/ martes 15 de noviembre de 2016

Juppé, favorito para derrotar a Sarkozy en las primarias de Francia

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- El exprimer ministro Alain Juppé se perfila como probable vencedor en la primera vuelta de las elecciones primarias del partido de derecha conservador Los Republicanos (LR), previstas para el próximo domingo: la última encuesta del instituto Kantar Sofres-One Point le atribuye 36 por ciento de intenciones de voto contra 30 por ciento para el expresidente Nicolas Sarkozy.

En el balotaje del 27 de noviembre, Juppé -que fue primer ministro de Jacques Chirac entre 1975 y 1977- totalizaría 59. De esa manera, eliminaría a Sarkozy (41 por ciento) y se convertiría en el candidato de la derecha y el centro para la elección presidencial del 23 de abril y 7 de mayo de 2017.

Sarkozy incluso corre el riesgo de quedar relegado al tercer lugar en la primera vuelta, debido al fulgurante ascenso que registra su exprimer ministro François Fillon. En los últimos 15 días, dio un salto de 9 puntos y se sitúa ahora en 20 por ciento, pero con una dinámica en ascenso, mientras que sus adversarios ceden terreno a ritmo acelerado.

Los otros cuatro candidatos (Bruno Le Maire, Nathalie Kosciusko-Morizet, Jean-Frédéric Poisson y Jean-François Copé) totalizan apenas 15 por ciento entre todos.

En caso de ser derrotado dentro de su propio partido -en cualquiera de las dos hipótesis-, Sarkozy probablemente decidiría retirarse de la vida política, según la opinión unánime de los analistas políticos.

Esas tendencias también aparecen en otros dos sondeos, pero todo dependerá en definitiva del nivel de participación. Una fuerte asistencia a las urnas, del orden de 6.3 millones de votantes, perjudicaría a Sarkozy, que caería a 26 por ciento. En cambio, una escasa asistencia a las urnas -por ejemplo de 2 millones de personas- favorecería al exjefe del Estado, pues reflejaría el voto del núcleo duro del partido. En ese escenario, igual perdería, pero por una diferencia mínima (35 por ciento contra 34 por ciento) y podría abordar la segunda vuelta en condiciones óptimas.

A seis días de la consulta, la incógnita sobre la tasa de asistencia imprime un amplio margen de incertidumbre a las estimaciones de los institutos de sondeos. Los encuestadores reconocen que también tienen serias dificultades para calibrar el “voto oculto”, como ocurrió con Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre en Estados Unidos. Sarkozy está persuadido de que será el gran beneficiario de ese “voto impalpable”.

En esos comicios históricos, pues se trata de la primera vez que la derecha francesa designa sus candidatos mediante una primaria, podrán votar todos los ciudadanos inscritos en las listas electorales, aunque no estén afiliados a los partidos de derecha (Los Republicanos y Partido Demócrata Cristiano).

En esta última semana de campaña otro factor determinante -tanto sobre la participación como sobre la decisión del elector- puede ser el tercer debate por televisión, previsto para el jueves próximo entre los siete candidatos. En los dos duelos anteriores, Sarkozy se mostró irascible, contradictorio y cada vez más inclinado a defender posiciones de extrema derecha. Juppé, por su parte, cultivó la imagen de tecnócrata y hombre sereno, mientras que Fillon logró finalmente mostrar que posee un sólido programa de reformas de inspiración liberal, que es capaz de replicar -sin perder la calma- a las provocaciones de Sarkozy y que tiene estatura de hombre de Estado.

Hasta ahora, solo tres movimientos políticos importantes nombraron a sus candidatos para 2017: el Frente Nacional (FN) de extrema derecha, que designó a Marine Le Pen; el Partido de la Izquierda ungió a su líder Jean-Luc Melenchon y las recientes primarias verdes consagraron la candidatura de Yannick Jadot.

Por su parte, los socialistas -en el poder desde 2012- realizarán sus primarias el 22 y 29 de enero próximo. Pero ese proceso dependerá en gran medida de la decisión de François Hollande, que prometió definir su posición a principios de diciembre. La mayoría de los observadores e inclusive muchos de sus colaboradores estiman que, con apenas 4 por ciento de popularidad y 15 por ciento de intenciones de voto, aspirar a un nuevo mandato significaría un verdadero suicidio político.

La única sorpresa que podría alterar ese panorama es la posible irrupción en la carrera electoral del exministro de Economía, Emmanuel Macron. Como candidato del movimiento social-liberal En Marcha, que creó hace pocos meses, los sondeos le atribuyen 15 por ciento de votos.

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- El exprimer ministro Alain Juppé se perfila como probable vencedor en la primera vuelta de las elecciones primarias del partido de derecha conservador Los Republicanos (LR), previstas para el próximo domingo: la última encuesta del instituto Kantar Sofres-One Point le atribuye 36 por ciento de intenciones de voto contra 30 por ciento para el expresidente Nicolas Sarkozy.

En el balotaje del 27 de noviembre, Juppé -que fue primer ministro de Jacques Chirac entre 1975 y 1977- totalizaría 59. De esa manera, eliminaría a Sarkozy (41 por ciento) y se convertiría en el candidato de la derecha y el centro para la elección presidencial del 23 de abril y 7 de mayo de 2017.

Sarkozy incluso corre el riesgo de quedar relegado al tercer lugar en la primera vuelta, debido al fulgurante ascenso que registra su exprimer ministro François Fillon. En los últimos 15 días, dio un salto de 9 puntos y se sitúa ahora en 20 por ciento, pero con una dinámica en ascenso, mientras que sus adversarios ceden terreno a ritmo acelerado.

Los otros cuatro candidatos (Bruno Le Maire, Nathalie Kosciusko-Morizet, Jean-Frédéric Poisson y Jean-François Copé) totalizan apenas 15 por ciento entre todos.

En caso de ser derrotado dentro de su propio partido -en cualquiera de las dos hipótesis-, Sarkozy probablemente decidiría retirarse de la vida política, según la opinión unánime de los analistas políticos.

Esas tendencias también aparecen en otros dos sondeos, pero todo dependerá en definitiva del nivel de participación. Una fuerte asistencia a las urnas, del orden de 6.3 millones de votantes, perjudicaría a Sarkozy, que caería a 26 por ciento. En cambio, una escasa asistencia a las urnas -por ejemplo de 2 millones de personas- favorecería al exjefe del Estado, pues reflejaría el voto del núcleo duro del partido. En ese escenario, igual perdería, pero por una diferencia mínima (35 por ciento contra 34 por ciento) y podría abordar la segunda vuelta en condiciones óptimas.

A seis días de la consulta, la incógnita sobre la tasa de asistencia imprime un amplio margen de incertidumbre a las estimaciones de los institutos de sondeos. Los encuestadores reconocen que también tienen serias dificultades para calibrar el “voto oculto”, como ocurrió con Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre en Estados Unidos. Sarkozy está persuadido de que será el gran beneficiario de ese “voto impalpable”.

En esos comicios históricos, pues se trata de la primera vez que la derecha francesa designa sus candidatos mediante una primaria, podrán votar todos los ciudadanos inscritos en las listas electorales, aunque no estén afiliados a los partidos de derecha (Los Republicanos y Partido Demócrata Cristiano).

En esta última semana de campaña otro factor determinante -tanto sobre la participación como sobre la decisión del elector- puede ser el tercer debate por televisión, previsto para el jueves próximo entre los siete candidatos. En los dos duelos anteriores, Sarkozy se mostró irascible, contradictorio y cada vez más inclinado a defender posiciones de extrema derecha. Juppé, por su parte, cultivó la imagen de tecnócrata y hombre sereno, mientras que Fillon logró finalmente mostrar que posee un sólido programa de reformas de inspiración liberal, que es capaz de replicar -sin perder la calma- a las provocaciones de Sarkozy y que tiene estatura de hombre de Estado.

Hasta ahora, solo tres movimientos políticos importantes nombraron a sus candidatos para 2017: el Frente Nacional (FN) de extrema derecha, que designó a Marine Le Pen; el Partido de la Izquierda ungió a su líder Jean-Luc Melenchon y las recientes primarias verdes consagraron la candidatura de Yannick Jadot.

Por su parte, los socialistas -en el poder desde 2012- realizarán sus primarias el 22 y 29 de enero próximo. Pero ese proceso dependerá en gran medida de la decisión de François Hollande, que prometió definir su posición a principios de diciembre. La mayoría de los observadores e inclusive muchos de sus colaboradores estiman que, con apenas 4 por ciento de popularidad y 15 por ciento de intenciones de voto, aspirar a un nuevo mandato significaría un verdadero suicidio político.

La única sorpresa que podría alterar ese panorama es la posible irrupción en la carrera electoral del exministro de Economía, Emmanuel Macron. Como candidato del movimiento social-liberal En Marcha, que creó hace pocos meses, los sondeos le atribuyen 15 por ciento de votos.