/ viernes 10 de marzo de 2017

El Papa ve “posible” abrir el sacerdocio a hombres casados

Jorge Sandoval G. / Corresponsal

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex)- El papa Francisco no desea, por ahora, abrir más debates dentro de la Iglesia sobre argumentos delicados de la milenaria doctrina de la Iglesia católica. Es el caso del celibato sacerdotal, acerca del cual dijo que su abolición no representa una solución de frente a la falta de vocaciones. Sin embargo no rechaza esta posibilidad para los “viriprobati”, es decir, los hombres casados que recibieron la ordenación como diáconos, presbíteros u obispos con el compromiso de llevar una vida de continencia total una vez recibidas las sagradas órdenes.

“Se trata de una posibilidad” - afirmo Bergoglio en una entrevista al periódico alemán “Die Zeit”-, pero también –preciso- “tenemos que decidir qué tipo de tarea asumirán estas personas, por ejemplo para las comunidades aisladas”.

Esta posibilidad es bastante concreta y al respecto cabe señalar que recientemente, el Secretario de Estado (equivalente a un “primer ministro”) de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, confirmó la línea de Francisco, subrayando que “en la situación actual, especialmente en algunas aéreas geográficas, se evidencia cada vez más una especie de ‘emergencia sacramental’ a causa de la falta de sacerdotes”.

En este contexto, Francisco no podía dejar de reconocer que “la falta de vocaciones es un problema grande...Un problema que la Iglesia debe resolver”...”Debemos – agrego- trabajar con los jóvenes que tengan alguna inquietud de servicio hacia los demás, si bien esto no es fácil, considerando también que los jóvenes son los grandes descartados en la sociedad moderna y lo vemos en la falta de trabajo para ellos en tantos países”, dijo Bergoglio ampliando el argumento más allá de la falta de vocación sacerdotal.

Jorge Sandoval G. / Corresponsal

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex)- El papa Francisco no desea, por ahora, abrir más debates dentro de la Iglesia sobre argumentos delicados de la milenaria doctrina de la Iglesia católica. Es el caso del celibato sacerdotal, acerca del cual dijo que su abolición no representa una solución de frente a la falta de vocaciones. Sin embargo no rechaza esta posibilidad para los “viriprobati”, es decir, los hombres casados que recibieron la ordenación como diáconos, presbíteros u obispos con el compromiso de llevar una vida de continencia total una vez recibidas las sagradas órdenes.

“Se trata de una posibilidad” - afirmo Bergoglio en una entrevista al periódico alemán “Die Zeit”-, pero también –preciso- “tenemos que decidir qué tipo de tarea asumirán estas personas, por ejemplo para las comunidades aisladas”.

Esta posibilidad es bastante concreta y al respecto cabe señalar que recientemente, el Secretario de Estado (equivalente a un “primer ministro”) de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, confirmó la línea de Francisco, subrayando que “en la situación actual, especialmente en algunas aéreas geográficas, se evidencia cada vez más una especie de ‘emergencia sacramental’ a causa de la falta de sacerdotes”.

En este contexto, Francisco no podía dejar de reconocer que “la falta de vocaciones es un problema grande...Un problema que la Iglesia debe resolver”...”Debemos – agrego- trabajar con los jóvenes que tengan alguna inquietud de servicio hacia los demás, si bien esto no es fácil, considerando también que los jóvenes son los grandes descartados en la sociedad moderna y lo vemos en la falta de trabajo para ellos en tantos países”, dijo Bergoglio ampliando el argumento más allá de la falta de vocación sacerdotal.