/ domingo 26 de mayo de 2019

La molécula de Dios extraída del sapo

Fumar sapito y sanar el alma... La llamada molécula de Dios que se extrae del Bufo Alvarius, es un alucinógeno que ha cobrado enorme popularidad en ceremonias chamánicas de sanación espiritual; el estado de Sonora es la tierra de este batracio

El desierto de Sonora es uno de los más grandes en el mundo, con una extensión superior a los 260 mil kilómetros cuadrados abarca territorio mexicano y estadounidense, una inmensidad donde se puede encontrar una variedad incalculable de plantas y animales únicos, tesoros endémicos.

En este sitio es posible vivir lo que muchos califican como una de las experiencias espirituales más fascinantes y trascendentes para los seres humanos: el uso del 5-MeO-DMT, conocido como Sapito de Sonora, y que se ha popularizado en los últimos años no sólo en la región, sino en todo el mundo.

Llamada también la molécula de Dios, esta sustancia sólo se encuentra en una de las 463 variedades de sapo que existen en el mundo, el Bufo Alvarius, y es extraída de sus glándulas parótidas, los chamanes la fuman cristalizada durante rituales y ceremonias ancestrales con propósitos curativos y por sus cualidades alucinógenas.

ENTRE CANTOS Y LEYENDAS

El inicio de este viaje no tiene precedentes históricos fidedignos; sin embargo, se han descubierto vestigios que pudieran referir su uso en distintos grupos étnicos en varios lugares del territorio nacional.

Octavio Rettig Hinojosa, originario de Jalisco, ha marcado la pauta en esta investigación y se ha convertido en uno de los chamanes mexicanos más populares, pues ha visitado más de 40 países y compartido a más de ocho mil personas la medicina Otac, es decir, la molécula neurotransmisora de bufotenina y la enzima capaz de metilarla.

Los últimos nueve años, Rettig se ha dedicado a investigar el uso del Bufo Alvarius, no sólo en Sonora. En 2014 escribió su primer libro, El Sapo del Amanecer. La historia, en el cual narra su experiencia con el uso de esta sustancia y comparte la forma en la que, afirma, le ayudó a superar su adicción a las drogas químicas desde que era un adolescente.

En 2011 ingresó como médico a la comunidad seri en Punta Chueca, en el Golfo de California, donde además de atender el dispensario empezó a dar sesiones de 5-MeO-DMT a los habitantes de la nación Comcaac para tratar sus adicciones.

“Combatimos el problema de adicción a drogas químicas con esta medicina. Por mi historia personal, el Consejo de Ancianos de la comunidad y el abuelo Antonio Robles, que en paz descanse, certificó que uno de sus hijos que estaba muy enfermo por la adicción al cristal sanó. Entonces yo recibí una carta de invitación del Consejo de Ancianos para irme a vivir a la comunidad seri.

“Viví cinco meses dentro de la comunidad, daba consultas de medicina general, pero también trataba a los adictos a la metanfetamina con la medicina del sapo, la medicina Otac, fue ahí donde recibí la certificación de la comunidad y aprendí los cantos tradicionales que han sido el vehículo a través del cual he llevado la medicina a miles de personas.

“No soy el primero que menciona la presencia del sapo en las culturas mesoamericanas, esto ya venía, ya había varios autores que hablaban. Por ejemplo en el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, el mensajero que lleva el conocimiento de los dioses al hombre es un sapo y está presente en muchísimos edificios, esfinges, en pinturas, en vasijas, en leyendas, pero los autores habían postulado Bufo Marinus, que es un sapo que vive en la zona maya, lo mencionaban como un posible candidato porque nadie había tomado en consideración al Bufo Alvarius por la lejanía y porque no existe una tradición viva del uso del sapo en ninguna otra etnia en México”, expresa.

Con todo, hay quienes afirman que el consumo de fluidos de sapo no forma parte de la práctica médica o de rituales de la comunidad seri de Punta Chueca y Desemboque, pese a su asociación con la misma.

Para Arturo Morales Blanco, promotor cultural y miembro de la comunidad seri, el uso del sapo dentro de la tribu es una actividad introducida por una persona fuera de ella pues, además, el animal no es una especie endémica de la zona.

De acuerdo con el artesano, los batracios son usados principalmente por jóvenes de la tribu que se autonombran “chamanes”.

Asegura que ya no existen las personas que conozcan el poder de la naturaleza y, por lo tanto, ellos no tienen conocimiento de chamanismo. “Es pura locura, pura droga”, enfatiza.

Por su parte, el investigador de la Unidad Regional de Culturas Populares, Tonatiuh Castro Silva, explica que estas expresiones provienen principalmente de Mesoamérica y su introducción en las tribus toma como fundamento la cultura Comcaac.

Puntualizó que en la actualidad hay personas que se empeñan en mezclar sus intereses con tradición, mecanismo utilizado a lo largo de la historia como una forma de colonialismo pasivo.

En Sonora no se sabe con certeza si los seris lo usaron en alguna época.

Pero, aún cuando no existe evidencia física de que los seris usaron la secreción del Alvarius, existe en sus rituales un canto antiguo en Quimiqueitom, su lengua madre, el llamado “Rezo del Sapo”.

También está el mito originario de CuacöjCuasol, el hombre amarillo, el primer habitante del desierto que dio a los pobladores de la zona árida de Sonora el conocimiento de la tierra por medio de sus cantos y sus rezos, afirma Rettig Hinojosa.

“La lengua autóctona que ellos tienen dicen que fue enseñada por unos seres que desaparecieron y nadie sabe a dónde fueron a parar, nadie sabe qué fue de ellos, nadie los vio muertos. El nombre de este ser es CuacöjCuasol y el significado de la palabra es ‘hombre amarillo’, ‘sabio amarillo’, ‘viejo dorado’. La medicina del sapo del desierto es dorada y nadie tampoco puede explicar quién fue Quetzalcóatl o Kukulcán. Dicen que fue un hombre, dicen que fue un dios. ¿Cómo es posible que haya estado en los mayas, en los toltecas, en los aztecas y que también esté en la leyenda del ser dorado en el desierto?”

Minutos antes de iniciar con cuatro rituales en la comunidad rural de San Pedro El Saucito, al oriente de Hermosillo, Rettig Hinojosa confirma que hay evidencia sugestiva física de que los seris conocían de la medicina porque existen conchas y objetos que pertenecen a esta área del Golfo de California o el Mar de Cortés que están exhibidas en museos en todo México y en todo América.

“Usted encuentra los cayos de hacha, por ejemplo, exhibidos en la Sala Mayor de Museo del Templo Mayor en Ciudad de México, donde encuentran en 2006 una esfinge de piedra que se llama Tlaltecuhtli, la Diosa Tierra Madre Sapo, y junto a ella encuentran una serie de objetos y algunos pertenecen a esta área del desierto, como también se encuentran en Teotihuacán y la zona maya”.

LA MEDICINA TE ENCUENTRA

La vía más rápida para entender el uso de la medicina Otac es vivir la experiencia. Algunos sólo lo hacen una vez y los menos la repiten, como Fabián Rodríguez, un joven originario de Colombia y radicado en Canadá, quien viajó al desierto sonorense a conocer los efectos del Sapito.

La travesía de Fabián y Linda, su madre, inició en Bogotá hace más de 16 años cuando salieron de su país y se establecieron en Toronto, Canadá, donde residen actualmente.

Fabián recuerda que nunca tuvo acercamiento a medicinas ancestrales y advierte que su formación religiosa podría haber influenciado ese sentimiento. “En 2016 mis padres se separaron y mi familia sufrió cambios, mi madre viajó a Colombia en 2017 y buscando la cura a sus propios dolores emocionales probó Ayahuasca y empezó a utilizar medicinas ancestrales”, explica.

Relata que su hermano mayor y su hermana menor no entendían de qué se trataba porque fueron criados en la formación católica. Fabián, de 29 años, lloró por primera vez después de vivir la experiencia de la medicina Otac.

“Mi madre veía cómo era mi vida, me pidió que hiciéramos juntos el ritual con el doctor Rettig y una semana después estábamos en la comunidad seri de Punta Chueca, en la Costa del Mar de Cortés. Nunca había sentido tanto miedo, pero buscaba ser feliz.

“El doctor me puso la pipa y fumé, a los dos minutos estaba viviendo una experiencia rarísima. Es un miedo que nunca había sentido, pero dentro de mí se destruía algo que no necesitaba, no encuentro palabras para explicarlo.

“Después de fumarlo la primera vez cambiaron muchas cosas de mi vida cotidiana, cuando desperté y volví en mí se sentía mucha paz, sentía que podía ver muchas cosas que antes no, como la naturaleza. Me sentía muy unido a mí mismo, más unido con todo alrededor, con cualquier plantica”.

Lo que vino después de probar la medicina es parte de lo que llaman la sanación espiritual que se relata en la mayoría de las ceremonias.

“Estábamos en la playa en ese momento, la arena, la brisa, el agua, todo se sentía más, también sentí más cariño por la naturaleza, me sentí por primera vez parte de ella”, recuerda.

La experiencia duró muchos meses, pues se afirma que la sensación de paz que brinda “la molécula de Dios” sigue trabajando en el cuerpo humano.

La cuarta vez que Fabián participó en una ceremonia de Sapito no lo hizo solo, además de su madre estaban dos mexicanos residentes del estado de Arizona, Estados Unidos, Ana y Luis Fernando. Fue en un terreno campestre al oriente de Hermosillo, donde el chamán busca construir un santuario para la reproducción del Bufo Alvarius y la producción de distintos tipos de medicinas ancestrales, un espacio donde se pueda recibir a personas de todo el mundo.

BUSCANDO RESPUESTAS

Para Octavio Rettig, la respuesta que buscan miles de personas en la medicina es fácil de explicar, pero no la comprendes si no la usas. “Entiendes, pero no lo puedes expresar en palabras y algunos sienten la inmensidad del Universo del que somos parte”.

Según el especialista y creador de la Fundación Otac AC, en su forma natural no existe una sustancia más potente y más poderosa que la del sapo del desierto, con la diferencia de que, dice, no va a mostrar espíritus ni formas.

“El sapo te va a llevar hasta la fuente, a donde tú comprendes y entiendes, sin que nadie te lo explique, que no existe la división entre tú y el resto de la creación, que todos somos uno. Cuando sientes y entiendes esto quiere decir que ya tomaste suficiente medicina, hasta entonces la gente ha tenido un ligero esbozo de lo que sería llegar ahí.

“Mi primer contacto con el sapito me dio esperanza”, recuerda e insiste en que su uso mejora la calidad de vida de las personas sin ser una panacea y sin ser infalible.

“La primera vez que probé la medicina sentí paz, vi la luz, pero, así como ver una estrella, me dio esperanza y me recordó que había más de lo que yo creía y lo que yo pensaba; me recordó que yo era amor, que yo era bienestar, que yo era abundancia, que yo era evolución. Me hizo sentir y recordar que efectivamente estoy hecho a la imagen y semejanza de lo infinito, de lo eterno, de la creación, del universo, de Dios sin que haya visto ningún hombre barbado sentado arriba de una nube. Me hizo sentir esa inmensidad de la que somos parte y me hizo saber y tener toda la certeza de que todo es perfecto, de que no hay nada que lograr, nada que ganar, no hay por qué sufrir, no hay por qué luchar, las cosas podrían ser muchísimo más fáciles para todos los seres humanos si tuviéramos esa conciencia.

“Cuando el sapo llegó a mi vida a través de un compañero médico yo estaba necesitado de la sanación, yo ya sabía qué era la farmacología y qué era la botánica, entonces mi criterio pudo claramente dilucidar que esa medicina del sapo me podía sanar de la adicción, aunque no bastó una vez, no fue hacer un poquito, y lo más importante, fue sin guía y sin conocimiento y sin seguir los pasos de nadie”, explica.

QUÍMICA CELESTIAL

La experiencia es muy corta, muy rápida, muy fugaz, hay muchas personas que no la recuerdan, comenta Rettig quien afirma que una vez que la sustancia entra en el cuerpo se activan los receptores moleculares específicos para ella, se abren, y al hacer un empate con esas moléculas, comienza a existir una liberación, un intercambio de energía, es decir, las personas producen esto de forma natural y se traduce en que posteriormente a la experiencia sienten como si hubiesen vuelto a consumir, tienen recuerdos claros y vívidos, no desde su mente, sino del cuerpo completo, de la experiencia que tuvieron, y eso para algunas personas puede ser atemorizante.

Advierte que los efectos secundarios son temporales y transitorios, además de que no existe una persona que haya sufrido sobredosis. El médico dice que después del consumo las actividades deben ser normales; sin embargo, los miedos que las personas más frecuentemente presentan son a la muerte, a la locura, a perder el control, a lo desconocido. “Cuando las personas pasan por ahí y se dan cuenta de que no había que temer recomiendan esta medicina y te llevan a sus seres queridos”, asegura.

Si bien el Otac no es una droga, no crea una adicción y no puede generar sobredosis, en los últimos años su uso ha sido desmedido.

“A mis pacientes yo no les vendo medicina. No tengo ayudantes, es una responsabilidad muy grande compartir la medicina porque es una sustancia enteogénica que altera la mente, es lo más poderoso que existe en la naturaleza”, asegura.

En una segunda fase, luego de que miles de personas han usado esta sustancia en más de 40 países, la preocupación por la protección de la especie es contundente.

“Mis prioridades son la protección a la especie, la creación de una reserva ecológica, que exista una ley que evite que el sapo sea sacado de su hábitat, que se creen lugares especializados para esta y otras medicinas ancestrales no sólo de México, sino del mundo, y ayudar a contribuir a una sociedad libre de delincuencia, de violencia, libre de ignorancia, de desintegración familiar. Creo que estas medicinas no son un atajo, son un camino directo a ese lugar”, puntualiza Rettig.

El sapo del desierto de Sonora no sólo se encuentra en ese estado, vive y se reproduce en el territorio que comprende desde El Fuerte, Sinaloa, hasta Phoenix, Arizona. Habita en un área geográfica que comprende los estados de Nuevo México, Arizona y California, pero la mayor cantidad de sapos está en territorio sonorense.

Con la popularidad de su consumo “esto se convirtió en el Viejo Oeste, hay gente comprando sapos, vendiendo medicina, gente que nunca ha tomado medicina y que está vendiéndola y proporcionándola”, reafirma.

“Definitivamente la medicina funciona, por eso ha corrido como el fuego, porque si no funcionara, no habría tantos videos en internet, no habría tanta gente pagando grandes cantidades de dinero por la medicina ni estarían viajando al desierto de Sonora únicamente para tomarla. Pero también, como en todo, existen dos caras de la moneda, diferentes colores, no puede ser solo blanco y negro. Es algo nuevo, más que una moda, es una novedad.

“La medicina me dio la oportunidad de llevarla junto con el mensaje a miles de personas, de darle la vuelta al mundo, de haber estado en 44 países, haber compartido esa medicina con ocho mil personas y tener cinco años de trabajo con una institución como Naciones Unidad Venezuela. Me ha permitido tener una voz, es efectiva a pesar de que hace pocos años regresó al conocimiento de la gente y de que hay mucho trabajo que hacer”, dice Rettig.

UN SAPO EN EL RECLUSORIO

La experiencia del contacto con el Bufo Alvarius se vivió a finales de 2018 en el interior del Reclusorio Oriente, en la Ciudad de México. Un total de 33 internos decidieron tener el contacto con la bufotenina para reconectarse con su lado espiritual a través de la ceremonia chamánica del Otac.

“Benjamín” purga una condena de 30 años por secuestro y robo, y desde hace cinco inició con ayuda de otros reos un camino al autoconocimiento y desarrollo humano hasta que la medicina lo encontró.

Al recordar la forma en que llegó a uno de los reclusorios más grandes del país, donde la población rebasa los 8 mil 500 presos, no puede evitar reírse. En una entrevista telefónica confirma que fue servidor público y que jamás se imaginó estar en la cárcel, menos por una situación que no fue planeada, como el secuestro, hecho que asegura no pasó.

Benjamín conoció la medicina Otac a través de los medios de comunicación y pidió a sus familiares y amigos que buscarán la forma de que él viviera la ceremonia que realiza Rettig, Semanas después él y cuatro internos más, gracias a un permiso especial, se disponían a iniciar el ritual, pero la noticia se regó como pólvora por las celdas y asistieron 33 personas.

“Es la mejor experiencia que he vivido en mi vida, hay un antes y un después. Me preparé físicamente para recibir el veneno del sapo del desierto con una alimentación muy ligera y un par de días antes ayuné, yo sabía que era la respuesta a muchas de las inquietudes que tenía”, relata.

“Fui el segundo que tomó ese día la medicina, cuando vi a Octavio físicamente en el reclusorio sentí tranquilidad, puso la pipa en mi boca y empecé a aspirar: me pegó durísimo, llegué al punto máximo y me convertí en la fuente divina. Experimenté que somos el universo, que todos somos uno, vi y sentí el amor, esa parte fue súper padre.

“Viví una gran experiencia que hasta hoy me ha cambiado la forma de ver la vida, me siento libre aún estando preso, Escuché una voz que me dijo que yo soy la vida, después experimenté algo como una línea del tiempo en donde vi personas que conocí a lo largo de mis 35 años y ahora sé que me enseñaron algo, incluso vivir esta experiencia en el reclusorio”.

Una vez que concluyó el ritual, Benjamín asegura que volvió a nacer “Tuve una inhalación como si estuviera naciendo, recordé el día en que nací y lo más bonito es que no fui el único, mis compañeros también lograron vivirlo”.

“He visto muchos cambios en otros presos, yo no usaba drogas, pero algunos de ellos sí y dejaron de hacerlo, sobre todo los que usaban piedra; otros necesitaban curar sus emociones, yo he aceptado la experiencia que vivo aquí y te puedo decir que lo acepto feliz, sintiéndome libre de mi alma, contento con mi espiritualidad, sabiendo que todos somos amor, que todos somos el universo, y con la confianza de que pronto voy a dejar este lugar”, dice.

¿QUÉ ES DMT?

DMT (Dimetropina) o 5-MeO-DMT es un químico que se encuentra en algunas plantas y animales, el cual, provoca una experiencia psicodélica; también se extrae las glándulas parótidas del sapo Bufo Alvarius. que habita el desierto. Es una molécula, presente en dosis bajas en el cerebro humano, que al circular por los receptores de la serotonina provoca breves pero agudísimos estados de alteración o rapto de la conciencia.

CAMPEÓN SIN EGO

El excampeón mundial de box en la categoría de pesos pesados, Mike Tyson, visitó tierras sonorenses a principios de año, donde tuvo la experiencia de fumar DMT (Dimetropina), que según dijo, cambió su vida.

“El sapo que vive en Sonora tiene el veneno y lo fumas, de repente ‘boom’, cuando caí al suelo mi conciencia estaba activa, podía hablar conmigo mismo, pero estaba noqueado, y maté mi ego”, platicó Tyson en el programa The Art of Conversation, que transmite el canal de deportes norteamericano ESPN.

“Mi vida cambió completamente, es como si hubiera vivido un guion cinematográfico”, relató el excampeón al compartir la experiencia.

“Desperté, estaba feliz, sonriendo. El efecto duró sólo 15 minutos, pero se sintió como si hubieran sido horas”, continuó.

Al preguntarle cómo lo cambió esta experiencia, habló sobre la muerte de su ego, el cual, dijo que nunca antes lo vio como un problema, pues su ego le dio todo lo que siempre quiso, ser una persona famosa, el mejor peleador del mundo. “De repente sentí que no era nada, incluso con ropa elegante”.

“Por un momento crees que lo sabes todo, pero te das cuenta de que no sabes nada, es un gran despertar, lo pudieras llamar 'intervención divina’", puntualizó el deportista.


El desierto de Sonora es uno de los más grandes en el mundo, con una extensión superior a los 260 mil kilómetros cuadrados abarca territorio mexicano y estadounidense, una inmensidad donde se puede encontrar una variedad incalculable de plantas y animales únicos, tesoros endémicos.

En este sitio es posible vivir lo que muchos califican como una de las experiencias espirituales más fascinantes y trascendentes para los seres humanos: el uso del 5-MeO-DMT, conocido como Sapito de Sonora, y que se ha popularizado en los últimos años no sólo en la región, sino en todo el mundo.

Llamada también la molécula de Dios, esta sustancia sólo se encuentra en una de las 463 variedades de sapo que existen en el mundo, el Bufo Alvarius, y es extraída de sus glándulas parótidas, los chamanes la fuman cristalizada durante rituales y ceremonias ancestrales con propósitos curativos y por sus cualidades alucinógenas.

ENTRE CANTOS Y LEYENDAS

El inicio de este viaje no tiene precedentes históricos fidedignos; sin embargo, se han descubierto vestigios que pudieran referir su uso en distintos grupos étnicos en varios lugares del territorio nacional.

Octavio Rettig Hinojosa, originario de Jalisco, ha marcado la pauta en esta investigación y se ha convertido en uno de los chamanes mexicanos más populares, pues ha visitado más de 40 países y compartido a más de ocho mil personas la medicina Otac, es decir, la molécula neurotransmisora de bufotenina y la enzima capaz de metilarla.

Los últimos nueve años, Rettig se ha dedicado a investigar el uso del Bufo Alvarius, no sólo en Sonora. En 2014 escribió su primer libro, El Sapo del Amanecer. La historia, en el cual narra su experiencia con el uso de esta sustancia y comparte la forma en la que, afirma, le ayudó a superar su adicción a las drogas químicas desde que era un adolescente.

En 2011 ingresó como médico a la comunidad seri en Punta Chueca, en el Golfo de California, donde además de atender el dispensario empezó a dar sesiones de 5-MeO-DMT a los habitantes de la nación Comcaac para tratar sus adicciones.

“Combatimos el problema de adicción a drogas químicas con esta medicina. Por mi historia personal, el Consejo de Ancianos de la comunidad y el abuelo Antonio Robles, que en paz descanse, certificó que uno de sus hijos que estaba muy enfermo por la adicción al cristal sanó. Entonces yo recibí una carta de invitación del Consejo de Ancianos para irme a vivir a la comunidad seri.

“Viví cinco meses dentro de la comunidad, daba consultas de medicina general, pero también trataba a los adictos a la metanfetamina con la medicina del sapo, la medicina Otac, fue ahí donde recibí la certificación de la comunidad y aprendí los cantos tradicionales que han sido el vehículo a través del cual he llevado la medicina a miles de personas.

“No soy el primero que menciona la presencia del sapo en las culturas mesoamericanas, esto ya venía, ya había varios autores que hablaban. Por ejemplo en el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, el mensajero que lleva el conocimiento de los dioses al hombre es un sapo y está presente en muchísimos edificios, esfinges, en pinturas, en vasijas, en leyendas, pero los autores habían postulado Bufo Marinus, que es un sapo que vive en la zona maya, lo mencionaban como un posible candidato porque nadie había tomado en consideración al Bufo Alvarius por la lejanía y porque no existe una tradición viva del uso del sapo en ninguna otra etnia en México”, expresa.

Con todo, hay quienes afirman que el consumo de fluidos de sapo no forma parte de la práctica médica o de rituales de la comunidad seri de Punta Chueca y Desemboque, pese a su asociación con la misma.

Para Arturo Morales Blanco, promotor cultural y miembro de la comunidad seri, el uso del sapo dentro de la tribu es una actividad introducida por una persona fuera de ella pues, además, el animal no es una especie endémica de la zona.

De acuerdo con el artesano, los batracios son usados principalmente por jóvenes de la tribu que se autonombran “chamanes”.

Asegura que ya no existen las personas que conozcan el poder de la naturaleza y, por lo tanto, ellos no tienen conocimiento de chamanismo. “Es pura locura, pura droga”, enfatiza.

Por su parte, el investigador de la Unidad Regional de Culturas Populares, Tonatiuh Castro Silva, explica que estas expresiones provienen principalmente de Mesoamérica y su introducción en las tribus toma como fundamento la cultura Comcaac.

Puntualizó que en la actualidad hay personas que se empeñan en mezclar sus intereses con tradición, mecanismo utilizado a lo largo de la historia como una forma de colonialismo pasivo.

En Sonora no se sabe con certeza si los seris lo usaron en alguna época.

Pero, aún cuando no existe evidencia física de que los seris usaron la secreción del Alvarius, existe en sus rituales un canto antiguo en Quimiqueitom, su lengua madre, el llamado “Rezo del Sapo”.

También está el mito originario de CuacöjCuasol, el hombre amarillo, el primer habitante del desierto que dio a los pobladores de la zona árida de Sonora el conocimiento de la tierra por medio de sus cantos y sus rezos, afirma Rettig Hinojosa.

“La lengua autóctona que ellos tienen dicen que fue enseñada por unos seres que desaparecieron y nadie sabe a dónde fueron a parar, nadie sabe qué fue de ellos, nadie los vio muertos. El nombre de este ser es CuacöjCuasol y el significado de la palabra es ‘hombre amarillo’, ‘sabio amarillo’, ‘viejo dorado’. La medicina del sapo del desierto es dorada y nadie tampoco puede explicar quién fue Quetzalcóatl o Kukulcán. Dicen que fue un hombre, dicen que fue un dios. ¿Cómo es posible que haya estado en los mayas, en los toltecas, en los aztecas y que también esté en la leyenda del ser dorado en el desierto?”

Minutos antes de iniciar con cuatro rituales en la comunidad rural de San Pedro El Saucito, al oriente de Hermosillo, Rettig Hinojosa confirma que hay evidencia sugestiva física de que los seris conocían de la medicina porque existen conchas y objetos que pertenecen a esta área del Golfo de California o el Mar de Cortés que están exhibidas en museos en todo México y en todo América.

“Usted encuentra los cayos de hacha, por ejemplo, exhibidos en la Sala Mayor de Museo del Templo Mayor en Ciudad de México, donde encuentran en 2006 una esfinge de piedra que se llama Tlaltecuhtli, la Diosa Tierra Madre Sapo, y junto a ella encuentran una serie de objetos y algunos pertenecen a esta área del desierto, como también se encuentran en Teotihuacán y la zona maya”.

LA MEDICINA TE ENCUENTRA

La vía más rápida para entender el uso de la medicina Otac es vivir la experiencia. Algunos sólo lo hacen una vez y los menos la repiten, como Fabián Rodríguez, un joven originario de Colombia y radicado en Canadá, quien viajó al desierto sonorense a conocer los efectos del Sapito.

La travesía de Fabián y Linda, su madre, inició en Bogotá hace más de 16 años cuando salieron de su país y se establecieron en Toronto, Canadá, donde residen actualmente.

Fabián recuerda que nunca tuvo acercamiento a medicinas ancestrales y advierte que su formación religiosa podría haber influenciado ese sentimiento. “En 2016 mis padres se separaron y mi familia sufrió cambios, mi madre viajó a Colombia en 2017 y buscando la cura a sus propios dolores emocionales probó Ayahuasca y empezó a utilizar medicinas ancestrales”, explica.

Relata que su hermano mayor y su hermana menor no entendían de qué se trataba porque fueron criados en la formación católica. Fabián, de 29 años, lloró por primera vez después de vivir la experiencia de la medicina Otac.

“Mi madre veía cómo era mi vida, me pidió que hiciéramos juntos el ritual con el doctor Rettig y una semana después estábamos en la comunidad seri de Punta Chueca, en la Costa del Mar de Cortés. Nunca había sentido tanto miedo, pero buscaba ser feliz.

“El doctor me puso la pipa y fumé, a los dos minutos estaba viviendo una experiencia rarísima. Es un miedo que nunca había sentido, pero dentro de mí se destruía algo que no necesitaba, no encuentro palabras para explicarlo.

“Después de fumarlo la primera vez cambiaron muchas cosas de mi vida cotidiana, cuando desperté y volví en mí se sentía mucha paz, sentía que podía ver muchas cosas que antes no, como la naturaleza. Me sentía muy unido a mí mismo, más unido con todo alrededor, con cualquier plantica”.

Lo que vino después de probar la medicina es parte de lo que llaman la sanación espiritual que se relata en la mayoría de las ceremonias.

“Estábamos en la playa en ese momento, la arena, la brisa, el agua, todo se sentía más, también sentí más cariño por la naturaleza, me sentí por primera vez parte de ella”, recuerda.

La experiencia duró muchos meses, pues se afirma que la sensación de paz que brinda “la molécula de Dios” sigue trabajando en el cuerpo humano.

La cuarta vez que Fabián participó en una ceremonia de Sapito no lo hizo solo, además de su madre estaban dos mexicanos residentes del estado de Arizona, Estados Unidos, Ana y Luis Fernando. Fue en un terreno campestre al oriente de Hermosillo, donde el chamán busca construir un santuario para la reproducción del Bufo Alvarius y la producción de distintos tipos de medicinas ancestrales, un espacio donde se pueda recibir a personas de todo el mundo.

BUSCANDO RESPUESTAS

Para Octavio Rettig, la respuesta que buscan miles de personas en la medicina es fácil de explicar, pero no la comprendes si no la usas. “Entiendes, pero no lo puedes expresar en palabras y algunos sienten la inmensidad del Universo del que somos parte”.

Según el especialista y creador de la Fundación Otac AC, en su forma natural no existe una sustancia más potente y más poderosa que la del sapo del desierto, con la diferencia de que, dice, no va a mostrar espíritus ni formas.

“El sapo te va a llevar hasta la fuente, a donde tú comprendes y entiendes, sin que nadie te lo explique, que no existe la división entre tú y el resto de la creación, que todos somos uno. Cuando sientes y entiendes esto quiere decir que ya tomaste suficiente medicina, hasta entonces la gente ha tenido un ligero esbozo de lo que sería llegar ahí.

“Mi primer contacto con el sapito me dio esperanza”, recuerda e insiste en que su uso mejora la calidad de vida de las personas sin ser una panacea y sin ser infalible.

“La primera vez que probé la medicina sentí paz, vi la luz, pero, así como ver una estrella, me dio esperanza y me recordó que había más de lo que yo creía y lo que yo pensaba; me recordó que yo era amor, que yo era bienestar, que yo era abundancia, que yo era evolución. Me hizo sentir y recordar que efectivamente estoy hecho a la imagen y semejanza de lo infinito, de lo eterno, de la creación, del universo, de Dios sin que haya visto ningún hombre barbado sentado arriba de una nube. Me hizo sentir esa inmensidad de la que somos parte y me hizo saber y tener toda la certeza de que todo es perfecto, de que no hay nada que lograr, nada que ganar, no hay por qué sufrir, no hay por qué luchar, las cosas podrían ser muchísimo más fáciles para todos los seres humanos si tuviéramos esa conciencia.

“Cuando el sapo llegó a mi vida a través de un compañero médico yo estaba necesitado de la sanación, yo ya sabía qué era la farmacología y qué era la botánica, entonces mi criterio pudo claramente dilucidar que esa medicina del sapo me podía sanar de la adicción, aunque no bastó una vez, no fue hacer un poquito, y lo más importante, fue sin guía y sin conocimiento y sin seguir los pasos de nadie”, explica.

QUÍMICA CELESTIAL

La experiencia es muy corta, muy rápida, muy fugaz, hay muchas personas que no la recuerdan, comenta Rettig quien afirma que una vez que la sustancia entra en el cuerpo se activan los receptores moleculares específicos para ella, se abren, y al hacer un empate con esas moléculas, comienza a existir una liberación, un intercambio de energía, es decir, las personas producen esto de forma natural y se traduce en que posteriormente a la experiencia sienten como si hubiesen vuelto a consumir, tienen recuerdos claros y vívidos, no desde su mente, sino del cuerpo completo, de la experiencia que tuvieron, y eso para algunas personas puede ser atemorizante.

Advierte que los efectos secundarios son temporales y transitorios, además de que no existe una persona que haya sufrido sobredosis. El médico dice que después del consumo las actividades deben ser normales; sin embargo, los miedos que las personas más frecuentemente presentan son a la muerte, a la locura, a perder el control, a lo desconocido. “Cuando las personas pasan por ahí y se dan cuenta de que no había que temer recomiendan esta medicina y te llevan a sus seres queridos”, asegura.

Si bien el Otac no es una droga, no crea una adicción y no puede generar sobredosis, en los últimos años su uso ha sido desmedido.

“A mis pacientes yo no les vendo medicina. No tengo ayudantes, es una responsabilidad muy grande compartir la medicina porque es una sustancia enteogénica que altera la mente, es lo más poderoso que existe en la naturaleza”, asegura.

En una segunda fase, luego de que miles de personas han usado esta sustancia en más de 40 países, la preocupación por la protección de la especie es contundente.

“Mis prioridades son la protección a la especie, la creación de una reserva ecológica, que exista una ley que evite que el sapo sea sacado de su hábitat, que se creen lugares especializados para esta y otras medicinas ancestrales no sólo de México, sino del mundo, y ayudar a contribuir a una sociedad libre de delincuencia, de violencia, libre de ignorancia, de desintegración familiar. Creo que estas medicinas no son un atajo, son un camino directo a ese lugar”, puntualiza Rettig.

El sapo del desierto de Sonora no sólo se encuentra en ese estado, vive y se reproduce en el territorio que comprende desde El Fuerte, Sinaloa, hasta Phoenix, Arizona. Habita en un área geográfica que comprende los estados de Nuevo México, Arizona y California, pero la mayor cantidad de sapos está en territorio sonorense.

Con la popularidad de su consumo “esto se convirtió en el Viejo Oeste, hay gente comprando sapos, vendiendo medicina, gente que nunca ha tomado medicina y que está vendiéndola y proporcionándola”, reafirma.

“Definitivamente la medicina funciona, por eso ha corrido como el fuego, porque si no funcionara, no habría tantos videos en internet, no habría tanta gente pagando grandes cantidades de dinero por la medicina ni estarían viajando al desierto de Sonora únicamente para tomarla. Pero también, como en todo, existen dos caras de la moneda, diferentes colores, no puede ser solo blanco y negro. Es algo nuevo, más que una moda, es una novedad.

“La medicina me dio la oportunidad de llevarla junto con el mensaje a miles de personas, de darle la vuelta al mundo, de haber estado en 44 países, haber compartido esa medicina con ocho mil personas y tener cinco años de trabajo con una institución como Naciones Unidad Venezuela. Me ha permitido tener una voz, es efectiva a pesar de que hace pocos años regresó al conocimiento de la gente y de que hay mucho trabajo que hacer”, dice Rettig.

UN SAPO EN EL RECLUSORIO

La experiencia del contacto con el Bufo Alvarius se vivió a finales de 2018 en el interior del Reclusorio Oriente, en la Ciudad de México. Un total de 33 internos decidieron tener el contacto con la bufotenina para reconectarse con su lado espiritual a través de la ceremonia chamánica del Otac.

“Benjamín” purga una condena de 30 años por secuestro y robo, y desde hace cinco inició con ayuda de otros reos un camino al autoconocimiento y desarrollo humano hasta que la medicina lo encontró.

Al recordar la forma en que llegó a uno de los reclusorios más grandes del país, donde la población rebasa los 8 mil 500 presos, no puede evitar reírse. En una entrevista telefónica confirma que fue servidor público y que jamás se imaginó estar en la cárcel, menos por una situación que no fue planeada, como el secuestro, hecho que asegura no pasó.

Benjamín conoció la medicina Otac a través de los medios de comunicación y pidió a sus familiares y amigos que buscarán la forma de que él viviera la ceremonia que realiza Rettig, Semanas después él y cuatro internos más, gracias a un permiso especial, se disponían a iniciar el ritual, pero la noticia se regó como pólvora por las celdas y asistieron 33 personas.

“Es la mejor experiencia que he vivido en mi vida, hay un antes y un después. Me preparé físicamente para recibir el veneno del sapo del desierto con una alimentación muy ligera y un par de días antes ayuné, yo sabía que era la respuesta a muchas de las inquietudes que tenía”, relata.

“Fui el segundo que tomó ese día la medicina, cuando vi a Octavio físicamente en el reclusorio sentí tranquilidad, puso la pipa en mi boca y empecé a aspirar: me pegó durísimo, llegué al punto máximo y me convertí en la fuente divina. Experimenté que somos el universo, que todos somos uno, vi y sentí el amor, esa parte fue súper padre.

“Viví una gran experiencia que hasta hoy me ha cambiado la forma de ver la vida, me siento libre aún estando preso, Escuché una voz que me dijo que yo soy la vida, después experimenté algo como una línea del tiempo en donde vi personas que conocí a lo largo de mis 35 años y ahora sé que me enseñaron algo, incluso vivir esta experiencia en el reclusorio”.

Una vez que concluyó el ritual, Benjamín asegura que volvió a nacer “Tuve una inhalación como si estuviera naciendo, recordé el día en que nací y lo más bonito es que no fui el único, mis compañeros también lograron vivirlo”.

“He visto muchos cambios en otros presos, yo no usaba drogas, pero algunos de ellos sí y dejaron de hacerlo, sobre todo los que usaban piedra; otros necesitaban curar sus emociones, yo he aceptado la experiencia que vivo aquí y te puedo decir que lo acepto feliz, sintiéndome libre de mi alma, contento con mi espiritualidad, sabiendo que todos somos amor, que todos somos el universo, y con la confianza de que pronto voy a dejar este lugar”, dice.

¿QUÉ ES DMT?

DMT (Dimetropina) o 5-MeO-DMT es un químico que se encuentra en algunas plantas y animales, el cual, provoca una experiencia psicodélica; también se extrae las glándulas parótidas del sapo Bufo Alvarius. que habita el desierto. Es una molécula, presente en dosis bajas en el cerebro humano, que al circular por los receptores de la serotonina provoca breves pero agudísimos estados de alteración o rapto de la conciencia.

CAMPEÓN SIN EGO

El excampeón mundial de box en la categoría de pesos pesados, Mike Tyson, visitó tierras sonorenses a principios de año, donde tuvo la experiencia de fumar DMT (Dimetropina), que según dijo, cambió su vida.

“El sapo que vive en Sonora tiene el veneno y lo fumas, de repente ‘boom’, cuando caí al suelo mi conciencia estaba activa, podía hablar conmigo mismo, pero estaba noqueado, y maté mi ego”, platicó Tyson en el programa The Art of Conversation, que transmite el canal de deportes norteamericano ESPN.

“Mi vida cambió completamente, es como si hubiera vivido un guion cinematográfico”, relató el excampeón al compartir la experiencia.

“Desperté, estaba feliz, sonriendo. El efecto duró sólo 15 minutos, pero se sintió como si hubieran sido horas”, continuó.

Al preguntarle cómo lo cambió esta experiencia, habló sobre la muerte de su ego, el cual, dijo que nunca antes lo vio como un problema, pues su ego le dio todo lo que siempre quiso, ser una persona famosa, el mejor peleador del mundo. “De repente sentí que no era nada, incluso con ropa elegante”.

“Por un momento crees que lo sabes todo, pero te das cuenta de que no sabes nada, es un gran despertar, lo pudieras llamar 'intervención divina’", puntualizó el deportista.


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