/ viernes 3 de enero de 2020

La traición de AMLO a la sociedad civil

Liderazgos sociales denuncian que el Presidente de la República no cumplió con los acuerdos y desechó una propuesta que alinearon para pacificar el país

Las sillas de Cuauhtémoc Cárdenas, del poeta Javier Sicilia, de Emilio Álvarez Icaza y del exconsejero electoral Alfredo Figueroa se quedaron vacías mientras Andrés Manuel López Obrador veía cada quince minutos su reloj.

Al padre Alejandro Solalinde le había tomado cuatro meses organizar esa cena privada con los cuadros más visibles de la lucha contra la inseguridad y la defensa de los derechos humanos. Pero los cuatro decidieron no asistir al encuentro 48 horas antes de la cita.

Eran las siete de la noche del 25 de julio de 2017. El político tabasqueño esperó durante hora y media a Sicilia, Álvarez Icaza y a Figueroa en un convento de la ciudad de México. Cárdenas llamó a Solalinde tres días antes para cancelar su participación en ese encuentro.

“Andrés Manuel López Obrador quería reunirse con ellos. Los veía con mucho prestigio. Los busqué, me costó trabajo, pusimos una fecha, pusimos la hora y un lugar muy discreto. Cuauhtémoc se disculpó, pero Javier y Emilio plantaron al entonces candidato. Y él esperó pacientemente una hora”, detalla Solalinde.

Al día siguiente, el sacerdote reclamó por teléfono a Álvarez Icaza la descortesía de haber plantado al tabasqueño.

“Yo no lo planté. Aquí están los mensajes de whatsaap que le envié a Alejandro avisándole que no era el momento idóneo ni había las condiciones para reunirnos con el entonces candidato”, explica el senador independiente Emilio Álvarez Icaza mientras muestra su celular con los mensajes.

Solalinde, Álvarez Ícaza y Sicilia fueron compañeros de lucha hasta antes del 2012. Tenían una amistad por obra y gracia de Dios; los tres pertenecen a la misma corriente católica.

La sociedad civil agrupada para reclamar la atención a víctimas se partió. Álvarez Icaza determinó en enero de 2018 iniciar su carrera política sumándose a la coalición electoral que conformaron los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano. Alejandro Solalinde se sumó de lleno como interlocutor para la campaña de López Obrador. Y Javier Sicilia impulsó desde la sociedad civil la elaboración de una propuesta integral de justicia transicional para pacificar el país a petición del político tabasqueño, quien finalmente la desdeñó.

Foto Cortesía Presidencia

El acuerdo

El poeta Javier Sicilia saltó a la arena nacional durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, cuando inició una lucha contra la inseguridad del país el 27 de marzo de 2011, el día que asesinaron a su hijo Juan Francisco.

La sociedad aún recuerda cuando el morelense besó las dos mejillas del priista Manlio Fabio Beltrones en el Alcázar de Chapultepec, como un símbolo de unidad para pacificar el país.

“El enojo de López Obrador con Javier viene desde 2012 porque éste llamó a anular el voto”, recuerda el especialista en Derecho Penal Internacional, Justicia Transicional y Derechos Humanos, Jacobo Dayán. Pero seis años después la historia cambió.

En marzo de 2018, durante el aniversario luctuoso de Juan Francisco Sicilia, Javier y uno de sus mejores amigos, Jacobo Dayán, determinaron buscar a los cinco candidatos a la Presidencia para impulsar un acuerdo por la paz y la seguridad. Casi todos atendieron su invitación, excepto la independiente, Margarita Zavala.

A principios de abril de 2018, Sicilia y Dayán acudieron a una reunión privada con López Obrador, en una oficina “muy elegante” que les prestó Alfonso Romo, ubicada en un edificio en la esquina de Avenida Reforma casi esquina con Periférico. El empresario también estuvo en esa conversación.

López Obrador tomó la palabra: “Yo no conozco la agenda de víctimas, los necesito. Necesito que me ayuden”, recuerda Dayán.

En ese encuentro, los activistas y el entonces candidato presidencial pactaron celebrar un evento público el 8 de mayo de 2018 con las organizaciones civiles y las víctimas y un segundo encuentro, en septiembre si López Obrador ganaba las elecciones.

Y así fue. López Obrador llegó la primera semana de mayo a esa reunión en el Museo de Memoria y Tolerancia y ahí le propuso públicamente a Javier Sicilia que se convirtiera en el titular de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas.

“Yo le dije no iré a trabajar contigo. Te soy más útil afuera como un hombre crítico que orienta. Nosotros no hemos sido adversarios, hemos sido críticos de ciertas políticas, y no sé cómo definirlo para no usar la palabra traición, críticos por darle la espalda a una agenda que él se comprometió a cumplir”, expone en entrevista Sicilia.

Javier Sicilia. Foto Roberto Hernández | El Sol de México

Ni perdón ni olvido

López Obrador sorprendió a la sociedad civil cuando a principios de agosto dio a conocer su idea de dar amnistía a algunos delincuentes.

Y luego anunció la realización de los foros para la pacificación del país y la reconciliación nacional, entre el 7 de agosto y el 24 de octubre de 2018. En medio de reclamos, el tabasqueño los inauguró en Ciudad Juárez, Chihuahua, con la frase: “Tenemos que estar dispuestos a perdonar”. De inmediato las víctimas lo interrumpieron con el grito de “nosotros no queremos perdonar. Justicia, justicia, justicia”.

La organización de los foros estuvo a cargo del hoy secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, y la actual consejera de la Judicatura Federal, Loreta Ortiz Ahlf. Habían dejado fuera de este debate a la designada secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y al futuro subsecretario Alejandro Encinas. El pleito de Sánchez Cordero y Ortiz Ahlf era evidente.

“Nosotros les advertimos: aguas con lo que están a punto de empezar a hacer, no pueden llegar a juntarse con las víctimas sin conocer el terreno, sin conocer los colectivos, y menos pueden llegar con una propuesta de perdón y olvido, que era lo que Andrés Manuel pedía. Y un poco con la arrogancia de los 30 millones de votos que les dieron el triunfo van al primer foro en Ciudad Juárez y es un fracaso rotundo. Las víctimas le responden a López Obrador: Verdad y Justicia”, relata Jacob Dayán, uno de los puentes de la academia con los colectivos de víctimas.

Sicilia y Dayán acudieron a la casa de transición de López Obrador a mediados de agosto de 2018 para recordarle que uno de los pactos había sido reunirse nuevamente con ellos para trazar la ruta de la elaboración de la política de Estado para combatir la inseguridad.

Y López Obrador accedió. Este encuentro se realizó en el Centro Cultural Tlatelolco el 14 de septiembre. No vivió un día de campo.

“¡Ni una más! ¡Ni una más! ¡Ni una asesinada más! No necesitamos dialogar, necesitamos encontrarlos… ¡Queremos que los encuentren! ¡Pónganse a trabajar! ¡Justicia, justicia! ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, fue el coro con el que las víctimas recibieron ese día al entonces presidente electo.

Ahí, las víctimas y las organizaciones convencieron a López Obrador para que el tejido de una propuesta de política pública dejara de estar en manos de Durazo y Loretta Ortiz.

El tabasqueño instruyó públicamente a Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración como encargado del tema, y luego los colectivos impulsaron a Jacobo Dayán como coordinador general de las mesas e interlocutor con el gobierno.

Foto Cuartoscuro

El documento

Las siete mesas de trabajo se realizaron durante aproximadamente tres meses. Participaron decenas de organizaciones de la sociedad civil, colectivos de víctimas, académicos y expertos nacionales y extranjeros, entre ellos el padre Alejandro Solalinde.

El espíritu de esa propuesta fue elaborar un modelo de justicia transicional.

“Se necesita un marco general que abrace todo esto. Antes de liberar por amnistía por vender mariguana es necesario, por ejemplo, preguntarle a esa persona si tiene información de una fosa, ir sacando información. Para conocer la estructura criminal para generar inteligencia. Tendría que ser liberación a cambio de información, pero se requiere un paraguas que agarre esto”, explica Jacobo Dayán.

Las conclusiones del documento plantean, entre otras acciones, la creación de un Mecanismo Internacional contra la Impunidad en México (MICIM) para contrarrestar la debilidad sistemática del sistema judicial mexicano, que estaría coordinador por la Organización de las Naciones Unidas para contar con investigaciones independientes y empujar la autonomía del poder y de intereses económicos de la Fiscalía General. También propone la creación de una Comisión de la Verdad y de la Memoria Histórica (CVMH) para investigar los casos desde el primero de diciembre de 2006 al presente. El principal mandato de la CVMH sería visibilizar a las víctimas e identificar a los perpetradores de las violaciones de derechos humanos y en su caso crímenes de lesa humanidad, así como dar cuenta de los patrones, métodos, y causas de la violencia.

Además, establece la ruta para crear un modelo de reparación extraordinario e integral para las víctimas de violaciones graves de derechos humanos en el país. Finalmente, pide garantizar la voz de las víctimas en todo el proceso.

Pero. en medio de esta discusión, en noviembre de 2018, la relación de las organizaciones con el gobierno se tensó nuevamente con el anuncio de la creación de la Guardia Nacional, un cuerpo militarizado para combatir la inseguridad.

“Es el primer trancazo a este proceso. Y de inmediato le dijimos a Alejandro Encinas: Esto no sirve, estamos viendo cómo pacificar el país ¿y anuncian que sacaran a los militares?”, recuerda Dayán.

En ese momento, Encinas proyectó que la ley para crear la Guardia Nacional se entramparía en el Congreso y no prosperaría.

En una solicitud de información fechada el 25 de noviembre de 2019, la Secretaría de la Defensa Nacional detalló que actualmente el Ejército tiene 62 mil 954 efectivos destinados al apoyo de tareas de seguridad pública y el combate al narcotráfico en el país, un despliegue superior al que ordenaron el panista Felipe Calderón Hinojosa y el priista Enrique Peña Nieto.

“Voy a llevar ese documento a la marcha de mediados de enero de 2020 para decirle al Presidente aquí está la bandera, deshilachada… cumpla Presidente”, expone Sicilia.

La traición

Jacobo Dayán entregó la propuesta de justicia transicional a Alejandro Encinas. El subsecretario le comunicó que el 1 de diciembre de 2018, en la toma de protesta de López Obrador, se anunciaría la estrategia de justicia transicional, planteada por las víctimas y la sociedad civil para pacificar el país.

Incluso, Encinas solicitó a Dayán un plan para instrumentar algunas acciones en los primeros 100 días de gobierno.

López Obrador no presentó la estrategia elaborada por las organizaciones de la sociedad civil el 1 de diciembre. “Yo leí el discurso que iba a dar López Obrador, se trataba de la disculpa del Estado mexicano a las víctimas del país”, asegura Dayán.

Luego informaron que la presentación sería dos días después, el 3 de diciembre, durante el anuncio de la creación de la comisión de la verdad histórica de Ayotzinapa. Tampoco llegó el mensaje del tabasqueño.

Integrantes de la familia LeBarón. Foto Adrían Vázquez | El Sol de México

En un último esfuerzo, se acordó que anunciarían la estrategia el 10 de diciembre de 2018, el Día Internacional de los Derechos Humanos. Pero el pleito que inició López Obrador ese día con el extitular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis González Pérez, por la ley de remuneraciones, cambió el rumbo de la historia.

"Estamos convencidos de la necesidad y conveniencia de ajustar remuneraciones, tanto excesivas como las insuficientes, pero siguiendo estándares internacionales, parámetros objetivos y fundadores en la Constitución, que no vulneren los derechos, precaución y debiliten el servicio público", dijo González Pérez.

López Obrador se levantó de su lugar con el discurso que contenía la estrategia de justicia transicional que la sociedad civil había tardado tres meses en elaborar. Lo miró y repasó rápidamente, pero decidió improvisar para responder a González Pérez.

Y después de ese día, Alejandro Encinas dejó de responderle a Jacobo Dayán y a Javier Sicilia hasta el teléfono. Ellos consideraron que había que dar a conocer públicamente la propuesta y la falta de compromiso del gobierno, pero varias organizaciones no gubernamentales pidieron calma y no presionar a López Obrador.

Esto partió nuevamente a la sociedad civil. Dayán y Sicilia abandonaron las mesas de trabajo y fue hasta la masacre de los nueve integrantes de la familia LeBarón, el pasado 4 de noviembre, en Bavispe, Sonora, cuando el morelense publicó una serie de cartas abiertas al titular del Ejecutivo, en las cuales critica la política de seguridad del gobierno.

Alejandro Encinas contactó a Sicilia y a Dayán hasta febrero de 2019, la reunión fue muy ríspida. El poeta se levantó de la mesa y le reclamó al subsecretario: “así no, Alejandro. Se requiere una verdadera política de Estado”. Se buscó a Encinas para conocer su narrativa de los hechos, pero éste negó ofrecer más datos.

“El gobierno abandonó esta agenda. Hubo traición de todos los compromisos. Tiraron el documento, quedó olvidado. Sólo resuelven casos aislados y mediáticos”, reprocha Jacobo Dayán.

Javier Sicilia deja claro que él no es un enemigo de López Obrador y el único enemigo de México es la violencia

“Nosotros no somos oposición, es un llamado de atención al presidente a que gobierne para todos y cumpla lo que prometió, que es una política de Estado fundamental en materia de verdad, justicia y paz”, asegura Sicilia.

Pero López Obrador detalló, al respecto, que tiene una agenda muy complicada para detenerse a abrir un diálogo con el poeta Sicilia.

“Tengo muchas actividades, tengo que administrar mi tiempo, que es de todos. Imagínense que yo voy a estar esperando aquí y la prensa conservadora fifí y nuestros adversarios, dándose vuelo, yo haciéndole el caldo gordo a los conservadores: el gran acuerdo, cuántos días de notas en la prensa fifí sobre la marcha y el encuentro, para que me sienten en el banquillo de los acusados, y todo México se dé cuenta, ¡que barbaridad, ninguneado el Presidente, hasta que hubo alguien que le dijo sus verdades! Da flojera eso, eh”, declaró López Obrador en la conferencia mañanera del 27 de noviembre, luego de las tres cartas abiertas que el poeta Sicilia publicó en la revista Proceso para criticar la estrategia de seguridad nacional.

El obispo Raúl Vera organizó una cena para que Javier Sicilia y Alejandro Solalinde pudieran hablar, la cual tuvo lugar en el marco del viaje que ambos realizaron a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco.

“Vi a Alejandro, le di un beso. Me dijo, vamos a platicar y quedó abierta una fecha para tomar un café”, concluye Sicilia.


Las sillas de Cuauhtémoc Cárdenas, del poeta Javier Sicilia, de Emilio Álvarez Icaza y del exconsejero electoral Alfredo Figueroa se quedaron vacías mientras Andrés Manuel López Obrador veía cada quince minutos su reloj.

Al padre Alejandro Solalinde le había tomado cuatro meses organizar esa cena privada con los cuadros más visibles de la lucha contra la inseguridad y la defensa de los derechos humanos. Pero los cuatro decidieron no asistir al encuentro 48 horas antes de la cita.

Eran las siete de la noche del 25 de julio de 2017. El político tabasqueño esperó durante hora y media a Sicilia, Álvarez Icaza y a Figueroa en un convento de la ciudad de México. Cárdenas llamó a Solalinde tres días antes para cancelar su participación en ese encuentro.

“Andrés Manuel López Obrador quería reunirse con ellos. Los veía con mucho prestigio. Los busqué, me costó trabajo, pusimos una fecha, pusimos la hora y un lugar muy discreto. Cuauhtémoc se disculpó, pero Javier y Emilio plantaron al entonces candidato. Y él esperó pacientemente una hora”, detalla Solalinde.

Al día siguiente, el sacerdote reclamó por teléfono a Álvarez Icaza la descortesía de haber plantado al tabasqueño.

“Yo no lo planté. Aquí están los mensajes de whatsaap que le envié a Alejandro avisándole que no era el momento idóneo ni había las condiciones para reunirnos con el entonces candidato”, explica el senador independiente Emilio Álvarez Icaza mientras muestra su celular con los mensajes.

Solalinde, Álvarez Ícaza y Sicilia fueron compañeros de lucha hasta antes del 2012. Tenían una amistad por obra y gracia de Dios; los tres pertenecen a la misma corriente católica.

La sociedad civil agrupada para reclamar la atención a víctimas se partió. Álvarez Icaza determinó en enero de 2018 iniciar su carrera política sumándose a la coalición electoral que conformaron los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano. Alejandro Solalinde se sumó de lleno como interlocutor para la campaña de López Obrador. Y Javier Sicilia impulsó desde la sociedad civil la elaboración de una propuesta integral de justicia transicional para pacificar el país a petición del político tabasqueño, quien finalmente la desdeñó.

Foto Cortesía Presidencia

El acuerdo

El poeta Javier Sicilia saltó a la arena nacional durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, cuando inició una lucha contra la inseguridad del país el 27 de marzo de 2011, el día que asesinaron a su hijo Juan Francisco.

La sociedad aún recuerda cuando el morelense besó las dos mejillas del priista Manlio Fabio Beltrones en el Alcázar de Chapultepec, como un símbolo de unidad para pacificar el país.

“El enojo de López Obrador con Javier viene desde 2012 porque éste llamó a anular el voto”, recuerda el especialista en Derecho Penal Internacional, Justicia Transicional y Derechos Humanos, Jacobo Dayán. Pero seis años después la historia cambió.

En marzo de 2018, durante el aniversario luctuoso de Juan Francisco Sicilia, Javier y uno de sus mejores amigos, Jacobo Dayán, determinaron buscar a los cinco candidatos a la Presidencia para impulsar un acuerdo por la paz y la seguridad. Casi todos atendieron su invitación, excepto la independiente, Margarita Zavala.

A principios de abril de 2018, Sicilia y Dayán acudieron a una reunión privada con López Obrador, en una oficina “muy elegante” que les prestó Alfonso Romo, ubicada en un edificio en la esquina de Avenida Reforma casi esquina con Periférico. El empresario también estuvo en esa conversación.

López Obrador tomó la palabra: “Yo no conozco la agenda de víctimas, los necesito. Necesito que me ayuden”, recuerda Dayán.

En ese encuentro, los activistas y el entonces candidato presidencial pactaron celebrar un evento público el 8 de mayo de 2018 con las organizaciones civiles y las víctimas y un segundo encuentro, en septiembre si López Obrador ganaba las elecciones.

Y así fue. López Obrador llegó la primera semana de mayo a esa reunión en el Museo de Memoria y Tolerancia y ahí le propuso públicamente a Javier Sicilia que se convirtiera en el titular de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas.

“Yo le dije no iré a trabajar contigo. Te soy más útil afuera como un hombre crítico que orienta. Nosotros no hemos sido adversarios, hemos sido críticos de ciertas políticas, y no sé cómo definirlo para no usar la palabra traición, críticos por darle la espalda a una agenda que él se comprometió a cumplir”, expone en entrevista Sicilia.

Javier Sicilia. Foto Roberto Hernández | El Sol de México

Ni perdón ni olvido

López Obrador sorprendió a la sociedad civil cuando a principios de agosto dio a conocer su idea de dar amnistía a algunos delincuentes.

Y luego anunció la realización de los foros para la pacificación del país y la reconciliación nacional, entre el 7 de agosto y el 24 de octubre de 2018. En medio de reclamos, el tabasqueño los inauguró en Ciudad Juárez, Chihuahua, con la frase: “Tenemos que estar dispuestos a perdonar”. De inmediato las víctimas lo interrumpieron con el grito de “nosotros no queremos perdonar. Justicia, justicia, justicia”.

La organización de los foros estuvo a cargo del hoy secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, y la actual consejera de la Judicatura Federal, Loreta Ortiz Ahlf. Habían dejado fuera de este debate a la designada secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y al futuro subsecretario Alejandro Encinas. El pleito de Sánchez Cordero y Ortiz Ahlf era evidente.

“Nosotros les advertimos: aguas con lo que están a punto de empezar a hacer, no pueden llegar a juntarse con las víctimas sin conocer el terreno, sin conocer los colectivos, y menos pueden llegar con una propuesta de perdón y olvido, que era lo que Andrés Manuel pedía. Y un poco con la arrogancia de los 30 millones de votos que les dieron el triunfo van al primer foro en Ciudad Juárez y es un fracaso rotundo. Las víctimas le responden a López Obrador: Verdad y Justicia”, relata Jacob Dayán, uno de los puentes de la academia con los colectivos de víctimas.

Sicilia y Dayán acudieron a la casa de transición de López Obrador a mediados de agosto de 2018 para recordarle que uno de los pactos había sido reunirse nuevamente con ellos para trazar la ruta de la elaboración de la política de Estado para combatir la inseguridad.

Y López Obrador accedió. Este encuentro se realizó en el Centro Cultural Tlatelolco el 14 de septiembre. No vivió un día de campo.

“¡Ni una más! ¡Ni una más! ¡Ni una asesinada más! No necesitamos dialogar, necesitamos encontrarlos… ¡Queremos que los encuentren! ¡Pónganse a trabajar! ¡Justicia, justicia! ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, fue el coro con el que las víctimas recibieron ese día al entonces presidente electo.

Ahí, las víctimas y las organizaciones convencieron a López Obrador para que el tejido de una propuesta de política pública dejara de estar en manos de Durazo y Loretta Ortiz.

El tabasqueño instruyó públicamente a Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración como encargado del tema, y luego los colectivos impulsaron a Jacobo Dayán como coordinador general de las mesas e interlocutor con el gobierno.

Foto Cuartoscuro

El documento

Las siete mesas de trabajo se realizaron durante aproximadamente tres meses. Participaron decenas de organizaciones de la sociedad civil, colectivos de víctimas, académicos y expertos nacionales y extranjeros, entre ellos el padre Alejandro Solalinde.

El espíritu de esa propuesta fue elaborar un modelo de justicia transicional.

“Se necesita un marco general que abrace todo esto. Antes de liberar por amnistía por vender mariguana es necesario, por ejemplo, preguntarle a esa persona si tiene información de una fosa, ir sacando información. Para conocer la estructura criminal para generar inteligencia. Tendría que ser liberación a cambio de información, pero se requiere un paraguas que agarre esto”, explica Jacobo Dayán.

Las conclusiones del documento plantean, entre otras acciones, la creación de un Mecanismo Internacional contra la Impunidad en México (MICIM) para contrarrestar la debilidad sistemática del sistema judicial mexicano, que estaría coordinador por la Organización de las Naciones Unidas para contar con investigaciones independientes y empujar la autonomía del poder y de intereses económicos de la Fiscalía General. También propone la creación de una Comisión de la Verdad y de la Memoria Histórica (CVMH) para investigar los casos desde el primero de diciembre de 2006 al presente. El principal mandato de la CVMH sería visibilizar a las víctimas e identificar a los perpetradores de las violaciones de derechos humanos y en su caso crímenes de lesa humanidad, así como dar cuenta de los patrones, métodos, y causas de la violencia.

Además, establece la ruta para crear un modelo de reparación extraordinario e integral para las víctimas de violaciones graves de derechos humanos en el país. Finalmente, pide garantizar la voz de las víctimas en todo el proceso.

Pero. en medio de esta discusión, en noviembre de 2018, la relación de las organizaciones con el gobierno se tensó nuevamente con el anuncio de la creación de la Guardia Nacional, un cuerpo militarizado para combatir la inseguridad.

“Es el primer trancazo a este proceso. Y de inmediato le dijimos a Alejandro Encinas: Esto no sirve, estamos viendo cómo pacificar el país ¿y anuncian que sacaran a los militares?”, recuerda Dayán.

En ese momento, Encinas proyectó que la ley para crear la Guardia Nacional se entramparía en el Congreso y no prosperaría.

En una solicitud de información fechada el 25 de noviembre de 2019, la Secretaría de la Defensa Nacional detalló que actualmente el Ejército tiene 62 mil 954 efectivos destinados al apoyo de tareas de seguridad pública y el combate al narcotráfico en el país, un despliegue superior al que ordenaron el panista Felipe Calderón Hinojosa y el priista Enrique Peña Nieto.

“Voy a llevar ese documento a la marcha de mediados de enero de 2020 para decirle al Presidente aquí está la bandera, deshilachada… cumpla Presidente”, expone Sicilia.

La traición

Jacobo Dayán entregó la propuesta de justicia transicional a Alejandro Encinas. El subsecretario le comunicó que el 1 de diciembre de 2018, en la toma de protesta de López Obrador, se anunciaría la estrategia de justicia transicional, planteada por las víctimas y la sociedad civil para pacificar el país.

Incluso, Encinas solicitó a Dayán un plan para instrumentar algunas acciones en los primeros 100 días de gobierno.

López Obrador no presentó la estrategia elaborada por las organizaciones de la sociedad civil el 1 de diciembre. “Yo leí el discurso que iba a dar López Obrador, se trataba de la disculpa del Estado mexicano a las víctimas del país”, asegura Dayán.

Luego informaron que la presentación sería dos días después, el 3 de diciembre, durante el anuncio de la creación de la comisión de la verdad histórica de Ayotzinapa. Tampoco llegó el mensaje del tabasqueño.

Integrantes de la familia LeBarón. Foto Adrían Vázquez | El Sol de México

En un último esfuerzo, se acordó que anunciarían la estrategia el 10 de diciembre de 2018, el Día Internacional de los Derechos Humanos. Pero el pleito que inició López Obrador ese día con el extitular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis González Pérez, por la ley de remuneraciones, cambió el rumbo de la historia.

"Estamos convencidos de la necesidad y conveniencia de ajustar remuneraciones, tanto excesivas como las insuficientes, pero siguiendo estándares internacionales, parámetros objetivos y fundadores en la Constitución, que no vulneren los derechos, precaución y debiliten el servicio público", dijo González Pérez.

López Obrador se levantó de su lugar con el discurso que contenía la estrategia de justicia transicional que la sociedad civil había tardado tres meses en elaborar. Lo miró y repasó rápidamente, pero decidió improvisar para responder a González Pérez.

Y después de ese día, Alejandro Encinas dejó de responderle a Jacobo Dayán y a Javier Sicilia hasta el teléfono. Ellos consideraron que había que dar a conocer públicamente la propuesta y la falta de compromiso del gobierno, pero varias organizaciones no gubernamentales pidieron calma y no presionar a López Obrador.

Esto partió nuevamente a la sociedad civil. Dayán y Sicilia abandonaron las mesas de trabajo y fue hasta la masacre de los nueve integrantes de la familia LeBarón, el pasado 4 de noviembre, en Bavispe, Sonora, cuando el morelense publicó una serie de cartas abiertas al titular del Ejecutivo, en las cuales critica la política de seguridad del gobierno.

Alejandro Encinas contactó a Sicilia y a Dayán hasta febrero de 2019, la reunión fue muy ríspida. El poeta se levantó de la mesa y le reclamó al subsecretario: “así no, Alejandro. Se requiere una verdadera política de Estado”. Se buscó a Encinas para conocer su narrativa de los hechos, pero éste negó ofrecer más datos.

“El gobierno abandonó esta agenda. Hubo traición de todos los compromisos. Tiraron el documento, quedó olvidado. Sólo resuelven casos aislados y mediáticos”, reprocha Jacobo Dayán.

Javier Sicilia deja claro que él no es un enemigo de López Obrador y el único enemigo de México es la violencia

“Nosotros no somos oposición, es un llamado de atención al presidente a que gobierne para todos y cumpla lo que prometió, que es una política de Estado fundamental en materia de verdad, justicia y paz”, asegura Sicilia.

Pero López Obrador detalló, al respecto, que tiene una agenda muy complicada para detenerse a abrir un diálogo con el poeta Sicilia.

“Tengo muchas actividades, tengo que administrar mi tiempo, que es de todos. Imagínense que yo voy a estar esperando aquí y la prensa conservadora fifí y nuestros adversarios, dándose vuelo, yo haciéndole el caldo gordo a los conservadores: el gran acuerdo, cuántos días de notas en la prensa fifí sobre la marcha y el encuentro, para que me sienten en el banquillo de los acusados, y todo México se dé cuenta, ¡que barbaridad, ninguneado el Presidente, hasta que hubo alguien que le dijo sus verdades! Da flojera eso, eh”, declaró López Obrador en la conferencia mañanera del 27 de noviembre, luego de las tres cartas abiertas que el poeta Sicilia publicó en la revista Proceso para criticar la estrategia de seguridad nacional.

El obispo Raúl Vera organizó una cena para que Javier Sicilia y Alejandro Solalinde pudieran hablar, la cual tuvo lugar en el marco del viaje que ambos realizaron a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco.

“Vi a Alejandro, le di un beso. Me dijo, vamos a platicar y quedó abierta una fecha para tomar un café”, concluye Sicilia.


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