/ martes 30 de agosto de 2016

Entre lágrimas y plegarias, así se decide la destitución de Rousseff

Entre lágrimas, agravios y referencias a Dios, el Senado brasileño expuso sus argumentos finales antes de decidir este miércoles si destituye a Dilma Rousseff, un desenlace que todos ya dan por sentado en Brasil.

"El impeachment es un remedio constitucional al que necesitamos recurrir cuando la situación se revela especialmente grave", señaló la abogada de la acusación, Janaina Paschoal.

"Fue Dios quien hizo que, en el mismo momento, varias personas percibieran lo que sucedía en el país", añadió esta abogada en sus argumentos para probar que la primera mujer en presidir Brasil violó la Constitución al manipular las cuentas públicas y que por eso debe dejar la presidencia.

Pero el abogado defensor de la presidenta, el exministro José Eduardo Cardozo, destacó que una destitución de Dilma Rousseff, sería "una pena de muerte política".

Tan dramático ha sido este juicio en Brasil, que durante las sesiones de este martes, tanto los abogados de la defensa como de la acusación, lloraron.

"Canallas, canallas, canallas", disparó el senador Roberto Requião, del PMDB y defensor de Dilma Rousseff, haciendo referencia al golpe de Estado contra Joao Goulart en 1964.

Combativa, serena y por momentos sonriente, la presidenta brasileña se defendió el martes durante más de 14 horas, en una sesión histórica en la que reiteró su inocencia y afirmó ser víctima de un "golpe" para reemplazarla hasta fines de 2018.

"No acepten un golpe que en vez de solucionar, agravará la crisis brasileña", pidió Rousseff al pleno de 81 senadores, convertidos en una especie de Gran Jurado.

"Pido que voten contra el impeachment", exhortó durante la sesión que sacó a la luz todos los problemas que afectan a la sociedad brasileña: una crisis económica galopante y una corrupción endémica.

Entre lágrimas, agravios y referencias a Dios, el Senado brasileño expuso sus argumentos finales antes de decidir este miércoles si destituye a Dilma Rousseff, un desenlace que todos ya dan por sentado en Brasil.

"El impeachment es un remedio constitucional al que necesitamos recurrir cuando la situación se revela especialmente grave", señaló la abogada de la acusación, Janaina Paschoal.

"Fue Dios quien hizo que, en el mismo momento, varias personas percibieran lo que sucedía en el país", añadió esta abogada en sus argumentos para probar que la primera mujer en presidir Brasil violó la Constitución al manipular las cuentas públicas y que por eso debe dejar la presidencia.

Pero el abogado defensor de la presidenta, el exministro José Eduardo Cardozo, destacó que una destitución de Dilma Rousseff, sería "una pena de muerte política".

Tan dramático ha sido este juicio en Brasil, que durante las sesiones de este martes, tanto los abogados de la defensa como de la acusación, lloraron.

"Canallas, canallas, canallas", disparó el senador Roberto Requião, del PMDB y defensor de Dilma Rousseff, haciendo referencia al golpe de Estado contra Joao Goulart en 1964.

Combativa, serena y por momentos sonriente, la presidenta brasileña se defendió el martes durante más de 14 horas, en una sesión histórica en la que reiteró su inocencia y afirmó ser víctima de un "golpe" para reemplazarla hasta fines de 2018.

"No acepten un golpe que en vez de solucionar, agravará la crisis brasileña", pidió Rousseff al pleno de 81 senadores, convertidos en una especie de Gran Jurado.

"Pido que voten contra el impeachment", exhortó durante la sesión que sacó a la luz todos los problemas que afectan a la sociedad brasileña: una crisis económica galopante y una corrupción endémica.