/ lunes 20 de febrero de 2017

México es nuestra misión: Peña Nieto

POR MIGUEL REYES RAZO

ENVIADO ESPECIAL

PUEBLA, Pue. (OEM-Informex).- Alegría de los clarines. Grave solemnidad de tambores. Suave viento que hace ondear lenta, sobria, rotunda la hermosa Bandera Nacional. Cuartel rodeado de tupido boscaje. Mañana tibia. Distante, asoma el Popocatépetl. Sin erupciones gaseosas ni pencaho de humareda. Popocatépetl, un perfil azul-morado. Reverbera la luz. Tiembla la perspectiva. Atmósfera líquida. Pero el aliento helado de los volcanes hace castañetear los dientes.

Imposible resistirse aquí al peso de la Historia. Todo lo contrario. Mucho antes de los discursos de los grandes personajes de esta hora, la evocación infantil. Exaltación casera de lo mexicano:

¡Salud, ¡Oh, Patria!

Tu valor admiro

Que viva la Batalla en que triunfó el valiente Zaragoza...

“Era en aquella etapa del Siglo XIX ese ejército francés tenido por el mejor del mundo” -ejemplificaría el General Salvador Cienfuegos. secretario de la Defensa Nacional que reclama a los “interesados o ignorantes” su interpretación sobre el papel de las Fuerzas Armadas de México en la Seguridad Nacional. “Que cada uno cumpla su papel, su responsabilidad”, demanda con enérgica actitud el militar que define: “Somos soldados de la Patria. Somos leales a las instituciones surgidas de la Constitución de 1917. Damos, entregamos lo mejor de nuestro ser al país. Sepan que son más de cien nuestros caídos en el cumplimiento del deber. Y decenas los eternamente lisiados por los enemigos del Bien. Soldados que agradecemos al Comandante Supremo su comprensión y apoyo. Suman decenas las obras que la voluntad del presidente Peña Nieto encaminó para elevación de las Fuerzas Armadas de México”.

Colegio de los Sargentos. “Sargentos que son la viva representación del honor, y entrega de los militares de México. Sargentos -describe el presidente de México, Enrique Peña Nieto- que son columna vertebral del Ejército Mexicano. Sargentos: Cadena de transmisión entre los altos mandos y la tropa. Sargentos que inculcan en subordinados espíritu de entrega, ánimo de disciplina, convicción de servir a la Patria. Sargentos. Rango -espacio- insustituible. Sargentos. Auténtica guía -práctica, viva- de reclutas que aprenden a obedecer.

Obedecen. Todos son soldados. Generales en el retiro. Generales cargados de insignias y experiencia. Bigotes y cabelleras encanecidas. Porte digno. Andar lento. Etiqueta bien cumplida. Águilas y estrellas. Orgullo. Generales que ocupan toda una tribuna. Generales -de diferente alcance. Brigadieres. De Brigada. De División. El tórax cuajado de insignias. Tribuna de uniformes verdes. El general Enrique Tomás Salgado Cordero revela: “Quiero escribir mis memorias”. Don Enrique Tomás Salgado Cordero sirvió con lealtad a guerrerenses y capitalinos. Se encargó de la Policía de la Ciudad de México. Hombre de excelente humor y fama. Sus compañeros lo reciben con sonrisas y palmadas.

“Con qué afecto los saludó el presidente de la República Enrique Peña Nieto” -describiría la reportera de “El Sol de Puebla” Maritza Mena Cortés.

Así ocurrió. Tras dilatados recorridos por flamantes instalaciones -oportunamente fotografiadas por Juan Carlos Morales y Rocío Velasco Espinosa- apareció el presidente Peña Nieto. Fue hacia la recién revelada Bandera Nacional. Se “cuadró”. Hizo el impresionante saludo. E instantáneamente se dirigió a la tribuna de los generales que rindieron largos servicios:

“A Ustedes, generales en retiro mi saludo, Mi respeto...

Militares formados en el antiguo Colegio Militar de Popotla. Instalación que ocupa Calzada México-Tacuba. Avenida Felipe Carrillo Puerto. Y Ferrocarril de Cuernavaca. Muchos de los ahí reunidos, escaparon más de una noche por encima de la alta reja de la esquina de Carrillo Puerto y México-Tacuba. Detrás del Casino. Por la parte posterior del elegante salón que se llenaba de luces y fulgor de espadines y suspiros e ilusiones de novias de mejillas encendidas por el rubor cada 5 de febrero.

Pues en tal fecha acudía al Heroico Colegio Militar el Presidente de México. Entregaba espadines. Felicitaba a flamantes subtenientes. E inauguraba los cursos militares. Esa presencia estremecía a la Colonia Anáhuac entera. Pues los estallidos de las 21 salvas, los 21 cañonazos movían los cimientos de las casas de la inolvidable colonia.

Ayer, aquí en Puebla, una de las “bocas de fuego” que producían hondos estremecimientos y hasta removían la tembelequeante -muy insegura- tribuna que los responsables del acontecimiento destinaron a los reporteros, produjo, tras el soberbio estallido una voluta gigante. Como si un gigante fumador la expulsara de su garganta. Así ese humo se elevó al firmamento. Y se confundió con jirones de nubes.

Ayer. Día destinado a la marcialidad. A la disciplina. A prestigiar los elevados valores de las Fuerzas Armadas de México. ¡Basta! Injusto deturparlas. ¡Basta! Dañan las malévolas versiones. ¡Basta! Alto a la ignorancia. Las Fuerzas Armadas de México -Ejército, Marina, Fuerza Aérea- “son apoyo a los Gobiernos civiles. Protegen la seguridad de todos los mexicanos”.

“Con toda seguridad -se dijo ayer aquí- no existe en el mundo entero ejército tan vigilado, tan sabedor, tan vigilante observador de protocolos de cuidado y respeto a los Derechos Humanos como lo es el Ejército Mexicano. ¡Hasta cuatro diferentes cursos reciben sus integrantes!” -se supo ayer-.

“CUIDAR LA INTEGRIDAD FÍSICA DEL PRESIDENTE DE MÉXICO, AYUDARLE A SU MEJOR DESEMPEÑO AQUÍ Y EN SU IR POR EL MUNDO, TAL ES LA TAREA DEL ESTADO MAYOR PRESIDENCIAL: GENERAL DE DIVISIóN ROBERTO MIRANDA”.

“Yo no concedo entrevistas. Nunca doy una” -dijo serio, determinante el General de División Roberto Francisco Miranda Moreno a la audaz-y muy experimentada -reportera Maru Rojas. “Mi misión es otra muy distinta. Y la cumplo con discreción”, redondeó.

Jefe del Estado Mayor del presidente Enrique Peña Nieto, el General de División Miranda Moreno prefirió correr la pluma y producir un excelente libro -ya es de colección- en que narra vida, vicisitudes, coraje y vocación del Estado Mayor Presidencial. Obra que revela orígenes. Razón de la existencia del Estado Mayor Presidencial.

“Cuida, velar, por la seguridad del Presidente de la República. Y la integridad y bie- nestar de toda su familia. Ayudar. Facilitar las actividades del Presidente de la República. Lo mismo en su quehacer en la Casa Los Pinos. Que en las giras por el país. Y en las extensas por el mundo. Pues el Presidente debe contar en todo momento con auxiliares eficaces, aptos, discretos y leales.

Al libro sí le confió Don Roberto Francisco Miranda Moreno -natural del Estado de Morelos- sus saberes experiencias, trabajos y aspiraciones. “Quiero un Estado Mayor Presidencial más apto y preparado para cumplir mejor su misión. Esa es mi misión”.

Pues ayer en Puebla se hallaron 20 gobernadores. Con los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong en dilatada conferencia. Que se prolongó con otra no menos extensa con José Antonio Meade Kuribreña.

El secretario Miranda y muchos gobernadores tienen la profunda convicción de que no saludar es muestra de respetabilidad. Timbre de distinción. Enmudecen. No miran. No reconocen. No responden. Aire de ausencia les acompaña. Nimbados por olímpicas deidades. Allá van.

Pues el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, exaltó la entrega que a México hacen día con día sus Fuerzas Armadas:

“México es nuestra misión. Me honra, me distingue ser Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas Nacionales. Soy su permanente aliado. Desde el 1 de diciembre del 2012 lo pruebo. Procuro que experimenten el reconocimiento de la sociedad mexicana a su permanente e incondicional entrega.

“Hora de unidad es la presente” -arengó el presidente Enrique Peña Nieto-. Trabajemos al mismo tiempo por la grandeza de México.

“ME OPONGO A LOS QUE SIN TON NI SON CRITICAN A NUESTRAS FUERZAS ARMADAS: GOBERNADOR JOSÉ ANTONIO GALI FAYAD

Ayer, tras vivir la emoción de recibir los “Honores Plenos, con cañonazos y aires de tambores y cornetas” -el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, escuchó que el gobernador de Puebla, el Maestro José Antonio Gali Fayad decía:

“Nuestro Ejército -al defender la soberanía nacional- hace posible la vida de la República. Nuestras Fuerzas Armadas -todas- hacen seguridad. Contribuyen a la Paz Social. Aquí son notables -gran refuerzo-.

“Hoy urge dar certidumbre jurídica a la labor de nuestras Fuerzas Armadas. Que los poderes del país se unan en este reclamo”.

“Y me opongo -sostuvo Gali Fayad- a los que procuran desprestigiar a nuestras Fuerzas Armadas”.

“Puebla se adhiere -estableció el gobernador Gali Fayad- al total ejercicio que el Gobierno de la República hace de nuestra Política Exterior. Principios como la “No Intervención. Y la Solución Pacífica de los Conflictos”. Valores que se elevan ante amenazas a la Unidad de todos los mexicanos. Hoy las Fuerzas Armadas y los cimientos de la Política Exterior han de servir a la defensa de la soberanía nacional. Y a la integridad de todos los mexicanos. Listos para defender a los mexicanos que dan su esfuerzo y trabajo en Estados Unidos”.

Con toda seguridad el gobernador Gali Fayad tenía la mente puesta en los millones de poblanos que viven en Estados Unidos. Y también en el talento del gran poblano -nacido en Chiautla de Tapia- Don Gilberto Bosques Saldívar.

Después de comer en las flamantes instalaciones militares el presidente Enrique Peña Nieto volvió a México.

Y el gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad, se marchó a Teziutlán.

“Va con todo el gabinete. Quiere que el pueblo conozca a sus colaboradores. Que los funcionarios escuchen y conozcan las verdaderas necesidades de los poblanos. Para que no inventen soluciones desde el escritorio. El gobernador prometió trabajar así. Y ya lo hace. Ya se fue”.

Pues todo esto ocurrió ayer aquí. Día en que se cumplieron -y así se festejaron- los 104 años de existencia del Ejercito Mexicano.

POR MIGUEL REYES RAZO

ENVIADO ESPECIAL

PUEBLA, Pue. (OEM-Informex).- Alegría de los clarines. Grave solemnidad de tambores. Suave viento que hace ondear lenta, sobria, rotunda la hermosa Bandera Nacional. Cuartel rodeado de tupido boscaje. Mañana tibia. Distante, asoma el Popocatépetl. Sin erupciones gaseosas ni pencaho de humareda. Popocatépetl, un perfil azul-morado. Reverbera la luz. Tiembla la perspectiva. Atmósfera líquida. Pero el aliento helado de los volcanes hace castañetear los dientes.

Imposible resistirse aquí al peso de la Historia. Todo lo contrario. Mucho antes de los discursos de los grandes personajes de esta hora, la evocación infantil. Exaltación casera de lo mexicano:

¡Salud, ¡Oh, Patria!

Tu valor admiro

Que viva la Batalla en que triunfó el valiente Zaragoza...

“Era en aquella etapa del Siglo XIX ese ejército francés tenido por el mejor del mundo” -ejemplificaría el General Salvador Cienfuegos. secretario de la Defensa Nacional que reclama a los “interesados o ignorantes” su interpretación sobre el papel de las Fuerzas Armadas de México en la Seguridad Nacional. “Que cada uno cumpla su papel, su responsabilidad”, demanda con enérgica actitud el militar que define: “Somos soldados de la Patria. Somos leales a las instituciones surgidas de la Constitución de 1917. Damos, entregamos lo mejor de nuestro ser al país. Sepan que son más de cien nuestros caídos en el cumplimiento del deber. Y decenas los eternamente lisiados por los enemigos del Bien. Soldados que agradecemos al Comandante Supremo su comprensión y apoyo. Suman decenas las obras que la voluntad del presidente Peña Nieto encaminó para elevación de las Fuerzas Armadas de México”.

Colegio de los Sargentos. “Sargentos que son la viva representación del honor, y entrega de los militares de México. Sargentos -describe el presidente de México, Enrique Peña Nieto- que son columna vertebral del Ejército Mexicano. Sargentos: Cadena de transmisión entre los altos mandos y la tropa. Sargentos que inculcan en subordinados espíritu de entrega, ánimo de disciplina, convicción de servir a la Patria. Sargentos. Rango -espacio- insustituible. Sargentos. Auténtica guía -práctica, viva- de reclutas que aprenden a obedecer.

Obedecen. Todos son soldados. Generales en el retiro. Generales cargados de insignias y experiencia. Bigotes y cabelleras encanecidas. Porte digno. Andar lento. Etiqueta bien cumplida. Águilas y estrellas. Orgullo. Generales que ocupan toda una tribuna. Generales -de diferente alcance. Brigadieres. De Brigada. De División. El tórax cuajado de insignias. Tribuna de uniformes verdes. El general Enrique Tomás Salgado Cordero revela: “Quiero escribir mis memorias”. Don Enrique Tomás Salgado Cordero sirvió con lealtad a guerrerenses y capitalinos. Se encargó de la Policía de la Ciudad de México. Hombre de excelente humor y fama. Sus compañeros lo reciben con sonrisas y palmadas.

“Con qué afecto los saludó el presidente de la República Enrique Peña Nieto” -describiría la reportera de “El Sol de Puebla” Maritza Mena Cortés.

Así ocurrió. Tras dilatados recorridos por flamantes instalaciones -oportunamente fotografiadas por Juan Carlos Morales y Rocío Velasco Espinosa- apareció el presidente Peña Nieto. Fue hacia la recién revelada Bandera Nacional. Se “cuadró”. Hizo el impresionante saludo. E instantáneamente se dirigió a la tribuna de los generales que rindieron largos servicios:

“A Ustedes, generales en retiro mi saludo, Mi respeto...

Militares formados en el antiguo Colegio Militar de Popotla. Instalación que ocupa Calzada México-Tacuba. Avenida Felipe Carrillo Puerto. Y Ferrocarril de Cuernavaca. Muchos de los ahí reunidos, escaparon más de una noche por encima de la alta reja de la esquina de Carrillo Puerto y México-Tacuba. Detrás del Casino. Por la parte posterior del elegante salón que se llenaba de luces y fulgor de espadines y suspiros e ilusiones de novias de mejillas encendidas por el rubor cada 5 de febrero.

Pues en tal fecha acudía al Heroico Colegio Militar el Presidente de México. Entregaba espadines. Felicitaba a flamantes subtenientes. E inauguraba los cursos militares. Esa presencia estremecía a la Colonia Anáhuac entera. Pues los estallidos de las 21 salvas, los 21 cañonazos movían los cimientos de las casas de la inolvidable colonia.

Ayer, aquí en Puebla, una de las “bocas de fuego” que producían hondos estremecimientos y hasta removían la tembelequeante -muy insegura- tribuna que los responsables del acontecimiento destinaron a los reporteros, produjo, tras el soberbio estallido una voluta gigante. Como si un gigante fumador la expulsara de su garganta. Así ese humo se elevó al firmamento. Y se confundió con jirones de nubes.

Ayer. Día destinado a la marcialidad. A la disciplina. A prestigiar los elevados valores de las Fuerzas Armadas de México. ¡Basta! Injusto deturparlas. ¡Basta! Dañan las malévolas versiones. ¡Basta! Alto a la ignorancia. Las Fuerzas Armadas de México -Ejército, Marina, Fuerza Aérea- “son apoyo a los Gobiernos civiles. Protegen la seguridad de todos los mexicanos”.

“Con toda seguridad -se dijo ayer aquí- no existe en el mundo entero ejército tan vigilado, tan sabedor, tan vigilante observador de protocolos de cuidado y respeto a los Derechos Humanos como lo es el Ejército Mexicano. ¡Hasta cuatro diferentes cursos reciben sus integrantes!” -se supo ayer-.

“CUIDAR LA INTEGRIDAD FÍSICA DEL PRESIDENTE DE MÉXICO, AYUDARLE A SU MEJOR DESEMPEÑO AQUÍ Y EN SU IR POR EL MUNDO, TAL ES LA TAREA DEL ESTADO MAYOR PRESIDENCIAL: GENERAL DE DIVISIóN ROBERTO MIRANDA”.

“Yo no concedo entrevistas. Nunca doy una” -dijo serio, determinante el General de División Roberto Francisco Miranda Moreno a la audaz-y muy experimentada -reportera Maru Rojas. “Mi misión es otra muy distinta. Y la cumplo con discreción”, redondeó.

Jefe del Estado Mayor del presidente Enrique Peña Nieto, el General de División Miranda Moreno prefirió correr la pluma y producir un excelente libro -ya es de colección- en que narra vida, vicisitudes, coraje y vocación del Estado Mayor Presidencial. Obra que revela orígenes. Razón de la existencia del Estado Mayor Presidencial.

“Cuida, velar, por la seguridad del Presidente de la República. Y la integridad y bie- nestar de toda su familia. Ayudar. Facilitar las actividades del Presidente de la República. Lo mismo en su quehacer en la Casa Los Pinos. Que en las giras por el país. Y en las extensas por el mundo. Pues el Presidente debe contar en todo momento con auxiliares eficaces, aptos, discretos y leales.

Al libro sí le confió Don Roberto Francisco Miranda Moreno -natural del Estado de Morelos- sus saberes experiencias, trabajos y aspiraciones. “Quiero un Estado Mayor Presidencial más apto y preparado para cumplir mejor su misión. Esa es mi misión”.

Pues ayer en Puebla se hallaron 20 gobernadores. Con los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong en dilatada conferencia. Que se prolongó con otra no menos extensa con José Antonio Meade Kuribreña.

El secretario Miranda y muchos gobernadores tienen la profunda convicción de que no saludar es muestra de respetabilidad. Timbre de distinción. Enmudecen. No miran. No reconocen. No responden. Aire de ausencia les acompaña. Nimbados por olímpicas deidades. Allá van.

Pues el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, exaltó la entrega que a México hacen día con día sus Fuerzas Armadas:

“México es nuestra misión. Me honra, me distingue ser Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas Nacionales. Soy su permanente aliado. Desde el 1 de diciembre del 2012 lo pruebo. Procuro que experimenten el reconocimiento de la sociedad mexicana a su permanente e incondicional entrega.

“Hora de unidad es la presente” -arengó el presidente Enrique Peña Nieto-. Trabajemos al mismo tiempo por la grandeza de México.

“ME OPONGO A LOS QUE SIN TON NI SON CRITICAN A NUESTRAS FUERZAS ARMADAS: GOBERNADOR JOSÉ ANTONIO GALI FAYAD

Ayer, tras vivir la emoción de recibir los “Honores Plenos, con cañonazos y aires de tambores y cornetas” -el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, escuchó que el gobernador de Puebla, el Maestro José Antonio Gali Fayad decía:

“Nuestro Ejército -al defender la soberanía nacional- hace posible la vida de la República. Nuestras Fuerzas Armadas -todas- hacen seguridad. Contribuyen a la Paz Social. Aquí son notables -gran refuerzo-.

“Hoy urge dar certidumbre jurídica a la labor de nuestras Fuerzas Armadas. Que los poderes del país se unan en este reclamo”.

“Y me opongo -sostuvo Gali Fayad- a los que procuran desprestigiar a nuestras Fuerzas Armadas”.

“Puebla se adhiere -estableció el gobernador Gali Fayad- al total ejercicio que el Gobierno de la República hace de nuestra Política Exterior. Principios como la “No Intervención. Y la Solución Pacífica de los Conflictos”. Valores que se elevan ante amenazas a la Unidad de todos los mexicanos. Hoy las Fuerzas Armadas y los cimientos de la Política Exterior han de servir a la defensa de la soberanía nacional. Y a la integridad de todos los mexicanos. Listos para defender a los mexicanos que dan su esfuerzo y trabajo en Estados Unidos”.

Con toda seguridad el gobernador Gali Fayad tenía la mente puesta en los millones de poblanos que viven en Estados Unidos. Y también en el talento del gran poblano -nacido en Chiautla de Tapia- Don Gilberto Bosques Saldívar.

Después de comer en las flamantes instalaciones militares el presidente Enrique Peña Nieto volvió a México.

Y el gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad, se marchó a Teziutlán.

“Va con todo el gabinete. Quiere que el pueblo conozca a sus colaboradores. Que los funcionarios escuchen y conozcan las verdaderas necesidades de los poblanos. Para que no inventen soluciones desde el escritorio. El gobernador prometió trabajar así. Y ya lo hace. Ya se fue”.

Pues todo esto ocurrió ayer aquí. Día en que se cumplieron -y así se festejaron- los 104 años de existencia del Ejercito Mexicano.