/ jueves 31 de diciembre de 2015

En estado de alerta. Grandes capitales occidentales blindan año nuevo por terrorismo

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- La foto de soldados franceses armados hasta los dientes patrullando frente a la catedral Notre-Dame de París y a los pies de la Torre Eiffel es acaso la imagen más explícita del clima de angustia y aprehensión con que las capitales occidentales despedirán esta noche 2015 y festejarán la llegada de 2016.

Todas esas grandes ciudades del mundo -desde París a Roma, pasando por Berlín, Londres, Madrid, Moscú, Viena, Nueva York- se encuentran en estado de alerta roja en previsión de un ataque yihadista en la noche del 31 de diciembre.

En París, 11 mil soldados y policías se encargarán de garantizar la seguridad de la capital. Se calcula que más de un millón de personas se reunirán hoy a medianoche en la tradicional avenida de los Campos Elíseos para recibir el año 2016 en un clima de euforia sin precedentes desde el cambio de milenio a fin de demostrar que, a pesar de los recientes atentados, “París sigue siendo una fiesta”, como hubiera dicho el escritor norteamericano Ernest Hemingway.

2015 ha sido para Francia uno de los años más trágicos de su historia reciente. Entre el 7 el 9 de enero, varios grupos de criminales yihadistas mataron a tiros a 17 personas en París, entre el atentado contra la redacción del semanario satírico “Charlie Hebdo” y un ataque contra un supermercado judío.

El 13 de noviembre pasado, otro múltiple ataque yihadista provocó 130 muertos y más de 200 heridos.

Los franceses quieren ahogar el recuerdo de esas horas negras con una fiesta exuberante, regada con abundante champaña e iluminada por un espectáculo de fuegos artificiales sin precedentes desde el año 2000.

Pese a todo, las autoridades de la capital redujeron el tiempo de los fuegos artificiales y juegos de luces en el Arco del Triunfo y en las orillas del Sena para reducir los riesgos.

Bruselas, que desde el martes se encuentra en estado de alerta 3 por la posibilidad de ataques terroristas, finalmente también suspendió los fuegos de artificio programados para esta noche.

La policía belga había detenido el martes a dos personas sospechadas de preparar “atentados del mismo tipo que los ataques de París” contra “lugares emblemáticos” de Bruselas, anunció la fiscalía nacional. Entre los posibles objetivos de esa red figuran “la Gran Plaza de la capital, el edificio central de la policía en la rue Marché au Charbon, así como militares y policías en uniforme en la vía pública”.

En Austria, la alcaldía de la capital mantiene el tradicional “Sendero de Nochevieja”, que se celebra todos los años en Viena el 31 de diciembre a partir de las 13:00 GMT y que atrae a decenas de miles de personas de todo el mundo. En una ciudad blindada por patrullas de policías y fuerzas de seguridad que recorren en permanencia las calles céntricas, también se decidió mantener el famoso Concierto de Año Nuevo.

En Roma, las autoridades elevaron la seguridad al nivel 4 con patrullas muy visibles en las plazas y calles céntricas, lugares de culto, estaciones de trenes, metro, aeropuertos, sedes diplomáticas y residencias de las máximas autoridades, políticas y económicas, tanto italianas como extranjeras. En este año de jubileo, la capital italiana espera millones de turistas, sobre todo en este periodo de fin de año.

Los controles son especialmente intensos en los centros más sensibles de la cristiandad, como la plaza y en la basílica San Pedro, así como en las principales iglesias de la capital.

La policía no descarta la posibilidad de un atentado contra el Sumo Pontífice, teniendo en cuenta que en una edición reciente de la revista ideológica del Estado Islámico (EI) se publicó un artículo criticando a la Biblia con una foto del papa Francisco. Esas referencias de odio hacia el Santo Padre por parte del extremismo islámico no son nuevas, pero en el contexto actual indujeron a las autoridades a extremar las medidas de precaución.

La hipótesis de un ataque terrorista también obligó a restringir el acceso a la Plaza Roja de Moscú para la noche de fin de año.

La explanada situada en pleno centro de la capital junto a la muralla oriental del Kremlin es el lugar a donde los moscovitas acuden habitualmente para escuchar las doce campanadas y recibir el año nuevo.

Este año, sin embargo, la situación presenta características particulares debido a la intervención militar de Rusia en Siria contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Ese movimiento amenazó varias veces en las últimas semanas al régimen de Vladimir Putin.

Las autoridades rusas, sin embargo, argumentaron que las restricciones de acceso se deben al rodaje de un programa televisivo de variedades que se emitirá en la noche de fin de año. El prestigioso diario ruso Kommersant vincula el cierre de la Plaza Roja directamente con la posibilidad de que se produzca un atentado. Al parecer, una agencia de inteligencia advirtió la semana pasada al Kremlin el peligro de que el EI se cobre venganza contra Rusia con una acción al estilo de la realizada en París el 13 de noviembre pasado.

Gran Bretaña, por su parte, espera festejar con normalidad las fiestas de Nochevieja. Pero las autoridades no descartan el temor de que pueda producirse un ataque terrorista. El primer ministro británico David Cameron reconoció el mes pasado que “tarde o temprano habrá víctimas británicas”. El país está en el segundo grado máximo de alerta antiterrorista. El principal desafío será la tradicional concentración prevista en Trafalgar Square, que -como todos los años- reunirá entre un millón y 1.5 millones de personas.

También un millón de personas se acercará a la Puerta de Brandeburgo de Berlín para celebrar Nochevieja. Esta año será una conmemoración especial, pues se trata de la Nochevieja de los 25 años de la Reunificación alemana. Un gran show organizado por la alcaldía de la capital presentará unos 150 artistas en tres escenarios diferentes. La ciudad espera que sea la fiesta a cielo abierto más grande del mundo. La policía desea que sea también la más segura del planeta. El dispositivo movilizó 900 policías en un radio de 13 kilómetros. Entre las medidas excepcionales figura la prohibición de acceder al perímetro con mochilas y los bolsos serán revisados meticulosamente. También se cerró por primera vez el acceso a ciclistas y peatones al parque Tiergarten.

Christian Tänzler, del departamento de turismo de la capital alemana, espera para esta noche dos millones de turistas en la ciudad y por lo menos un millón en el perímetro de las celebraciones de Nochevieja en torno de la Puerta de Brandeburgo.

Madrid también adoptó medidas extremas de seguridad, teniendo en cuenta que esta noche se espera que un millón de personas se reunirán en la Puerta del Sol.

En Nueva York, al menos 6 mil policías, en uniforme o de civil, serán desplegados esta noche en Times Square para asegurar que las fiestas de fin de año se desarrollen en un clima de absoluta tranquilidad. Las autoridades calculan que un millón de personas se congregará en la plaza más célebre del centro de Manhattan.

Se prohibió el uso de mochilas y la policía utilizará detectores de metales.

En esa atmósfera de extrema tensión, solo falta esperar que ningún episodio de violencia venga a empañar el comienzo de 2016.

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- La foto de soldados franceses armados hasta los dientes patrullando frente a la catedral Notre-Dame de París y a los pies de la Torre Eiffel es acaso la imagen más explícita del clima de angustia y aprehensión con que las capitales occidentales despedirán esta noche 2015 y festejarán la llegada de 2016.

Todas esas grandes ciudades del mundo -desde París a Roma, pasando por Berlín, Londres, Madrid, Moscú, Viena, Nueva York- se encuentran en estado de alerta roja en previsión de un ataque yihadista en la noche del 31 de diciembre.

En París, 11 mil soldados y policías se encargarán de garantizar la seguridad de la capital. Se calcula que más de un millón de personas se reunirán hoy a medianoche en la tradicional avenida de los Campos Elíseos para recibir el año 2016 en un clima de euforia sin precedentes desde el cambio de milenio a fin de demostrar que, a pesar de los recientes atentados, “París sigue siendo una fiesta”, como hubiera dicho el escritor norteamericano Ernest Hemingway.

2015 ha sido para Francia uno de los años más trágicos de su historia reciente. Entre el 7 el 9 de enero, varios grupos de criminales yihadistas mataron a tiros a 17 personas en París, entre el atentado contra la redacción del semanario satírico “Charlie Hebdo” y un ataque contra un supermercado judío.

El 13 de noviembre pasado, otro múltiple ataque yihadista provocó 130 muertos y más de 200 heridos.

Los franceses quieren ahogar el recuerdo de esas horas negras con una fiesta exuberante, regada con abundante champaña e iluminada por un espectáculo de fuegos artificiales sin precedentes desde el año 2000.

Pese a todo, las autoridades de la capital redujeron el tiempo de los fuegos artificiales y juegos de luces en el Arco del Triunfo y en las orillas del Sena para reducir los riesgos.

Bruselas, que desde el martes se encuentra en estado de alerta 3 por la posibilidad de ataques terroristas, finalmente también suspendió los fuegos de artificio programados para esta noche.

La policía belga había detenido el martes a dos personas sospechadas de preparar “atentados del mismo tipo que los ataques de París” contra “lugares emblemáticos” de Bruselas, anunció la fiscalía nacional. Entre los posibles objetivos de esa red figuran “la Gran Plaza de la capital, el edificio central de la policía en la rue Marché au Charbon, así como militares y policías en uniforme en la vía pública”.

En Austria, la alcaldía de la capital mantiene el tradicional “Sendero de Nochevieja”, que se celebra todos los años en Viena el 31 de diciembre a partir de las 13:00 GMT y que atrae a decenas de miles de personas de todo el mundo. En una ciudad blindada por patrullas de policías y fuerzas de seguridad que recorren en permanencia las calles céntricas, también se decidió mantener el famoso Concierto de Año Nuevo.

En Roma, las autoridades elevaron la seguridad al nivel 4 con patrullas muy visibles en las plazas y calles céntricas, lugares de culto, estaciones de trenes, metro, aeropuertos, sedes diplomáticas y residencias de las máximas autoridades, políticas y económicas, tanto italianas como extranjeras. En este año de jubileo, la capital italiana espera millones de turistas, sobre todo en este periodo de fin de año.

Los controles son especialmente intensos en los centros más sensibles de la cristiandad, como la plaza y en la basílica San Pedro, así como en las principales iglesias de la capital.

La policía no descarta la posibilidad de un atentado contra el Sumo Pontífice, teniendo en cuenta que en una edición reciente de la revista ideológica del Estado Islámico (EI) se publicó un artículo criticando a la Biblia con una foto del papa Francisco. Esas referencias de odio hacia el Santo Padre por parte del extremismo islámico no son nuevas, pero en el contexto actual indujeron a las autoridades a extremar las medidas de precaución.

La hipótesis de un ataque terrorista también obligó a restringir el acceso a la Plaza Roja de Moscú para la noche de fin de año.

La explanada situada en pleno centro de la capital junto a la muralla oriental del Kremlin es el lugar a donde los moscovitas acuden habitualmente para escuchar las doce campanadas y recibir el año nuevo.

Este año, sin embargo, la situación presenta características particulares debido a la intervención militar de Rusia en Siria contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Ese movimiento amenazó varias veces en las últimas semanas al régimen de Vladimir Putin.

Las autoridades rusas, sin embargo, argumentaron que las restricciones de acceso se deben al rodaje de un programa televisivo de variedades que se emitirá en la noche de fin de año. El prestigioso diario ruso Kommersant vincula el cierre de la Plaza Roja directamente con la posibilidad de que se produzca un atentado. Al parecer, una agencia de inteligencia advirtió la semana pasada al Kremlin el peligro de que el EI se cobre venganza contra Rusia con una acción al estilo de la realizada en París el 13 de noviembre pasado.

Gran Bretaña, por su parte, espera festejar con normalidad las fiestas de Nochevieja. Pero las autoridades no descartan el temor de que pueda producirse un ataque terrorista. El primer ministro británico David Cameron reconoció el mes pasado que “tarde o temprano habrá víctimas británicas”. El país está en el segundo grado máximo de alerta antiterrorista. El principal desafío será la tradicional concentración prevista en Trafalgar Square, que -como todos los años- reunirá entre un millón y 1.5 millones de personas.

También un millón de personas se acercará a la Puerta de Brandeburgo de Berlín para celebrar Nochevieja. Esta año será una conmemoración especial, pues se trata de la Nochevieja de los 25 años de la Reunificación alemana. Un gran show organizado por la alcaldía de la capital presentará unos 150 artistas en tres escenarios diferentes. La ciudad espera que sea la fiesta a cielo abierto más grande del mundo. La policía desea que sea también la más segura del planeta. El dispositivo movilizó 900 policías en un radio de 13 kilómetros. Entre las medidas excepcionales figura la prohibición de acceder al perímetro con mochilas y los bolsos serán revisados meticulosamente. También se cerró por primera vez el acceso a ciclistas y peatones al parque Tiergarten.

Christian Tänzler, del departamento de turismo de la capital alemana, espera para esta noche dos millones de turistas en la ciudad y por lo menos un millón en el perímetro de las celebraciones de Nochevieja en torno de la Puerta de Brandeburgo.

Madrid también adoptó medidas extremas de seguridad, teniendo en cuenta que esta noche se espera que un millón de personas se reunirán en la Puerta del Sol.

En Nueva York, al menos 6 mil policías, en uniforme o de civil, serán desplegados esta noche en Times Square para asegurar que las fiestas de fin de año se desarrollen en un clima de absoluta tranquilidad. Las autoridades calculan que un millón de personas se congregará en la plaza más célebre del centro de Manhattan.

Se prohibió el uso de mochilas y la policía utilizará detectores de metales.

En esa atmósfera de extrema tensión, solo falta esperar que ningún episodio de violencia venga a empañar el comienzo de 2016.