/ martes 27 de diciembre de 2016

Hallan la caja negra que debe aclarar las causas del siniestro de avión ruso

MOSCÚ.- La primera de las tres "cajas negras" del Tu-154 militar ruso que se estrelló este domingo en Rusia con 92 personas a bordo, hallada hoy en la zona de la tragedia en el mar Negro, debe aclarar las causas del siniestro, de las que casi nada se sabe por ahora.

El llamado registrador de vuelo -que recoge los parámetros técnicos y el estado del aparato en el momento del siniestro- ya está en manos de expertos del Instituto Central de Investigaciones Científicas de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia, en Moscú.

Si la "caja negra" se encuentra en buen estado, como parece ser, las primeras conclusiones podrían darse a conocer mañana, aunque una de las causas posibles de la caída del avión -la de un atentado terrorista- ya ha sido prácticamente descartada por las autoridades.

"La versión de un atentado terrorista no se contempla entre las principales causas posibles del siniestro", dijo hoy a los periodistas el ministro de Transporte ruso, Maxim Sokolov.

Fuentes próximas a la investigación han señalado a medios rusos que ni entre los restos del avión ni tampoco en los cadáveres rescatados del agua se ha encontrado material explosivo.

Por ahora, los investigadores manejan multitud de posibilidades para explicar la tragedia, que van desde el impacto de algún objeto en las turbinas o un combustible de mala calidad que pudiera provocar un fallo en los motores hasta un error de pilotaje o el mal estado técnico de la aeronave.

Mientras, no se ha confirmado de momento el hallazgo de las otras dos "cajas negras", entre ellas la que recoge las conversaciones de los pilotos, aunque según los expertos ésta suele ayudar poco en la investigación de los accidentes aéreos.

"Por lo general son palabras cargadas de emoción que se dicen en situaciones críticas, aunque sí son importantes para valorar la actuación de la tripulación", explicó un experto a la agencia Interfax.

El testimonio de un guardia de fronteras ruso que vio la caída del Tu-154 apunta a un fallo humano como una de las causas probables, según una información revelada por el prestigioso diario "Kommersant".

"El guardia explicó que el avión en lugar de coger altura empezó a descender rápidamente hacia la superficie marítima, como si quisiera aterrizar sobre ella. Dijo que la posición de la aeronave le pareció extraña incluso para una maniobra de aterrizaje, que el Tu-154 volaba a poca velocidad con el morro elevado", relata "Kommersant".

El testigo, prosigue el diario, comparó la posición del aparato con la de una motocicleta elevada sobre sus ruedas traseras.

Al parecer, el avión tocó enseguida el agua con su cola, que se partió con el golpe, y se hundió rápidamente.

Un experto consultado por Interfax descartó el fallo humano y explicó que el testimonio del guardia de fronteras indica a que "los pilotos se dieron cuenta de que el avión no podía ascender y decidieron aterrizar en el agua, por lo que trataron de elevar el morro para deslizarse por la superficie del mar".

"Pero no tenían ninguna posibilidad, ya que el avión tenía demasiado peso para conseguirlo", concluyó.

Dos días después del trágico accidente y pese al espectacular despliegue para la operación de rescate, el operativo ruso sólo ha recuperado de las aguas del mar Negro los cadáveres de 13 de las 92 víctimas, aunque también se han hallado al menos 160 fragmentos de cuerpos.

Sokolov confirmó que el aparato se partió en varios fragmentos, por lo que no cabe hablar de la posibilidad de localizar el fuselaje del Tu-154 y esperar encontrar allí la mayoría de los cuerpos.

Hasta ahora, los buzos han izado a la superficie varios fragmentos de envergadura, incluidas partes del fuselaje, la cola, los motores y el tren de aterrizaje del aparato.

Frente a las costas de la ciudad de Sochi, balneario en el mar Negro, continúa el operativo de rescate integrado por más 3.600 personas, entre ellas casi 200 buzos; 45 embarcaciones, 12 aviones, 5 helicópteros y varios batiscafos.

El Tú-154 del Ministerio de Defensa ruso, que procedía de Moscú, se estrelló minutos después de despegar del aeropuerto de Sochi, donde había hecho escala para repostar combustible.

A bordo de la aeronave siniestrada, además de sus ocho tripulantes, viajaban 64 miembros de la agrupación de coro y danza Alexándrov del Ejército ruso, nueve periodistas, ocho militares, ocho tripulantes, dos funcionarios y la famosa activista y doctora Elizaveta Glinka, presidenta de una fundación humanitaria.

Los artistas militares viajaban a Siria para ofrecer un concierto de Año Nuevo en la base área de Jemimim, donde Rusia tiene desplegada una agrupación de aviones de guerra.

MOSCÚ.- La primera de las tres "cajas negras" del Tu-154 militar ruso que se estrelló este domingo en Rusia con 92 personas a bordo, hallada hoy en la zona de la tragedia en el mar Negro, debe aclarar las causas del siniestro, de las que casi nada se sabe por ahora.

El llamado registrador de vuelo -que recoge los parámetros técnicos y el estado del aparato en el momento del siniestro- ya está en manos de expertos del Instituto Central de Investigaciones Científicas de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia, en Moscú.

Si la "caja negra" se encuentra en buen estado, como parece ser, las primeras conclusiones podrían darse a conocer mañana, aunque una de las causas posibles de la caída del avión -la de un atentado terrorista- ya ha sido prácticamente descartada por las autoridades.

"La versión de un atentado terrorista no se contempla entre las principales causas posibles del siniestro", dijo hoy a los periodistas el ministro de Transporte ruso, Maxim Sokolov.

Fuentes próximas a la investigación han señalado a medios rusos que ni entre los restos del avión ni tampoco en los cadáveres rescatados del agua se ha encontrado material explosivo.

Por ahora, los investigadores manejan multitud de posibilidades para explicar la tragedia, que van desde el impacto de algún objeto en las turbinas o un combustible de mala calidad que pudiera provocar un fallo en los motores hasta un error de pilotaje o el mal estado técnico de la aeronave.

Mientras, no se ha confirmado de momento el hallazgo de las otras dos "cajas negras", entre ellas la que recoge las conversaciones de los pilotos, aunque según los expertos ésta suele ayudar poco en la investigación de los accidentes aéreos.

"Por lo general son palabras cargadas de emoción que se dicen en situaciones críticas, aunque sí son importantes para valorar la actuación de la tripulación", explicó un experto a la agencia Interfax.

El testimonio de un guardia de fronteras ruso que vio la caída del Tu-154 apunta a un fallo humano como una de las causas probables, según una información revelada por el prestigioso diario "Kommersant".

"El guardia explicó que el avión en lugar de coger altura empezó a descender rápidamente hacia la superficie marítima, como si quisiera aterrizar sobre ella. Dijo que la posición de la aeronave le pareció extraña incluso para una maniobra de aterrizaje, que el Tu-154 volaba a poca velocidad con el morro elevado", relata "Kommersant".

El testigo, prosigue el diario, comparó la posición del aparato con la de una motocicleta elevada sobre sus ruedas traseras.

Al parecer, el avión tocó enseguida el agua con su cola, que se partió con el golpe, y se hundió rápidamente.

Un experto consultado por Interfax descartó el fallo humano y explicó que el testimonio del guardia de fronteras indica a que "los pilotos se dieron cuenta de que el avión no podía ascender y decidieron aterrizar en el agua, por lo que trataron de elevar el morro para deslizarse por la superficie del mar".

"Pero no tenían ninguna posibilidad, ya que el avión tenía demasiado peso para conseguirlo", concluyó.

Dos días después del trágico accidente y pese al espectacular despliegue para la operación de rescate, el operativo ruso sólo ha recuperado de las aguas del mar Negro los cadáveres de 13 de las 92 víctimas, aunque también se han hallado al menos 160 fragmentos de cuerpos.

Sokolov confirmó que el aparato se partió en varios fragmentos, por lo que no cabe hablar de la posibilidad de localizar el fuselaje del Tu-154 y esperar encontrar allí la mayoría de los cuerpos.

Hasta ahora, los buzos han izado a la superficie varios fragmentos de envergadura, incluidas partes del fuselaje, la cola, los motores y el tren de aterrizaje del aparato.

Frente a las costas de la ciudad de Sochi, balneario en el mar Negro, continúa el operativo de rescate integrado por más 3.600 personas, entre ellas casi 200 buzos; 45 embarcaciones, 12 aviones, 5 helicópteros y varios batiscafos.

El Tú-154 del Ministerio de Defensa ruso, que procedía de Moscú, se estrelló minutos después de despegar del aeropuerto de Sochi, donde había hecho escala para repostar combustible.

A bordo de la aeronave siniestrada, además de sus ocho tripulantes, viajaban 64 miembros de la agrupación de coro y danza Alexándrov del Ejército ruso, nueve periodistas, ocho militares, ocho tripulantes, dos funcionarios y la famosa activista y doctora Elizaveta Glinka, presidenta de una fundación humanitaria.

Los artistas militares viajaban a Siria para ofrecer un concierto de Año Nuevo en la base área de Jemimim, donde Rusia tiene desplegada una agrupación de aviones de guerra.