/ jueves 2 de marzo de 2017

Fillon, al borde del abismo, tras ser llamado por la justicia para inculparlo

El exprimer ministro François Fillon decidió mantener su candidatura a la elección presidencial francesa, a pesar de haber sido convocado por un juez de instrucción el 15 de marzo para ser inculpado por los supuestos empleos ficticios de su esposa y dos de sus hijos.

A pesar de que como diputado tiene derecho a negarse, Fillon aclaró que se presentará ante la justicia para demostrar su inocencia.

“No cederé, no me rendiré, no me retiraré e iré hasta el final”, afirmó ayer en una declaración ante la prensa tras proclamar que era víctima de “un asesinato político” y de un “complot” para eliminarlo de la carrera presidencial, en el cual implicó al Gobierno, la justicia y la prensa.

Su determinación de continuar la campaña contradice el compromiso que había asumido hace cinco semanas, cuando estalló ese escándalo que perturba la campaña para la elección del 23 de abril y 7 de mayo. En el momento que surgieron las primeras revelaciones aseguró que, si era inculpado por la justicia, retiraría su candidatura. Pero en los últimos días indicó que solo se someterá al “dictamen del sufragio universal”. Ayer dio un paso suplementario en esa dirección al argumentar que la legitimidad de las urnas es superior al veredicto de la justicia. “Me remito al pueblo francés porque solo el sufragio universal y no una investigación falseada puede decidir quién será el próximo presidente de la República”, sostuvo.

El candidato, de 62 años, que hasta ahora se postulaba como heraldo de la probidad, es investigado por la Fiscalía Nacional Financiera. Ese organismo busca determinar si su mujer, Penélope, y sus hijos, Charles y Marie, cobraron unos 630 mil euros como sus asistentes parlamentarios cuando Fillon era diputado y senador. La justicia sospecha que se trató de trabajos ficticios.

En ese caso podría ser inculpado por malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y ocultación de actividades incompatibles con sus funciones de parlamentario.

La Fiscalía, que la semana pasada transfirió el caso a tres jueces de instrucción, también investiga a Penélope Fillon por presunto trabajo ficticio durante los dos años que colaboró en La Revista de Dos Mundos. Por esa actividad, cobró 100 mil euros, pero los investigadores solo pudieron encontrar trazas de dos artículos firmados con seudónimo.

Especialistas en derecho estimaron que también Penélope Fillon podría ser inculpada.

Al recibir la notificación del juez, a primera hora de la mañana, Fillon suspendió su participación en el Salón de la Agricultura—al cual acudió finalmente por la tarde— y se encerró en sus oficinas para organizar la respuesta, pero sin prevenir a los miembros de su equipo de campaña ni dar explicaciones sobre los motivos de la convocatoria a la prensa. Su misteriosa actitud dio origen a numerosas conjeturas, incluyendo el rumor de que había decidido retirar su candidatura. Entre las especulaciones incontrolables que circularon por la mañana, se habló incluso de un posible intento de suicidio de su esposa, versión que no tuvo confirmación ulterior.

Entre los expertos políticos existe unanimidad en pensar que la actitud de Fillon puede agravar sus perspectivas electorales. “El suicidio de Fillon”, comentó el analista Serge Raffy, del semanario L’Obs (exNouvel Observateur). Actualmente, con 21 por ciento de intenciones de voto, ocupa el tercer lugar en los sondeos detrás del centrista Emmanuel Macron (24 por ciento) y de Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN) de extrema derecha (25.5 por ciento). Solo los dos dirigentes más votados tendrán derecho de disputar la segunda vuelta, de la cual surgirá el próximo presidente de Francia.

Para tratar de salir del actual pantano, el partido LR decidió organizar el domingo próximo en París una manifestación de apoyo a su candidato. Pero esos esfuerzos, a juicio de los expertos, no alcanzarán a compensar la decepción del electorado. Desde que comenzó el escándalo, Fillon perdió nueve puntos en cinco semanas y todo indica que esa hemorragia aún no ha terminado.

El exprimer ministro François Fillon decidió mantener su candidatura a la elección presidencial francesa, a pesar de haber sido convocado por un juez de instrucción el 15 de marzo para ser inculpado por los supuestos empleos ficticios de su esposa y dos de sus hijos.

A pesar de que como diputado tiene derecho a negarse, Fillon aclaró que se presentará ante la justicia para demostrar su inocencia.

“No cederé, no me rendiré, no me retiraré e iré hasta el final”, afirmó ayer en una declaración ante la prensa tras proclamar que era víctima de “un asesinato político” y de un “complot” para eliminarlo de la carrera presidencial, en el cual implicó al Gobierno, la justicia y la prensa.

Su determinación de continuar la campaña contradice el compromiso que había asumido hace cinco semanas, cuando estalló ese escándalo que perturba la campaña para la elección del 23 de abril y 7 de mayo. En el momento que surgieron las primeras revelaciones aseguró que, si era inculpado por la justicia, retiraría su candidatura. Pero en los últimos días indicó que solo se someterá al “dictamen del sufragio universal”. Ayer dio un paso suplementario en esa dirección al argumentar que la legitimidad de las urnas es superior al veredicto de la justicia. “Me remito al pueblo francés porque solo el sufragio universal y no una investigación falseada puede decidir quién será el próximo presidente de la República”, sostuvo.

El candidato, de 62 años, que hasta ahora se postulaba como heraldo de la probidad, es investigado por la Fiscalía Nacional Financiera. Ese organismo busca determinar si su mujer, Penélope, y sus hijos, Charles y Marie, cobraron unos 630 mil euros como sus asistentes parlamentarios cuando Fillon era diputado y senador. La justicia sospecha que se trató de trabajos ficticios.

En ese caso podría ser inculpado por malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y ocultación de actividades incompatibles con sus funciones de parlamentario.

La Fiscalía, que la semana pasada transfirió el caso a tres jueces de instrucción, también investiga a Penélope Fillon por presunto trabajo ficticio durante los dos años que colaboró en La Revista de Dos Mundos. Por esa actividad, cobró 100 mil euros, pero los investigadores solo pudieron encontrar trazas de dos artículos firmados con seudónimo.

Especialistas en derecho estimaron que también Penélope Fillon podría ser inculpada.

Al recibir la notificación del juez, a primera hora de la mañana, Fillon suspendió su participación en el Salón de la Agricultura—al cual acudió finalmente por la tarde— y se encerró en sus oficinas para organizar la respuesta, pero sin prevenir a los miembros de su equipo de campaña ni dar explicaciones sobre los motivos de la convocatoria a la prensa. Su misteriosa actitud dio origen a numerosas conjeturas, incluyendo el rumor de que había decidido retirar su candidatura. Entre las especulaciones incontrolables que circularon por la mañana, se habló incluso de un posible intento de suicidio de su esposa, versión que no tuvo confirmación ulterior.

Entre los expertos políticos existe unanimidad en pensar que la actitud de Fillon puede agravar sus perspectivas electorales. “El suicidio de Fillon”, comentó el analista Serge Raffy, del semanario L’Obs (exNouvel Observateur). Actualmente, con 21 por ciento de intenciones de voto, ocupa el tercer lugar en los sondeos detrás del centrista Emmanuel Macron (24 por ciento) y de Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN) de extrema derecha (25.5 por ciento). Solo los dos dirigentes más votados tendrán derecho de disputar la segunda vuelta, de la cual surgirá el próximo presidente de Francia.

Para tratar de salir del actual pantano, el partido LR decidió organizar el domingo próximo en París una manifestación de apoyo a su candidato. Pero esos esfuerzos, a juicio de los expertos, no alcanzarán a compensar la decepción del electorado. Desde que comenzó el escándalo, Fillon perdió nueve puntos en cinco semanas y todo indica que esa hemorragia aún no ha terminado.