que tenía algunos aviones de fibra de carbón que estaban disponibles y que podíamos usar.

—El tercer tema que usted mencionó fue el helicóptero. ¿Cuál fue su reacción cuando usted dijo que le daría un helicóptero?

—Oh, él se emocionó mucho. Sus pequeños ojos estaban brillando. Él dijo gracias.

—¿En realidad le dio un helicóptero?

—Sí, señor.

—¿Qué tipo de helicóptero le dio a Joaquín Guzmán?

—Era un MD 520 Loader.

—¿Usted recuerda en qué color se lo dio?

—Sí, señor, en azul.

—¿Había algo significativo acerca del diseño de este helicóptero por lo que usted creyera que este modelo era adecuado para los propósitos de Joaquín Guzmán?

—Bueno, usted sabe, era muy versátil. Tenía cinco cuchillas. Podía dar una vuelta completa. Era muy silencioso. Era pequeño. Era perfecto para esas áreas pequeñas en las montañas.

—¿Cuánto costó este helicóptero?

—Un millón de dólares.

—¿Por qué decidió darle eso a un hombre que acababa de conocer?

—Bueno, quería quedar bien con él. Y necesitaba que él me ayudara a identificar quién mató a mi socio. Y además quería hacer negocios con él.

—Ahora, ¿cuál fue la reacción de Chapo Guzmán cuando usted le entregó este helicóptero?

—Hombre, él estaba muy feliz. Él me dijo muchísimas gracias.

—¿Qué es esto que estamos viendo aquí?

—Bueno, el helicóptero tiene un rotor de cola. En realidad trabaja con una turbina de viento, así que es genial porque no representa ningún peligro para la gente que podría estar cerca del helicóptero.

—¿Usted sabe que le pasó al helicóptero que adquirió para Joaquín Guzmán?

—Bueno, después de que él lo usara un tiempo con su familia y con la gente que lo visitaba, el piloto lo estrelló dentro del hangar del rancho El Roble.

—Regresando a la primera reunión en las montañas a principios del 2003, ¿usted tuvo alguna conversación con Don Joaquín con otras personas presentes?

—Sí, señor. Sus hijos estaban ahí, Iván Archivaldo, Dámaso López estaban ahí.

—Usted dijo su hijo, Iván Archivaldo, ¿alguna vez se reunió con él en más de una ocasión?

—Sí, señor.

—¿Usted mencionó a Dámaso López?

—Sí, señor.

—Usted dijo que usted estaba teniendo una reunión con Don Joaquín Guzmán, Dámaso López e Iván Archivaldo, ¿de qué hablaron entre los cuatro?

—Como los botes de atún no estaban disponibles, él dijo que tenía cinco aviones Lanquer hechos de fibra de carbono y que no podían ser detectados por radar. Eran buenos para traficar cocaína.

—¿Cuál es el significado del hecho de que fueran hechos de fibra de carbono?

—Que la torre de control es incapaz de detectarlos.

—¿Qué propuso hacer Don Joaquín Guzmán con estos aviones de fibra de carbono que no podían ser detectados?

—Que deberíamos mandarlos a Colombia a recoger cocaína y traerla a México.

—¿Usted recuerda la cantidad de cocaína que Don Joaquín Guzmán propuso enviar desde Colombia?

—Estos eran aviones pequeños que podían tener un máximo de 400 kilos.

—Cuando Joaquín Guzmán le propuso eso a usted, ¿cuál fue su reacción?

—Estuve de acuerdo. Dije, hagámoslo.

—¿Hubo otra cosa significativa sobre esta primera reunión con Chapo Guzmán?

—Había una fiesta. Hubo mezcal. No sé a qué más se refiere usted.

—¿Dámaso López lo presentó a alguien más en ese lapso de tiempo? —Él me consiguió una reunión con Mayo Zambada, con Ismael Zambada.

Foto: Reuters

—¿Estaba preocupado por conocer al Mayo Zambada?

—Mucho.

—¿Por qué?

—Porque yo sospechaba que él había asesinado a mi socio.

—¿Usted se reunió con Mayo Zambada durante este periodo de tiempo a principios del 2003?

—Sí, señor.

—¿Qué le dijo?

—Nos reunimos en la Ciudad de México. Y él dijo: bueno, mi compadre Chapo quiere que te diga la verdad, yo maté a Rocachivas. Y él dijo, ¿qué quieres hacer? Y yo dije, nada, simplemente mataste a un buen hombre. Él dijo, bueno, si él naciera de nuevo, lo mataría de nuevo. Pero él dijo, no tengo ningún problema contigo. Tú eres parte de nosotros. Tú eres parte de la familia. Te conozco desde que eres muy joven estando cerca de mi hijo, no tienes de qué preocuparte. No hay ningún problema contigo.

—¿Mayo Zambada le dijo por qué mató a Robachivas?

—Sí, señor.

—¿Qué dijo él?

—Que su compadre Amado quería que lo matara. Él lo quería. Y que después de que murió, él estaba construyéndose una mansión y eso le molestó, y es por eso que lo mató.

—Cuando usted dice, ¿quién estaba construyendo una mansión?

—Humberto Ojeda, Robachivas.

—¿Quién estaba molesto por el hecho que Humberto Ojeda estuviera construyendo una mansión?

—Ismael Zambada, Mayo Zambada.

—¿Acaso Mayo Zambada le ofreció algún tipo de trabajo en esta reunión o en otra reunión?

—Sí, en la siguiente reunión después de que se pasara mi temor. En la siguiente reunión él me dijo que trabajáramos.

—¿Qué clase de trabajo?

—Tráfico de cocaína, por supuesto.

—¿Cuál fue su respuesta?

—Le dije, bueno, desafortunadamente llegué a él a través de Don Joaquín en esa ocasión, así que no podría trabajar con él sin pasar a través de Don Joaquín.

—¿Cuál fue la respuesta de Mayo?

—Él dijo, no te preocupes, somos la misma cosa.

—¿Qué entendió usted que eso significara?

—Ellos eran socios.

—En algún punto más adelante, ¿alguna vez vio a Chapo Guzmán y a Mayo Zambada en reuniones de drogas juntos?

—Sí señor, en muchas ocasiones.

—¿Cómo se decían?

—Compadre.

—¿Cómo observó que Mayo Zambada trataba a Joaquín Guzmán en estas reuniones?

—Con mucho respeto.

—¿Cuál fue su reacción a eso?

—Me sorprendió porque Mayo es un hombre más mayor que Don Joaquín. Él también tenía más experiencia en el tráfico de drogas. Él era muy respetuoso.

—Cuando usted dice él, ¿de quién está hablando?

Mayo Zambada respetaba mucho a Don Joaquín.

—Usted dijo que Mayo Zambada era mayor que Chapo Guzmán, ¿correcto?

—Sí, eso es correcto.

—Pasemos a los aviones. Usted testificó que en la primera reunión con Don Joaquín Guzmán en las montañas que usted y Dámaso López e Iván Archivaldo hablaron y acordaron enviar cocaína en estos aviones Lanquer, estos aviones de fibra de carbono, ¿correcto?

—Eso es correcto.

—¿Dónde fue eso?

—En Atizapan en un aeropuerto a las afueras de la Ciudad de México.

—¿Hubo cocaína enviada usando los aviones Lanquer de fibra de carbono de Don Joaquín?

—Sí, señor.

—Hablemos del primer cargamento. ¿Dónde fue que este primer cargamento... primero que nada, ¿dónde se compró la cocaína?

—En Colombia.

—¿Aproximadamente cuándo fue esto?

—En el mismo año, 2003.

—¿Y cómo fue obtenido el dinero para la cocaína?

—Yo tenía dinero.

—¿Así que era su dinero?

—Sí, mientras... bueno, sí.

—¿Qué quiso decir con “bueno, sí”?

—Hasta que Don Joaquín pudiera tener dinero cerca de la Ciudad de México y me lo diera.

—¿Usted sabe de dónde proviene el avión con la cocaína?

—Sí, del rancho de mi hermano Pachito en el Chocó.

—¿Hay un área, usted dice el Chocó, hay una pista de aterrizaje específica desde donde el avión despega?

—Sí. Hay una pista del lado del Pacífico, en el departamento de Curado. La pista se llama Curiche. La pista de aterrizaje está en el rancho de mi hermano Francisco Iván Cifuentes.

—¿Y este primer cargamento fue enviado exitosamente a México?

—Sí, señor, llegó a Atizapán, en México.

—¿Cómo sabe que el cargamento se envió correctamente?

—Bueno, tengo a los pilotos. Estaba en contacto con Alfonso

Díaz, quien estaba en contacto con los pilotos. Había conseguido a los pilotos y a Dámaso López. Y confirmaron que había llegado con éxito. Además, el cargamento fue enviado por mi hermano Pachito.

—¿Cuánta cocaína había en el envío?

—350 kilos.

—¿Con quién más habló sobre el envío exitoso de 350 kilogramos de cocaína?

—Con Don Joaquín.

—Cuéntenos sobre la conversación que tuvo con él sobre este envío exitoso?

—Bueno, estaba muy feliz. Dijo que deberíamos seguir adelante.

Y me iba a enviar 700 mil dólares para el próximo envío a través de Dámaso.

—¿Usted tenía alguna inquietud que le expresó sobre el uso continuo de estos aviones?

—Sí. Uno de ellos se descompuso en Zihuatanejo. Una de las turbinas, esos aviones eran más como cohetes. Requerían de pilotos que tuvieran mucha experiencia. Era muy peligroso volarlos. Estos eran aviones experimentales.

—Qué respondió Don Joaquín cuando le planteó estas preocupaciones sobre la seguridad de estos aviones?

—Más que la seguridad de los aviones, estaba más preocupado por la seguridad de los pilotos. Era muy peligroso. Pero él dijo, no, sigamos trabajando con ellos porque estos aviones no pueden ser detectados por radar.

—¿Sugirió otra forma de mover la cocaína?

—Bueno, aproveché esto y comencé a presionar sobre el asunto de los botes de atún. Y él dijo que no estaban disponibles.

—¿Dijo con quién comprometió esos atuneros?

—Sí, señor.

—¿Con quién?

—Con Mayo Zambada.

—¿Hubo otras cargas de cocaína que usted y Don Joaquín Guzmán acordaron enviar usando estos aviones de fibra de carbono Lanquer?

—Sí señor.

—Mencionó que Don Joaquín dijo que ya tenía 700 mil dólares para el próximo envío; ¿eso es correcto?

—Sí, Dámaso me los entregó en la Ciudad de México.

—¿Qué hizo usted con ese dinero?

—Lo envié a Colombia a mi hermano, Pachito, a través de uno de

los aviones Lanquer.

—¿Se compró más cocaína?

—Sí, señor. Se compraron 400 kilos.

—¿Qué pasó con esa cocaína?

—Bueno, el piloto, Loco Salvaje... en realidad, compramos la cocaína. Fue enviada. Pero el avión se estrelló en las montañas. Nunca llegó a México.

—Y después de ese accidente, ¿con quién tuvo que hablar?

—Bueno, hablé con Mayo Zambada. Hablé con Don Joaquín. Les pregunté si había llegado porque estaban encima de todo lo relacionado con el equipo.

—¿Qué le dijeron?

—Bueno, que pensaron que no lo había enviado.

—Entonces, ¿qué hizo para confirmar que lo envió?

—Bueno, ya sabe, insistí en que lo había enviado y nosotros

estábamos esperando recibir noticias del piloto o del mismo avión.

—¿En algún punto hubo información para confirmar que el avión se había estrellado?

—Sí, señor. En realidad estaba en las noticias y ellos lo tenían ubicado.

—Una vez que tuvo el informe de noticias del accidente, ¿fue a hablar con Don Joaquín Guzmán sobre esto?

—Sí, señor.

—De nuevo, ¿cómo se llamaba el piloto?

Loco Salvaje.

—¿Qué dijo Don Joaquín cuando presentó el informe de las noticias del accidente del avión?

—Bueno, al mismo tiempo… bueno, dijo... al mismo tiempo sugerí por qué no trabajar con aviones reales, como el King 200 o los Turbo Commanders.

—¿Cuál fue su respuesta?

—Él estuvo de acuerdo. Pero por esto quería que él tratara directamente con mi hermano Pacho.

—¿Por qué?

—Porque sentí que era un poco raro. Mi hermano, Pacho, era el encargado de las pistas de aterrizaje. Y la persona a cargo de recibir la cocaína era Mayo o Don Joaquín. Así que en realidad fui más útil en el manejo del dinero y otras cosas dentro de la organización.

Foto: EFE

—Entonces, ¿sabe usted que después de ese punto su hermano,

Pacho Cifuentes, siguió haciendo envíos de drogas?

—Sí señor.

—¿A quién se la enviaba?

—A Don Joaquín, entre otras personas, porque él tenía otros clientes.

—¿Usted continuó teniendo algún tipo de papel apoyando los envíos de cocaína de su hermano Pacho a Don Joaquín?

—Sí, señor.

—¿Cuál fue ese papel?

—Bueno, recibí el dinero en México; es decir, el efectivo.

Lo transfería a los lugares de cambio de divisas en Estados Unidos o a la compañía aérea para que pudiéramos comprar aviones.

—¿A dónde transfirió ese dinero dentro de México?

—Lo entregaría en los lugares de cambio de divisas, pagaría una comisión. Y lo transferían a una cuenta de banco perteneciente a una de las compañías de aviones en Estados Unidos. Luego lo enviarían a Colombia para nosotros.

—¿Quién le envió el dinero para comprar estos aviones?

—Don Joaquín.

—¿Con qué propósito estaba comprando estos aviones?

—Para transportar cocaína.

—¿Por qué estos aviones fueron comprados en Estados Unidos?

—Bueno, estaban renovando la aviación civil aquí en Estados Unidos, entonces estamos hablando de viejos aviones que eran todavía útiles para el transporte de cocaína. Y una vez que transportaran la cocaína, simplemente nos desharíamos de ellos.

—¿Conoce el origen del dinero que se estaba usando para comprar estos aviones en los Estados Unidos?

—Sí, de la venta de cocaína.

—¿Personalmente ganó dinero al enviar este dinero de la droga a la Casa de Cambio para Joaquín Guzmán?

—Sí, mantuve una ganancia. Era una diferencia, fue 10 por ciento.

—Entonces, ¿se benefició de esta actividad, correcto?

—Sí, señor.

—¿Fue acusado de algún delito relacionado con la compra de estos aviones para Don Joaquín en los Estados Unidos?

—Sí, señor, en Florida.

—¿Qué hizo con estos cargos?

—Me declaré culpable.

—Centrémonos en un periodo de tiempo particular. A principios de 2004, ¿sabía usted de una transacción de cocaína entre su hermano Pacho Cifuentes y Don Joaquín Guzmán?

—Bueno, sí, señor.

—Déjeme preguntarle, ¿cómo supo de esta carga?

—Lo supe a través de mi hermano Pachito y luego directamente de Don Joaquín.

—Dígale al Jurado lo que le pasó a esta carga.

—Bueno, esta era aproximadamente de dos mil kilos de cocaína que

fueron transportados en un King 200, salieron de Colombia hacia Guatemala, hacia El Petén.

—¿Qué le pasó al avión?

—Fue incautado por las autoridades guatemaltecas.

—¿Usted dijo que escuchó sobre la incautación gracias a quién?

—De mi hermano, Pacho.

—¿Más tarde lo supo de quién más?

—Con Don Joaquín.

—Ahora, ¿cuál fue su papel específico en esta carga de cocaína a principios de 2004?

—Yo estaba a cargo de mover el dinero para comprar el avión.

—¿Para este avión en particular cómo consiguió el dinero?

—Bueno, Dámaso me daría el dinero en la Ciudad de México.

—¿En nombre de quien?

—De Don Joaquín, por supuesto.

—¿Alguna vez vio personalmente este avión, el King Air 200, con los dos mil kilogramos de cocaína?

—Sí vi el avión en el hangar de mi hermano Pachito, pero cuando lo vi no tenía cocaína adentro.

—¿Y en dónde vio el avión?

—Lo vi en el aeropuerto de La Herrera. En el Aeropuerto Olaya Herrera en Medellín y fue el hangar número 32.

—Y su hermano, Pacho Cifuentes, cuando le mostró este avión, ¿le explicó algo sobre este avión?

—Sí, de hecho, era un avión muy bonito y él me dijo: bueno, este avión en realidad va a Don Joaquín.

—Ahora, aparte de este King Air 200 que fue incautado en Guatemala a principios de 2004, ¿hubo otras incautaciones de cargas de cocaína que su hermano Pacho envió a Don Joaquín?

—Bueno, hubo más, pero de los que supe fueron de los que se perdieron, porque me avisaron de inmediato para ver qué podíamos hacer al respecto.

—¿Pero también hubo cargas exitosas?

—Sí, por supuesto.

—Quiero saltarme hacia adelante, hacia abril del 2007. ¿Qué pasó?

—Mi hermano, Francisco Iván Cifuentes, fue asesinado.

—¿Alguna vez supo quién lo mató?

—No hasta hoy, señor.

—¿Significa que no lo sabe?

—No, señor.

—¿Y dónde vivía en la época del asesinato de su hermano Francisco o Pacho Cifuentes?

—En Colombia, Medellín.

—Usted dijo que no sabe quién mató a su hermano, ¿verdad? ¿Tiene alguna sospecha sobre quién mató a su hermano?

—Sí, sospeché de mucha gente.

—¿Y alguien de Colombia, en algún momento justo después del asesinato de su hermano, se acercó a usted con una especie de propuesta?

—Bueno, sí, me dijeron que hay un hombre, no sé si puedo mencionar su nombre o su apodo.

—Eso está bien.

—Sí, ese fue Camilo Valenzuela, alias Chocolate, quien había sido responsable de la muerte de mi hermano. Y me dijeron que lo habían localizado en Venezuela y que yo les diera 500 mil dólares y que lo matarían.

—¿Cuál fue su respuesta a esta propuesta?

—Vi esto como una trampa y no acepté.

—¿A qué se refiere con trampa?

—Pensé que ellos estaban... en realidad pensé que ellos estaban tratando de encubrir al verdadero responsable, el asesino de mi hermano.

—¿Usted sabe, señor, si este tal Chocolate sigue vivo hoy?

—Sí, señor.

—¿Sigue vivo?

—Está vivo y cumplió una sentencia aquí en Estados Unidos y ahora es libre.

—Ahora, después del asesinato de su hermano en abril de 2007, ¿usted a dónde fue?

—Fui a México.

—¿Por qué?

—Porque tenía miedo en Colombia.

—¿A qué se refiere con que tenía miedo en Colombia? ¿A qué le tenía miedo?

—Temía por mi vida. No sabía quién había matado a mi hermano Francisco. Le había preguntado a tres carteles diferentes con los que estaba en contacto y aún no lo sé.

—Usted dijo que tenía un pasaporte mexicano, ¿era un pasaporte legítimo?

—Sí, tengo doble nacionalidad. Soy colombiano y mexicano.

—¿Usted fue inmediatamente después del asesinato de su hermano en abril de 2007 o un poco de tiempo después?

—Un poco de tiempo después. Me tomó un par de meses tener organizada toda la documentación y el papeleo.

—¿Y en qué fechas viajó de Colombia a México?

—Fue en mayo cuando fui a México vía Panamá, el 3 de mayo.

—Entonces, ¿a dónde va una vez que está en México en 2007?

—Bueno, fui a buscar a Laura Ávila y me tomó un tiempo encontrarla. Y mientras tanto, pasé un tiempo con mi hermano Álex, quien estaba siendo operado por pancreatitis necrotizante.

—¿En qué país estaba siendo operado?

—En México.

—Y eventualmente, ¿a quién fue a ver?

—A Don Joaquín Guzmán.

—¿En dónde?

—En las montañas en el triángulo dorado.

—¿Aproximadamente cuándo en 2007 llegó a ver a Don Joaquín en las montañas?

—A mediados de año, julio.

—¿Observó alguna diferencia, señor Cifuentes, entre cómo lucía el campamento de Don Joaquín Guzmán en 2007 opuesto a cómo se veía cuando lo conoció por primera vez en 2003?

—Bueno, más que el campamento, la organización era diferente.

—¿Qué quiere decir?

—Entonces había mucha gente allí, Dámaso estaba allí llevando un teléfono, radio. Había mucha seguridad, una gran cantidad de armamento. Tenían armamento antiaéreo. Era una organización completamente diferente a la que había visto en 2003. La gente era la misma pero la cantidad de personas que ellos tenían, el poder que tenían en este momento era mucho mayor, 10 veces mayor.

—Entonces, ¿por qué estaba allí para reunirse con Don Joaquín en 2007?

—Por razones de seguridad.

—¿Puede dar más detalles, por favor?

—Porque él tuvo contacto con los cárteles colombianos que quería que me ayudaran a descubrir quién había asesinado a mi hermano, Pachito.

—¿Quién es "él" quien tuvo contacto?

—Don Joaquín Guzmán Loera.

—¿Y cuál fue la respuesta de Don Joaquín cuando le pidió su ayuda?

—Bueno, dijo que me ayudaría, pero no tenía idea de quién había asesinado a mi hermano.

—¿Y le hizo una propuesta?

—Bueno, primero le dije que había escuchado rumores de que mi

hermano Pachito le debía cinco millones de aólares. Le pregunté si tenía que ver con las dos toneladas, los 400 kilos, los 640 kilos que se habían perdido, le pregunté si esa era la razón.

—¿Y qué dijo él?

—Dijo que no había deuda y que esas pérdidas eran parte del trabajo. Dijo que quería trabajar y que estaba interesado. en la infraestructura que mi hermano Pachito había dejado en Colombia.

—¿Cuál fue su respuesta?

—Bueno, dije, no voy a Colombia, tengo miedo. Dije, podría ir a otro país si quieres mi ayuda, pero podríamos aprovechar algo de la infraestructura de mi hermano.

—¿Qué acordaron usted y Don Joaquín Guzmán?

—Trabajar desde Ecuador. Yo iría a Ecuador para hacer todos los envíos de cocaína desde ese país.

—Ahora, ¿por qué Ecuador?

—Bueno, estaba cerca de Colombia, estaba en la costa del Pacífico, estaba cerca de la frontera. Fue bueno para mí, no sentía que estuviera en peligro.

—¿Por qué eso fue significativo?

—Porque Sinaloa también está en el Pacífico.

—¿Y qué tuvo que hacer?

—Tuve que viajar a Ecuador, tuve que comprar almacenes, comprar vehículos, tuve que conseguir un proveedor de cocaína.

—En esta reunión en julio de 2007 con Joaquín Guzmán, ¿qué acordó con él?

—Bueno, traficar cocaína desde Ecuador. Le pregunté una vez más sobre los barcos atuneros y rechazó mi pedido de nuevo.

—¿Tuvo alguna conversación con Joaquín Guzmán en ese punto sobre cómo sería capaz de llevar la cocaína a él en México?

—Intentamos hacerlo por aire usando un DC-9 que mi hermano

Pachito había dejado. Entonces, de hecho, Don Joaquín lo había comprado de quienes heredaron de mi hermano, de sus hijos.

—Mientras usted estaba en las montaña con Joaquín Guzmán, ¿usted le presentó algunas personas a Joaquín Guzmán en ese tiempo?

—Sí, señor.

—¿Quién?

—Juan Pablo Londoño, por ejemplo.

—¿Y quién es Juan Pablo Londoño?

—Juan Pablo Londoño es un colombiano que tiene una empresa llamada Monedeux, y tienen un contrato con Visa.

—Entonces, ¿por qué presentó a este individuo Juan Pablo Londoño a Don Joaquín Guzmán?

—Para ayudarlo a mover dinero de México a Colombia para

comprar cocaína.

—¿Y los tres se conocieron?

—Sí, señor.

—¿Joaquín Guzmán y Juan Pablo Londoño?

—Sí, señor.

—¿De qué hablaron ustedes tres?

—Bueno, Juan Pablo explicó el sistema. El dinero es transferido de la oficina de cambio de moneda a su Empresa Monedeux. Monedeux, a través de Visa, proporciona algunas tarjetas de débito y esas tarjetas de débito son transportadas físicamente a Colombia y puede sacar dinero de cajeros automáticos en pesos colombianos.

—¿Qué harían con ese dinero que sacarían de los cajeros colombianos?

—Usaría ese dinero para comprar la cocaína.

—¿Usted dijo dónde se recogería el dinero para ser entregado a Juan Pablo Londoño?

—El dinero fue recogido en México por Don Joaquín, y entonces lo depositaría en las casas de cambio de divisas para luego llevarlo a Monedeux.

—Mencionó que necesitaba ir a Ecuador, ¿correcto?

—Sí, señor.

—Antes de que se fuera a Ecuador, ¿hubo alguien a quien dejó con Don Joaquín Guzmán en las montañas?

—Sí, señor.

—¿Quién era?

—Mi hermano, Alexander Cifuentes.

—¿Y por qué dejó a su hermano Alexander Cifuentes en las montañas?

—Para que él pudiera ver que hablaba en serio sobre mi compromiso de enviar cocaína desde Ecuador y para tener comunicación directa con Don Joaquín.

—¿Viajó con su pasaporte colombiano o su pasaporte mexicano?

—Con el pasaporte mexicano.

—Una vez que llegó a Ecuador, ¿qué tuvo que hacer?

—Tuve que alquilar un departamento, tuve que conseguir algunos almacenes, comprar algunos camiones, todo lo que necesitas para traficar drogas, toda la infraestructura.

—Llegaremos a eso con un poco más de detalle en un momento. Pero una vez que comenzó a obtener esta infraestructura, ¿a dónde fue?

—Regresé a México.

—¿Para hacer qué?

—Bueno, para informar a Don Joaquín, para hacerle saber que las cosas están en orden.

—¿Aproximadamente cuándo fue esto cuando regresó con Don Joaquín?

—Eso fue a finales de 2007.

—¿Y qué pasaporte usó para viajar de Ecuador a México?

—Mi pasaporte mexicano.

—Ahora, cuando volvió a finales del año 2007 a ver a Don Joaquín, ¿dónde lo vio?

—En las montañas.

—¿Se sorprendió por algo que vio o que no vio cuando llegó?

—Bueno, después de aterrizar en ese lugar y saludarlo, me sorprendió no haber visto a mi hermano en ninguna parte. Todos estaban vestidos con atuendo militar.

—¿Qué quiere decir con vestimenta militar?

—Con ese tipo de ropa que usan los militares, como camuflaje.

—Entonces, ¿qué pasó?, ¿no pudo encontrar a su hermano?

—Bueno, lo estaba buscando y de repente él hizo algo como esto y dice hola, amigo, y estaba justo a mi lado. Y él estaba como disfrazado. Él se veía como un mini general.

—Cuando dice que estaba disfrazado, ¿qué llevaba puesto?

—Bueno, parecía un mini general. Estaba vestido de vestimenta militar.

—Ahora, ¿cuánto tiempo había pasado desde la última vez que vio a su hermano, Hildebrando Alex Cifuentes?

—Aproximadamente cuatro meses.

—¿Le importa si lo llamo Alex para abreviar?

—No, señor.

—Entonces, ¿cuál fue el papel de Alex para Don Joaquín en este momento?

—Bueno, no sé cómo ni qué, pero él estaba dando órdenes. Era como haz esto, haz aquello. Pon las motos aquí. Se volvió como su hombre de confianza. Y cuando digo "de él” me refiero a Don Joaquín. Lo había puesto a cargo de ayudarlo con la venta de cocaína, y él estaba manejando sus comunicaciones.


Foto Reuters


***


—Ahora, ¿de qué hablaron usted y don Joaquín a finales de 2007 cuando fue a visitarlo en las montañas?

—Bueno, estábamos tratando de buscar la forma en que íbamos a hacer que la cocaína fuera de Ecuador a México.

—¿Don Joaquín organizó alguna reunión para usted en este momento para de descubrir cómo lograría mover la cocaína de Ecuador a México?

—Sí, señor.

—¿Con quién?

—Con algunos chicos de Pemex, Petróleos de México. Era Alfonso Acosta.

—¿Dónde fue esta reunión?

—Arriba en las montañas.

—¿Quién estuvo presente en esta reunión?

—Bueno, hubo varios: allí estaba Dámaso López, Don Joaquín claro, creo que Iván Archivaldo estaba allí y Vicente Zambada, el hijo de Mayo.

—Hablemos de eso. ¿Fue una reunión o varias?

—Hubo varias reuniones.

—Primero quiero hablar solamente sobre la primera reunión en las montañas. ¿Quién estuvo presente?

—Don Joaquín, Dámaso, el Sr. Acosta y los otros muchachos de Pemex.

—¿Qué discutió en esta primera reunión en las montañas?

—Bueno, que había algunos barcos que estaban disponibles en Pemex, de Petróleos de México, eran buques cisterna y podían ir hasta Ecuador para traer petróleo y luego allí podríamos introducir la cocaína. El petróleo se quedaría en la refinería, Lázaro Cárdenas en el Pacífico.

—¿En qué país?

—En México.

—Y, nuevamente, mencionó el término "Pemex", ¿sabe qué es Pemex?

—Petróleos Mexicanos, petróleo mexicano.


***


“Sr. Cifuentes, cuando nos detuvimos usted estaba hablando sobre una reunión que tuvo en las montañas con el Sr. Joaquín Guzmán y algunos representantes de una compañía llamada Pemex a finales de 2007”, le dijo Fels después de un receso al colombiano.

—¿A quién le pertenece Pemex?

—Al Gobierno Mexicano.

—¿Así que usted tuvo una segunda reunión sobre este plan para usar los petroleros de Pemex?

—Sí, señor, muchas.

—¿Y dónde fue esta segunda reunión?

—Fue en las afueras de Culiacán en el área de El Dorado en un rancho.

—¿Quiénes estaban presentes en la segunda reunión sobre este plan de usar los petroleros de Pemex?

—Bueno, obviamente estaba Don Joaquín, también Ismael Zambada Mayo Zambada, su hijo, Vicente Zambada, Dámaso López y la gente de Pemex y yo.

—Sólo para tenerlo claro, usted dijo Ismael Zambada y Mayo Zambada, ¿esas son dos personas diferentes o la misma persona?

—Bueno, dos personas, el padre y el hijo.

—Déjeme decirlo de nuevo. ¿Ismael Zambada y Mayo Zambada son la misma persona o personas diferentes?

—Son la misma persona, señor, lo siento.

—Entonces mencionó a alguien llamado Vicente Zambada, su hijo, ¿correcto?

—Eso es correcto.

—¿Conocía a Vicente Zambada?

—Sí, desde que éramos jóvenes.

—¿Y sabe qué papel tuvo Vicente Zambada en la organización de su padre y de Chapo?

—Bueno, él es o fue miembro de la organización. Además de eso, estaba a cargo de la seguridad de su padre.

—¿Qué estaba haciendo en esta reunión con los representantes de Pemex para hablar sobre esta ruta potencial para enviar la cocaína?

—Bueno, él era el dueño, lo que significa que era la persona que tenía las conexiones con Pemex.

—Sr. Cifuentes, ¿finalmente utilizó estos buques petroleros de Pemex para mover cocaína desde Ecuador?

—No, señor.

—Entonces, si usted no usó los buques petroleros de Pemex, ¿finalmente qué ruta estableció para mover la cocaína?

—Don Joaquín sugirió que tenía algunos barcos de pesca, algunos barcos de pesca de tiburones de Perú, y decidimos usar ese equipo para moverla.


Foto: EFE


***


—Ahora, al mismo tiempo que estaba en México, ¿invitó a un colombiano a subir a las montañas para conocer al Chapo Guzmán?

—Sí, señor.

—¿Cuál era el primer nombre de esa persona?

—No estoy seguro si se refiere al ingeniero de sistemas.

—¿Cuál era su primer nombre?

—Christian.

—Y usted dijo que él era... ¿qué era él, un ingeniero de sistemas?

—Ingeniero de sistemas y programación.

—¿Y qué hizo él por usted?

—Bueno, instaló un sistema de comunicaciones completo en internet con criptografía.

—¿Qué significa eso?

—Eso significa que podríamos tener comunicaciones seguras por texto, voz, datos sin que las autoridades o el gobierno pudiera conocer lo que estábamos pasando por allí.

—Entonces, ¿por qué le presentó a Christian a Don Joaquín?

—Bueno, para extender el servicio a la ubicación donde Don Joaquín estaba en las montañas y para integrar a las otras personas de la organización que estaban en Sinaloa.

—¿Y sabe si Christian, de hecho, estableció un sistema de comunicación para don Joaquín?

—Sí, señor.

—¿Cómo sabe eso?

—Porque lo usé en las montañas. Tuvimos internet inalámbrico en las montañas y pasaba con con criptografía

—Cuando usted dice criptografía, ¿es la misma idea que encriptado?

—Sí. Los datos estaban protegidos, estaban encriptados.

—¿Usted sabía cuántos usuarios estaban en este sistema encriptado?

—Sí, señor, más de 100.

***


—¿Qué estaba haciendo en Madrid?

—Atender algo que tenía que ver con una de las propiedades de mi mamá en Madrid. También fui a Ámsterdam para tener una reunión con algunas de las personas de Shimon Yelinek.

—¿Estuvo en México por tres semanas?

—Sí, señor.

—¿Qué estaba haciendo en este momento en México?

—Bueno, fui y tuve una reunión con Don Joaquín. En realidad me quedé en las montañas con él durante mucho tiempo. A mi hermano Álex no le iba bien, por lo que respecta a la salud, así que aprovechó y bajó de la montaña para obtener ayuda médica y me quedé con Don Joaquín.

—Ahora, esta vez que estuvo allí durante varias semanas con Don Joaquín en las montañas, ¿Don Joaquín le presentó a algunas personas?

—Sí, señor.

—¿Quién?

—Bueno, me presentó a Don Chuy Jiménez.

—Hablemos de eso. ¿Por qué le presentó Chapo a Don Chuy Jiménez?

—Don Chuy Jiménez administraba una compañía aérea para Don Joaquín.

Se llamaba Aeropostal en México.

—¿En qué parte de México?

—Ciudad de México.

—De nuevo, ¿por qué quería que usted se involucrara? ¿Por qué Don Joaquín Guzmán quiere que se involucre?

—La compañía tiene un DC-8. Él quería que lo llenara con cocaína de Bogotá a México.

—¿Chapo Guzmán le explicó si él y Don Chuy Jiménez habían hecho esto en el pasado?

—Sí, señor, dijo que en dos ocasiones.

—¿Cuál fue la cantidad de cocaína?

—Bueno, en la primera ocasión dijo que eran tres toneladas y en la segunda ocasión fue alrededor de cinco toneladas.

—¿Cuál fue la ruta de este vuelo en el DC8?

—Salió del aeropuerto El Dorado en Bogotá y fue al Aeropuerto Benito Juárez en la Ciudad de México.

—¿Quién dijo Chapo Guzmán que le había enviado cocaína en el pasado?

—Raúl Jiménez.

—¿Conoce a Raúl Jiménez?

—Sí, señor.

—¿Y qué papel jugó Raúl Jiménez en el narcotráfico?

—Raúl Jiménez tiene una empresa de catering en aeropuerto El Dorado en Bogotá. Él provee servicios a muchas aerolíneas, American Airlines, Copa, etcétera. Y esta compañía podía introducir la cocaína en el DC-8 de Aeropostal de Don Joaquín.

—¿Habló de Vicente Zambada antes?

—Sí, señor.

—¿Sabe quién es su tío?

—Bueno, sí, tiene varios tíos.

—¿Sabe cómo se llaman algunos de sus tíos?

Rey Zambada.

—¿Alguna vez lo conoció?

—No, señor.

—Usted dijo que había otras personas que Don Joaquín le presentó mientras estaba en México durante unas semanas, ¿quién más?

—Bueno, sí, me presentó a Enrique, era un mexicano que tuvo operaciones en Honduras.

—¿Y qué dijo Joaquín Guzmán que Enrique hizo por él?

—Él estaba a cargo del envío de cocaína desde América Central

a México por él. Además, Enrique era socio. Él tenía una participación en la cocaína que fue enviada desde Ecuador.

—¿Sabía eso antes? ¿Sabía eso antes de que él comenzara a recibir el dinero de Don Joaquín?

—No, señor.

—¿Sabe, señor Cifuentes, si Enrique es su verdadero nombre?

—Sé que no es su nombre real, pero no sé su nombre real.

—Conoció a este Enrique a través de Joaquín Guzmán, ¿de qué hablaron ustedes tres?

—Bueno, ahí es cuando descubro que su parte es de dos toneladas de cocaína que se recoge en Ecuador. Hablamos de una manera de llevar cocaína a Honduras donde él tiene el control, él está gestionándolo. Analizamos hacerlo por aire, por mar. Enrique propone comprar un crucero de pasajeros.

—¿Sucedió esto alguna vez, que usted sepa, que Enrique y Don Joaquín compraron un crucero de pasajeros?

—No, señor, no lo compraron.

—Hablemos acerca de lo que hizo esas semanas en las que estuvo en las montañas con Don Joaquín. ¿Tuvo algunas charlas con Don Joaquín Guzmán sobre otro tipo de drogas además de cocaína?

—Sí. Un día estábamos hablando y hubo una explosión cerca. Y él me explicó que estaban procesando metanfetaminas. Y que habían movido el laboratorio al campamento superior.

—¿Don Joaquín le mostró algo a usted?

—Sí, señor, él me mostró la metanfetamina cristalina, el hielo.

—Usted dijo hielo, ¿qué es hielo?

—Hielo es una droga que viene de la efedrina, creo que ellos le llaman, creo que es metanfetamina.

—¿Quién usaba el término de hielo?

—Don Joaquín.

—¿Le pidió a usted hacer algo por él?

—Él quería que le consiguiera efedrina.

—¿Qué le respondió?

—Que no. No estaba interesado en ayudarlo con ese tipo de droga.

—¿Por qué no?

—Es una droga muy dañina que la gente joven está usando, adolescentes.

—¿Usted cambió de opinión después en algún punto?

—Sí, señor.

—¿Usted fue capaz de obtener algunos químicos para hacer metanfetamina?

—No, señor.

—¿Qué hay sobre su familia?

—Sí, supe que mi hermana, Dolly, y mi hermano, Alex, de alguna manera le consiguieron efedrina.


***


—Ahora, usted fue extraditado a los Estados Unidos, usted testificó. Cuando usted estaba en custodia aquí en Estados Unidos, ¿estuvo en contacto con alguno de sus hermanos en prisión?

—Sí, señor.

—¿Y con quién?

—Con Alexander.

—¿En ese tiempo dónde estaba él?

—Él estaba en la cárcel en Bogotá en La Picota.

—¿Cómo fue capaz de tener contacto telefónico con él?

—Lo llamé desde el teléfono de la unidad aquí en el edificio en Brooklyn.

—¿Y él cómo tenía un teléfono?

—Él tenía un teléfono celular ilegal en la cárcel en La Picota.

—¿Usted estaba autorizado a hacer una llamada a Alex mientras estaba en prisión?

—No, señor.

—¿Cuántas llamadas hizo usted?

—Dos llamadas.

—¿Por cuánto tiempo, qué tiempo?

—Una llamada. La que se realizó duró alrededor de 15 minutos, y la otra que no se realizó, no pude encontrarlo, tres minutos más o menos.

—Entonces, durante estos 18 minutos en que estuvo hablando con su hermano Alex, ¿qué le dijo usted?

—Bueno, le dije… sugerí que lo que le beneficiaría más sería cooperar con el gobierno de Estados Unidos para declararse culpable porque la evidencia que el Gobierno tenía era abrumadora y cualquier evidencia que ellos no tuvieran yo ya se las había proporcionado.

—¿Por qué le dijo a su hermano que cooperara?

—Porque estaba preocupado porque él no quería cooperar.

—¿Recuerda cuando se hicieron estas llamadas?

—Sí, señor, recuerdo que era el cumpleaños de mi hermano, 18 de enero.

—¿Recuerda qué año?

—Creo que fue en 2015.

—Ahora, aparte de estos 18 minutos de llamadas, ¿ha tenido algún tipo de contacto indirecto con su hermano?

—Sí, señor.

—¿Y cuándo fue la última vez que hizo eso?

—Aproximadamente hace dos años.

—¿Y cuál es la naturaleza del contacto indirecto que usted tenía?

—Solo temas sentimentales, emocionales, fraternales, temas sobre salud, sus ojos, cómo te va.


***


—¿Intentó matar a alguien usted mismo con sus propias manos?

—Sí, señor.

—Cuéntenos sobre eso.

—Bueno, estaba en prisión en Colombia en 1984, tenía alrededor de 18 años. Bueno... y alguien reclutó en nombre de Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano, el Mexicano, para matar a Fernando Lopera, que era un interno en la unidad porque había matado supuestamente a algunos pilotos y robado cocaína.

—¿Qué acordó hacer mientras estaba en prisión?

—Matarlo. Me dieron un revólver, me dieron cianuro, un veneno, un cuchillo, y una granada.

—¿Y por qué le dieron todas esas cosas?

—Para que yo eligiera de qué manera quería hacerlo.

—¿Qué eligió al principio?

—Bueno, el más simple, veneno. Y estaban calentando el desayuno y la persona que lo preparaba me pidió que mirara sobre las arepas que estaban en la parrilla, y ya tenía el cianuro suelto aquí, así que lo rocié en una de las arepas y cuando Fernando estaba desayunando se comió uno de las arepas, pero no comió la arepa con el veneno.

—Entonces, ¿qué pasó después?

—Bueno, me estaban presionando porque tenía que seguir adelante con lo que me había comprometido a hacer, así que decidí lanzar una granada a su celda.

—¿Y qué pasó?

—Bueno, la granada explotó. Las cárceles en Colombia son hechas de cemento y había un colchón encima y la granada cayó al suelo y cuando explotó la cama de cemento lo protegió, solo recibió metralla en las piernas y nada le pasó a él. Bueno, se asustó.



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