/ sábado 29 de abril de 2017

Desesperada por votos, Le Pen busca seducir a la ultra-izquierda de Melenchon

PARÍS, Francia (OEM-Informex).- Desesperada por reunir los votos que le faltan para alcanzar la victoria, la candidata del Frente Nacional (FN) de extrema derecha, Marine Le Pen, buscó ayer seducir a los militantes del  movimiento Francia Insumisa de Jean-Luc Melenchon y firmó un acuerdo de Gobierno con Nicolas Dupont-Aignan, líder del partido de derecha De Pie Francia.

Su estrategia de alianzas procura contrarrestar el impacto logrado por el frente republicano que se formó detrás de Emmanuel Macron para bloquear el camino de la extrema derecha al poder. En los últimos días, el candidato social-liberal del movimiento En Marcha recibió el apoyo de la mayoría de los partidos del arco democrático, incluyendo a Los Republicanos (LR) de derecha conservadora y el Partido Socialista.

La única excepción es Melenchon, que primero evitó pronunciarse, luego anunció que consultaría a sus militantes y finalmente dejó a sus militantes en virtual libertad de acción.

Aprovechando la brecha abierta por esa incertidumbre, Le Pen divulgó por Twitter un video para destacar los valores comunes que existen entre el FN y el movimiento de ultra-izquierda Francia Insumisa, sobre todo en el “combate contra Europa”. En su mensaje, apeló a los militantes a “bloquear a Macron” que se encuentra “en las antípodas de nuestras aspiraciones”. No es posible dejar el control del país a un “un banquero, partidario del libre comercio generalizado”.

Su intervención estuvo destinada a tratar de seducir a una parte de los siete millones de electores que votaron por Melenchon el domingo pasado en la primera vuelta de la elección presidencial.

Melenchon respondió pocas horas después: “¿Hay alguna duda sobre lo que pienso del Frente Nacional? Todo el mundo sabe que yo no votaré al Frente Nacional”, dijo en un mensaje por su canal en Youtube. Esa frase ambigua deja abierta la duda de saber si optará por Macron o depositará un voto en blanco. Tampoco impartió consigna de voto a sus militantes ni instó a sus partidarios a desoír el llamamiento de Le Pen. Esa ambigüedad comienza a ser criticada cada vez con más violencia por el resto de la clase política.

Poco después, Marine Le Pen firmó un “acuerdo de Gobierno” con Nicolas Dupont-Aignan, líder del partido de derecha De Pie Francia, que obtuvo el sexto lugar con 4.7 por ciento y reunió 1.7 millones de votos. Ese pacto, precisó, prevé una “evolución del programa” del FN con “aclaraciones sobre algunos puntos” y “agregados” extraídos de su plataforma.

Dupont-Aignan, que se define como gaullista, justificó su decisión diciendo que “Macron es un François Hollande a la décima potencia (…) Todos los que provocaron el fracaso de Francia desde hace 30 años están con Macron”.

El líder centrista François Bayrou, que apoya a Macron, reaccionó a ese anuncio en términos particularmente duros: “Pretenderse gaullista y hacer esa opción es una vergüenza inmensa”, escribió en un tweet.

Los sondeos dirán en los próximos días si las audaces iniciativas de Le Pen le permitieron acortar distancias con Macron. Por el momento, las últimas encuestas se mantienen relativamente estables con una ventaja a favor de Macron de 60 por ciento contra 40 por ciento, mientras que otras mediciones le acuerdan una diferencia de 59-41 ciento.

PARÍS, Francia (OEM-Informex).- Desesperada por reunir los votos que le faltan para alcanzar la victoria, la candidata del Frente Nacional (FN) de extrema derecha, Marine Le Pen, buscó ayer seducir a los militantes del  movimiento Francia Insumisa de Jean-Luc Melenchon y firmó un acuerdo de Gobierno con Nicolas Dupont-Aignan, líder del partido de derecha De Pie Francia.

Su estrategia de alianzas procura contrarrestar el impacto logrado por el frente republicano que se formó detrás de Emmanuel Macron para bloquear el camino de la extrema derecha al poder. En los últimos días, el candidato social-liberal del movimiento En Marcha recibió el apoyo de la mayoría de los partidos del arco democrático, incluyendo a Los Republicanos (LR) de derecha conservadora y el Partido Socialista.

La única excepción es Melenchon, que primero evitó pronunciarse, luego anunció que consultaría a sus militantes y finalmente dejó a sus militantes en virtual libertad de acción.

Aprovechando la brecha abierta por esa incertidumbre, Le Pen divulgó por Twitter un video para destacar los valores comunes que existen entre el FN y el movimiento de ultra-izquierda Francia Insumisa, sobre todo en el “combate contra Europa”. En su mensaje, apeló a los militantes a “bloquear a Macron” que se encuentra “en las antípodas de nuestras aspiraciones”. No es posible dejar el control del país a un “un banquero, partidario del libre comercio generalizado”.

Su intervención estuvo destinada a tratar de seducir a una parte de los siete millones de electores que votaron por Melenchon el domingo pasado en la primera vuelta de la elección presidencial.

Melenchon respondió pocas horas después: “¿Hay alguna duda sobre lo que pienso del Frente Nacional? Todo el mundo sabe que yo no votaré al Frente Nacional”, dijo en un mensaje por su canal en Youtube. Esa frase ambigua deja abierta la duda de saber si optará por Macron o depositará un voto en blanco. Tampoco impartió consigna de voto a sus militantes ni instó a sus partidarios a desoír el llamamiento de Le Pen. Esa ambigüedad comienza a ser criticada cada vez con más violencia por el resto de la clase política.

Poco después, Marine Le Pen firmó un “acuerdo de Gobierno” con Nicolas Dupont-Aignan, líder del partido de derecha De Pie Francia, que obtuvo el sexto lugar con 4.7 por ciento y reunió 1.7 millones de votos. Ese pacto, precisó, prevé una “evolución del programa” del FN con “aclaraciones sobre algunos puntos” y “agregados” extraídos de su plataforma.

Dupont-Aignan, que se define como gaullista, justificó su decisión diciendo que “Macron es un François Hollande a la décima potencia (…) Todos los que provocaron el fracaso de Francia desde hace 30 años están con Macron”.

El líder centrista François Bayrou, que apoya a Macron, reaccionó a ese anuncio en términos particularmente duros: “Pretenderse gaullista y hacer esa opción es una vergüenza inmensa”, escribió en un tweet.

Los sondeos dirán en los próximos días si las audaces iniciativas de Le Pen le permitieron acortar distancias con Macron. Por el momento, las últimas encuestas se mantienen relativamente estables con una ventaja a favor de Macron de 60 por ciento contra 40 por ciento, mientras que otras mediciones le acuerdan una diferencia de 59-41 ciento.