/ lunes 5 de junio de 2023

Carreras ilegales, legado de Fast & Furious

Sólo en la última década, 800 personas perdieron la vida en incidentes relacionados con estas carreras

Cada fin de semana barrios de las periferias de ciudades estadounidenses como Los Ángeles son testigo de cientos de carreras clandestinas de coches, un fenómeno que se popularizó en gran medida por la saga Fast & Furious y que mantiene en jaque a la policía por el aumento de accidentes.

Rugidos de motores, humo de tubos de escape y ruido de derrapes son los principales atractivos tanto para quienes deciden competir y aspirar a un premio de miles de dólares, como para los espectadores que acuden con la idea de plasmar el espectáculo en las redes sociales.

Te puede interesar: El caos demencial de Viagra Boys

En la práctica, los organizadores interponen vehículos en avenidas y restringen el tráfico para acometer principalmente demostraciones de riesgo que van desde los clásicos "donuts" -trompos en los que el coche gira 180 grados sobre su propio eje- hasta saltos con el auto para bailar o actuar a su alrededor.

Si chocas con otro carro, te sacan a patadas de la pista y pueden romperte el coche o robártelo. Esa es la disciplina que se te impone

El Chevrolet Camaro, el Dodge Challenger o el Infiniti G35 figuran entre los modelos preferidos por los conductores, ya que ofrecen un alto caballaje, con motores relativamente fáciles de modificar y sin precios desorbitados.

"Si chocas con otro carro, te sacan a patadas de la pista y pueden romperte el coche o robártelo. Esa es la disciplina que se te impone", explicó Junior, uno de los asistentes de una carrera en la zona de Watts, al sur de Los Ángeles.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico de EE.UU. (NHTSA) estima que, sólo en la última década, 800 personas perdieron la vida en incidentes relacionados con estas carreras.

Los estados de California, con 188 muertes, y Texas, con 128, lideran esta clasificación que no coincide con el registro del número de multas vinculadas a las carreras clandestinas.

Pero también hay un apartado en el que aparecen en cabeza Wyoming, Dakota del Norte y Wisconsin, lo que revela que el problema se extiende por toda la geografía del país.

Es un infierno vivir aquí. Cada día quince o veinte coches de fans se reúnen para hacer trompos a la entrada de la tienda

Aunque, si hay un barrio particularmente corroído por este fenómeno ese es Angelino Heights, un área situada a cinco kilómetros del centro de Los Ángeles con la "desgracia", según los vecinos, de que su tienda Bob's Market se muestra en el filme Fast & Furious como el negocio regentado por Dominic Toretto (Vin Diesel).

"Es un infierno vivir aquí. Cada día quince o veinte coches de fans se reúnen para hacer trompos a la entrada de la tienda", explicó Arturo, un lugareño que ha visto cómo se ha transformado su barrio.

Apuestas, armas y droga

El problema, que creció con la expansión de las redes sociales y fue avivado por las reuniones al aire libre como alternativa de ocio durante la pandemia, ha provocado que la división de tráfico del Departamento de Policía de Los Ángeles haya reforzado sus equipos especializados en acabar con las carreras clandestinas.

Hasta una veintena de elementos de la comisaría central suman esfuerzos para responder a las llamadas de vecinos hastiados, detectar en plataformas como Instagram dónde se están organizando las tomas de calles y salir inmediatamente para tratar de prevenir accidentes.

"En el sur de Los Ángeles hay 72 pandillas en menos de 20 kilómetros a la redonda. En muchos casos, están vinculadas a las carreras porque ganan dinero a través de suculentas apuestas y por reproducciones en redes sociales", detalló desde su coche patrulla el sargento Manuel Sánchez.

En el sur de Los Ángeles hay 72 pandillas en menos de 20 kilómetros a la redonda. En muchos casos, están vinculadas a las carreras

Y es que el número de "me gusta" en las publicaciones es fundamental para decidir el vencedor en una carrera o en demostraciones de habilidad.

Los tiroteos y el decomiso de marihuana o metanfetamina también son una constante en las redadas de estos agentes, que han llegado a confiscar incluso rifles AK-47.

"A esta gente no le importan los demás. Cierran calles e incluso cuando impactan contra el público o disparan, los médicos no pueden acceder", cuenta Sánchez durante el cacheo a tres jóvenes involucrados en una carrera en Watts.

Lo que vino después fue una escena que se repite todas las noches: la grúa se lleva el vehículo al depósito donde permanecerá un mes, el conductor debe abonar 2 mil 500 dólares para sacarlo y el espectador detenido tiene que pagar 250 dólares por participar.

En las películas hay repeticiones, en la vida real te pasa una vez y no hay vuelta atrás

Una suma "ridícula", según la policía, porque "eso es lo que llevan muchos de ellos en los bolsillos" cuando son apresados, lo que propicia que reincidan al recuperar el coche.

El sargento Sánchez incidió en la necesidad de aumentar el importe de las multas, tener la potestad de retirarles el carnet de conducir, y de fomentar que estas actividades sean trasladadas a circuitos profesionales.

La educación es clave

La otra gran herramienta para combatir este fenómeno es la concientización en las escuelas, una tarea que realizan desde Street Racing Kills (SRK), organización fundada por la mexicana Lili Trujillo Puckett tras la muerte de su hija Valentina a los 16 años en una de estas carreras en 2016.

Una de las demandas de SRK es presionar para que los estudios de cine detrás de películas como Fast & Furious recalquen con mayor claridad que lo que reflejan es una ficción.

"Nadie hablaba de este tema cuando empecé. Me dirigí a policías y legisladores, habríamos evitado muchas víctimas si se hubiera actuado antes", asegura Trujillo.

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Víctimas y experiencias trágicas como la de Raúl Contreras Jr., un hombre que ahora trabaja haciendo pedagogía con SRK pero que antes pasó 22 años en prisión por un incidente al volante ocurrido cuando tenía 18 años y en el que murió una niña.

"En las películas hay repeticiones, en la vida real te pasa una vez y no hay vuelta atrás", destaca Contreras Jr.


Cada fin de semana barrios de las periferias de ciudades estadounidenses como Los Ángeles son testigo de cientos de carreras clandestinas de coches, un fenómeno que se popularizó en gran medida por la saga Fast & Furious y que mantiene en jaque a la policía por el aumento de accidentes.

Rugidos de motores, humo de tubos de escape y ruido de derrapes son los principales atractivos tanto para quienes deciden competir y aspirar a un premio de miles de dólares, como para los espectadores que acuden con la idea de plasmar el espectáculo en las redes sociales.

Te puede interesar: El caos demencial de Viagra Boys

En la práctica, los organizadores interponen vehículos en avenidas y restringen el tráfico para acometer principalmente demostraciones de riesgo que van desde los clásicos "donuts" -trompos en los que el coche gira 180 grados sobre su propio eje- hasta saltos con el auto para bailar o actuar a su alrededor.

Si chocas con otro carro, te sacan a patadas de la pista y pueden romperte el coche o robártelo. Esa es la disciplina que se te impone

El Chevrolet Camaro, el Dodge Challenger o el Infiniti G35 figuran entre los modelos preferidos por los conductores, ya que ofrecen un alto caballaje, con motores relativamente fáciles de modificar y sin precios desorbitados.

"Si chocas con otro carro, te sacan a patadas de la pista y pueden romperte el coche o robártelo. Esa es la disciplina que se te impone", explicó Junior, uno de los asistentes de una carrera en la zona de Watts, al sur de Los Ángeles.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico de EE.UU. (NHTSA) estima que, sólo en la última década, 800 personas perdieron la vida en incidentes relacionados con estas carreras.

Los estados de California, con 188 muertes, y Texas, con 128, lideran esta clasificación que no coincide con el registro del número de multas vinculadas a las carreras clandestinas.

Pero también hay un apartado en el que aparecen en cabeza Wyoming, Dakota del Norte y Wisconsin, lo que revela que el problema se extiende por toda la geografía del país.

Es un infierno vivir aquí. Cada día quince o veinte coches de fans se reúnen para hacer trompos a la entrada de la tienda

Aunque, si hay un barrio particularmente corroído por este fenómeno ese es Angelino Heights, un área situada a cinco kilómetros del centro de Los Ángeles con la "desgracia", según los vecinos, de que su tienda Bob's Market se muestra en el filme Fast & Furious como el negocio regentado por Dominic Toretto (Vin Diesel).

"Es un infierno vivir aquí. Cada día quince o veinte coches de fans se reúnen para hacer trompos a la entrada de la tienda", explicó Arturo, un lugareño que ha visto cómo se ha transformado su barrio.

Apuestas, armas y droga

El problema, que creció con la expansión de las redes sociales y fue avivado por las reuniones al aire libre como alternativa de ocio durante la pandemia, ha provocado que la división de tráfico del Departamento de Policía de Los Ángeles haya reforzado sus equipos especializados en acabar con las carreras clandestinas.

Hasta una veintena de elementos de la comisaría central suman esfuerzos para responder a las llamadas de vecinos hastiados, detectar en plataformas como Instagram dónde se están organizando las tomas de calles y salir inmediatamente para tratar de prevenir accidentes.

"En el sur de Los Ángeles hay 72 pandillas en menos de 20 kilómetros a la redonda. En muchos casos, están vinculadas a las carreras porque ganan dinero a través de suculentas apuestas y por reproducciones en redes sociales", detalló desde su coche patrulla el sargento Manuel Sánchez.

En el sur de Los Ángeles hay 72 pandillas en menos de 20 kilómetros a la redonda. En muchos casos, están vinculadas a las carreras

Y es que el número de "me gusta" en las publicaciones es fundamental para decidir el vencedor en una carrera o en demostraciones de habilidad.

Los tiroteos y el decomiso de marihuana o metanfetamina también son una constante en las redadas de estos agentes, que han llegado a confiscar incluso rifles AK-47.

"A esta gente no le importan los demás. Cierran calles e incluso cuando impactan contra el público o disparan, los médicos no pueden acceder", cuenta Sánchez durante el cacheo a tres jóvenes involucrados en una carrera en Watts.

Lo que vino después fue una escena que se repite todas las noches: la grúa se lleva el vehículo al depósito donde permanecerá un mes, el conductor debe abonar 2 mil 500 dólares para sacarlo y el espectador detenido tiene que pagar 250 dólares por participar.

En las películas hay repeticiones, en la vida real te pasa una vez y no hay vuelta atrás

Una suma "ridícula", según la policía, porque "eso es lo que llevan muchos de ellos en los bolsillos" cuando son apresados, lo que propicia que reincidan al recuperar el coche.

El sargento Sánchez incidió en la necesidad de aumentar el importe de las multas, tener la potestad de retirarles el carnet de conducir, y de fomentar que estas actividades sean trasladadas a circuitos profesionales.

La educación es clave

La otra gran herramienta para combatir este fenómeno es la concientización en las escuelas, una tarea que realizan desde Street Racing Kills (SRK), organización fundada por la mexicana Lili Trujillo Puckett tras la muerte de su hija Valentina a los 16 años en una de estas carreras en 2016.

Una de las demandas de SRK es presionar para que los estudios de cine detrás de películas como Fast & Furious recalquen con mayor claridad que lo que reflejan es una ficción.

"Nadie hablaba de este tema cuando empecé. Me dirigí a policías y legisladores, habríamos evitado muchas víctimas si se hubiera actuado antes", asegura Trujillo.

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Víctimas y experiencias trágicas como la de Raúl Contreras Jr., un hombre que ahora trabaja haciendo pedagogía con SRK pero que antes pasó 22 años en prisión por un incidente al volante ocurrido cuando tenía 18 años y en el que murió una niña.

"En las películas hay repeticiones, en la vida real te pasa una vez y no hay vuelta atrás", destaca Contreras Jr.


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