/ martes 4 de octubre de 2016

Guerra de guerrillas; exmilitares entrenan a sicarios en tácticas

  • Exkaibiles, exboinas verdes, exrangers así como desertores de las Fuerzas Armadas, los responsables de la preparación de las emboscadas por parte del crimen organizado

Las emboscadas son la táctica preferida por los delincuentes organizados en México. Desde hace décadas los ataques sorpresa son la constante cuando se trata de diezmar a policías, miembros del Ejército y de la Marina.

Son mercenarios, exkaibiles, exboinas verdes, exrangers así como desertores de las Fuerzas Armadas, los que han enseñado a los delincuentes la táctica de guerra y de guerra de guerrillas.  Los campos de entrenamiento, por lo general se ubican en zonas serranas o selváticas de difícil acceso.

Los principales Estados donde se producen estos ataques sorpresa son: Sinaloa, Sonora, Michoacán, Jalisco, Veracruz, Guerrero, Estado de México, Chihuahua y Tamaulipas.

Durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa en total se registraron 101 mil 199 muertos, una buena parte producto de emboscadas.

En este mandato, documentación oficial expone que, la suma rebasaba los 62 mil fallecidos hasta el primer trimestre de 2015 (en general). Son aproximadamente 80 militares muertos y más de 300 heridos. Y en la actualidad aproximadamente ocho cárteles resultan los que más aplican este tipo de táctica.

Aseguran que una emboscada es sinónimo de breve combate violento y de ataque sorpresa, pero también significa una retirada rápida.

Como las emboscadas de los narcotraficantes no solamente se producen contra las Fuerzas del orden, sino contra sus enemigos delincuentes, he aquí una canción, de quién sabe quién, titulada “La Emboscada” cantada por los del lado contrario: los delincuentes:

“Era ya de madrugada / la Luna estaba en el medio no sé porque presentí / que podía haber tiroteos; / el aire soplaba frio / y entonces sentí muy feo / le dije a mis compañeros / yo tengo un presentimiento / como que alguien nos asecha / y este maldito silencio / equipo bien preparado para cualquier movimiento/ y nos fuimos arrastrando/ cuando tronó una descarga / y empezó la balacera / de aquella horrible emboscada, nos querían matar dormidos / para tumbarnos la carga.”

La emboscada tiene éxito, de acuerdo con los expertos, fundamentalmente por descuido, nadie se da cuenta cuando llegan.

Así ocurrió en febrero de este año, en el municipio de San Ignacio, Sinaloa. El ataque sorpresa (a mansalva) fue de una banda contra otra. ¿Resultado? 13 muertos.

En México si bien las emboscadas contra el Ejército no son nuevas (tampoco contra las demás Fuerzas de Seguridad), sí lo es el hecho de que la recientemente ocurrida en Culiacán, cuando los militares retornaban de un operativo en Badiraguato, haya sido perpetrada con absoluta alevosía y ventaja por decenas de sicarios a bordo de diez camionetas.

De ahí la dura respuesta del general Cienfuegos y, además seguramente en lo interno tomarán medidas de ahora en adelante, para evitar que los efectivos militares se confíen sobre todo en una zona tan peligrosa como es la capital de la tierra de “El Chapo” y de sus hijos.

DESDE EL SIGLO XX HAN OCURRIDO

Pero estos ataques sorpresa ocurrían desde los años noventa. Se acentuaron en el siglo XXI, sobre todo a raíz de “la guerra” declarada por Calderón Hinojosa.

Y como “botones de muestra” van solo unos cuantos ejemplos:

En junio de 2010, un grupo de policías federales mexicanos fueron atacados por varios comandos de “La familia michoacana” en Zitácuaro, Michoacán, cuando regresaban a las dependencias policiales después de su turno. Al menos diez de ellos resultaron muertos.

El 19 de septiembre de 2010 entre el Cerro Cortado, del municipio de Teloloapan, Guerrero, y El Revelado, del ayuntamiento de Tlatlaya, Estado de México, tras una emboscada y secuestro fueron asesinados ocho policías ministeriales.

En octubre de 2010 la emboscada ocurrió en Jilotlán, Jalisco, con un saldo de nueve policías estatales muertos.

Mayo de 2011 también tuvo su ataque sorpresa, en la carretera Internacional México 15, donde siete agentes de las unidades especiales de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sinaloa, también fueron emboscados.

En ese mismo mes de dicho año fueron tres los policías estatales muertos en emboscada cerca de Zihuatanejo, Guerrero. En esta ocasión resultaron mayoría los delincuentes caídos: nueve.

A mediados de julio de 2011 la emboscada fue en Sinaloa, en los municipios de Ahome y Guasave, donde dieron muerte a 12 escoltas del entonces secretario de Seguridad, Francisco Córdoba Celaya.

Sinaloa siempre ha estado “en el ojo del huracán”. En 2012, siete policías ministeriales cayeron muertos tras la emboscada perpetrada por bandas delincuenciales en el municipio de El Fuerte. Hubo, además, ocho heridos de parte de la Policía y cuatro delincuentes muertos.

Julio de 2013 fue un mes de emboscadas en diversos puntos de Michoacán. Se registraron seis contra policías federales y el saldo fue de dos muertos, 15 lesionados y por lo menos 20 delincuentes abatidos.

Ya en 2014, en enero, emboscaron a militares en Apatzingán, Michoacán, y murieron dos. En mayo fueron cuatro los fallecidos, pero en Guachinango, Jalisco.

En abril de 2015, en Jalisco, sobre la carretera de Puerto Vallarta a Guadalajara 15 policías federales resultaron muertos a balazos, tras ser sorprendidos por varias camionetas de sicarios del “cártel Jalisco nueva generación”, quienes dispararon ráfagas de metralletas contra los efectivos estatales.

El 2016 se estrenó con una primera emboscada en enero a policías de Ciudad Nezahualcóyotl y resultó muerta una policía. Ese ese mes hubo además un ataque sorpresa en Minatitlán, Veracruz, en la autopista Cosoleacaque-Nuevo Teapa contra policías ministeriales que trasladaban a un secuestrador. El saldo una agente muerta y un herido. Otro ataque más fue en la colonia Peñitas en Atizapán de Zaragoza: un herido.

En febrero, además de la emboscada entre bandas, hubo otra. en Tlaquepaque, Jalisco, con tres policías muertos.

Marzo tuvo lo suyo. En el municipio de González, Tamaulipas, atacaron a integrantes de la Policía Estatal con un saldo de un muerto y dos heridos; en San Luís Río Colorado, Sonora, el resultado de la emboscada fue un policía muerto, uno herido y un delincuente fallecido; en el municipio de Fresnillo el ataque contra policías les salió mal y murieron cuatro delincuentes.

Todos los meses de este año se han registrado emboscadas en diversos Estados de la República. Los de septiembre fueron: el día 30 en Tlacotepec, Guerrero, contra militares: tres muertos; en Ziracuaretiro, Michoacán, dos policías muertos.

Y en fin… son las batallas de hoy.

  • Exkaibiles, exboinas verdes, exrangers así como desertores de las Fuerzas Armadas, los responsables de la preparación de las emboscadas por parte del crimen organizado

Las emboscadas son la táctica preferida por los delincuentes organizados en México. Desde hace décadas los ataques sorpresa son la constante cuando se trata de diezmar a policías, miembros del Ejército y de la Marina.

Son mercenarios, exkaibiles, exboinas verdes, exrangers así como desertores de las Fuerzas Armadas, los que han enseñado a los delincuentes la táctica de guerra y de guerra de guerrillas.  Los campos de entrenamiento, por lo general se ubican en zonas serranas o selváticas de difícil acceso.

Los principales Estados donde se producen estos ataques sorpresa son: Sinaloa, Sonora, Michoacán, Jalisco, Veracruz, Guerrero, Estado de México, Chihuahua y Tamaulipas.

Durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa en total se registraron 101 mil 199 muertos, una buena parte producto de emboscadas.

En este mandato, documentación oficial expone que, la suma rebasaba los 62 mil fallecidos hasta el primer trimestre de 2015 (en general). Son aproximadamente 80 militares muertos y más de 300 heridos. Y en la actualidad aproximadamente ocho cárteles resultan los que más aplican este tipo de táctica.

Aseguran que una emboscada es sinónimo de breve combate violento y de ataque sorpresa, pero también significa una retirada rápida.

Como las emboscadas de los narcotraficantes no solamente se producen contra las Fuerzas del orden, sino contra sus enemigos delincuentes, he aquí una canción, de quién sabe quién, titulada “La Emboscada” cantada por los del lado contrario: los delincuentes:

“Era ya de madrugada / la Luna estaba en el medio no sé porque presentí / que podía haber tiroteos; / el aire soplaba frio / y entonces sentí muy feo / le dije a mis compañeros / yo tengo un presentimiento / como que alguien nos asecha / y este maldito silencio / equipo bien preparado para cualquier movimiento/ y nos fuimos arrastrando/ cuando tronó una descarga / y empezó la balacera / de aquella horrible emboscada, nos querían matar dormidos / para tumbarnos la carga.”

La emboscada tiene éxito, de acuerdo con los expertos, fundamentalmente por descuido, nadie se da cuenta cuando llegan.

Así ocurrió en febrero de este año, en el municipio de San Ignacio, Sinaloa. El ataque sorpresa (a mansalva) fue de una banda contra otra. ¿Resultado? 13 muertos.

En México si bien las emboscadas contra el Ejército no son nuevas (tampoco contra las demás Fuerzas de Seguridad), sí lo es el hecho de que la recientemente ocurrida en Culiacán, cuando los militares retornaban de un operativo en Badiraguato, haya sido perpetrada con absoluta alevosía y ventaja por decenas de sicarios a bordo de diez camionetas.

De ahí la dura respuesta del general Cienfuegos y, además seguramente en lo interno tomarán medidas de ahora en adelante, para evitar que los efectivos militares se confíen sobre todo en una zona tan peligrosa como es la capital de la tierra de “El Chapo” y de sus hijos.

DESDE EL SIGLO XX HAN OCURRIDO

Pero estos ataques sorpresa ocurrían desde los años noventa. Se acentuaron en el siglo XXI, sobre todo a raíz de “la guerra” declarada por Calderón Hinojosa.

Y como “botones de muestra” van solo unos cuantos ejemplos:

En junio de 2010, un grupo de policías federales mexicanos fueron atacados por varios comandos de “La familia michoacana” en Zitácuaro, Michoacán, cuando regresaban a las dependencias policiales después de su turno. Al menos diez de ellos resultaron muertos.

El 19 de septiembre de 2010 entre el Cerro Cortado, del municipio de Teloloapan, Guerrero, y El Revelado, del ayuntamiento de Tlatlaya, Estado de México, tras una emboscada y secuestro fueron asesinados ocho policías ministeriales.

En octubre de 2010 la emboscada ocurrió en Jilotlán, Jalisco, con un saldo de nueve policías estatales muertos.

Mayo de 2011 también tuvo su ataque sorpresa, en la carretera Internacional México 15, donde siete agentes de las unidades especiales de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sinaloa, también fueron emboscados.

En ese mismo mes de dicho año fueron tres los policías estatales muertos en emboscada cerca de Zihuatanejo, Guerrero. En esta ocasión resultaron mayoría los delincuentes caídos: nueve.

A mediados de julio de 2011 la emboscada fue en Sinaloa, en los municipios de Ahome y Guasave, donde dieron muerte a 12 escoltas del entonces secretario de Seguridad, Francisco Córdoba Celaya.

Sinaloa siempre ha estado “en el ojo del huracán”. En 2012, siete policías ministeriales cayeron muertos tras la emboscada perpetrada por bandas delincuenciales en el municipio de El Fuerte. Hubo, además, ocho heridos de parte de la Policía y cuatro delincuentes muertos.

Julio de 2013 fue un mes de emboscadas en diversos puntos de Michoacán. Se registraron seis contra policías federales y el saldo fue de dos muertos, 15 lesionados y por lo menos 20 delincuentes abatidos.

Ya en 2014, en enero, emboscaron a militares en Apatzingán, Michoacán, y murieron dos. En mayo fueron cuatro los fallecidos, pero en Guachinango, Jalisco.

En abril de 2015, en Jalisco, sobre la carretera de Puerto Vallarta a Guadalajara 15 policías federales resultaron muertos a balazos, tras ser sorprendidos por varias camionetas de sicarios del “cártel Jalisco nueva generación”, quienes dispararon ráfagas de metralletas contra los efectivos estatales.

El 2016 se estrenó con una primera emboscada en enero a policías de Ciudad Nezahualcóyotl y resultó muerta una policía. Ese ese mes hubo además un ataque sorpresa en Minatitlán, Veracruz, en la autopista Cosoleacaque-Nuevo Teapa contra policías ministeriales que trasladaban a un secuestrador. El saldo una agente muerta y un herido. Otro ataque más fue en la colonia Peñitas en Atizapán de Zaragoza: un herido.

En febrero, además de la emboscada entre bandas, hubo otra. en Tlaquepaque, Jalisco, con tres policías muertos.

Marzo tuvo lo suyo. En el municipio de González, Tamaulipas, atacaron a integrantes de la Policía Estatal con un saldo de un muerto y dos heridos; en San Luís Río Colorado, Sonora, el resultado de la emboscada fue un policía muerto, uno herido y un delincuente fallecido; en el municipio de Fresnillo el ataque contra policías les salió mal y murieron cuatro delincuentes.

Todos los meses de este año se han registrado emboscadas en diversos Estados de la República. Los de septiembre fueron: el día 30 en Tlacotepec, Guerrero, contra militares: tres muertos; en Ziracuaretiro, Michoacán, dos policías muertos.

Y en fin… son las batallas de hoy.