/ miércoles 8 de febrero de 2017

Campañas en Francia al rojo vivo; insinúan homosexualidad de Macron

  • Insinuaciones sobre homosexualidad de Macron ensucian elección en Francia

PARÍS, Francia (OEM-Informex).- Hace dos semanas, cuando estalló el Pénélopegate, que comenzó a salpicar el prestigio del candidato conservador François Fillon, se hizo evidente que la campaña para la elección presidencial del 23 de abril se desarrollaría en medio del barro. Ahora, después de las pérfidas insinuaciones sobre le presunta homosexualidad del candidato social-liberal Emmanuel Macron, no quedan dudas: la actual batalla por el Palacio del Elíseo se ha transformado en la elección más sucia —acaso la más inmunda— de la Quinta República, fundada por el general Charles de Gaulle en 1958.

El rumor, que lo persigue desde hace meses, se convirtió en una bola de nieve cuando varios sitios de información dependientes del poder ruso comenzaron a presentar a Emmanuel Macron como “candidato del lobby gay” francés.

Esas alusiones permitieron confirmar, por otra parte, las sospechas sobre las intenciones del Kremlin de maniobrar discretamente a la opinión pública europea para influir en las elecciones previstas para este año en Holanda, Francia y Alemania. Esa operación, similar a lo que hizo en Estados Unidos, fue anticipada por El Sol de México en su edición del 19 de enero.

Macron decidió reaccionar a ese alud de lodo durante un acto político realizado el lunes en París. Ante decenas de periodistas y varios miles de simpatizantes de su movimiento En Marcha, la gran sorpresa de los sondeos para ganar la presidencia de Francia lanzó: “Si en las reuniones sociales o en los mails les dicen que tengo una doble vida con Mathieu Gallet o con cualquier otra persona, se trata de mi holografía que logró escaparse. ¡Pero de ninguna manera soy yo!”.

Su mención del “holografía” aludía al espectacular meeting político del ultra-izquierdista Jean-Luc Melenchon, que el último fin de semana pronunció un discurso en Lyon, mientras que su fotografía tridimensional aparecía —como si estuvieran en vivo— en otro acto realizado simultáneamente en París.

A través de ese recurso, logró evocar con malicia a Mathieu Gallet, el seductor presidente de Radio France, de 40 años, presunto compañero sentimental del ex ministro de Economía de François Hollande.

Con humor, el joven prodigio de 39 años, casado desde hace una década con la bella y mediática Brigitte Trogneux —24 años mayor que él—, lanzó al mismo tiempo un misil a su rival conservador François Fillon: “Me acusan de duplicidad, de tener vidas ocultas u otras cosas… No solo es desagradable para Brigitte. Como ella comparte mi vida de la mañana a la noche, se pregunta cómo puede ser físicamente posible. Aunque, felizmente, yo jamás la remuneré para acompañarse”, ironizó en una clara alusión a Fillón, sumergido desde hace 15 días en un escándalo de supuestos empleos ficticios atribuidos a su mujer Pénépolpe cuando era diputado y senador, y que cada día aporta nuevas revelaciones.

Macron es consciente que una mentira repetida mil veces termina por convertirse en verdad. Acuñada por Joseph Goebbels, la frase es más cierta que nunca en estas épocas de post verdad, fake news y alternative facts.

Su operación de comunicación del lunes no solo estuvo destinada al electorado francés. También fue una respuesta a la brutal irrupción de Rusia en la campaña presidencial francesa, a través de las agencias de noticias oficiales Sputnik y Rusia Today (RT). Ambos medios, controlados por el Kremlin, anunciaron en los últimos días que poseen “informaciones susceptibles de perjudicar a Macron”.

Simultáneamente, el diario Izvestia publicó una entrevista a Julian Assange, en la cual el lanzador de alertas advertía: “Tenemos en nuestro poder informaciones interesantes sobre uno de los candidatos a la presidencia de Francia, Emmanuel Macron. Los datos provienen de la correspondencia privada de la ex secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton”.

Los rumores que se apresta a lanzar Assange, según el equipo de Macron, tendrían su origen en Francia, más concretamente entre los allegados Nicolas Sarkozy. El círculo de colaboradores del ex presidente le habría atribuido el sardónico apodo de “l’androgyne” (andrógino) y con frecuencia hacen bromas sobre “su aspecto mitad hombre y mitad mujer”.

En todo caso, la ola de rumores de las últimas horas resurgió efectivamente desde la derecha, propagada por el diputado Nicolas Dhuicq del partido conservador Los Republicanos (LR).

En una entrevista aparecida el sábado, justamente en Sputnik, Dhuicq alude directamente a “la vida privada” del candidato y hace una sorprendente amalgama entre sus apoyos políticos y la orientación sexual de los mismos. “Todos comienzan a saberlo en este momento. Macron es el chouchou (favorito) o el chéri (querido) de los medios franceses, que son propiedad de un pequeño grupo de personas”, dijo.

Enseguida, ese ultra-conservador, representante de la derecha dura del partido agregó: “Uno de sus apoyos es el célebre Pierre Bergé (uno de los dueños del diario Le Monde), socio y amante del creador de modas Yves Saint-Laurent. [Bergé] es abiertamente homosexual y partidario del matrimonio gay”. Y concluye: “Sí, hay un lobby gay millonario que lo apoya. Eso explica todo”.

La participación rusa en esa campaña —directa o indirecta— se explica, tal vez, por la voluntad del Kremlin de provocar la eliminación de Macron para que la segunda vuelta se dispute únicamente entre dos candidatos favorables a los intereses rusos.

De todos los aspirantes a la Presidencia de Francia, solo dos propician reanudar el diálogo con Vladimir Putin y revisar las sanciones económicas adoptadas por Occidente contra Rusia: François Fillon, candidato de Los Republicanos, y Marine Le Pen del Frente Nacional (FN) de extrema derecha.

  • Insinuaciones sobre homosexualidad de Macron ensucian elección en Francia

PARÍS, Francia (OEM-Informex).- Hace dos semanas, cuando estalló el Pénélopegate, que comenzó a salpicar el prestigio del candidato conservador François Fillon, se hizo evidente que la campaña para la elección presidencial del 23 de abril se desarrollaría en medio del barro. Ahora, después de las pérfidas insinuaciones sobre le presunta homosexualidad del candidato social-liberal Emmanuel Macron, no quedan dudas: la actual batalla por el Palacio del Elíseo se ha transformado en la elección más sucia —acaso la más inmunda— de la Quinta República, fundada por el general Charles de Gaulle en 1958.

El rumor, que lo persigue desde hace meses, se convirtió en una bola de nieve cuando varios sitios de información dependientes del poder ruso comenzaron a presentar a Emmanuel Macron como “candidato del lobby gay” francés.

Esas alusiones permitieron confirmar, por otra parte, las sospechas sobre las intenciones del Kremlin de maniobrar discretamente a la opinión pública europea para influir en las elecciones previstas para este año en Holanda, Francia y Alemania. Esa operación, similar a lo que hizo en Estados Unidos, fue anticipada por El Sol de México en su edición del 19 de enero.

Macron decidió reaccionar a ese alud de lodo durante un acto político realizado el lunes en París. Ante decenas de periodistas y varios miles de simpatizantes de su movimiento En Marcha, la gran sorpresa de los sondeos para ganar la presidencia de Francia lanzó: “Si en las reuniones sociales o en los mails les dicen que tengo una doble vida con Mathieu Gallet o con cualquier otra persona, se trata de mi holografía que logró escaparse. ¡Pero de ninguna manera soy yo!”.

Su mención del “holografía” aludía al espectacular meeting político del ultra-izquierdista Jean-Luc Melenchon, que el último fin de semana pronunció un discurso en Lyon, mientras que su fotografía tridimensional aparecía —como si estuvieran en vivo— en otro acto realizado simultáneamente en París.

A través de ese recurso, logró evocar con malicia a Mathieu Gallet, el seductor presidente de Radio France, de 40 años, presunto compañero sentimental del ex ministro de Economía de François Hollande.

Con humor, el joven prodigio de 39 años, casado desde hace una década con la bella y mediática Brigitte Trogneux —24 años mayor que él—, lanzó al mismo tiempo un misil a su rival conservador François Fillon: “Me acusan de duplicidad, de tener vidas ocultas u otras cosas… No solo es desagradable para Brigitte. Como ella comparte mi vida de la mañana a la noche, se pregunta cómo puede ser físicamente posible. Aunque, felizmente, yo jamás la remuneré para acompañarse”, ironizó en una clara alusión a Fillón, sumergido desde hace 15 días en un escándalo de supuestos empleos ficticios atribuidos a su mujer Pénépolpe cuando era diputado y senador, y que cada día aporta nuevas revelaciones.

Macron es consciente que una mentira repetida mil veces termina por convertirse en verdad. Acuñada por Joseph Goebbels, la frase es más cierta que nunca en estas épocas de post verdad, fake news y alternative facts.

Su operación de comunicación del lunes no solo estuvo destinada al electorado francés. También fue una respuesta a la brutal irrupción de Rusia en la campaña presidencial francesa, a través de las agencias de noticias oficiales Sputnik y Rusia Today (RT). Ambos medios, controlados por el Kremlin, anunciaron en los últimos días que poseen “informaciones susceptibles de perjudicar a Macron”.

Simultáneamente, el diario Izvestia publicó una entrevista a Julian Assange, en la cual el lanzador de alertas advertía: “Tenemos en nuestro poder informaciones interesantes sobre uno de los candidatos a la presidencia de Francia, Emmanuel Macron. Los datos provienen de la correspondencia privada de la ex secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton”.

Los rumores que se apresta a lanzar Assange, según el equipo de Macron, tendrían su origen en Francia, más concretamente entre los allegados Nicolas Sarkozy. El círculo de colaboradores del ex presidente le habría atribuido el sardónico apodo de “l’androgyne” (andrógino) y con frecuencia hacen bromas sobre “su aspecto mitad hombre y mitad mujer”.

En todo caso, la ola de rumores de las últimas horas resurgió efectivamente desde la derecha, propagada por el diputado Nicolas Dhuicq del partido conservador Los Republicanos (LR).

En una entrevista aparecida el sábado, justamente en Sputnik, Dhuicq alude directamente a “la vida privada” del candidato y hace una sorprendente amalgama entre sus apoyos políticos y la orientación sexual de los mismos. “Todos comienzan a saberlo en este momento. Macron es el chouchou (favorito) o el chéri (querido) de los medios franceses, que son propiedad de un pequeño grupo de personas”, dijo.

Enseguida, ese ultra-conservador, representante de la derecha dura del partido agregó: “Uno de sus apoyos es el célebre Pierre Bergé (uno de los dueños del diario Le Monde), socio y amante del creador de modas Yves Saint-Laurent. [Bergé] es abiertamente homosexual y partidario del matrimonio gay”. Y concluye: “Sí, hay un lobby gay millonario que lo apoya. Eso explica todo”.

La participación rusa en esa campaña —directa o indirecta— se explica, tal vez, por la voluntad del Kremlin de provocar la eliminación de Macron para que la segunda vuelta se dispute únicamente entre dos candidatos favorables a los intereses rusos.

De todos los aspirantes a la Presidencia de Francia, solo dos propician reanudar el diálogo con Vladimir Putin y revisar las sanciones económicas adoptadas por Occidente contra Rusia: François Fillon, candidato de Los Republicanos, y Marine Le Pen del Frente Nacional (FN) de extrema derecha.