/ lunes 22 de junio de 2020

Necesario reconstruir el sistema de salud pública: Luis Derbez

¿Qué deberíamos estar pensando como sociedad después de Covid-19? ¿Qué debería estar pensando el gobierno y cada uno de nosotros como ciudadanos? Lo primero que veo claro y que debería ser la prioridad de todos es la reconstrucción de los sistemas de salud y de educación pública.

Lo que pudimos observar en esta crisis es cuan débiles están las estructuras particularmente de salud en el área púbica. Lo que notamos es que no tenemos la capacidad, la suficiencia, no de hospitales sino de camas, de equipo médico, de personal capacitado para tratar una emergencia de esta naturaleza. También es cierto esa capacidad no existió en gran parte del mundo. No es algo que sea privativo del país.

Lo que México debe pensar muy en serio es que esto no puede repetirse, este nivel de atención de mucha de la gente que está llegando a los hospitales y los tienen sentados en sillones o los ponen en colchonetas, en el suelo, no debería de ser.

Como ocurre en todos los países del mundo, en México debemos hacer inversiones serias para que podamos tener mejores médicos y enfermeras, más preparados, mejores sistemas de prevención, contar con el equipo de infraestructura y mejorar el pago a los médicos. No podemos seguir pensando que ahorrar en esto es un ahorro. Lo que estamos viendo es una desinversión.

El número de muertos sea cual fuese la cifra, en este momento deja en claro que estamos perdiendo a una población que pudo haber sido económicamente activa y competente por no tener el sistema adecuado de salud y los estamos perdiendo.

Por lo tanto, plantearía primero que debemos tener un programa de cómo se va a robustecer el sistema de salud mexicano en el área pública en los próximos diez años.

El segundo tema es la educación, porque también nos dimos cuenta de una situación como la que nos presentó el coronavirus y nos obligó a meternos en casa. La mayor parte de la población no tenía los instrumentos que se requería para que el sistema educativo se mantuviera adecuado.

Ahí se ve con fuerza la diferencia social entre la gente vulnerable y la menos vulnerable económicamente hablando. Eso es terrible porque representa un año perdido para aproximadamente 70 por ciento de la población de jóvenes y niños que se estaban educando y que de por sí tiene sus carencias y deficiencias. Hoy quedó clarísimo que no puede responder a una situación como la actual. Es decir, tecnológicamente no están preparados los sistemas, los profesores son verdaderos héroes porque trataron e intentaron todo lo posible. Tan no ocurrió que vamos a arrancar el siguiente ciclo escolar sobre la base de dar cursos remediales y eso en sí es un reconocimiento de la autoridad.

Cuando sale un secretario estatal o nacional a decir que la primera o las dos primeras semanas del regreso a clases tendrán que ser para compensar todo lo que no aprendieron los niños, lo que está diciendo es que no funcionó el sistema. Esta también es una situación en la que podemos invertir. Salud por un lado y educar, por otro lado, si no entendemos que es la base del crecimiento, del desarrollo y del bienestar pues entonces estamos mal. También vería que necesitamos al menos diez años para robustecer la educación pública. Tenemos que meter dinero en eso.

Lo primero que veo claro y que debería ser la prioridad de todos es la reconstrucción de los sistemas de salud y de educación pública

Para México y los ciudadanos debería entonces definirse una discusión de cuánto se va a poner del presupuesto federal o estatal en estos dos rubros. En mi opinión deberíamos incrementarlos fuertemente. Esto me dice que debemos meterle más allá del 6 por ciento del PIB como 8 o diez puntos del PIB y hacerlo consistentemente. Esto no es de este año.

El tercer punto que es muy claro es el relacionado con los niveles de pobreza que vamos a enfrentar en el corto plazo. El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador tiene razón en la asignación de recursos que en este momento está haciendo a respaldo de las clases más vulnerables de la población, pero debe estar bien financiado, porque si no lo que va a ocurrir es que estamos ayudando temporalmente a esa pobreza que se está generando, pero la que ya existía en México no se va a eliminar en los próximo seis meses.

Se requiere un plan serio, de los próximos 18 meses para atender ese crecimiento de pobreza que se va a dar en México y ahí no es a través de subsidios o de transferencias.

Ahí se debe pensar en un programa serio de alimento, nutrición, lo que realmente permita resolver el problema de la pobreza tan aguda que se va a dar en probablemente en 20 a 25 por ciento de la población. Repito, no es a través de subsidios y transferencias. En mi opinión es una equivocación del gobierno federal pensar así que se va a resolver. Debe ser a través de algo muy dirigido para dar canastas alimentarias para ese grupo poblacional.

Si el gobierno no lo hace la sociedad, nosotros los ciudadanos, debemos organizarnos, debemos evitar que estos niveles de pobreza lleven a condiciones de hambruna y condiciones difíciles para ese grupo.

Por lo tanto, la sociedad civil organizada, los ciudadanos, debemos crear grupos de apoyo y respaldo para ese grupo poblacional y tratar de eliminar la pobreza indigna, sería indigna porque podríamos tener a un grupo de la población muriendo de hambre.

Un punto adicional que se olvida es el sistema de reconstrucción del sistema de ciencia y tecnología, pero ese no es un asunto de hoy, es de los últimos 20 a 25 años que se ha sacrificado. Hay que pensar cómo incrementar esos niveles de inversión. Va a ser difícil porque en este momento es la última de las preocupaciones de muchos. En el radar y en la decisión de la gente es muy importante el tema de la pobreza. Pero en el tema de la ciencia hay un riesgo de que México pierda lo poco que tiene en los próximos 12 meses y hay que buscar cómo se evita.

La población en México va a estar muy centrada en cómo se derrota a una enfermedad como el Covid-19 y que la información científica nos hubiera ayudado a enfrentar este problema.

Si no resolvemos los problemas de educación, salud y sobre todo de pobreza, que ese sí es de impacto en el corto plazo, en sectores poblacionales donde no sólo sea dar dinero sino llegar con lo que van a requerir alimento, abrigo y vestimenta, y no se plantea bien, si no lo hace el gobierno, lo deberá hacer la sociedad civil, porque esta va a ser la fuente del mayor crecimiento potencial de violencia para nuestro país.

Aparte de ser injusto, porque hay un concepto de injusticia, de no ser atendido va a conducir a mayores niveles de violencia porque la gente no tiene nada que perder.

Esto nos está llevando a una polarización que puede llevar a un enfrentamiento social. La válvula de escape va a ser la elección de 2021, porque es el momento que se puede cristalizar esa polarización. Muchas de las personas ya no apoyan lo que apoyaron en 2018

Me preocupa el largo plazo, porque al final hemos sobrevivido con malos niveles de educación y de salud, pero no es correcto que lo sigamos haciendo. Lo urgente que debe atender la sociedad civil o el gobierno es este tema de la pobreza.

Lo que está ocurriendo en México, desafortunadamente es que nos estamos polarizando. La estrategia no sé si consciente o inconscientemente del gobierno federal y de los gobiernos estatales es de enfrentamiento y no ha sido de coordinación y de trabajo en grupo. Aquí hay un acuerdo nacional que no existe. El acuerdo nacional hoy es cómo nos peleamos, cómo nos polarizamos, cómo muestro tus errores y cómo muestras los míos, no cómo buscamos soluciones juntos.

Lo que estamos viendo hoy es una sociedad que se está polarizando en grupos: el que respalda las políticas del presidente López Obrador que son necesarias pero que desafortunadamente él las está usando para polarizar y para mostrar contraste de manera permanente; y la reacción de otro grupo social, que llamaría la clase media, de rechazo a todo lo que dice y hace el presidente, porque se está viendo la clase más afectada por las políticas del gobierno federal y del impacto de Covid-19 en nuestra sociedad.

Hay una reacción muy violenta, ya es muy difícil hablar con personas porque reaccionan emocionalmente, no lo hacen pensando en cómo resolver, reaccionan enojados de lo que hace el otro.

El acuerdo que hizo el gobierno federal con los hospitales privados para la atención de pacientes con problemas de salud en general en medio de la emergencia, de la pandemia de Covid-19 manda un mensaje que es importante multiplicar. Se puede conciliar el interés de la parte privada con la parte pública a favor de la población. Con ese acuerdo se dio servicio en enfermedades que no tuvieron nada que ver con Covid-19, pero sin ese acuerdo el IMSS o el ISSSTE no habrían tenido capacidad de respuesta. Lo hicimos todos al costo del sistema público. Ahí está una combinación de cómo se pueden resolver los problemas de México si nos sentáramos a ver los temas de interés común.

En cambio, lo que tenemos es esta polarización que desgasta a las organizaciones de la sociedad civil, porque en lugar de pensar en las soluciones de lo que el gobierno no va a hacer, están protestando de manera sistemática. Esto nos está llevando a una polarización que puede llevar a un enfrentamiento social. La válvula de escape va a ser la elección de 2021, porque es el momento que se puede cristalizar esa polarización. Muchas de las personas ya no apoyan lo que apoyaron en 2018.

En el momento en el que estamos todavía no se ve muy organizado. No creo que la sociedad civil esté organizada en este momento para brindar soluciones a este gran reto.


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¿Qué deberíamos estar pensando como sociedad después de Covid-19? ¿Qué debería estar pensando el gobierno y cada uno de nosotros como ciudadanos? Lo primero que veo claro y que debería ser la prioridad de todos es la reconstrucción de los sistemas de salud y de educación pública.

Lo que pudimos observar en esta crisis es cuan débiles están las estructuras particularmente de salud en el área púbica. Lo que notamos es que no tenemos la capacidad, la suficiencia, no de hospitales sino de camas, de equipo médico, de personal capacitado para tratar una emergencia de esta naturaleza. También es cierto esa capacidad no existió en gran parte del mundo. No es algo que sea privativo del país.

Lo que México debe pensar muy en serio es que esto no puede repetirse, este nivel de atención de mucha de la gente que está llegando a los hospitales y los tienen sentados en sillones o los ponen en colchonetas, en el suelo, no debería de ser.

Como ocurre en todos los países del mundo, en México debemos hacer inversiones serias para que podamos tener mejores médicos y enfermeras, más preparados, mejores sistemas de prevención, contar con el equipo de infraestructura y mejorar el pago a los médicos. No podemos seguir pensando que ahorrar en esto es un ahorro. Lo que estamos viendo es una desinversión.

El número de muertos sea cual fuese la cifra, en este momento deja en claro que estamos perdiendo a una población que pudo haber sido económicamente activa y competente por no tener el sistema adecuado de salud y los estamos perdiendo.

Por lo tanto, plantearía primero que debemos tener un programa de cómo se va a robustecer el sistema de salud mexicano en el área pública en los próximos diez años.

El segundo tema es la educación, porque también nos dimos cuenta de una situación como la que nos presentó el coronavirus y nos obligó a meternos en casa. La mayor parte de la población no tenía los instrumentos que se requería para que el sistema educativo se mantuviera adecuado.

Ahí se ve con fuerza la diferencia social entre la gente vulnerable y la menos vulnerable económicamente hablando. Eso es terrible porque representa un año perdido para aproximadamente 70 por ciento de la población de jóvenes y niños que se estaban educando y que de por sí tiene sus carencias y deficiencias. Hoy quedó clarísimo que no puede responder a una situación como la actual. Es decir, tecnológicamente no están preparados los sistemas, los profesores son verdaderos héroes porque trataron e intentaron todo lo posible. Tan no ocurrió que vamos a arrancar el siguiente ciclo escolar sobre la base de dar cursos remediales y eso en sí es un reconocimiento de la autoridad.

Cuando sale un secretario estatal o nacional a decir que la primera o las dos primeras semanas del regreso a clases tendrán que ser para compensar todo lo que no aprendieron los niños, lo que está diciendo es que no funcionó el sistema. Esta también es una situación en la que podemos invertir. Salud por un lado y educar, por otro lado, si no entendemos que es la base del crecimiento, del desarrollo y del bienestar pues entonces estamos mal. También vería que necesitamos al menos diez años para robustecer la educación pública. Tenemos que meter dinero en eso.

Lo primero que veo claro y que debería ser la prioridad de todos es la reconstrucción de los sistemas de salud y de educación pública

Para México y los ciudadanos debería entonces definirse una discusión de cuánto se va a poner del presupuesto federal o estatal en estos dos rubros. En mi opinión deberíamos incrementarlos fuertemente. Esto me dice que debemos meterle más allá del 6 por ciento del PIB como 8 o diez puntos del PIB y hacerlo consistentemente. Esto no es de este año.

El tercer punto que es muy claro es el relacionado con los niveles de pobreza que vamos a enfrentar en el corto plazo. El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador tiene razón en la asignación de recursos que en este momento está haciendo a respaldo de las clases más vulnerables de la población, pero debe estar bien financiado, porque si no lo que va a ocurrir es que estamos ayudando temporalmente a esa pobreza que se está generando, pero la que ya existía en México no se va a eliminar en los próximo seis meses.

Se requiere un plan serio, de los próximos 18 meses para atender ese crecimiento de pobreza que se va a dar en México y ahí no es a través de subsidios o de transferencias.

Ahí se debe pensar en un programa serio de alimento, nutrición, lo que realmente permita resolver el problema de la pobreza tan aguda que se va a dar en probablemente en 20 a 25 por ciento de la población. Repito, no es a través de subsidios y transferencias. En mi opinión es una equivocación del gobierno federal pensar así que se va a resolver. Debe ser a través de algo muy dirigido para dar canastas alimentarias para ese grupo poblacional.

Si el gobierno no lo hace la sociedad, nosotros los ciudadanos, debemos organizarnos, debemos evitar que estos niveles de pobreza lleven a condiciones de hambruna y condiciones difíciles para ese grupo.

Por lo tanto, la sociedad civil organizada, los ciudadanos, debemos crear grupos de apoyo y respaldo para ese grupo poblacional y tratar de eliminar la pobreza indigna, sería indigna porque podríamos tener a un grupo de la población muriendo de hambre.

Un punto adicional que se olvida es el sistema de reconstrucción del sistema de ciencia y tecnología, pero ese no es un asunto de hoy, es de los últimos 20 a 25 años que se ha sacrificado. Hay que pensar cómo incrementar esos niveles de inversión. Va a ser difícil porque en este momento es la última de las preocupaciones de muchos. En el radar y en la decisión de la gente es muy importante el tema de la pobreza. Pero en el tema de la ciencia hay un riesgo de que México pierda lo poco que tiene en los próximos 12 meses y hay que buscar cómo se evita.

La población en México va a estar muy centrada en cómo se derrota a una enfermedad como el Covid-19 y que la información científica nos hubiera ayudado a enfrentar este problema.

Si no resolvemos los problemas de educación, salud y sobre todo de pobreza, que ese sí es de impacto en el corto plazo, en sectores poblacionales donde no sólo sea dar dinero sino llegar con lo que van a requerir alimento, abrigo y vestimenta, y no se plantea bien, si no lo hace el gobierno, lo deberá hacer la sociedad civil, porque esta va a ser la fuente del mayor crecimiento potencial de violencia para nuestro país.

Aparte de ser injusto, porque hay un concepto de injusticia, de no ser atendido va a conducir a mayores niveles de violencia porque la gente no tiene nada que perder.

Esto nos está llevando a una polarización que puede llevar a un enfrentamiento social. La válvula de escape va a ser la elección de 2021, porque es el momento que se puede cristalizar esa polarización. Muchas de las personas ya no apoyan lo que apoyaron en 2018

Me preocupa el largo plazo, porque al final hemos sobrevivido con malos niveles de educación y de salud, pero no es correcto que lo sigamos haciendo. Lo urgente que debe atender la sociedad civil o el gobierno es este tema de la pobreza.

Lo que está ocurriendo en México, desafortunadamente es que nos estamos polarizando. La estrategia no sé si consciente o inconscientemente del gobierno federal y de los gobiernos estatales es de enfrentamiento y no ha sido de coordinación y de trabajo en grupo. Aquí hay un acuerdo nacional que no existe. El acuerdo nacional hoy es cómo nos peleamos, cómo nos polarizamos, cómo muestro tus errores y cómo muestras los míos, no cómo buscamos soluciones juntos.

Lo que estamos viendo hoy es una sociedad que se está polarizando en grupos: el que respalda las políticas del presidente López Obrador que son necesarias pero que desafortunadamente él las está usando para polarizar y para mostrar contraste de manera permanente; y la reacción de otro grupo social, que llamaría la clase media, de rechazo a todo lo que dice y hace el presidente, porque se está viendo la clase más afectada por las políticas del gobierno federal y del impacto de Covid-19 en nuestra sociedad.

Hay una reacción muy violenta, ya es muy difícil hablar con personas porque reaccionan emocionalmente, no lo hacen pensando en cómo resolver, reaccionan enojados de lo que hace el otro.

El acuerdo que hizo el gobierno federal con los hospitales privados para la atención de pacientes con problemas de salud en general en medio de la emergencia, de la pandemia de Covid-19 manda un mensaje que es importante multiplicar. Se puede conciliar el interés de la parte privada con la parte pública a favor de la población. Con ese acuerdo se dio servicio en enfermedades que no tuvieron nada que ver con Covid-19, pero sin ese acuerdo el IMSS o el ISSSTE no habrían tenido capacidad de respuesta. Lo hicimos todos al costo del sistema público. Ahí está una combinación de cómo se pueden resolver los problemas de México si nos sentáramos a ver los temas de interés común.

En cambio, lo que tenemos es esta polarización que desgasta a las organizaciones de la sociedad civil, porque en lugar de pensar en las soluciones de lo que el gobierno no va a hacer, están protestando de manera sistemática. Esto nos está llevando a una polarización que puede llevar a un enfrentamiento social. La válvula de escape va a ser la elección de 2021, porque es el momento que se puede cristalizar esa polarización. Muchas de las personas ya no apoyan lo que apoyaron en 2018.

En el momento en el que estamos todavía no se ve muy organizado. No creo que la sociedad civil esté organizada en este momento para brindar soluciones a este gran reto.


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