/ domingo 15 de enero de 2017

Sella el Papa óptimas relaciones con Palestina

Una amplia sonrisa y un fuerte abrazo sellaron, más allá del aspecto estrictamente protocolario, las óptimas relaciones entre el papa Francisco y el presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, conocido también como Abu Mazen. El escenario fue la biblioteca privada del Pontífice en el Vaticano, donde Bergoglio recibió al huésped, quien poco antes había inaugurado oficialmente la primera embajada palestina ante la Santa Sede.

El Vaticano reconoció a Palestina como Estado en 2013 y dos años después ambas partes establecieron formalmente relaciones diplomáticas, suscitando el malhumor de Israel que consideró esta iniciativa diplomática como un “obstáculo” para el proceso de paz en la región medio-oriental.

Un proceso de paz, cuya necesidad fue subrayada nuevamente a Abu Mazen por el jefe de la Iglesia Católica y por el secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, auspiciando la esperanza de que se reanuden las “negociaciones directas entre ambas partes para poner fin a la violencia que causa sufrimientos inaceptables a la población civil y para una solución justa y duradera”.

En este contexto y de manera significativa Francisco pidió al huésped palestino e indirectamente a Israel, que asuman “decisiones valientes en favor de la paz”. El Vaticano siempre ha pugnado por la creación de dos estados soberanos (Israel y Palestina) reconocidos a nivel internacional.

En este sentido –se precisó en el comunicado- “se auspició que con el apoyo internacional se tomen medidas que fomenten la confianza mutua y contribuyan a crear un clima que lleve a la solución” del problema. Durante el encuentro no se dejó de recordar “la importancia y la salvaguardia del carácter sacro de los lugares santos para los creyentes de las tres religiones abrahámicas”, que El Vaticano pide que sean tutelados por la comunidad internacional.

La de ayer fue la tercer vez que Francisco se encontró con el líder palestino, después de la visita de Bergoglio en 2014 a Israel y a los territorios ocupados y de la realizada por Abu Mazen al Vaticano en 2015 en ocasión de la canonización de dos religiosas palestinas.

El encuentro privado, ante la presencia del intérprete, entre el presidente de Palestina y Francisco duró 23 minutos. “Es un placer recibirlo”, dijo sonriendo el Papa a Abu Mazen al ingreso de la biblioteca papal. “También yo estoy contento de estar aquí”, respondió el huésped, antes del significativo abrazo entre ambos.

Al momento de la presentación de la comitiva un joven palestino regaló a Francisco una camiseta de futbol con los colores de Palestina, y susurró algo acerca del San Lorenzo de Almagro, el equipo argentino del cual es fanático Bergoglio, quien respondió sonriendo.

Abu Mazen donó al Papa varios regalos: una piedra procedente del Gólgota, un ícono con el rostro de Jesús, otro con la Sagrada Familia, un documentario sobre la restructuración de la Basílica de la Natividad y un libro sobre las relaciones entre la Santa Sede y Palestina. A su vez, Francisco contracambió con una medalla del reciente Jubileo de la Misericordia y su escritos “Amoris Laetitia” sobre la familia, y “Laudatosii” sobre el medio ambiente.

“El Vaticano ha reconocido completamente a Palestina como Estado independiente y espero que otros países sigan el ejemplo de la Santa Sede... El papa Francisco ama Palestina y la paz”, dijo el líder palestino tras su cordial encuentro con Bergoglio.

Asimismo, Abu Mazen reiteró que en caso de que efectivamente el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, decida desplazar la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén, “se tratará de una iniciativa que no ayudará a la paz y por lo tanto esperamos que no suceda”. NUEVO ATAQUE DE FRANCISCO AL CAPITALISMO

Una vez concluida la audiencia con el presidente de Palestina, Francisco lanzó un ulterior y duro ataque contra el actual sistema económico internacional, definiéndolo “inhumano”.

Lo hizo al recibir en el Vaticano, esta vez en la Sala Clementina, a una delegación de la “Global Foundation”, que reúne a expertos en problemas relacionados con la globalización a nivel mundial.

Bergoglio no podía dejar pasar la ocasión para reiterar, una vez más, su condena contra el capitalismo y por lo tanto contra la que varias veces ha definido ”una economía salvaje”.

Y ayer nuevamente subrayó que “es inaceptable, por ser inhumano, un sistema económico mundial que descarta a hombres, mujeres y niños, por el hecho de que estos parece que han dejado de ser útiles, según los criterios del rédito de las empresas o de otras organizaciones”.

“Y es precisamente este descarte de las personas –subrayó el Pontífice argentino- lo que constituye el regreso a la deshumanización de cualquier sistema  político y económico: aquellos que causan o permiten el descarte de los demás, refugiados, niños víctimas de abusos o esclavizados, pobres que mueren en la calle debido al frío, se convierten ellos mismos en máquinas sin alma, aceptando implícitamente el principio de que ellos también, tarde o temprano, serán descartados porque ya no son útiles a una sociedad que ha puesto en el centro al dios dinero”.

Una amplia sonrisa y un fuerte abrazo sellaron, más allá del aspecto estrictamente protocolario, las óptimas relaciones entre el papa Francisco y el presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, conocido también como Abu Mazen. El escenario fue la biblioteca privada del Pontífice en el Vaticano, donde Bergoglio recibió al huésped, quien poco antes había inaugurado oficialmente la primera embajada palestina ante la Santa Sede.

El Vaticano reconoció a Palestina como Estado en 2013 y dos años después ambas partes establecieron formalmente relaciones diplomáticas, suscitando el malhumor de Israel que consideró esta iniciativa diplomática como un “obstáculo” para el proceso de paz en la región medio-oriental.

Un proceso de paz, cuya necesidad fue subrayada nuevamente a Abu Mazen por el jefe de la Iglesia Católica y por el secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, auspiciando la esperanza de que se reanuden las “negociaciones directas entre ambas partes para poner fin a la violencia que causa sufrimientos inaceptables a la población civil y para una solución justa y duradera”.

En este contexto y de manera significativa Francisco pidió al huésped palestino e indirectamente a Israel, que asuman “decisiones valientes en favor de la paz”. El Vaticano siempre ha pugnado por la creación de dos estados soberanos (Israel y Palestina) reconocidos a nivel internacional.

En este sentido –se precisó en el comunicado- “se auspició que con el apoyo internacional se tomen medidas que fomenten la confianza mutua y contribuyan a crear un clima que lleve a la solución” del problema. Durante el encuentro no se dejó de recordar “la importancia y la salvaguardia del carácter sacro de los lugares santos para los creyentes de las tres religiones abrahámicas”, que El Vaticano pide que sean tutelados por la comunidad internacional.

La de ayer fue la tercer vez que Francisco se encontró con el líder palestino, después de la visita de Bergoglio en 2014 a Israel y a los territorios ocupados y de la realizada por Abu Mazen al Vaticano en 2015 en ocasión de la canonización de dos religiosas palestinas.

El encuentro privado, ante la presencia del intérprete, entre el presidente de Palestina y Francisco duró 23 minutos. “Es un placer recibirlo”, dijo sonriendo el Papa a Abu Mazen al ingreso de la biblioteca papal. “También yo estoy contento de estar aquí”, respondió el huésped, antes del significativo abrazo entre ambos.

Al momento de la presentación de la comitiva un joven palestino regaló a Francisco una camiseta de futbol con los colores de Palestina, y susurró algo acerca del San Lorenzo de Almagro, el equipo argentino del cual es fanático Bergoglio, quien respondió sonriendo.

Abu Mazen donó al Papa varios regalos: una piedra procedente del Gólgota, un ícono con el rostro de Jesús, otro con la Sagrada Familia, un documentario sobre la restructuración de la Basílica de la Natividad y un libro sobre las relaciones entre la Santa Sede y Palestina. A su vez, Francisco contracambió con una medalla del reciente Jubileo de la Misericordia y su escritos “Amoris Laetitia” sobre la familia, y “Laudatosii” sobre el medio ambiente.

“El Vaticano ha reconocido completamente a Palestina como Estado independiente y espero que otros países sigan el ejemplo de la Santa Sede... El papa Francisco ama Palestina y la paz”, dijo el líder palestino tras su cordial encuentro con Bergoglio.

Asimismo, Abu Mazen reiteró que en caso de que efectivamente el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, decida desplazar la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén, “se tratará de una iniciativa que no ayudará a la paz y por lo tanto esperamos que no suceda”. NUEVO ATAQUE DE FRANCISCO AL CAPITALISMO

Una vez concluida la audiencia con el presidente de Palestina, Francisco lanzó un ulterior y duro ataque contra el actual sistema económico internacional, definiéndolo “inhumano”.

Lo hizo al recibir en el Vaticano, esta vez en la Sala Clementina, a una delegación de la “Global Foundation”, que reúne a expertos en problemas relacionados con la globalización a nivel mundial.

Bergoglio no podía dejar pasar la ocasión para reiterar, una vez más, su condena contra el capitalismo y por lo tanto contra la que varias veces ha definido ”una economía salvaje”.

Y ayer nuevamente subrayó que “es inaceptable, por ser inhumano, un sistema económico mundial que descarta a hombres, mujeres y niños, por el hecho de que estos parece que han dejado de ser útiles, según los criterios del rédito de las empresas o de otras organizaciones”.

“Y es precisamente este descarte de las personas –subrayó el Pontífice argentino- lo que constituye el regreso a la deshumanización de cualquier sistema  político y económico: aquellos que causan o permiten el descarte de los demás, refugiados, niños víctimas de abusos o esclavizados, pobres que mueren en la calle debido al frío, se convierten ellos mismos en máquinas sin alma, aceptando implícitamente el principio de que ellos también, tarde o temprano, serán descartados porque ya no son útiles a una sociedad que ha puesto en el centro al dios dinero”.