/ lunes 23 de enero de 2017

Benoît Hamon, virtual candidato del Partido Socialista en Francia

  • Es un signo precursor de las amenazas de “extinción” que se ciernen sobre su futuro: expertos

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- La clara victoria del exministro de Educación, Benoît Hamon, en la primera vuelta de las elecciones primarias de la izquierda francesa, imprimió un giro histórico a la orientación del Partido Socialista (PS). Numerosos expertos, sin embargo, interpretan la victoria del ala izquierda como un abandono de su vocación de poder y un signo precursor de las amenazas de “extinción” que se ciernen sobre su futuro.

Hamon totalizó 36.1 por ciento de los votos y quedó a un paso de convertirse en el candidato del Partido Socialista para la elección presidencial del 23 de abril y 7 de mayo. El exprimer ministro Manuel Valls ocupó el segundo lugar con 31.2 por ciento de los sufragios. Ambos disputarán el domingo próximo la segunda vuelta de esta batalla interna de la izquierda, que reúne a socialistas, dos grupos ecologistas y el Partido Radical de Izquierda.

El pronunciamiento de las urnas confirmó la profunda división que existe dentro del Partido Socialista entre la línea social-liberal que encarnan Hollande y Valls, y una corriente ubicada francamente a la izquierda del espectro ideológico, expresada por Hamon y Arnaud Montebourg.

Al conocer los resultados, el exministro de Industria, Arnaud Montebourg -que llegó en tercer lugar con 17.7 por ciento de votos-, pidió a sus partidarios que respalden a Hamon en la segunda vuelta.

En cuarto lugar se ubicó el socialista Vincent Peillon con 6.8 por ciento, seguido por el ecologista François de Rougy, con 3.8 por ciento, la radical de izquierda Sylvia Pinel, con 2 por ciento, y el verde Jean-LucBennhamias, con 1 por ciento.

Con una movilización cercana a dos millones de electores -la mitad de la participación que tuvo hace dos meses la derecha conservadora-, la primera vuelta de las primarias socialistas puso en evidencia la depresión que existe entre los militantes, decepcionados por los cinco años de Gobierno de François Hollande.

Los resultados de anoche constituyeron una sorpresa, porque el fulgurante ascenso de Hamon recién comenzó a ser percibido por los institutos de sondeo hace dos semanas. Todas las encuestas preveían hasta ese momento que el balotaje del domingo próximo se disputaría entre Valls y Montebourg.

Si las transferencias de votos se realizan correctamente, el apoyo de Montebourg prácticamente asegura la victoria de Hamon, de 49 años, actual diputado de Yvelines -cerca de Versalles-, que en 2014 renunció al ministerio de Educación en desacuerdo con la orientación social-liberal del presidente Hollande y de su primer ministro Manuel Valls.

Partidario de una política de fuerte contenido social y de un modelo económico basado en el respeto de la ecología, Hamon expuso durante la campaña una “nueva visión” de la sociedad y -entre otras propuestas- propició la adopción del llamado “ingreso universal de existencia” para los sectores más débiles de la sociedad. Esa iniciativa fue muy criticada por sus adversarios en la primaria, que la consideran como “utópica” y “ruinosa” desde el punto de vista financiero. Benoit Hamon se identifica, en términos generales, con los mismos valores que defendió el senador Bernie Sanders durante las primarias del Partido Demócrata en Estados Unidos.

Además de poner en evidencia la fractura interna del PS entre una línea social-liberal y una corriente de izquierda, las primarias de ayer aportaron otro cambio significativo: es la primera vez desde el Congreso de Epinay de 1971 -que marcó la reunificación del PS bajo el liderazgo de François Mitterrand- que la línea social-demócrata es derrotada por el ala izquierda del partido.

Ese cambio histórico significa en la práctica que, por primera vez en casi medio siglo, el PS abandona su ambición de competir por el poder.

Si esa opción se confirma el domingo próximo, los socialistas quedarán confrontados a dos grandes desafíos en la próxima elección presidencial.

Por un lado, el PS y sus aliados corren el riesgo de sufrir una fuerte hemorragia de electores, que pueden sentirse tentados a identificarse con el programa reformista que ofrece Emmanuel Macron, exministro de Economía de Hollande. Macron lanzó su candidatura independiente al frente del movimiento social-liberal En Marcha, creado hace pocos meses y que aspira a convertirse en una “alternativa moderna” frente a las propuestas de la derecha y la izquierda.

Los sondeos para la batalla presidencial lo ubican en tercer lugar con un caudal de 19 a 21 por ciento de votos, detrás del candidato conservador François Fillon (24-25 por ciento) y de la líder de la extrema derecha Marine Le Pen (25-26 por ciento), que aparecían hasta ahora como los principales favoritos para pasar a la segunda vuelta. Impulsado por la fuerte dinámica que generó su candidatura, afirman los institutos de sondeos, Macron podría ubicarse entre los dos finalistas que definirán el balotaje del 7 de mayo.

El segundo desafío del PS y sus aliados proviene del movimiento Francia Insumisa, de Jean-Luc Melenchon, un frente que nuclea a varios movimientos de ultra-izquierda y que cuenta con el apoyo oficial del Partido Comunista. Los sondeos le atribuyen entre 12 y 15 por ciento de votos, mientras que una encuesta realizada anoche por el instituto Ipsos ubica a Hamon en quinta posición con apenas 8% de los sufragios en la primera vuelta de las presidenciales.

Tanto Francia Insumisa como el PS compiten por el mismo electorado. La unión de ambos partidos los colocaría en primer lugar, pero las características personales de Melenchon y la intransigencia de su programa lo hacen difícilmente compatible con el PS.

Algunas de esas incógnitas pueden quedar despejadas en el debate por televisión entre los dos finalistas de la primaria socialista -Hamon y Valls- previsto para el próximo miércoles.

Esta elección, cualquiera que sea el resultado, confirma los temores de los analistas y de algunos dirigentes del PS, que evocan incluso el riesgo de la “extinción” socialista del paisaje político francés.

  • Es un signo precursor de las amenazas de “extinción” que se ciernen sobre su futuro: expertos

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- La clara victoria del exministro de Educación, Benoît Hamon, en la primera vuelta de las elecciones primarias de la izquierda francesa, imprimió un giro histórico a la orientación del Partido Socialista (PS). Numerosos expertos, sin embargo, interpretan la victoria del ala izquierda como un abandono de su vocación de poder y un signo precursor de las amenazas de “extinción” que se ciernen sobre su futuro.

Hamon totalizó 36.1 por ciento de los votos y quedó a un paso de convertirse en el candidato del Partido Socialista para la elección presidencial del 23 de abril y 7 de mayo. El exprimer ministro Manuel Valls ocupó el segundo lugar con 31.2 por ciento de los sufragios. Ambos disputarán el domingo próximo la segunda vuelta de esta batalla interna de la izquierda, que reúne a socialistas, dos grupos ecologistas y el Partido Radical de Izquierda.

El pronunciamiento de las urnas confirmó la profunda división que existe dentro del Partido Socialista entre la línea social-liberal que encarnan Hollande y Valls, y una corriente ubicada francamente a la izquierda del espectro ideológico, expresada por Hamon y Arnaud Montebourg.

Al conocer los resultados, el exministro de Industria, Arnaud Montebourg -que llegó en tercer lugar con 17.7 por ciento de votos-, pidió a sus partidarios que respalden a Hamon en la segunda vuelta.

En cuarto lugar se ubicó el socialista Vincent Peillon con 6.8 por ciento, seguido por el ecologista François de Rougy, con 3.8 por ciento, la radical de izquierda Sylvia Pinel, con 2 por ciento, y el verde Jean-LucBennhamias, con 1 por ciento.

Con una movilización cercana a dos millones de electores -la mitad de la participación que tuvo hace dos meses la derecha conservadora-, la primera vuelta de las primarias socialistas puso en evidencia la depresión que existe entre los militantes, decepcionados por los cinco años de Gobierno de François Hollande.

Los resultados de anoche constituyeron una sorpresa, porque el fulgurante ascenso de Hamon recién comenzó a ser percibido por los institutos de sondeo hace dos semanas. Todas las encuestas preveían hasta ese momento que el balotaje del domingo próximo se disputaría entre Valls y Montebourg.

Si las transferencias de votos se realizan correctamente, el apoyo de Montebourg prácticamente asegura la victoria de Hamon, de 49 años, actual diputado de Yvelines -cerca de Versalles-, que en 2014 renunció al ministerio de Educación en desacuerdo con la orientación social-liberal del presidente Hollande y de su primer ministro Manuel Valls.

Partidario de una política de fuerte contenido social y de un modelo económico basado en el respeto de la ecología, Hamon expuso durante la campaña una “nueva visión” de la sociedad y -entre otras propuestas- propició la adopción del llamado “ingreso universal de existencia” para los sectores más débiles de la sociedad. Esa iniciativa fue muy criticada por sus adversarios en la primaria, que la consideran como “utópica” y “ruinosa” desde el punto de vista financiero. Benoit Hamon se identifica, en términos generales, con los mismos valores que defendió el senador Bernie Sanders durante las primarias del Partido Demócrata en Estados Unidos.

Además de poner en evidencia la fractura interna del PS entre una línea social-liberal y una corriente de izquierda, las primarias de ayer aportaron otro cambio significativo: es la primera vez desde el Congreso de Epinay de 1971 -que marcó la reunificación del PS bajo el liderazgo de François Mitterrand- que la línea social-demócrata es derrotada por el ala izquierda del partido.

Ese cambio histórico significa en la práctica que, por primera vez en casi medio siglo, el PS abandona su ambición de competir por el poder.

Si esa opción se confirma el domingo próximo, los socialistas quedarán confrontados a dos grandes desafíos en la próxima elección presidencial.

Por un lado, el PS y sus aliados corren el riesgo de sufrir una fuerte hemorragia de electores, que pueden sentirse tentados a identificarse con el programa reformista que ofrece Emmanuel Macron, exministro de Economía de Hollande. Macron lanzó su candidatura independiente al frente del movimiento social-liberal En Marcha, creado hace pocos meses y que aspira a convertirse en una “alternativa moderna” frente a las propuestas de la derecha y la izquierda.

Los sondeos para la batalla presidencial lo ubican en tercer lugar con un caudal de 19 a 21 por ciento de votos, detrás del candidato conservador François Fillon (24-25 por ciento) y de la líder de la extrema derecha Marine Le Pen (25-26 por ciento), que aparecían hasta ahora como los principales favoritos para pasar a la segunda vuelta. Impulsado por la fuerte dinámica que generó su candidatura, afirman los institutos de sondeos, Macron podría ubicarse entre los dos finalistas que definirán el balotaje del 7 de mayo.

El segundo desafío del PS y sus aliados proviene del movimiento Francia Insumisa, de Jean-Luc Melenchon, un frente que nuclea a varios movimientos de ultra-izquierda y que cuenta con el apoyo oficial del Partido Comunista. Los sondeos le atribuyen entre 12 y 15 por ciento de votos, mientras que una encuesta realizada anoche por el instituto Ipsos ubica a Hamon en quinta posición con apenas 8% de los sufragios en la primera vuelta de las presidenciales.

Tanto Francia Insumisa como el PS compiten por el mismo electorado. La unión de ambos partidos los colocaría en primer lugar, pero las características personales de Melenchon y la intransigencia de su programa lo hacen difícilmente compatible con el PS.

Algunas de esas incógnitas pueden quedar despejadas en el debate por televisión entre los dos finalistas de la primaria socialista -Hamon y Valls- previsto para el próximo miércoles.

Esta elección, cualquiera que sea el resultado, confirma los temores de los analistas y de algunos dirigentes del PS, que evocan incluso el riesgo de la “extinción” socialista del paisaje político francés.