/ sábado 5 de septiembre de 2015

Venezolanos viven calvario por cierre de frontera con Colombia

Cúcuta.- Los venezolanos que viven, trabajan y estudian en Colombia viven su propio calvario desde el cierre de la frontera binacional, el pasado 22 de agosto, que ha dejado más de mil 400 deportaciones y el éxodo de miles de colombianos que temen ser detenidos por la Guardia Bolivariana. El Puente Internacional Simón Bolívar es el principal puesto migratorio en la frontera de Colombia y Venezuela por donde se mueve la mayor parte del comercio y los pobladores de uno y otro país, que tienen fuertes nexos históricos de tipo familiar, cultural y de negocios. El director general de Migración de Colombia, Christian Krüger Sarmiento, quien coordinando aquí las acciones a favor de los deportados, aseguró a Notimex que el ingreso de venezolanos a este país se ha incrementado de forma considerable. Colombia registra unos 37 mil venezolanos con residencia permanente y son el mayor grupo de trabajadores temporales extranjeros en Colombia, con un 18 por ciento del total, seguidos de Estados Unidos (12.8), Perú (7.8) y México (5.9). Un estudio de Migración Colombia y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), conocido como "Caracterización sociodemográfica y laboral de los trabajadores temporales extranjeros en Colombia: una mirada retrospectiva", señaló que entre 2005 y 2011 Colombia concedió tres mil 23 visas de trabajo a venezolanos. Cifra que se ha incrementado en el último año, lo que demuestra que cada día hay más venezolanos que están saliendo de su país, y Colombia por compartir la frontera se convierte en el principal receptor de esta población migrante. En el puente Internacional Simón Bolívar, el enviado dialogó con varios de los venezolanos que están afectados de manera directa por la decisión de su gobierno de cerrar la frontera y deportar de manera masiva a los colombianos. “Yo soy estudiante de sicología en Cúcuta, y todos los días viajo desde San Antonio. Si antes era difícil, ahora es 20 veces más. Unas veces puedo pasar el puente, otras veces no alcanzo”, aseguró la estudiante universitaria Alejandra Salazar. Los estudiantes y los empresarios “tenemos que pedir permiso en la alcaldía de San Antonio, para poder cruzar a Colombia”, señaló la universitaria. Un ingeniero industrial, que sólo se identificó como Oscar, sostuvo que la situación es cada vez más difícil para los venezolanos al otro lado de la frontera. “Mi familia en San Antonio me informa que la situación en lugar de mejorar ha empeorado con el cierre de la frontera. Cada día hay más escasez de artículos de primera necesidad”, señaló el ingeniero quien trabaja en Colombia y visita a sus familiares dos días a la semana. El ingeniero Oscar calificó como “terrible que a los colombianos los estén sacando a patadas y me parece inhumano que a las casas de humildes colombianos las marque con RD (revisada - demolida), esto es terrible”. Sherly Agudelo, estudiante de Comunicación Social en Cúcuta, dijo que los” ciudadanos no tenemos la culpa de los problemas que tiene los gobiernos y tampoco somos responsables del contrabando en la frontera”. En el lado colombiano del puente internacional se ven las filas de venezolanos que buscan la forma de ingresar a su país, por razones de trabajo o familiares. Ellos también son víctimas del cierre de la frontera. En los albergues para los deportados colombianos, también se encuentran hombres venezolanos que salieron de su país, porque sus esposas son colombianas, o mujeres venezolanas con parejas colombianas. “Tengo varios días en este albergue esperando una ayuda. Mi mujer es colombiana y está en embarazo. La Guardia la deportó, pero como soy venezolano la ayuda es más demorada”, relató el joven que no llega a los 25 años de edad. Colombianos y venezolanos, afectados directa e indirectamente por el cierre de la frontera, mantienen la esperanza que la comunidad internacional medie para que los gobiernos de Bogotá y Caracas, logren un acuerdo para que la frontera se abra, se frenen las deportaciones masivas sin ningún tipo de protocolo. (Notimex)

Cúcuta.- Los venezolanos que viven, trabajan y estudian en Colombia viven su propio calvario desde el cierre de la frontera binacional, el pasado 22 de agosto, que ha dejado más de mil 400 deportaciones y el éxodo de miles de colombianos que temen ser detenidos por la Guardia Bolivariana. El Puente Internacional Simón Bolívar es el principal puesto migratorio en la frontera de Colombia y Venezuela por donde se mueve la mayor parte del comercio y los pobladores de uno y otro país, que tienen fuertes nexos históricos de tipo familiar, cultural y de negocios. El director general de Migración de Colombia, Christian Krüger Sarmiento, quien coordinando aquí las acciones a favor de los deportados, aseguró a Notimex que el ingreso de venezolanos a este país se ha incrementado de forma considerable. Colombia registra unos 37 mil venezolanos con residencia permanente y son el mayor grupo de trabajadores temporales extranjeros en Colombia, con un 18 por ciento del total, seguidos de Estados Unidos (12.8), Perú (7.8) y México (5.9). Un estudio de Migración Colombia y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), conocido como "Caracterización sociodemográfica y laboral de los trabajadores temporales extranjeros en Colombia: una mirada retrospectiva", señaló que entre 2005 y 2011 Colombia concedió tres mil 23 visas de trabajo a venezolanos. Cifra que se ha incrementado en el último año, lo que demuestra que cada día hay más venezolanos que están saliendo de su país, y Colombia por compartir la frontera se convierte en el principal receptor de esta población migrante. En el puente Internacional Simón Bolívar, el enviado dialogó con varios de los venezolanos que están afectados de manera directa por la decisión de su gobierno de cerrar la frontera y deportar de manera masiva a los colombianos. “Yo soy estudiante de sicología en Cúcuta, y todos los días viajo desde San Antonio. Si antes era difícil, ahora es 20 veces más. Unas veces puedo pasar el puente, otras veces no alcanzo”, aseguró la estudiante universitaria Alejandra Salazar. Los estudiantes y los empresarios “tenemos que pedir permiso en la alcaldía de San Antonio, para poder cruzar a Colombia”, señaló la universitaria. Un ingeniero industrial, que sólo se identificó como Oscar, sostuvo que la situación es cada vez más difícil para los venezolanos al otro lado de la frontera. “Mi familia en San Antonio me informa que la situación en lugar de mejorar ha empeorado con el cierre de la frontera. Cada día hay más escasez de artículos de primera necesidad”, señaló el ingeniero quien trabaja en Colombia y visita a sus familiares dos días a la semana. El ingeniero Oscar calificó como “terrible que a los colombianos los estén sacando a patadas y me parece inhumano que a las casas de humildes colombianos las marque con RD (revisada - demolida), esto es terrible”. Sherly Agudelo, estudiante de Comunicación Social en Cúcuta, dijo que los” ciudadanos no tenemos la culpa de los problemas que tiene los gobiernos y tampoco somos responsables del contrabando en la frontera”. En el lado colombiano del puente internacional se ven las filas de venezolanos que buscan la forma de ingresar a su país, por razones de trabajo o familiares. Ellos también son víctimas del cierre de la frontera. En los albergues para los deportados colombianos, también se encuentran hombres venezolanos que salieron de su país, porque sus esposas son colombianas, o mujeres venezolanas con parejas colombianas. “Tengo varios días en este albergue esperando una ayuda. Mi mujer es colombiana y está en embarazo. La Guardia la deportó, pero como soy venezolano la ayuda es más demorada”, relató el joven que no llega a los 25 años de edad. Colombianos y venezolanos, afectados directa e indirectamente por el cierre de la frontera, mantienen la esperanza que la comunidad internacional medie para que los gobiernos de Bogotá y Caracas, logren un acuerdo para que la frontera se abra, se frenen las deportaciones masivas sin ningún tipo de protocolo. (Notimex)