/ sábado 4 de febrero de 2017

Europa no consigue unirse para condenar las agresiones de Trump

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).– La Unión Europea (UE) fracasó ayer en su intento de definir una posición común —clara y enérgica— para responder a la amenaza que representan las provocaciones, críticas e intimidaciones formuladas por el presidente estadunidense Donald Trump desde que llegó al poder.

Durante la Cumbre de Malta, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente François Hollande y otros líderes europeos denunciaron la arrolladora ofensiva antiUE de Trump y lo acusaron de “falta de respeto”. Pero una parte de los 28 —incluyendo la primera ministra británica Theresa May— preconizó ideas más consensuales para “no romper los puentes” con el nuevo ocupante de la Casa Blanca.

“No hacen falta puentes  —replicó con ironía la presidenta lituana Dalia Grybauskaite—, pues con Estados Unidos podemos comunicarnos por Twitter”.

El análisis de las provocaciones de Trump produjo algunos profundos desacuerdos entre los 28. La existencia de divergencias se hizo evidente cuando Merkel decidió anular a último momento la reunión bilateral prevista con May.

El presidente francés y la canciller alemana se esforzaron durante toda la Cumbre de La Valeta en tratar de definir una posición común para responder a las críticas poco amistosos de Trump sobre la Unión Europea (UE) y a sus intentos de dividirla cuando elogió el Brexit (salida británica de la UE).

Europa “tiene su destino entre sus manos”, clamó la canciller alemana con la voz entrecortada por la emoción durante el discurso que pronunció en la Cumbre de Malta. “Cuanto más claros seamos en la definición de nuestro papel en el mundo, mejor será la calidad de la relación transatlántica”, señaló.

“Lo que está en juego es el destino de Europa”, coincidió en el mismo tono el presidente francés. “No se puede aceptar que, a través de ciertas declaraciones del presidente de Estados Unidos, haya una presión sobre lo que debe o no debe ser Europa.” A tres meses de abandonar el poder, Hollande agregó en términos dramáticos: "Nuestra relación con Trump no tiene futuro si los europeos no actuamos unidos. Somos socios. Por lo tanto, debería haber cierto respeto. No construimos Europa para dividirnos ni estar contra Estados Unidos”.

Donald Tusk, el polaco que preside el Consejo Europeo, fue aún más terminante al decir: “Lo que necesitamos es coraje, determinación y solidaridad política entre los europeos. Sin eso, no sobreviviremos”.

A pesar de los intensos esfuerzos desplegados por esos dirigentes, la mayoría de miembros de la UE prefirió adoptar una actitud más prudente para dejar espacio a una posible corrección de la brutal línea diplomática adoptada por la Casa Blanca desde el 20 de enero, cuando Trump accedió al poder.

Theresa May debió abandonar la reunión después del almuerzo cuando los otros 27 miembros de la UE comenzaron a abordar el delicado tema de las negociaciones sobre el Brexit. Durante toda la reunión, la primera ministra evitó pronunciarse sobre Trump, con el cual pretende negociar un acuerdo de libre comercio para reemplazar los beneficios que perderá Gran Bretaña al abandonar la UE en 2019.

Un párrafo del discurso de Hollande, sin embargo, aludió directamente a la entrevista que May mantuvo la semana pasada con Trump en la Casa Blanca: “Muchos países deberían pensar que su futuro está primero en la Unión Europea en lugar de imaginar una relación bilateral con Estados Unidos”, dijo el presidente francés.

La única coincidencia de May con el resto del bloque consistió en deplorar las declaraciones de Trump sobre la construcción de un muro en la frontera con México, las restricciones al ingreso a Estados Unidos para los viajeros procedentes de siete países mayoritariamente musulmanes, los comentarios favorables a la tortura y sus críticas a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la cual calificó de “obsoleta”.

La única coincidencia de la Cumbre se logró cuando los 28 reafirmaron sus “valores comunes” y condenaron las recientes decisiones de Trump.

“Yo no me siento amenazado por Trump”, dijo a su vez el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Esa frase puso en evidencia la existencia de una profunda división dentro de la cúpula de Bruselas, pues contradijo el tono de preocupación expresado por Tusk en una “reflexión personal” enviada esta semana a los 28 miembros de la UE. En ese documento público dijo que Estados Unidos representaba para Europa una “amenaza externa” tan grande como Rusia, China o el radicalismo islámico.

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).– La Unión Europea (UE) fracasó ayer en su intento de definir una posición común —clara y enérgica— para responder a la amenaza que representan las provocaciones, críticas e intimidaciones formuladas por el presidente estadunidense Donald Trump desde que llegó al poder.

Durante la Cumbre de Malta, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente François Hollande y otros líderes europeos denunciaron la arrolladora ofensiva antiUE de Trump y lo acusaron de “falta de respeto”. Pero una parte de los 28 —incluyendo la primera ministra británica Theresa May— preconizó ideas más consensuales para “no romper los puentes” con el nuevo ocupante de la Casa Blanca.

“No hacen falta puentes  —replicó con ironía la presidenta lituana Dalia Grybauskaite—, pues con Estados Unidos podemos comunicarnos por Twitter”.

El análisis de las provocaciones de Trump produjo algunos profundos desacuerdos entre los 28. La existencia de divergencias se hizo evidente cuando Merkel decidió anular a último momento la reunión bilateral prevista con May.

El presidente francés y la canciller alemana se esforzaron durante toda la Cumbre de La Valeta en tratar de definir una posición común para responder a las críticas poco amistosos de Trump sobre la Unión Europea (UE) y a sus intentos de dividirla cuando elogió el Brexit (salida británica de la UE).

Europa “tiene su destino entre sus manos”, clamó la canciller alemana con la voz entrecortada por la emoción durante el discurso que pronunció en la Cumbre de Malta. “Cuanto más claros seamos en la definición de nuestro papel en el mundo, mejor será la calidad de la relación transatlántica”, señaló.

“Lo que está en juego es el destino de Europa”, coincidió en el mismo tono el presidente francés. “No se puede aceptar que, a través de ciertas declaraciones del presidente de Estados Unidos, haya una presión sobre lo que debe o no debe ser Europa.” A tres meses de abandonar el poder, Hollande agregó en términos dramáticos: "Nuestra relación con Trump no tiene futuro si los europeos no actuamos unidos. Somos socios. Por lo tanto, debería haber cierto respeto. No construimos Europa para dividirnos ni estar contra Estados Unidos”.

Donald Tusk, el polaco que preside el Consejo Europeo, fue aún más terminante al decir: “Lo que necesitamos es coraje, determinación y solidaridad política entre los europeos. Sin eso, no sobreviviremos”.

A pesar de los intensos esfuerzos desplegados por esos dirigentes, la mayoría de miembros de la UE prefirió adoptar una actitud más prudente para dejar espacio a una posible corrección de la brutal línea diplomática adoptada por la Casa Blanca desde el 20 de enero, cuando Trump accedió al poder.

Theresa May debió abandonar la reunión después del almuerzo cuando los otros 27 miembros de la UE comenzaron a abordar el delicado tema de las negociaciones sobre el Brexit. Durante toda la reunión, la primera ministra evitó pronunciarse sobre Trump, con el cual pretende negociar un acuerdo de libre comercio para reemplazar los beneficios que perderá Gran Bretaña al abandonar la UE en 2019.

Un párrafo del discurso de Hollande, sin embargo, aludió directamente a la entrevista que May mantuvo la semana pasada con Trump en la Casa Blanca: “Muchos países deberían pensar que su futuro está primero en la Unión Europea en lugar de imaginar una relación bilateral con Estados Unidos”, dijo el presidente francés.

La única coincidencia de May con el resto del bloque consistió en deplorar las declaraciones de Trump sobre la construcción de un muro en la frontera con México, las restricciones al ingreso a Estados Unidos para los viajeros procedentes de siete países mayoritariamente musulmanes, los comentarios favorables a la tortura y sus críticas a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la cual calificó de “obsoleta”.

La única coincidencia de la Cumbre se logró cuando los 28 reafirmaron sus “valores comunes” y condenaron las recientes decisiones de Trump.

“Yo no me siento amenazado por Trump”, dijo a su vez el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Esa frase puso en evidencia la existencia de una profunda división dentro de la cúpula de Bruselas, pues contradijo el tono de preocupación expresado por Tusk en una “reflexión personal” enviada esta semana a los 28 miembros de la UE. En ese documento público dijo que Estados Unidos representaba para Europa una “amenaza externa” tan grande como Rusia, China o el radicalismo islámico.