/ jueves 9 de febrero de 2017

Tender un puente de la amistad China-México hacia el futuro

Por el Embajador chino Qiu Xiaoqi

El 14 de febrero de 1972, China y México establecieron oficialmente relaciones diplomáticas, con lo cual las relaciones sino-mexicanas arrancaron con el viento de la primavera para entrar en un nuevo canal de navegación histórico. A lo largo de 45 años, estas relaciones se han vuelto más dinámicas y han dado resultados fructíferos.

La confianza mutua política ha sido el eje de las relaciones sino-mexicanas. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas, éstas han registrado avances de hito en hito como resultado de una sólida confianza mutua en el terreno político. En 2003, las dos naciones establecieron la Asociación Estratégica, que fue elevada en 2013 al nivel de Asociación Estratégica Integral. Desde 1972, los dirigentes de ambos países han intercambiado múltiples visitas y se han reunido en diversas ocasiones.

Cabe destacar que desde 2013 los presidentes Xi Jinping y Enrique Peña Nieto han intercambiado tres visitas y han sostenido seis encuentros en los que alcanzaron nuevos consensos acerca de un mayor desarrollo de las relaciones binacionales, abriendo una nueva era de las mismas que han venido desarrollándose a un ritmo acelerado. Durante 45 años de relaciones diplomáticas, el apoyo estratégico entre ambos países en el plano internacional ha venido profundizándose gracias a su confianza mutua política.

Tanto en los escenarios multilaterales como las Naciones Unidas, el G20 y el APEC, como en temas de gran importancia como el cambio climático, el desarrollo sostenible, la globalización económica y el libre comercio, ambas partes siempre han mantenido una estrecha colaboración, contribuyendo positivamente al desarrollo conjunto de la humanidad.

La cooperación práctica ha resultado mutuamente beneficiosa. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas, la cooperación práctica bilateral en diversos terrenos se ha expandido rápidamente con el incremento incesante de los beneficios recíprocos. El valor total de comercio bilateral que fue solamente de 12 millones de dólares en 1972 ascendió a cerca de 50 mil millones en 2016, un aumento de 4 mil veces.

China ha sido el segundo mayor socio comercial de México por 14 años consecutivos, mientras este país ha sido el segundo mayor socio comercial de China en América Latina por siete años consecutivos. Las inversiones mutuas van creciendo, sobre todo, desde 2014, año en que se creó el Fondo China-México. La inversión total de China en México ha experimentado una expansión constante y los proyectos de inversión china en este país suman varios cientos.

Resulta alentador que la cooperación bilateral han traído beneficios para los dos pueblos y han ganado su apoyo. El aguacate y bayas importados desde México son bien acogidos por la población china, mientras varias marcas chinas como Lenovo y Huawei son ampliamente conocidas en México.

Los intercambios humanísticos y culturales han impulsado la apreciación mutua entre China y México. Estos, que comenzaron con la 'diplomcia del panda' se han fortalecido gracias a la admiración mutua y a la amistad entre sus pueblos. Debido al esfuerzo conjunto realizado por ambas partes en casi medio siglo, los intercambios humanísticos y culturales entre China y México han presentado un nuevo panorama caracterizado por su gran amplitud, niveles distintos y cobertura amplia.

La cooperación bilateral en los ámbitos cultural, educativo, científico y tecnológico, turístico y deportivo han alcanzado los niveles más altos en la historia. El Centro Cultural de China en México y el Centro de Estudios Mexicanos en Beijing se establecieron sucesivamente; el número de becarios que estudian en el uno y el otro país va en crecimiento constante; los dos países están llevando a cabo investigaciones conjuntas sobre la ciencia y la tecnología asociadas a la agricultura y la silvicultura y a tecnologías de información geoespacial; y el número de turistas chinos y mexicanos que visitan el uno y el otro país va creciendo a un ritmo acelerado.

Mientras tanto, los entrenadores chinos han contribuido a que los equipos mexicanos de clavados y halterofilia hayan obtenido sus primeras medallas olímpicas. Estos intercambios están consolidando el apoyo popular a la amistad entre las dos naciones.

La primavera volverá dentro de poco. Las relaciones sino-mexicanas que han salido airosas de las pruebas durante 45 años iniciarán este martes su nueva trayectoria. A pesar del paso del tiempo, no olvidaremos los compromisos que asumieron nuestros dos países cuando dedicieron establecer relaciones diplomáticas.

Cualesquiera que sean los cambios en la situación internacional y cualesquiera que sean los retos que haya en nuestro camino, China y México, que se sitúan en un nuevo punto de partida histórico, deberán aprovechar bien las inmejorables oportunidades de desarrollo, tomando la confianza mutua política como la base, la cooperación práctica como el lazo y el acercamiento entre sus pueblos como la fuerza motriz, para tender un puente de la amistad hacia el futuro, escribiendo así un nuevo capítulo aún mejor en las relaciones binacionales.

Por el Embajador chino Qiu Xiaoqi

El 14 de febrero de 1972, China y México establecieron oficialmente relaciones diplomáticas, con lo cual las relaciones sino-mexicanas arrancaron con el viento de la primavera para entrar en un nuevo canal de navegación histórico. A lo largo de 45 años, estas relaciones se han vuelto más dinámicas y han dado resultados fructíferos.

La confianza mutua política ha sido el eje de las relaciones sino-mexicanas. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas, éstas han registrado avances de hito en hito como resultado de una sólida confianza mutua en el terreno político. En 2003, las dos naciones establecieron la Asociación Estratégica, que fue elevada en 2013 al nivel de Asociación Estratégica Integral. Desde 1972, los dirigentes de ambos países han intercambiado múltiples visitas y se han reunido en diversas ocasiones.

Cabe destacar que desde 2013 los presidentes Xi Jinping y Enrique Peña Nieto han intercambiado tres visitas y han sostenido seis encuentros en los que alcanzaron nuevos consensos acerca de un mayor desarrollo de las relaciones binacionales, abriendo una nueva era de las mismas que han venido desarrollándose a un ritmo acelerado. Durante 45 años de relaciones diplomáticas, el apoyo estratégico entre ambos países en el plano internacional ha venido profundizándose gracias a su confianza mutua política.

Tanto en los escenarios multilaterales como las Naciones Unidas, el G20 y el APEC, como en temas de gran importancia como el cambio climático, el desarrollo sostenible, la globalización económica y el libre comercio, ambas partes siempre han mantenido una estrecha colaboración, contribuyendo positivamente al desarrollo conjunto de la humanidad.

La cooperación práctica ha resultado mutuamente beneficiosa. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas, la cooperación práctica bilateral en diversos terrenos se ha expandido rápidamente con el incremento incesante de los beneficios recíprocos. El valor total de comercio bilateral que fue solamente de 12 millones de dólares en 1972 ascendió a cerca de 50 mil millones en 2016, un aumento de 4 mil veces.

China ha sido el segundo mayor socio comercial de México por 14 años consecutivos, mientras este país ha sido el segundo mayor socio comercial de China en América Latina por siete años consecutivos. Las inversiones mutuas van creciendo, sobre todo, desde 2014, año en que se creó el Fondo China-México. La inversión total de China en México ha experimentado una expansión constante y los proyectos de inversión china en este país suman varios cientos.

Resulta alentador que la cooperación bilateral han traído beneficios para los dos pueblos y han ganado su apoyo. El aguacate y bayas importados desde México son bien acogidos por la población china, mientras varias marcas chinas como Lenovo y Huawei son ampliamente conocidas en México.

Los intercambios humanísticos y culturales han impulsado la apreciación mutua entre China y México. Estos, que comenzaron con la 'diplomcia del panda' se han fortalecido gracias a la admiración mutua y a la amistad entre sus pueblos. Debido al esfuerzo conjunto realizado por ambas partes en casi medio siglo, los intercambios humanísticos y culturales entre China y México han presentado un nuevo panorama caracterizado por su gran amplitud, niveles distintos y cobertura amplia.

La cooperación bilateral en los ámbitos cultural, educativo, científico y tecnológico, turístico y deportivo han alcanzado los niveles más altos en la historia. El Centro Cultural de China en México y el Centro de Estudios Mexicanos en Beijing se establecieron sucesivamente; el número de becarios que estudian en el uno y el otro país va en crecimiento constante; los dos países están llevando a cabo investigaciones conjuntas sobre la ciencia y la tecnología asociadas a la agricultura y la silvicultura y a tecnologías de información geoespacial; y el número de turistas chinos y mexicanos que visitan el uno y el otro país va creciendo a un ritmo acelerado.

Mientras tanto, los entrenadores chinos han contribuido a que los equipos mexicanos de clavados y halterofilia hayan obtenido sus primeras medallas olímpicas. Estos intercambios están consolidando el apoyo popular a la amistad entre las dos naciones.

La primavera volverá dentro de poco. Las relaciones sino-mexicanas que han salido airosas de las pruebas durante 45 años iniciarán este martes su nueva trayectoria. A pesar del paso del tiempo, no olvidaremos los compromisos que asumieron nuestros dos países cuando dedicieron establecer relaciones diplomáticas.

Cualesquiera que sean los cambios en la situación internacional y cualesquiera que sean los retos que haya en nuestro camino, China y México, que se sitúan en un nuevo punto de partida histórico, deberán aprovechar bien las inmejorables oportunidades de desarrollo, tomando la confianza mutua política como la base, la cooperación práctica como el lazo y el acercamiento entre sus pueblos como la fuerza motriz, para tender un puente de la amistad hacia el futuro, escribiendo así un nuevo capítulo aún mejor en las relaciones binacionales.