/ jueves 27 de abril de 2017

Marine Le Pen visita fábrica Whirpool y eclipsa a Emmanuel Macron

En un gesto desesperado para salvar una elección que parece perdida, Marine Le Pen se lanzó ayer a las fauces de su adversario Emmanuel Macron al presentarse en forma imprevista ante los obreros en huelga de la planta industrial Whirpool al grito de: “¡Solo yo defiendo a los obreros de Francia!”

Esa irrupción se produjo en la ciudad natal de Macron, Amiens, ubicada a 160 km al norte de París, a la hora en que el candidato social-liberal se encontraba reunido con delegados sindicales y fuerzas vivas analizando la crisis de Whirlpool en la Cámara de Comercio, ubicada a corta distancia de la fábrica.

El conflicto de Whirlpool estalló a fines de enero, cuando la empresa anunció que trasladará la producción de secarropas a Ganz (Polonia). Si la empresa no encuentra un comprador, 290 trabajadores perderán su empleo el 10 de junio de 2018.

“Abandoné todos mis compromisos en París para venir a expresarles mi solidaridad”, les dijo Le Pen al llegar decidida a disputar cada voto de la segunda vuelta de la elección presidencial, prevista para el 7 de mayo. La mayoría de los sondeos pronostica una victoria de Macron por 62 a 38 por ciento de los votos.

Durante 10 minutos, rodeada por una nube de cámaras y micrófonos, la candidata del Frente Nacional (FN) de extrema derecha prometió que, si llega al Gobierno, “mantendrá la fábrica abierta y garantizará todos los empleos”. “Cuando el Gobierno quiere, el Estado puede”, clamó. Durante los escasos 10 minutos que duró su incursión, explicó que el cierre de la fábrica simbolizaba los “estragos que provoca la globalización apátrida” y el liberalismo que “defiende el candidato del gran capital”.

Luego de haber terminado ese “operativo comando de comunicación”, sus equipos iniciaron un nutrido bombardeo de imágenes en las redes sociales.

Para responder a esa auténtica bofetada de desafío, Macron también se dirigió a hablar con los huelguistas, que inicialmente lo recibieron con pitos y gritos hostiles. “Yo no vengo a hacer demagogia y selfies”, sino para denunciar “las promesas mentirosas” formuladas por su adversaria en el balotaje. Finalmente, Macron permaneció dos horas hablando con los obreros de la planta para tratar de desactivar la bomba de tiempo montada por Le Pen en apenas 10 minutos.

Sus equipos también comenzaron a difundir por las redes sociales las imágenes de ese encuentro, a fin de contrarrestar la ofensiva del FN en esa despiadada guerra de propaganda.

El implacable duelo de ayer demostró la violencia que tendrá la campaña en los próximos 11 días. “La segunda vuelta será un referéndum a favor o en contra de la mundialización capitalista”, anticipó David Rachline, director de campaña de Marine Le Pen.

La candidata del FN también inició ayer una intensa ofensiva destinada a seducir a los siete millones de electores que el domingo pasado votaron al candidato de ultra-izquierda Jean-Luc Melenchon, del movimiento Francia Insumisa. Su partido publicó ayer un folleto destacando las coincidencias entre ambos programas. Un día antes había dicho por televisión: “Espero que los candidatos de Francia Insumisa no terminen votando al candidato de una Francia sumisa”.

En un gesto desesperado para salvar una elección que parece perdida, Marine Le Pen se lanzó ayer a las fauces de su adversario Emmanuel Macron al presentarse en forma imprevista ante los obreros en huelga de la planta industrial Whirpool al grito de: “¡Solo yo defiendo a los obreros de Francia!”

Esa irrupción se produjo en la ciudad natal de Macron, Amiens, ubicada a 160 km al norte de París, a la hora en que el candidato social-liberal se encontraba reunido con delegados sindicales y fuerzas vivas analizando la crisis de Whirlpool en la Cámara de Comercio, ubicada a corta distancia de la fábrica.

El conflicto de Whirlpool estalló a fines de enero, cuando la empresa anunció que trasladará la producción de secarropas a Ganz (Polonia). Si la empresa no encuentra un comprador, 290 trabajadores perderán su empleo el 10 de junio de 2018.

“Abandoné todos mis compromisos en París para venir a expresarles mi solidaridad”, les dijo Le Pen al llegar decidida a disputar cada voto de la segunda vuelta de la elección presidencial, prevista para el 7 de mayo. La mayoría de los sondeos pronostica una victoria de Macron por 62 a 38 por ciento de los votos.

Durante 10 minutos, rodeada por una nube de cámaras y micrófonos, la candidata del Frente Nacional (FN) de extrema derecha prometió que, si llega al Gobierno, “mantendrá la fábrica abierta y garantizará todos los empleos”. “Cuando el Gobierno quiere, el Estado puede”, clamó. Durante los escasos 10 minutos que duró su incursión, explicó que el cierre de la fábrica simbolizaba los “estragos que provoca la globalización apátrida” y el liberalismo que “defiende el candidato del gran capital”.

Luego de haber terminado ese “operativo comando de comunicación”, sus equipos iniciaron un nutrido bombardeo de imágenes en las redes sociales.

Para responder a esa auténtica bofetada de desafío, Macron también se dirigió a hablar con los huelguistas, que inicialmente lo recibieron con pitos y gritos hostiles. “Yo no vengo a hacer demagogia y selfies”, sino para denunciar “las promesas mentirosas” formuladas por su adversaria en el balotaje. Finalmente, Macron permaneció dos horas hablando con los obreros de la planta para tratar de desactivar la bomba de tiempo montada por Le Pen en apenas 10 minutos.

Sus equipos también comenzaron a difundir por las redes sociales las imágenes de ese encuentro, a fin de contrarrestar la ofensiva del FN en esa despiadada guerra de propaganda.

El implacable duelo de ayer demostró la violencia que tendrá la campaña en los próximos 11 días. “La segunda vuelta será un referéndum a favor o en contra de la mundialización capitalista”, anticipó David Rachline, director de campaña de Marine Le Pen.

La candidata del FN también inició ayer una intensa ofensiva destinada a seducir a los siete millones de electores que el domingo pasado votaron al candidato de ultra-izquierda Jean-Luc Melenchon, del movimiento Francia Insumisa. Su partido publicó ayer un folleto destacando las coincidencias entre ambos programas. Un día antes había dicho por televisión: “Espero que los candidatos de Francia Insumisa no terminen votando al candidato de una Francia sumisa”.