/ sábado 5 de noviembre de 2016

Desmantelan campamento de inmigrantes en París

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- Más de 600 policías desmantelaron ayer el mayor campamento de clandestinos de París, ubicado bajo el terraplén de la estación de metro Stalingrado, donde vivían más de tres mil 800 personas.

El operativo, que comenzó en la madrugada en medio de impresionantes medidas de seguridad, se desarrolló en forma totalmente pacífica. Los tres mil 852 afganos, sudaneses y eritreos desalojados, fueron trasladados en 80 autobuses a 74 centros de acogida, la mayoría ubicados en la región parisina, donde se han habilitado cuatro mil plazas, mil de ellas en gimnasios.

Ese desalojo masivo constituye el segundo desmantelamiento de un campo de migrantes, realizado por las autoridades francesas después de la reciente destrucción de la “jungla” de Calais, donde vivían unos ocho mil clandestinos. Entre dos y tres mil migrantes que escaparon de la “jungla” de Calais llegaron en los últimos días París en forma subrepticia y se instalaron en alojamientos rudimentarios, construidos en el triángulo formado por las estaciones de metro Jaurès, Stalingrado y la avenida de Flandres, del XIX distrito de la capital, que ayer fue evacuado por la policía.

La destrucción de ese campamento de tiendas de campaña, lonas y latas en las aceras y calzadas, forma parte de un vasto programa destinado a alojar a la masa de migrantes que llegó a París desde mediados de 2015. En los últimos cinco meses se realizaron por lo menos 29 operaciones de este tipo y se habilitaron unos 23 mil alojamientos.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, también decidió crear un campo humanitario para refugiados en el norte de la capital. Con una capacidad inicial de 400 personas -que será rápidamente extendida a 600-, el albergue será gestionado por la asociación Emaus Solidaridad. Los migrantes podrán permanecer en ese lugar un máximo de 10 días, mientras se les busca un alojamiento definitivo. Su apertura, prevista para mediados del mes de octubre, se demoró porque aún no concluyeron los trabajos de acondicionamiento.

Los esfuerzos de las autoridades se aceleraron después del 1 de noviembre, fecha en que comenzó la llamada "tregua invernal" que se prolonga hasta fines de marzo. Durante ese periodo están prohibidos los desalojos y expulsiones por razones de alquileres impagos. Aunque el caso de los migrantes escapa a las disposiciones de ley, como ocurre con los homeless, las autoridades siempre intentan evitar que haya personas viviendo en la calle durante los grandes fríos.

Los planes de realojamiento de los clandestinos, sin embargo, tropiezan con la tenaz resistencia de algunos alcaldes conservadores de los barrios periféricos de París, que rehúsan habilitar ciertas instalaciones municipales para acogerlos.

Ese es el caso de la localidad de Maurepas, cerca de Versalles, donde el alcalde Grégory Garestier -miembro del partido sarkozysta Los Republicanos- se negó a habilitar el gimnasio requisado por el Gobierno y la policía para ubicar a un centenar de migrantes en un salón de actos.

La presidenta de la región parisina, Valérie Pécresse, del mismo partido, protestó por la expropiación temporaria de una colonia de vacaciones de Cergy-Pontoise, donde fueron alojados 160 clandestinos. Se trata del mismo centro que en septiembre del 2015 albergó a un grupo de sirios e iraquíes que Francia trasladó desde Múnich, para aliviar la presión migratoria que sufría Alemania en ese momento.

La mayoría de los clandestinos que vivían en carpas en la zona del metro Stalingrado, acogieron con alivio su traslado a instalaciones más dignas, con duchas, cocina y calefacción suficiente para hacer frente a los primeros fríos que comienzan a sentirse en París.

"Ahora nos darán papeles, ¿no?", comentó con entusiasmo uno de los migrantes. La mayoría de los evacuados proceden de Afganistán y de los países del Cuerno de África. Todos aspiran a que se les conceda el estatus de refugiado.

El campamento de Stalingrado ya fue desalojado hace cuatro meses y por segunda vez en septiembre. Por eso las autoridades temen que, por varias razones, vuelva a reconstituirse. Se estima que cada 24 horas llegan a París unos 50 migrantes que en su hoja de ruta, tienen como destino ese barrio efímero en la zona norte de París. Ese campamento, por otra parte, está estratégicamente ubicado muy cerca de la central ferroviaria Gare du Nord, desde donde parten los trenes hacia Calais, que luego cruzan el túnel bajo el Canal de la Mancha en dirección a Gran Bretaña.

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- Más de 600 policías desmantelaron ayer el mayor campamento de clandestinos de París, ubicado bajo el terraplén de la estación de metro Stalingrado, donde vivían más de tres mil 800 personas.

El operativo, que comenzó en la madrugada en medio de impresionantes medidas de seguridad, se desarrolló en forma totalmente pacífica. Los tres mil 852 afganos, sudaneses y eritreos desalojados, fueron trasladados en 80 autobuses a 74 centros de acogida, la mayoría ubicados en la región parisina, donde se han habilitado cuatro mil plazas, mil de ellas en gimnasios.

Ese desalojo masivo constituye el segundo desmantelamiento de un campo de migrantes, realizado por las autoridades francesas después de la reciente destrucción de la “jungla” de Calais, donde vivían unos ocho mil clandestinos. Entre dos y tres mil migrantes que escaparon de la “jungla” de Calais llegaron en los últimos días París en forma subrepticia y se instalaron en alojamientos rudimentarios, construidos en el triángulo formado por las estaciones de metro Jaurès, Stalingrado y la avenida de Flandres, del XIX distrito de la capital, que ayer fue evacuado por la policía.

La destrucción de ese campamento de tiendas de campaña, lonas y latas en las aceras y calzadas, forma parte de un vasto programa destinado a alojar a la masa de migrantes que llegó a París desde mediados de 2015. En los últimos cinco meses se realizaron por lo menos 29 operaciones de este tipo y se habilitaron unos 23 mil alojamientos.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, también decidió crear un campo humanitario para refugiados en el norte de la capital. Con una capacidad inicial de 400 personas -que será rápidamente extendida a 600-, el albergue será gestionado por la asociación Emaus Solidaridad. Los migrantes podrán permanecer en ese lugar un máximo de 10 días, mientras se les busca un alojamiento definitivo. Su apertura, prevista para mediados del mes de octubre, se demoró porque aún no concluyeron los trabajos de acondicionamiento.

Los esfuerzos de las autoridades se aceleraron después del 1 de noviembre, fecha en que comenzó la llamada "tregua invernal" que se prolonga hasta fines de marzo. Durante ese periodo están prohibidos los desalojos y expulsiones por razones de alquileres impagos. Aunque el caso de los migrantes escapa a las disposiciones de ley, como ocurre con los homeless, las autoridades siempre intentan evitar que haya personas viviendo en la calle durante los grandes fríos.

Los planes de realojamiento de los clandestinos, sin embargo, tropiezan con la tenaz resistencia de algunos alcaldes conservadores de los barrios periféricos de París, que rehúsan habilitar ciertas instalaciones municipales para acogerlos.

Ese es el caso de la localidad de Maurepas, cerca de Versalles, donde el alcalde Grégory Garestier -miembro del partido sarkozysta Los Republicanos- se negó a habilitar el gimnasio requisado por el Gobierno y la policía para ubicar a un centenar de migrantes en un salón de actos.

La presidenta de la región parisina, Valérie Pécresse, del mismo partido, protestó por la expropiación temporaria de una colonia de vacaciones de Cergy-Pontoise, donde fueron alojados 160 clandestinos. Se trata del mismo centro que en septiembre del 2015 albergó a un grupo de sirios e iraquíes que Francia trasladó desde Múnich, para aliviar la presión migratoria que sufría Alemania en ese momento.

La mayoría de los clandestinos que vivían en carpas en la zona del metro Stalingrado, acogieron con alivio su traslado a instalaciones más dignas, con duchas, cocina y calefacción suficiente para hacer frente a los primeros fríos que comienzan a sentirse en París.

"Ahora nos darán papeles, ¿no?", comentó con entusiasmo uno de los migrantes. La mayoría de los evacuados proceden de Afganistán y de los países del Cuerno de África. Todos aspiran a que se les conceda el estatus de refugiado.

El campamento de Stalingrado ya fue desalojado hace cuatro meses y por segunda vez en septiembre. Por eso las autoridades temen que, por varias razones, vuelva a reconstituirse. Se estima que cada 24 horas llegan a París unos 50 migrantes que en su hoja de ruta, tienen como destino ese barrio efímero en la zona norte de París. Ese campamento, por otra parte, está estratégicamente ubicado muy cerca de la central ferroviaria Gare du Nord, desde donde parten los trenes hacia Calais, que luego cruzan el túnel bajo el Canal de la Mancha en dirección a Gran Bretaña.