/ sábado 8 de agosto de 2020

Comunidades indígenas, condenadas al rezago educativo

Las autoridades de las regiones más apartadas en el territorio nacional, pronostican un mayor atraso en la educación de niños, niñas y jóvenes pues el modelo a distancia dejó enormes lagunas en los alumnos y, gracias a la pandemia, aumentó la deserción escolar

Armando García tiene tres hijos, uno de ellos, Josué, asiste a la escuela rural comunitaria en una ranchería de Oaxaca donde, en un solo salón, atienden a los seis grados de primaria, ahí en medio de niños que están aprendiendo a leer, multiplicar, sumar o restar, el pequeño aprende el silabario, que le cuesta memorizar ante la poca atención que puede prestarle el único profesor que atiende al grupo.

Por si fuera poco, Josué y sus compañeros llevan cuatro meses sin clases, lo cual se traduce en un rezago para el futuro del pequeño que contribuye a que continúe dentro de la población de alto grado de marginación y pobreza.

Lo mismo ocurre en la gran mayoría de las zonas indígenas del país, donde la falta de tecnología en las escuelas ocasionará un mayor rezago debido al aislamiento obligado por la pandemia de Covid-19 y sobre lo que los líderes de estas comunidades acusan falta de inversión en educación en favor de este sector de la sociedad ha sido uno de los principales factores de estancamiento.

REZAGO IGUAL A DESINTERÉS

Anayeli Mejía Reséndiz, presidenta del Consejo Supremo Hñahñu (CSH), organización indígena con representación en 20 municipios del estado de Hidalgo, sostiene que el rezago educativo en el rubro indígena no es de ahorita a consecuencia de la pandemia, sino de siempre.

Argumenta que se trata no solamente de carencia de tecnología, sino propiamente de interés del Gobierno de la República para la aplicación de recursos, con estrategias para el desarrollo en las regiones, las cuales se encuentran en extrema pobreza.


“Hoy, sin tecnología, la educación en las zonas indígenas está condenada a hundirse más, como consecuencia del coronavirus. El analfabetismo se va a potencializar. Nadie habla de la estrategia para enfrentar este problema en el sector indígena. Parece que no saben ni qué hacer, para poder dar solución al problema”, afirma.

Lo mismo opina el gobernador indígena de la comunidad San Ildefonso (ubicada en el municipio de Tepeji del Río), César Cruz Benítez, quien considera que la educación indígena es una factura que ha quedado pendiente con el Gobierno de la República, y si no se paga ahora, y se le invierte, que es cuando se necesita, las regiones continuarán en profundo rezago y extrema pobreza.

“Hoy, en una situación emergente simplemente no saben ni qué hacer, porque nunca ha sido y tal vez no será prioridad en el sector educativo nacional. Lo vemos todos, ni siquiera es tema en este momento de la SEP, o por lo menos no se ha hecho de conocimiento público”, menciona.

NO SABEN DAR SOLUCIONES

Por su parte, el titular de la Secretaría de Educación de Guerrero (SEG), Arturo Salgado Urióstegui, señala que en los municipios de la sierra y la Montaña, donde se carece de computadoras, tablets e incluso televisión, se hará uso de los libros de texto gratuito para brindar educación a las comunidades marginadas.

La estrategia que se contempla para estas regiones apartadas sigue siendo apoyarse con las autoridades municipales (alcaldes, comisarios municipales y los propios padres de familia) para que hagan llegar el plan de estudios a las niñas y niños de comunidades indígenas en donde no hay cobertura de internet ni de televisión.

Sin embargo, el presidente de la Sociedad de Tutores y Padres de Familia del Estado de Guerrero, Fernando Díaz Ángeles, pronostica que el rezago educativo va aumentar de manera significativa pues la educación a distancia no funcionó y dejó enormes lagunas en los alumnos, incluso la deserción escolar aumentó por la pandemia.

De manera irónica, recuerda que de por sí, cuando no aparecía el virus, los maestros faltaban con la excusa de participar en los paros de labores o simplemente se ausentaban de las aulas, agravando la situación en la Montaña y de la parte serrana de los municipios de Leonardo Bravo, Helidoro Castillo, Eduardo Neri y parte de la Tierra Caliente.

Pese a esto, el vocero de la SEG, Tomás Benítez Cano, asegura que se aprovechará al máximo el programa Aprende en Casa, que se basará fundamentalmente en el uso de los libros de texto gratuitos.

El programa Aprende en Casa, detalla, es una estrategia del gobierno de México para mantener la prestación de servicios educativos durante la emergencia sanitaria y aclara que el uso de internet en el programa es un auxiliar al igual que las transmisiones a través de la televisión educativa y radiodifusoras culturales.

Indica que en aquellos sitios en donde no existan estos instrumentos tecnológicos, se podrán apoyar en los tutores, padres de familias y en las autoridades de las localidades, para que los alumnos continúen sus estudios, tal y como lo marque el calendario escolar.

EL INTERNET MÁS CARO

Los habitantes de Desemboque de los Seris y Punta Chueca, comunidades ubicadas cerca de Hermosillo, Sonora, sobreviven del turismo, la pesca, artesanía y cultura, por lo que pagar al único proveedor de internet de la zona los siete mil pesos de inscripción al servicio y las mensualidades de 900 pesos resulta imposible.

“Ni en la ciudad pagarían un internet tan caro”, comenta Alberto Mellado Moreno, promotor del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas y originario de Punta Chueca, quien añade que al no contar con impresora y computadora, los jóvenes y niños han tenido que hacer sus trabajos a mano, con cuadernos, plumas, lápices y colores, desde antes de la contingencia sanitaria y así terminar cada ciclo escolar.

Explica que hace cuatro años el problema principal para ambas localidades era que los jóvenes terminaran la secundaria y la preparatoria, pero ahora la crisis educativa ha evolucionado pues los habitantes podían subsistir de la pesca y artesanía antes de la emergencia sanitaria, pero actualmente han visto totalmente afectada su economía y, por ende, no pueden apoyar a los jóvenes que desean estudiar.

“A veces no tenemos agua, nos quedamos sin luz, ahora hacer todo desde casa, donde las viviendas nuestras son pequeñas vivimos mucha familia y no estamos condicionados para tenerles a los estudiantes un cuarto con impresora, internet y computadoras; la calidad de la educación sí cayó bastante y se va a sostener en la medida del esfuerzo familiar y de los maestros”, detalla.

Para los que puedan seguir recibiendo educación, dice, ésta será mediocre y eso puede llevar a que no se puedan desarrollar al aumentar el nivel escolar.

“Si los pasan como barcos, vas a tener niños que no saben leer, hacer ejercicios. Cuando esta generación afectada por la pandemia aspire por educación superior, no va a poder competir y se pueden ver en una desventaja muy seria”, puntualiza.

CLASES PRESENCIALES, UN RIESGO

Para la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Sección 15 en Hidalgo, es claro que no puede haber clases presenciales ni semipresenciales.

“Si no vamos a exponer a los niños, tampoco vamos a arriesgar a los docentes. Las clases, por el momento, no podrán ser presenciales, y menos personalizadas, como se venían dando. Por lo menos hasta que sean avaladas y autorizadas por el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Salud y la SEP”, comenta Luis Enrique Morales Acosta, secretario general.

Además, otro impedimento para regresar a maestros y alumnos a las aulas en las zonas indígenas radica en los acuerdos comunitarios que no permiten la entrada de personas ajenas a las comunidades en tanto no se declare en semáforo verde la contingencia sanitaria.

Esta situación ha provocado el bloqueo al paso de los docentes, como sucedió ya en el estado de Chiapas, en donde se arriesgan incluso a sufrir agresiones o hasta linchamientos ya que una buena parte de los docentes no radica en las comunidades en las que enseña.

Con información de Víctor Castillo/Corresponsal el Oaxaca, Celso Castro/El Sol de Acapulco, María José López/El Sol de Hermosillo, Elam Nefáte/El Heraldo de Chiapas

Armando García tiene tres hijos, uno de ellos, Josué, asiste a la escuela rural comunitaria en una ranchería de Oaxaca donde, en un solo salón, atienden a los seis grados de primaria, ahí en medio de niños que están aprendiendo a leer, multiplicar, sumar o restar, el pequeño aprende el silabario, que le cuesta memorizar ante la poca atención que puede prestarle el único profesor que atiende al grupo.

Por si fuera poco, Josué y sus compañeros llevan cuatro meses sin clases, lo cual se traduce en un rezago para el futuro del pequeño que contribuye a que continúe dentro de la población de alto grado de marginación y pobreza.

Lo mismo ocurre en la gran mayoría de las zonas indígenas del país, donde la falta de tecnología en las escuelas ocasionará un mayor rezago debido al aislamiento obligado por la pandemia de Covid-19 y sobre lo que los líderes de estas comunidades acusan falta de inversión en educación en favor de este sector de la sociedad ha sido uno de los principales factores de estancamiento.

REZAGO IGUAL A DESINTERÉS

Anayeli Mejía Reséndiz, presidenta del Consejo Supremo Hñahñu (CSH), organización indígena con representación en 20 municipios del estado de Hidalgo, sostiene que el rezago educativo en el rubro indígena no es de ahorita a consecuencia de la pandemia, sino de siempre.

Argumenta que se trata no solamente de carencia de tecnología, sino propiamente de interés del Gobierno de la República para la aplicación de recursos, con estrategias para el desarrollo en las regiones, las cuales se encuentran en extrema pobreza.


“Hoy, sin tecnología, la educación en las zonas indígenas está condenada a hundirse más, como consecuencia del coronavirus. El analfabetismo se va a potencializar. Nadie habla de la estrategia para enfrentar este problema en el sector indígena. Parece que no saben ni qué hacer, para poder dar solución al problema”, afirma.

Lo mismo opina el gobernador indígena de la comunidad San Ildefonso (ubicada en el municipio de Tepeji del Río), César Cruz Benítez, quien considera que la educación indígena es una factura que ha quedado pendiente con el Gobierno de la República, y si no se paga ahora, y se le invierte, que es cuando se necesita, las regiones continuarán en profundo rezago y extrema pobreza.

“Hoy, en una situación emergente simplemente no saben ni qué hacer, porque nunca ha sido y tal vez no será prioridad en el sector educativo nacional. Lo vemos todos, ni siquiera es tema en este momento de la SEP, o por lo menos no se ha hecho de conocimiento público”, menciona.

NO SABEN DAR SOLUCIONES

Por su parte, el titular de la Secretaría de Educación de Guerrero (SEG), Arturo Salgado Urióstegui, señala que en los municipios de la sierra y la Montaña, donde se carece de computadoras, tablets e incluso televisión, se hará uso de los libros de texto gratuito para brindar educación a las comunidades marginadas.

La estrategia que se contempla para estas regiones apartadas sigue siendo apoyarse con las autoridades municipales (alcaldes, comisarios municipales y los propios padres de familia) para que hagan llegar el plan de estudios a las niñas y niños de comunidades indígenas en donde no hay cobertura de internet ni de televisión.

Sin embargo, el presidente de la Sociedad de Tutores y Padres de Familia del Estado de Guerrero, Fernando Díaz Ángeles, pronostica que el rezago educativo va aumentar de manera significativa pues la educación a distancia no funcionó y dejó enormes lagunas en los alumnos, incluso la deserción escolar aumentó por la pandemia.

De manera irónica, recuerda que de por sí, cuando no aparecía el virus, los maestros faltaban con la excusa de participar en los paros de labores o simplemente se ausentaban de las aulas, agravando la situación en la Montaña y de la parte serrana de los municipios de Leonardo Bravo, Helidoro Castillo, Eduardo Neri y parte de la Tierra Caliente.

Pese a esto, el vocero de la SEG, Tomás Benítez Cano, asegura que se aprovechará al máximo el programa Aprende en Casa, que se basará fundamentalmente en el uso de los libros de texto gratuitos.

El programa Aprende en Casa, detalla, es una estrategia del gobierno de México para mantener la prestación de servicios educativos durante la emergencia sanitaria y aclara que el uso de internet en el programa es un auxiliar al igual que las transmisiones a través de la televisión educativa y radiodifusoras culturales.

Indica que en aquellos sitios en donde no existan estos instrumentos tecnológicos, se podrán apoyar en los tutores, padres de familias y en las autoridades de las localidades, para que los alumnos continúen sus estudios, tal y como lo marque el calendario escolar.

EL INTERNET MÁS CARO

Los habitantes de Desemboque de los Seris y Punta Chueca, comunidades ubicadas cerca de Hermosillo, Sonora, sobreviven del turismo, la pesca, artesanía y cultura, por lo que pagar al único proveedor de internet de la zona los siete mil pesos de inscripción al servicio y las mensualidades de 900 pesos resulta imposible.

“Ni en la ciudad pagarían un internet tan caro”, comenta Alberto Mellado Moreno, promotor del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas y originario de Punta Chueca, quien añade que al no contar con impresora y computadora, los jóvenes y niños han tenido que hacer sus trabajos a mano, con cuadernos, plumas, lápices y colores, desde antes de la contingencia sanitaria y así terminar cada ciclo escolar.

Explica que hace cuatro años el problema principal para ambas localidades era que los jóvenes terminaran la secundaria y la preparatoria, pero ahora la crisis educativa ha evolucionado pues los habitantes podían subsistir de la pesca y artesanía antes de la emergencia sanitaria, pero actualmente han visto totalmente afectada su economía y, por ende, no pueden apoyar a los jóvenes que desean estudiar.

“A veces no tenemos agua, nos quedamos sin luz, ahora hacer todo desde casa, donde las viviendas nuestras son pequeñas vivimos mucha familia y no estamos condicionados para tenerles a los estudiantes un cuarto con impresora, internet y computadoras; la calidad de la educación sí cayó bastante y se va a sostener en la medida del esfuerzo familiar y de los maestros”, detalla.

Para los que puedan seguir recibiendo educación, dice, ésta será mediocre y eso puede llevar a que no se puedan desarrollar al aumentar el nivel escolar.

“Si los pasan como barcos, vas a tener niños que no saben leer, hacer ejercicios. Cuando esta generación afectada por la pandemia aspire por educación superior, no va a poder competir y se pueden ver en una desventaja muy seria”, puntualiza.

CLASES PRESENCIALES, UN RIESGO

Para la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Sección 15 en Hidalgo, es claro que no puede haber clases presenciales ni semipresenciales.

“Si no vamos a exponer a los niños, tampoco vamos a arriesgar a los docentes. Las clases, por el momento, no podrán ser presenciales, y menos personalizadas, como se venían dando. Por lo menos hasta que sean avaladas y autorizadas por el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Salud y la SEP”, comenta Luis Enrique Morales Acosta, secretario general.

Además, otro impedimento para regresar a maestros y alumnos a las aulas en las zonas indígenas radica en los acuerdos comunitarios que no permiten la entrada de personas ajenas a las comunidades en tanto no se declare en semáforo verde la contingencia sanitaria.

Esta situación ha provocado el bloqueo al paso de los docentes, como sucedió ya en el estado de Chiapas, en donde se arriesgan incluso a sufrir agresiones o hasta linchamientos ya que una buena parte de los docentes no radica en las comunidades en las que enseña.

Con información de Víctor Castillo/Corresponsal el Oaxaca, Celso Castro/El Sol de Acapulco, María José López/El Sol de Hermosillo, Elam Nefáte/El Heraldo de Chiapas

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