/ sábado 29 de abril de 2017

Estados Unidos vs Estados Unidos: bienvenidos a la era del “trumpismo”

  • Con la promesa de “América Primero” llegó al poder un magnate inmobiliario tras la victoria política más impactante del siglo XXI

Por Víctor Hugo Rico Álvarez

Fue tal vez la victoria política más impactante del siglo XXI, un hecho que generó gran inquietud y temores en el mundo, mientras en Estados Unidos soltó las peores fobias sociales en una población ya de por sí polarizada.

Donald Trump, como candidato, hizo campaña sobre la promesa de un cambio inmediato en los primeros 100 días de su arribo a la Casa Blanca, “drenar el pantano de Washington” y empoderar a los excluidos, esas masas blancas resentidas con los políticos tradicionales. Y aunque conserva su bravuconería y la actitud de un vendedor estrella, sabe que las expectativas de sus seguidores -que son muchos- no se han cumplido.

Foto: EFE

Ya como presidente quiso minimizar la fecha: “Alguien se inventó el plan de los 100 días”, afirmó en una entrevista, mientras en su medio favorito para hacer política, Twitter, hasta la tildó de “ridícula”.

Esta cuenta inició con Franklin Delano Roosevelt al calor de la Gran Depresión. El Crack de 1929, la caída de la bolsa y el desempleo generalizado obligaron al presidente a implementar un plan, el New Deal”, que implicó la firma de 76 proyectos de ley en sus primeros 100 días de Gobierno. De ahí el concepto se volvió una tradición y criterio de los medios para medir cada nueva administración.

En adelante, los presidentes han tratado de iniciar sus mandatos actuando con rapidez para capitalizar la buena voluntad de la opinión pública que generalmente acompañan la llegada de un nuevo mandatario. Trump no gozó de este beneficio.

ELECCIÓN CUESTIONADA

En primer lugar, el magnate obtuvo menos votos que su rival demócrata Hillary Clinton, logrando la victoria con un estrecho margen en el Colegio Electoral. Además, desde que asumió, sus índices de aprobación no han hecho más que caer y han girado en torno a un 40 por ciento, según la mayoría de las encuestas, al grado de ser considerado el presidente más impopular de la era moderna de EU en sus primeros 100 días.

FRACASOS

Las dos restricciones inmigratorias que trató de imponer, por ejemplo, están en suspenso, bloqueadas por jueces federales.

El 27 de enero publicó un decreto inicial que apuntaba a suspender la llegada al país de personas provenientes de siete países musulmanes, incluidas aquellas que tuvieran visa o documentos en regla.

Un juez federal de Seattle bloqueó a los pocos días su aplicación.

El 15 de marzo la administración de Trump presentó una nueva versión del decreto, pero un juez federal de Hawai también lo bloqueó, al ver en él “pruebas significativas e irrefutables de animosidad religiosa”.

Más tarde sufrió una debacle legislativa, ahora a manos de elementos su propio partido que no le permitieron cumplir una de sus grandes promesas, anular el plan de salud de su predecesor Barack Obama, el “Obamacare”.

TRIUNFOS, A MEDIAS

En el Capitolio, la mayoría republicana logró imponer al ultraconservador Neil Gorsuch como juez de la Corte Suprema, pero para ello los republicanos tuvieron que romper las normas que siempre han regido en estos casos.

La Casa Blanca destaca que Trump firmó 32 órdenes ejecutivas más que ningún otro presidente en sus primeros 100 días desde la Segunda Guerra Mundial. Pero esos decretos distan mucho de ser iniciativas osadas como las que prometió. Algunas son apenas solicitudes de estudios.

Foto: California State Capitol Museum

El miércoles, se anunció “el mayor recorte de impuestos” y “la mayor reforma fiscal” de la historia del país, otro de sus compromisos, firmado al calor de los 100 días. Sus implicaciones están por analizarse.

“NOTICIAS FALSAS”

Gracias a Twitter, Trump se hace escuchar a cualquier hora de la madrugada y conmociona Washington con unas pocas palabras. Y buena parte de sus ataques son contra los medios.

Donald Trump y la prensa estadunidense están en guerra desde el primer día de su administración, pero analistas consultados por la agencia AFP creen que las dos partes se han beneficiado de las hostilidades entre el magnate y lo que considera la industria de “noticias falsas”.

Mientras Trump usa la prensa para desviar la atención de las malas noticias, los propios medios se benefician de un aumento de lectores y espectadores en busca de alguna información creíble sobre el Gobierno, o en busca de una pequeña dosis diaria de más “trumpismo”, aseguran. No todos opinan igual.

Por ejemplo, un reciente informe de Reporteros sin fronteras indica que la llegada al poder de Trump “precipitó la cacería de los periodistas”.

Al acusar a los periodistas de publicar informaciones falsas, Trump “no solo compromete una larga tradición estadunidense de lucha por la libertad de expresión”, sino que “contribuye a desinhibir los ataques contra la prensa en el mundo”, dice la organización.

Aunque sería deshonesto acusar al magnate de inaugurar la mentira en política, ha llevado a niveles insospechados la era de la “posverdad”, o los “hechos alternativos”, como soltó en una conferencia su vocero, Sean Spicer.

Para Jeff Jarvis, de la universidad de periodismo de la ciudad de Nueva York, esta guerra puede acarrear problemas en el largo plazo. “Es malo para la democracia y es malo para la prensa. Está atacando nuestra credibilidad, nuestra confianza”, considera.


“Pensé que sería más fácil”

  • El presidente reflexiona sobre su mandato con una visión nostálgica de su vida antes de la Casa Blanca

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reflexiona sobre sus primeros 100 días de mandato con una visión nostálgica de su vida antes de la Casa Blanca.

“Me encantaba mi vida previa. Pasaban tantas cosas”, dice Trump en entrevista. “Tengo más trabajo que en mi vida previa. Pensé que sería más fácil”, agrega.

Aunque dice que estaba acostumbrado a no tener privacidad en su “vida anterior”, manifiesta su sorpresa por lo poca que tiene ahora. Además, dejó claro que aún se está acostumbrando a tener la protección del servicio secreto las 24 horas del día, con sus inherentes limitaciones.

EL PRESIDENTE de Estados Unidos (EU), Donald Trump

“Realmente estás en tu pequeña burbuja, porque tienes tanta protección que realmente no puedes ir a ningún lado”, afirmó. Cuando el presidente sale de la Casa Blanca, suele ser en una limusina o una camioneta, por lo que extraña conducir. “Me gusta conducir. No puedo hacerlo más”, sostuvo.

Sin embargo, hay muchas cosas sobre Trump que no han cambiado respecto al ejecutivo y la celebridad televisiva que dirigía su imperio desde el vigésimo sexto piso de la Torre Trump en Nueva York y que usaba el teléfono en forma incesante.

A menudo recurre a amigos personales y excolegas de negocios para pedir sus consejos y retroalimentación positiva. Altos asesores dicen que están resignados a eso.


Siria y Rusia: ¿golpe mediático?

  • El jueves seis de abril estalló la política de los Tomahawk y un viraje en su relación con Putin

El jueves 6 de abril será recordado como un parteaguas en los primeros 100 días de la atribulada presidencia de Donald Trump.

En un dramático cambio en su política exterior, ese día ordenó el lanzamiento de 59 misiles crucero tipo Tomahawk contra una base aérea siria, en represalia por el ataque con armas químicas de dos días atrás que mató a decenas de civiles, entre ellos niños, en Jan Shijún, al norte del país.

Este golpe de Trump a un país extranjero no sólo lo posicionó en la arena internacional, también disipó la presión que arrastraba por su ineficacia y, sobre todo, por sus nexos con el gobierno de Rusia, aliado y principal sostén del Gobierno sirio.

Gif: Especial/Twitter @passantino

Los primeros días del magnate en la presidencia estuvieron marcados por las investigaciones del FBI y del Congreso sobre el presunto apoyo ruso para inclinar la balanza a su favor en las elecciones, además de las relaciones de negocios de colaboradores y de Trump mismo con empresas rusas y ucranianas.

El caso ha llevado al despido de un fiscal federal por obstaculizar las indagatorias, así como a la renuncia de uno de sus asesores de seguridad nacional, en la mira de la justicia por recibir miles de dólares de empresas rusas.

La debilidad del gobierno de Trump era vista en ese momento como un peligro para la estabilidad del país, al grado que analistas y algunos medios especulaban sobre una posible renuncia. Las comparaciones con el “Watergate”, que obligó al presidente Richard Nixon a abandonar la Casa Blanca, se volvieron inevitables. Entonces llegó el ataque químico y la contundente respuesta mediática -aunque ineficaz en los hechos- de los 59 Tomahawk.

El escenario geopolítico cambió. Estados Unidos tomó la iniciativa y Vladímir Putin pasó a la defensiva tras años de victorias militares y políticas.

Sin embargo, el gran triunfo de Trump fue eliminar en un solo día la percepción de debilidad, silenciar a los medios críticos y ser visto por primera vez como “presidencial”, tal y como celebró un comentarista de TV por el simple hecho de bombardear a otro país.

Así, el que prometió poner de cabeza a Washington ha cambiado de opinión en temas como éstos: decidió que la OTAN ya no es obsoleta, China dejó de ser el principal enemigo y ya no manipula su moneda, y su calidez con Putin acabó, ahora afirma que las relaciones EU-Rusia “posiblemente estén en su momento más bajo”.


Mucho músculo militar, pero poca estrategia

  • Un portaaviones y la “madre de todas las bombas” han abierto la mayor amenaza armamentista desde la Guerra Fría

El presidente Donald Trump ha capitalizado políticamente en sus primeros 100 días en la Casa Blanca la mano dura en defensa, mientras que intenta ampliar el aparato militar a niveles récord en tiempo de paz, pero sin que emerja una estrategia clara.

El Gobierno de Trump mantiene un pulso con Corea del Norte, que mantiene sus provocaciones, mientras que EU eleva la tensión sin cerrar la puerta al diálogo, pero la falta de una estrategia clara para poner fin al programa nuclear norcoreano ha sido fuente de críticas.

“Bajo la superficie (de los éxitos) yace una preocupante tendencia. Con la incoherencia en política exterior y la negligencia el equipo de Trump se arriesga a dejar vacías ideas, iniciativas e instituciones en las que se ha basado el orden internacional”, aseguraba esta semana en una columna de opinión William Burns, subsecretario de Estado con el expresidente Barack Obama.

Foto: Especial

En Afganistán, realizó toda una declaración de intenciones al permitir utilizar por primera vez la bomba no nuclear más potente del arsenal estadunidense, la llamada “Madre de todas las bombas”, contra un complejo de túneles del EI en una remota zona del este del país.

Pero mientras la Administración presumía de los resultados de ambos bombardeos, considerados también un mensaje a Corea del Norte, el Pentágono reforzaba discretamente la provincia de Helmand con más tropas, mientras que los talibán protagonizaban en una base militar en Mazar-i-Sharif el ataque más grave desde 2001 contra las fuerzas afganas, con unas 170 tropas muertas.

Del mismo modo, con el despliegue en Corea del Sur de un sofisticado sistema de misiles y el envío a la zona de un portaaviones, su grupo de ataque y de un submarino nuclear, Trump ha sacado músculo militar frente a Corea del Norte.

Pero su administración ha sido criticada por no ser clara a la hora de establecer una estrategia para conseguir que el régimen de Ryongyang, un país con una economía similar a la de Haití y apoyado por China, abandone sus ambiciones nucleares y con misiles de largo alcance.

Mientras tanto, Trump, que ha presentado un presupuesto de Defensa récord para tiempos de paz, mantiene la competencia con Rusia en Siria, Irán e incluso Afganistán, donde el Pentágono ha llegado a sugerir que Moscú arma a los talibán.

Esos conflictos subsidiarios entre dos potencias militares opuestas han llevado al mundo a los máximos volúmenes de venta de armas y de gasto militar desde la Guerra Fría, según un informe publicado por el Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo (SIPRI). (EFE)


Ni un viaje al extranjero

Trump es el primer presidente de Estados Unidos en décadas que no ha viajado al exterior en sus primeros 100 días de Gobierno.

Su lema “America First” (Estados Unidos primero) se traduce aquí en una agenda exterior más contenida que la de sus predecesores, sobre todo Barack Obama, que en este tiempo había visitado ya nueve países, entre ellos México, Reino Unido, Francia, Alemania, Turquía e Irak.

Trump, sin embargo, considera que sirve más a su propósito ser él quien recibe a líderes internacionales en la Casa Blanca, símbolo del poder estadunidense, según la cadena CNN. En campaña ya dijo que no saldría mucho para priorizar los asuntos nacionales.

Hay no obstante, analistas en Washington vinculan más que Trump no haya salido aún de Estados Unidos con su impopularidad en el exterior, que podría confrontarlo con protestas, así como con su edad -70 años- y su reticencia a abandonar sus costumbres.

Su primer viaje al exterior será en mayo, cuando vaya a Italia a la cumbre del G-7. Ese mismo mes se le espera en Bruselas para la cumbre de la OTAN. En julio viajará a Alemania para la del G-20. (DPA)

  • Con la promesa de “América Primero” llegó al poder un magnate inmobiliario tras la victoria política más impactante del siglo XXI

Por Víctor Hugo Rico Álvarez

Fue tal vez la victoria política más impactante del siglo XXI, un hecho que generó gran inquietud y temores en el mundo, mientras en Estados Unidos soltó las peores fobias sociales en una población ya de por sí polarizada.

Donald Trump, como candidato, hizo campaña sobre la promesa de un cambio inmediato en los primeros 100 días de su arribo a la Casa Blanca, “drenar el pantano de Washington” y empoderar a los excluidos, esas masas blancas resentidas con los políticos tradicionales. Y aunque conserva su bravuconería y la actitud de un vendedor estrella, sabe que las expectativas de sus seguidores -que son muchos- no se han cumplido.

Foto: EFE

Ya como presidente quiso minimizar la fecha: “Alguien se inventó el plan de los 100 días”, afirmó en una entrevista, mientras en su medio favorito para hacer política, Twitter, hasta la tildó de “ridícula”.

Esta cuenta inició con Franklin Delano Roosevelt al calor de la Gran Depresión. El Crack de 1929, la caída de la bolsa y el desempleo generalizado obligaron al presidente a implementar un plan, el New Deal”, que implicó la firma de 76 proyectos de ley en sus primeros 100 días de Gobierno. De ahí el concepto se volvió una tradición y criterio de los medios para medir cada nueva administración.

En adelante, los presidentes han tratado de iniciar sus mandatos actuando con rapidez para capitalizar la buena voluntad de la opinión pública que generalmente acompañan la llegada de un nuevo mandatario. Trump no gozó de este beneficio.

ELECCIÓN CUESTIONADA

En primer lugar, el magnate obtuvo menos votos que su rival demócrata Hillary Clinton, logrando la victoria con un estrecho margen en el Colegio Electoral. Además, desde que asumió, sus índices de aprobación no han hecho más que caer y han girado en torno a un 40 por ciento, según la mayoría de las encuestas, al grado de ser considerado el presidente más impopular de la era moderna de EU en sus primeros 100 días.

FRACASOS

Las dos restricciones inmigratorias que trató de imponer, por ejemplo, están en suspenso, bloqueadas por jueces federales.

El 27 de enero publicó un decreto inicial que apuntaba a suspender la llegada al país de personas provenientes de siete países musulmanes, incluidas aquellas que tuvieran visa o documentos en regla.

Un juez federal de Seattle bloqueó a los pocos días su aplicación.

El 15 de marzo la administración de Trump presentó una nueva versión del decreto, pero un juez federal de Hawai también lo bloqueó, al ver en él “pruebas significativas e irrefutables de animosidad religiosa”.

Más tarde sufrió una debacle legislativa, ahora a manos de elementos su propio partido que no le permitieron cumplir una de sus grandes promesas, anular el plan de salud de su predecesor Barack Obama, el “Obamacare”.

TRIUNFOS, A MEDIAS

En el Capitolio, la mayoría republicana logró imponer al ultraconservador Neil Gorsuch como juez de la Corte Suprema, pero para ello los republicanos tuvieron que romper las normas que siempre han regido en estos casos.

La Casa Blanca destaca que Trump firmó 32 órdenes ejecutivas más que ningún otro presidente en sus primeros 100 días desde la Segunda Guerra Mundial. Pero esos decretos distan mucho de ser iniciativas osadas como las que prometió. Algunas son apenas solicitudes de estudios.

Foto: California State Capitol Museum

El miércoles, se anunció “el mayor recorte de impuestos” y “la mayor reforma fiscal” de la historia del país, otro de sus compromisos, firmado al calor de los 100 días. Sus implicaciones están por analizarse.

“NOTICIAS FALSAS”

Gracias a Twitter, Trump se hace escuchar a cualquier hora de la madrugada y conmociona Washington con unas pocas palabras. Y buena parte de sus ataques son contra los medios.

Donald Trump y la prensa estadunidense están en guerra desde el primer día de su administración, pero analistas consultados por la agencia AFP creen que las dos partes se han beneficiado de las hostilidades entre el magnate y lo que considera la industria de “noticias falsas”.

Mientras Trump usa la prensa para desviar la atención de las malas noticias, los propios medios se benefician de un aumento de lectores y espectadores en busca de alguna información creíble sobre el Gobierno, o en busca de una pequeña dosis diaria de más “trumpismo”, aseguran. No todos opinan igual.

Por ejemplo, un reciente informe de Reporteros sin fronteras indica que la llegada al poder de Trump “precipitó la cacería de los periodistas”.

Al acusar a los periodistas de publicar informaciones falsas, Trump “no solo compromete una larga tradición estadunidense de lucha por la libertad de expresión”, sino que “contribuye a desinhibir los ataques contra la prensa en el mundo”, dice la organización.

Aunque sería deshonesto acusar al magnate de inaugurar la mentira en política, ha llevado a niveles insospechados la era de la “posverdad”, o los “hechos alternativos”, como soltó en una conferencia su vocero, Sean Spicer.

Para Jeff Jarvis, de la universidad de periodismo de la ciudad de Nueva York, esta guerra puede acarrear problemas en el largo plazo. “Es malo para la democracia y es malo para la prensa. Está atacando nuestra credibilidad, nuestra confianza”, considera.


“Pensé que sería más fácil”

  • El presidente reflexiona sobre su mandato con una visión nostálgica de su vida antes de la Casa Blanca

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reflexiona sobre sus primeros 100 días de mandato con una visión nostálgica de su vida antes de la Casa Blanca.

“Me encantaba mi vida previa. Pasaban tantas cosas”, dice Trump en entrevista. “Tengo más trabajo que en mi vida previa. Pensé que sería más fácil”, agrega.

Aunque dice que estaba acostumbrado a no tener privacidad en su “vida anterior”, manifiesta su sorpresa por lo poca que tiene ahora. Además, dejó claro que aún se está acostumbrando a tener la protección del servicio secreto las 24 horas del día, con sus inherentes limitaciones.

EL PRESIDENTE de Estados Unidos (EU), Donald Trump

“Realmente estás en tu pequeña burbuja, porque tienes tanta protección que realmente no puedes ir a ningún lado”, afirmó. Cuando el presidente sale de la Casa Blanca, suele ser en una limusina o una camioneta, por lo que extraña conducir. “Me gusta conducir. No puedo hacerlo más”, sostuvo.

Sin embargo, hay muchas cosas sobre Trump que no han cambiado respecto al ejecutivo y la celebridad televisiva que dirigía su imperio desde el vigésimo sexto piso de la Torre Trump en Nueva York y que usaba el teléfono en forma incesante.

A menudo recurre a amigos personales y excolegas de negocios para pedir sus consejos y retroalimentación positiva. Altos asesores dicen que están resignados a eso.


Siria y Rusia: ¿golpe mediático?

  • El jueves seis de abril estalló la política de los Tomahawk y un viraje en su relación con Putin

El jueves 6 de abril será recordado como un parteaguas en los primeros 100 días de la atribulada presidencia de Donald Trump.

En un dramático cambio en su política exterior, ese día ordenó el lanzamiento de 59 misiles crucero tipo Tomahawk contra una base aérea siria, en represalia por el ataque con armas químicas de dos días atrás que mató a decenas de civiles, entre ellos niños, en Jan Shijún, al norte del país.

Este golpe de Trump a un país extranjero no sólo lo posicionó en la arena internacional, también disipó la presión que arrastraba por su ineficacia y, sobre todo, por sus nexos con el gobierno de Rusia, aliado y principal sostén del Gobierno sirio.

Gif: Especial/Twitter @passantino

Los primeros días del magnate en la presidencia estuvieron marcados por las investigaciones del FBI y del Congreso sobre el presunto apoyo ruso para inclinar la balanza a su favor en las elecciones, además de las relaciones de negocios de colaboradores y de Trump mismo con empresas rusas y ucranianas.

El caso ha llevado al despido de un fiscal federal por obstaculizar las indagatorias, así como a la renuncia de uno de sus asesores de seguridad nacional, en la mira de la justicia por recibir miles de dólares de empresas rusas.

La debilidad del gobierno de Trump era vista en ese momento como un peligro para la estabilidad del país, al grado que analistas y algunos medios especulaban sobre una posible renuncia. Las comparaciones con el “Watergate”, que obligó al presidente Richard Nixon a abandonar la Casa Blanca, se volvieron inevitables. Entonces llegó el ataque químico y la contundente respuesta mediática -aunque ineficaz en los hechos- de los 59 Tomahawk.

El escenario geopolítico cambió. Estados Unidos tomó la iniciativa y Vladímir Putin pasó a la defensiva tras años de victorias militares y políticas.

Sin embargo, el gran triunfo de Trump fue eliminar en un solo día la percepción de debilidad, silenciar a los medios críticos y ser visto por primera vez como “presidencial”, tal y como celebró un comentarista de TV por el simple hecho de bombardear a otro país.

Así, el que prometió poner de cabeza a Washington ha cambiado de opinión en temas como éstos: decidió que la OTAN ya no es obsoleta, China dejó de ser el principal enemigo y ya no manipula su moneda, y su calidez con Putin acabó, ahora afirma que las relaciones EU-Rusia “posiblemente estén en su momento más bajo”.


Mucho músculo militar, pero poca estrategia

  • Un portaaviones y la “madre de todas las bombas” han abierto la mayor amenaza armamentista desde la Guerra Fría

El presidente Donald Trump ha capitalizado políticamente en sus primeros 100 días en la Casa Blanca la mano dura en defensa, mientras que intenta ampliar el aparato militar a niveles récord en tiempo de paz, pero sin que emerja una estrategia clara.

El Gobierno de Trump mantiene un pulso con Corea del Norte, que mantiene sus provocaciones, mientras que EU eleva la tensión sin cerrar la puerta al diálogo, pero la falta de una estrategia clara para poner fin al programa nuclear norcoreano ha sido fuente de críticas.

“Bajo la superficie (de los éxitos) yace una preocupante tendencia. Con la incoherencia en política exterior y la negligencia el equipo de Trump se arriesga a dejar vacías ideas, iniciativas e instituciones en las que se ha basado el orden internacional”, aseguraba esta semana en una columna de opinión William Burns, subsecretario de Estado con el expresidente Barack Obama.

Foto: Especial

En Afganistán, realizó toda una declaración de intenciones al permitir utilizar por primera vez la bomba no nuclear más potente del arsenal estadunidense, la llamada “Madre de todas las bombas”, contra un complejo de túneles del EI en una remota zona del este del país.

Pero mientras la Administración presumía de los resultados de ambos bombardeos, considerados también un mensaje a Corea del Norte, el Pentágono reforzaba discretamente la provincia de Helmand con más tropas, mientras que los talibán protagonizaban en una base militar en Mazar-i-Sharif el ataque más grave desde 2001 contra las fuerzas afganas, con unas 170 tropas muertas.

Del mismo modo, con el despliegue en Corea del Sur de un sofisticado sistema de misiles y el envío a la zona de un portaaviones, su grupo de ataque y de un submarino nuclear, Trump ha sacado músculo militar frente a Corea del Norte.

Pero su administración ha sido criticada por no ser clara a la hora de establecer una estrategia para conseguir que el régimen de Ryongyang, un país con una economía similar a la de Haití y apoyado por China, abandone sus ambiciones nucleares y con misiles de largo alcance.

Mientras tanto, Trump, que ha presentado un presupuesto de Defensa récord para tiempos de paz, mantiene la competencia con Rusia en Siria, Irán e incluso Afganistán, donde el Pentágono ha llegado a sugerir que Moscú arma a los talibán.

Esos conflictos subsidiarios entre dos potencias militares opuestas han llevado al mundo a los máximos volúmenes de venta de armas y de gasto militar desde la Guerra Fría, según un informe publicado por el Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo (SIPRI). (EFE)


Ni un viaje al extranjero

Trump es el primer presidente de Estados Unidos en décadas que no ha viajado al exterior en sus primeros 100 días de Gobierno.

Su lema “America First” (Estados Unidos primero) se traduce aquí en una agenda exterior más contenida que la de sus predecesores, sobre todo Barack Obama, que en este tiempo había visitado ya nueve países, entre ellos México, Reino Unido, Francia, Alemania, Turquía e Irak.

Trump, sin embargo, considera que sirve más a su propósito ser él quien recibe a líderes internacionales en la Casa Blanca, símbolo del poder estadunidense, según la cadena CNN. En campaña ya dijo que no saldría mucho para priorizar los asuntos nacionales.

Hay no obstante, analistas en Washington vinculan más que Trump no haya salido aún de Estados Unidos con su impopularidad en el exterior, que podría confrontarlo con protestas, así como con su edad -70 años- y su reticencia a abandonar sus costumbres.

Su primer viaje al exterior será en mayo, cuando vaya a Italia a la cumbre del G-7. Ese mismo mes se le espera en Bruselas para la cumbre de la OTAN. En julio viajará a Alemania para la del G-20. (DPA)