/ jueves 29 de septiembre de 2016

El Papa vuelve a expresar preocupación por sacerdotes mexicanos

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex).- Por segunda vez en cuatro días, el papa Francisco expresó su preocupación y dolor por los recientes asesinatos de tres sacerdotes mexicanos e invitó nuevamente a rezar por “el querido pueblo mexicano” y por el cese de la violencia en el país. Lo hizo en la audiencia general de los miércoles ante fieles congregados en la plaza de San Pedro, y lo hizo de manera espontanea e imprevista.

Al inicio del acto, un grupo de peregrinos mexicanos, junto con una representación de sacerdotes del Pontificio Colegio Mexicano de Roma, encabezados por el rector Armando Flores Navarro, habían recibido el ingreso de Francisco a la plaza entonando “La Guadalupana”, suscitando una sonrisa de agradecimiento por parte del Pontífice.

Después, dirigiéndose a los fieles de habla española durante los saludos a los diferentes grupos lingüísticos, a un cierto punto, Francisco dejó de lado el discurso preparado e improvisando quiso “dedicar un pensamiento especial al pueblo mexicano”, invitando una vez más a los peregrinos y sacerdotes mexicanos a entonar algunas estrofas de la Guadalupana, mismas que sucesivamente lo habrían acompañado en su recorrido por la plaza a bordo del papamóvil.

Una vez concluida la audiencia, Bergoglio se acercó al lugar donde se encontraban los sacerdotes mexicanos. Quiso saludar a cada uno de ellos para reiterar su “preocupación y dolor” por la muerte violenta de los tres curas en los Estados de Veracruz y de Michoacán. Contemporáneamente, los invitó nuevamente “a cantar la Guadalupana como lo hicieron al inicio orando por los sufrimientos del pueblo” mexicano.

Se trató, en síntesis, de un significativo binomio Francisco-La Guadalupana, lo que confirmó no solo la devoción papal hacia la “morenita”, sino también su afecto por México y de manera particular su preocupación por los últimos eventos.

El domingo pasado, durante el “Angelus”, Bergoglio ya había rezado por “el querido pueblo mexicano” y “para que cese la violencia que en estos días también ha golpeado a algunos sacerdotes” en México.

Y no hay que olvidar que hace poco más de una semana, el pasado 20 de septiembre, durante la reunión interreligiosa de Asís, en la plegaria por la paz en el mundo se había rezado para que termine “la violencia provocada por el narcotráfico en México”.

ENÉSIMO LLAMADO POR LA PAZ EN SIRIA

En la audiencia de ayer no podía faltar el ulterior llamado de Francisco en favor de una paz que parece estar lejos en “la amada y martirizada Siria”, como afirmó antes de concluir la audiencia general de ayer.

“Siguen llegándome –dijo Bergoglio- noticias dramáticas sobre la situación de las poblaciones de Alepo, a las cuales me siento unido en el sufrimiento, a través de la oración y la cercanía espiritual”.

“Al expresar profundo dolor y viva preocupación –subrayó- por lo que sucede en esta martirizada ciudad, donde mueren niños, ancianos, enfermos, jóvenes, viejos, tantos, tantos.... Renuevo a todos el llamado a empeñarse con todas las fuerzas en la protección de los civiles, como una obligación imperativa y urgente”.

Y concluyó, apelándose “a la consciencia de los responsables de los bombardeos, ¡que tendrán que rendir cuentas ante Dios!”.

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex).- Por segunda vez en cuatro días, el papa Francisco expresó su preocupación y dolor por los recientes asesinatos de tres sacerdotes mexicanos e invitó nuevamente a rezar por “el querido pueblo mexicano” y por el cese de la violencia en el país. Lo hizo en la audiencia general de los miércoles ante fieles congregados en la plaza de San Pedro, y lo hizo de manera espontanea e imprevista.

Al inicio del acto, un grupo de peregrinos mexicanos, junto con una representación de sacerdotes del Pontificio Colegio Mexicano de Roma, encabezados por el rector Armando Flores Navarro, habían recibido el ingreso de Francisco a la plaza entonando “La Guadalupana”, suscitando una sonrisa de agradecimiento por parte del Pontífice.

Después, dirigiéndose a los fieles de habla española durante los saludos a los diferentes grupos lingüísticos, a un cierto punto, Francisco dejó de lado el discurso preparado e improvisando quiso “dedicar un pensamiento especial al pueblo mexicano”, invitando una vez más a los peregrinos y sacerdotes mexicanos a entonar algunas estrofas de la Guadalupana, mismas que sucesivamente lo habrían acompañado en su recorrido por la plaza a bordo del papamóvil.

Una vez concluida la audiencia, Bergoglio se acercó al lugar donde se encontraban los sacerdotes mexicanos. Quiso saludar a cada uno de ellos para reiterar su “preocupación y dolor” por la muerte violenta de los tres curas en los Estados de Veracruz y de Michoacán. Contemporáneamente, los invitó nuevamente “a cantar la Guadalupana como lo hicieron al inicio orando por los sufrimientos del pueblo” mexicano.

Se trató, en síntesis, de un significativo binomio Francisco-La Guadalupana, lo que confirmó no solo la devoción papal hacia la “morenita”, sino también su afecto por México y de manera particular su preocupación por los últimos eventos.

El domingo pasado, durante el “Angelus”, Bergoglio ya había rezado por “el querido pueblo mexicano” y “para que cese la violencia que en estos días también ha golpeado a algunos sacerdotes” en México.

Y no hay que olvidar que hace poco más de una semana, el pasado 20 de septiembre, durante la reunión interreligiosa de Asís, en la plegaria por la paz en el mundo se había rezado para que termine “la violencia provocada por el narcotráfico en México”.

ENÉSIMO LLAMADO POR LA PAZ EN SIRIA

En la audiencia de ayer no podía faltar el ulterior llamado de Francisco en favor de una paz que parece estar lejos en “la amada y martirizada Siria”, como afirmó antes de concluir la audiencia general de ayer.

“Siguen llegándome –dijo Bergoglio- noticias dramáticas sobre la situación de las poblaciones de Alepo, a las cuales me siento unido en el sufrimiento, a través de la oración y la cercanía espiritual”.

“Al expresar profundo dolor y viva preocupación –subrayó- por lo que sucede en esta martirizada ciudad, donde mueren niños, ancianos, enfermos, jóvenes, viejos, tantos, tantos.... Renuevo a todos el llamado a empeñarse con todas las fuerzas en la protección de los civiles, como una obligación imperativa y urgente”.

Y concluyó, apelándose “a la consciencia de los responsables de los bombardeos, ¡que tendrán que rendir cuentas ante Dios!”.