/ martes 7 de febrero de 2017

Fillon se excusa por “errores éticos” en el partido conservador

  • Sofoca un “golpe” interno y reafirma su candidatura

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).– Acosado por los barones de su partido y en caída libre en las encuestas, el candidato presidencial de la derecha conservadora, François Fillon, pidió ayer perdón a los franceses por el “error moral” de haber contratado a su mujer y sus hijos como asistentes parlamentarios, pero mantuvo su candidatura al Palacio del Elíseo.

Su reacción le permitió aplastar una sublevación que germinaba dentro del partido Los Republicanos  –destinada a designar un nuevo candidato– y también crear una línea de defensa para salir nuevamente en campaña a recuperar el electorado decepcionado.

Las denuncias sobre los supuestos empleos ficticios de su mujer y sus hijos constituyen uno de los mayores escándalos políticos de los últimos años porque estallaron en plena campaña electoral. Por tratarse del candidato que aparecía con mayores posibilidades de ganar las presidenciales del 23 de marzo y 7 de abril, provocaron una verdadera conmoción institucional.

“La primera virtud en política es reconocer los errores: colaborar con la familia en política ya no es algo aceptable (...) Fue un error, lo siento profundamente y presento mis excusas a los franceses”, dijo el candidato presidencial del partido Los Republicanos (LR).

Durante su conferencia de prensa de 41 minutos, explicó que los 3,677 euros netos mensuales que recibió durante 15 años su esposa Penélope representan una “remuneración legal” por un trabajo “efectivamente realizado en calidad de asistente parlamentaria” y “conforme a las disposiciones de la ley”. De esa manera rechazó las acusaciones de que se trataba de un trabajo ficticio. Los mismos argumentos utilizó con sus hijos cuando realizaron un trabajo similar entre 2005 y 2007 cuando era senador.

Fillon realizó una detallada explicación de sus argumentos con cifras al apoyo y por la noche colocó en línea una tabla sobre las remuneraciones a su esposa. También describió en forma minuciosa su patrimonio personal y las empresas que posee o en las que tiene intereses, así como sus cuentas bancarias, que también puso en la web. En total, su fortuna es inferior a 1.3 millones de euros, cifra que lo exime de pagar el ISF, también conocido como “impuesto a las grandes fortunas”.

Al respecto dijo haber entregado a la justicia todos los justificativos necesarios.

Después de haber desplegado su línea de defensa, reconoció que tardó en darse cuenta que “colaborar con su familia es una práctica rechazada ahora por los franceses”. “En la vida política hay prácticas antiguas que en la actualidad no son aceptables más.”

“Soy un hombre honesto” que “siempre trabajó por [su] país”, afirmó al explicar que recibió esas acusaciones “como un trueno”. Frente a los 250 periodistas que asistieron a la rueda de prensa, también denunció haber sido víctima de un “linchamiento mediático” y un “asesinato político”.

Entre otros ejemplos, citó la “manipulación” realizada con una entrevista acordada por su esposa en 2007, en la cual afirmaba que “no era [su] asistente” y aseguró que esas declaraciones habían sido reproducidas “fuera de contexto” en el programa de televisión Envoyé Special. Igualmente dijo que la autora de la entrevista, Kim Willsher, escandalizada por esa situación, había llamado a Penélope Fillon para disculparse.

“No, señor Fillon. Las frases difundidas no fueron sacadas de contexto. El reportaje no me escandalizó. Cese, por favor, de atribuirme declaraciones falsas”, le respondió Kim Willsher por Twitter. Luego, a través de la agencia AFP, aclaró que solo había escrito a su esposa un mail para “lamentar” los problemas que “le estaba causando esa entrevista”, pero aseguró que nunca habló por teléfono con ella, simplemente porque “no tiene sus números”.

Con respecto a la presión de la prensa, Fillon dijo que ese tipo de actitud planteaba “un serio problema para la democracia”.

Después de esas explicaciones, con una actitud más segura y distendida, afirmó que “esta misma noche” su campaña entraba en una “nueva etapa”. Por lo pronto, inmediatamente después de la conferencia de prensa comenzó una reunión del Buró Político de Los Republicanos y a partir de hoy (martes) se reunirá con los parlamentarios de su partido y luego reanudará sus actos públicos.

Esta reacción  —que muchos de sus partidarios esperaban desde que estallaron las primeras denuncias, hace dos semanas—  estuvo sobre todo destinada a abortar una conspiración dentro de su propia formación política para designar un candidato de reemplazo. El putsch (golpe de estado) fracasó al parecer porque tanto los sarkozystas como la corriente que propiciaba la alternativa del exprimer ministro Alain Juppé, fracasaron en sus intentos de ponerse de acuerdo sobre el hombre de sustitución y sobre la forma de eliminar al candidato oficial del partido, designado en las primarias de la derecha de noviembre pasado. “No hay plan B”, aseguró.

“Ninguna instancia tiene legitimidad para cuestionar el resultado de las primarias”, le advirtió a los golpistas. “Yo no soy el candidato de un partido. Fui designado por millones de franceses”, le recordó a quienes pensaban en reemplazarlo en el marco de una reunión de la cúpula partidaria.

Fillon interpretó que la campaña en su contra estaba destinada a sabotear la “campaña del candidato de la derecha” porque su “programa de ruptura” inquietaba a quienes defienden intereses creados. Esos ataques se explican por el hecho de que, a su juicio, es el único capaz de evitar una victoria del Frente Nacional (FN) de extrema derecha de Marine Le Pen o del liberal-centrista Emmanuel Macron, a quien calificó de “gurú surgido del sistema”.

Su determinación logró al parecer calmar los ardores de los barones del partido, que no tienen un pupilo consensual y de prestigio nacional como para retomar la campaña presidencial cuando faltan solo 74 días para la primera vuelta, prevista para el 23 de abril. Si sus adversarios internos no pudieron asestarle el golpe de gracia, a partir de ahora será demasiado tarde para reemplazarlo.

Queda por saber ahora si sus explicaciones y su voluntad de resistir la permitirán recuperar la credibilidad que perdió en el electorado. Desde que comenzó la crisis, perdió 5 puntos en las encuestas, pero esa hemorragia parecía haber cesado durante el fin de semana. Los próximos sondeos serán capitales para decidir si puede recuperarse para convertirse en una verdadera alternativa de poder.

  • Sofoca un “golpe” interno y reafirma su candidatura

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).– Acosado por los barones de su partido y en caída libre en las encuestas, el candidato presidencial de la derecha conservadora, François Fillon, pidió ayer perdón a los franceses por el “error moral” de haber contratado a su mujer y sus hijos como asistentes parlamentarios, pero mantuvo su candidatura al Palacio del Elíseo.

Su reacción le permitió aplastar una sublevación que germinaba dentro del partido Los Republicanos  –destinada a designar un nuevo candidato– y también crear una línea de defensa para salir nuevamente en campaña a recuperar el electorado decepcionado.

Las denuncias sobre los supuestos empleos ficticios de su mujer y sus hijos constituyen uno de los mayores escándalos políticos de los últimos años porque estallaron en plena campaña electoral. Por tratarse del candidato que aparecía con mayores posibilidades de ganar las presidenciales del 23 de marzo y 7 de abril, provocaron una verdadera conmoción institucional.

“La primera virtud en política es reconocer los errores: colaborar con la familia en política ya no es algo aceptable (...) Fue un error, lo siento profundamente y presento mis excusas a los franceses”, dijo el candidato presidencial del partido Los Republicanos (LR).

Durante su conferencia de prensa de 41 minutos, explicó que los 3,677 euros netos mensuales que recibió durante 15 años su esposa Penélope representan una “remuneración legal” por un trabajo “efectivamente realizado en calidad de asistente parlamentaria” y “conforme a las disposiciones de la ley”. De esa manera rechazó las acusaciones de que se trataba de un trabajo ficticio. Los mismos argumentos utilizó con sus hijos cuando realizaron un trabajo similar entre 2005 y 2007 cuando era senador.

Fillon realizó una detallada explicación de sus argumentos con cifras al apoyo y por la noche colocó en línea una tabla sobre las remuneraciones a su esposa. También describió en forma minuciosa su patrimonio personal y las empresas que posee o en las que tiene intereses, así como sus cuentas bancarias, que también puso en la web. En total, su fortuna es inferior a 1.3 millones de euros, cifra que lo exime de pagar el ISF, también conocido como “impuesto a las grandes fortunas”.

Al respecto dijo haber entregado a la justicia todos los justificativos necesarios.

Después de haber desplegado su línea de defensa, reconoció que tardó en darse cuenta que “colaborar con su familia es una práctica rechazada ahora por los franceses”. “En la vida política hay prácticas antiguas que en la actualidad no son aceptables más.”

“Soy un hombre honesto” que “siempre trabajó por [su] país”, afirmó al explicar que recibió esas acusaciones “como un trueno”. Frente a los 250 periodistas que asistieron a la rueda de prensa, también denunció haber sido víctima de un “linchamiento mediático” y un “asesinato político”.

Entre otros ejemplos, citó la “manipulación” realizada con una entrevista acordada por su esposa en 2007, en la cual afirmaba que “no era [su] asistente” y aseguró que esas declaraciones habían sido reproducidas “fuera de contexto” en el programa de televisión Envoyé Special. Igualmente dijo que la autora de la entrevista, Kim Willsher, escandalizada por esa situación, había llamado a Penélope Fillon para disculparse.

“No, señor Fillon. Las frases difundidas no fueron sacadas de contexto. El reportaje no me escandalizó. Cese, por favor, de atribuirme declaraciones falsas”, le respondió Kim Willsher por Twitter. Luego, a través de la agencia AFP, aclaró que solo había escrito a su esposa un mail para “lamentar” los problemas que “le estaba causando esa entrevista”, pero aseguró que nunca habló por teléfono con ella, simplemente porque “no tiene sus números”.

Con respecto a la presión de la prensa, Fillon dijo que ese tipo de actitud planteaba “un serio problema para la democracia”.

Después de esas explicaciones, con una actitud más segura y distendida, afirmó que “esta misma noche” su campaña entraba en una “nueva etapa”. Por lo pronto, inmediatamente después de la conferencia de prensa comenzó una reunión del Buró Político de Los Republicanos y a partir de hoy (martes) se reunirá con los parlamentarios de su partido y luego reanudará sus actos públicos.

Esta reacción  —que muchos de sus partidarios esperaban desde que estallaron las primeras denuncias, hace dos semanas—  estuvo sobre todo destinada a abortar una conspiración dentro de su propia formación política para designar un candidato de reemplazo. El putsch (golpe de estado) fracasó al parecer porque tanto los sarkozystas como la corriente que propiciaba la alternativa del exprimer ministro Alain Juppé, fracasaron en sus intentos de ponerse de acuerdo sobre el hombre de sustitución y sobre la forma de eliminar al candidato oficial del partido, designado en las primarias de la derecha de noviembre pasado. “No hay plan B”, aseguró.

“Ninguna instancia tiene legitimidad para cuestionar el resultado de las primarias”, le advirtió a los golpistas. “Yo no soy el candidato de un partido. Fui designado por millones de franceses”, le recordó a quienes pensaban en reemplazarlo en el marco de una reunión de la cúpula partidaria.

Fillon interpretó que la campaña en su contra estaba destinada a sabotear la “campaña del candidato de la derecha” porque su “programa de ruptura” inquietaba a quienes defienden intereses creados. Esos ataques se explican por el hecho de que, a su juicio, es el único capaz de evitar una victoria del Frente Nacional (FN) de extrema derecha de Marine Le Pen o del liberal-centrista Emmanuel Macron, a quien calificó de “gurú surgido del sistema”.

Su determinación logró al parecer calmar los ardores de los barones del partido, que no tienen un pupilo consensual y de prestigio nacional como para retomar la campaña presidencial cuando faltan solo 74 días para la primera vuelta, prevista para el 23 de abril. Si sus adversarios internos no pudieron asestarle el golpe de gracia, a partir de ahora será demasiado tarde para reemplazarlo.

Queda por saber ahora si sus explicaciones y su voluntad de resistir la permitirán recuperar la credibilidad que perdió en el electorado. Desde que comenzó la crisis, perdió 5 puntos en las encuestas, pero esa hemorragia parecía haber cesado durante el fin de semana. Los próximos sondeos serán capitales para decidir si puede recuperarse para convertirse en una verdadera alternativa de poder.