/ martes 25 de julio de 2017

Relación entre UE y Turquía en su peor momento por autoritarismo de Erdogan

París, Francia.- La Unión Europea (UE) y Turquía llegaron ayer a un punto de extrema tensión después que Bruselas criticó en términos particularmente duros el autoritarismo del presidente turco Recep Tayyip Erdogan y la represión desatada desde el intento de putsch del año pasado.

La firme posición de la UE fue expuesta por la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, cuando recibió al canciller turco, Mevlut Cavusoglu. Durante esa reunión, realizada a pedido de Ankara, Mogherini denunció el encarcelamiento de militares, académicos, periodistas y defensores de los derechos humanos, así como la destitución de miles de funcionarios. El gobierno turco, por su parte se quejó de la falta de apoyo europeo tras el intento golpe de Estado contra Erdogan el 15 de julio de 2016. El encuentro se realizó pocas horas después de comenzar el proceso contra 17 periodistas y colaboradores del diario Cumhuriyet, detenidos en prisión preventiva desde hace ocho meses, acusados de complicidad con “organizaciones terroristas” como el partido independentista kurdo PKK, el grupúsculo de extrema izquierda DHKP-C o el movimiento del predicador Fethullah Gülen. En un país donde 90% de la prensa fue reprimida o está controlada por el partido AKP de Erdogan, Cumhuriyet es uno de los últimos diarios independientes que desafía al poder. Durante una tensa rueda de prensa que se prolongó durante más de una hora, ambos dirigentes no ocultaron sus desacuerdos y  —con franqueza poco habitual—  expusieron las divergencias que separan a Ankara y Bruselas.

Mogherini, Alta Representante para la Política Exterior y la Seguridad europea, advirtió a sus interlocutores turcos que, si el gobierno de Erdogan no corrige sus actuales tendencias antidemocráticas, Bruselas mantendrá congeladas las negociaciones sobre el ingreso de Turquía a la UE, la liberalización de visados e incluso la mejora de las relaciones comerciales.

Varios países de la UE reclaman la interrupción definitiva de las negociaciones, pero las autoridades de Bruselas consideran que Turquía aún no ha cruzado la línea roja, a pesar de la discutida reforma constitucional aprobada por referéndum que amplía los poderes de Erdogan, ni sus amenazas de reinstaurar la pena de muerte ni la detención de ciudadanos europeos. "Hemos presenciado un patrón preocupante de encarcelamientos de un gran número de miembros de la oposición democrática, periodistas y defensores de los derechos humanos en Turquía", precisó. "Los derechos humanos, el Estado de derecho, la democracia, y las libertades fundamentales, incluyendo la libertad de prensa, son todos requisitos imperativos básicos para cualquier progreso hacia la Unión Europea", destacó por su parte el comisario de Ampliación, Johannes Hahn, en la misma conferencia de prensa. No te pierdas | 

El canciller turco defendió la posición de su país afirmando que los detenidos son "pseudoperiodistas" o "pseudopolíticos" que en realidad prestan apoyo a organizaciones terroristas. "Hay periodistas, soldados y políticos que colaboraron con el golpe de Estado del año pasado. Ellos también deben recibir las sentencias adecuadas", sostuvo Cavusoglu.

Ankara exige además que la UE acuerda al PKK un tratamiento similar a los que utiliza con el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Mogherini aclaró que la UE no tiene intención de incluir al PKK en su lista negra de organizaciones terroristas porque ningún país europeo lo ha pedido. El canciller turco también lamentó que Bruselas no haya tomado ninguna medida contra el clérigo Fethullah Gülen, al que Erdogan acusa de haber organizado el putsch de 2016.

El jefe de la riplomacia turca destacó que su país está cumpliendo al pie de la letra el acuerdo sobre refugiados suscrito con la UE el año, lo que permitió “reducir en 99%” la cantidad de migrantes llegados a las islas griegas desde Turquía, país que recibió 2,7 millones de sirios. En contraste, denunció que Bruselas no respetó su compromiso de eliminar la exigencia de visados,no pagó los 3.000 millones de euros prometidos para contener el flujo de refugiados y tampoco hizo nada para desbloquear las negociaciones sobre la adhesión turca a la UE.

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"En las actuales condiciones, no es posible abrir nuevos capítulos de negociación”, replicó Mogherini. Si no hubo liberalización de visados es porque el gobierno turco todavía no cumple 5 de los 72 requisitos exigidos. Si bien la UE reconoce que sólo desembolsó 800 millones de ayudas a los sirios en Turquía, también entregó otros 2.900 millones para diferentes proyectos, agregó. Mogherini afirmó que, pese a todo, Turquía "sigue siendo un país candidato" a entrar en la UE. Esa decisión se mantiene, por ahora, a pesar de que tanto el Parlamento Europeo como algunos países miembros, como Austria, pidieron suspender las negociaciones de adhesión por la deriva autoritaria de Erdogan.

En un gesto elocuente, antes del encuentro con los ministros turcos Mogherini había recibido al secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, quien le pidió que Europa endurezca el tono con Turquía. Los dos máximos dirigentes de Amnistía en Turquía están actualmente detenidos acusados de terrorismo. "Defender los derechos humanos no es un crimen, pero se está convirtiendo rápidamente en delito en Turquía", sostuvo Shetty.

/amg

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París, Francia.- La Unión Europea (UE) y Turquía llegaron ayer a un punto de extrema tensión después que Bruselas criticó en términos particularmente duros el autoritarismo del presidente turco Recep Tayyip Erdogan y la represión desatada desde el intento de putsch del año pasado.

La firme posición de la UE fue expuesta por la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, cuando recibió al canciller turco, Mevlut Cavusoglu. Durante esa reunión, realizada a pedido de Ankara, Mogherini denunció el encarcelamiento de militares, académicos, periodistas y defensores de los derechos humanos, así como la destitución de miles de funcionarios. El gobierno turco, por su parte se quejó de la falta de apoyo europeo tras el intento golpe de Estado contra Erdogan el 15 de julio de 2016. El encuentro se realizó pocas horas después de comenzar el proceso contra 17 periodistas y colaboradores del diario Cumhuriyet, detenidos en prisión preventiva desde hace ocho meses, acusados de complicidad con “organizaciones terroristas” como el partido independentista kurdo PKK, el grupúsculo de extrema izquierda DHKP-C o el movimiento del predicador Fethullah Gülen. En un país donde 90% de la prensa fue reprimida o está controlada por el partido AKP de Erdogan, Cumhuriyet es uno de los últimos diarios independientes que desafía al poder. Durante una tensa rueda de prensa que se prolongó durante más de una hora, ambos dirigentes no ocultaron sus desacuerdos y  —con franqueza poco habitual—  expusieron las divergencias que separan a Ankara y Bruselas.

Mogherini, Alta Representante para la Política Exterior y la Seguridad europea, advirtió a sus interlocutores turcos que, si el gobierno de Erdogan no corrige sus actuales tendencias antidemocráticas, Bruselas mantendrá congeladas las negociaciones sobre el ingreso de Turquía a la UE, la liberalización de visados e incluso la mejora de las relaciones comerciales.

Varios países de la UE reclaman la interrupción definitiva de las negociaciones, pero las autoridades de Bruselas consideran que Turquía aún no ha cruzado la línea roja, a pesar de la discutida reforma constitucional aprobada por referéndum que amplía los poderes de Erdogan, ni sus amenazas de reinstaurar la pena de muerte ni la detención de ciudadanos europeos. "Hemos presenciado un patrón preocupante de encarcelamientos de un gran número de miembros de la oposición democrática, periodistas y defensores de los derechos humanos en Turquía", precisó. "Los derechos humanos, el Estado de derecho, la democracia, y las libertades fundamentales, incluyendo la libertad de prensa, son todos requisitos imperativos básicos para cualquier progreso hacia la Unión Europea", destacó por su parte el comisario de Ampliación, Johannes Hahn, en la misma conferencia de prensa. No te pierdas | 

El canciller turco defendió la posición de su país afirmando que los detenidos son "pseudoperiodistas" o "pseudopolíticos" que en realidad prestan apoyo a organizaciones terroristas. "Hay periodistas, soldados y políticos que colaboraron con el golpe de Estado del año pasado. Ellos también deben recibir las sentencias adecuadas", sostuvo Cavusoglu.

Ankara exige además que la UE acuerda al PKK un tratamiento similar a los que utiliza con el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Mogherini aclaró que la UE no tiene intención de incluir al PKK en su lista negra de organizaciones terroristas porque ningún país europeo lo ha pedido. El canciller turco también lamentó que Bruselas no haya tomado ninguna medida contra el clérigo Fethullah Gülen, al que Erdogan acusa de haber organizado el putsch de 2016.

El jefe de la riplomacia turca destacó que su país está cumpliendo al pie de la letra el acuerdo sobre refugiados suscrito con la UE el año, lo que permitió “reducir en 99%” la cantidad de migrantes llegados a las islas griegas desde Turquía, país que recibió 2,7 millones de sirios. En contraste, denunció que Bruselas no respetó su compromiso de eliminar la exigencia de visados,no pagó los 3.000 millones de euros prometidos para contener el flujo de refugiados y tampoco hizo nada para desbloquear las negociaciones sobre la adhesión turca a la UE.

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"En las actuales condiciones, no es posible abrir nuevos capítulos de negociación”, replicó Mogherini. Si no hubo liberalización de visados es porque el gobierno turco todavía no cumple 5 de los 72 requisitos exigidos. Si bien la UE reconoce que sólo desembolsó 800 millones de ayudas a los sirios en Turquía, también entregó otros 2.900 millones para diferentes proyectos, agregó. Mogherini afirmó que, pese a todo, Turquía "sigue siendo un país candidato" a entrar en la UE. Esa decisión se mantiene, por ahora, a pesar de que tanto el Parlamento Europeo como algunos países miembros, como Austria, pidieron suspender las negociaciones de adhesión por la deriva autoritaria de Erdogan.

En un gesto elocuente, antes del encuentro con los ministros turcos Mogherini había recibido al secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, quien le pidió que Europa endurezca el tono con Turquía. Los dos máximos dirigentes de Amnistía en Turquía están actualmente detenidos acusados de terrorismo. "Defender los derechos humanos no es un crimen, pero se está convirtiendo rápidamente en delito en Turquía", sostuvo Shetty.

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