/ domingo 13 de noviembre de 2016

Leer para vivir, vivir para leer

ÁMSTERDAM, Holanda.- Los libros son puentes. Su ingrediente básico son las palabras. Con ellas compartimos hechos reales o imaginarios, ideas, sentimientos y conocimientos. Son brazos que nos abrazan en la distancia y que nos abren la puerta al mundo. Nos permiten comprender lo que sucede fuera de nuestro entorno y también dentro de nosotros. Los libros son alimento para el espíritu.

¿Cómo estimular la lectura para que más gente conozca y disfrute de sus beneficios? ¿Cómo darles una segunda vida a esos libros que tenemos?

Esta es una pregunta que en 2001 se hizo una agente literaria inglesa que vivía en Holanda, quien encontró en Sjaak van Rijn un socio para el proyecto que se llamó Borderline (Frontera). Empezaron entrando en contacto con editoriales, librerías y bibliotecas y les pidieron que les donaran los ejemplares que les sobraban. Ellos los repartían gratuitamente a personas que, por una u otra razón, estaban marginadasde la sociedad, ya fuera en prisiones, centro de acogida para inmigrantes ilegales, hospitales y orfanatos, o que carecían de recursos. Ella regresó a su país y los responsables de continuar con este proyecto le dieron un giro importante.

[caption id="attachment_522470" align="alignnone" width="300"] RECIBIENDO LIBROS.[/caption]

ÁTICO DE LOS LIBROS

En 2011 Sjaak van Rijn e Ilja Mottier abrieron el “Ático de los libros” (Boekenzolder). Imagínelo como una gran librería, donde unos 60 o 70 mil ejemplares están perfectamente clasificados tanto por idiomas (neerlandés, inglés, español, francés, italiano, alemán, portugués, urdu, persa, hindi, chino y tamil, entre otros) como por tema: novelas, poesía, arte, historia, biografías, filosofía, derecho, administración, economía, sicología, feminismo, viajes, gastronomía, hobbies y por supuesto una sección infantil. La enorme diferencia es que ¡son gratis!

Además de los libros que continúan enviando a diversas instituciones (hospitales, asilos, escuelas, prisiones, etcétera) o que incluso donan a países subdesarrollados, cualquier persona puede llevarse hasta 10 libros por día sin pagar ni un centavo. La única condición es que no los venda. Para tratar de evitar esto, en cuanto llegan les ponen un sello con la frase “no para la venta”.

También reciben donaciones de libros de particulares, quienes se sienten agradecidos por tener un lugar a donde llevar los que por alguna razón no pueden o no quieren conservar, ya sea por falta de espacio, por cambio de residencia o cualquier otro motivo. Debo de decirle que se encuentran algunas joyas en esos estantes.

Todos los libros que llegan a diario se acomodan en la sección a la que pertenezcan. El “Ático de los libros” está abierto tres tardes a la semana (jueves, viernes y sábados de 1:00 a 5:00 pm). Opera gracias a la colaboración de unos 35 voluntarios, de los que cada día se pueden encontrar por lo menos una docena trabajando como hormiguitas, ocupados en acomodar los que van llegando como un goteo constante y orientando a los visitantes que acuden por primera vez. Cerca de la puerta hay una pequeña alcancía para que, quien quiera, deposite un donativo.

Hace años conocí este lugar maravilloso donde los libros son el aglutinante de personas de diferentes países de origen, con culturas y religiones distintas, que hablan diversos idiomas, pero que tienen en común su amor por la lectura.

Para escribir este artículo me entrevisté con Sjaak van Rijn, el presidente y cofundador de la asociación. Un hombre de 65 años, lleno de energía y de amor por los libros, con quien me tomé una taza de té mientras me relataba la génesis del proyecto, su presente y su futuro que no se ha quedado en recibir y ofrecer libros gratis, sino que también organiza actividades culturales como pequeños conciertos, lectura de poemas en distintos idiomas, o la “tarde de los niños”. Entre sus objetivos está convertir el “Ático de los libros” en un punto de encuentro para la sociedad.

[caption id="attachment_522472" align="alignnone" width="300"] SECCIÓN INFANTIL.[/caption]

PROMOVER LA LECTURA

Para él, el amor a la lectura inicia desde que al bebé se le cantan canciones, se le cuentan cuentos y más adelante se le leen libros donde pueda ir viendo imágenes que asocia con las palabras. ¡Cómo atesora esos momentos, en la noche, cuando leía para su hijo! Ese espacio de intimidad les permitió compartir no sólo las historias de los libros sino que les abrió la posibilidad a platicar sobre las vivencias del día.

Como un paréntesis, me contó que hace años el hijo de un amigo suyo tenía problemas en la escuela pero no hablaba de ello en casa. Sjaak le recomendó que leyera con él “Tarzán de goma” de Ole Lund Kirkegaard (del que por cierto había un ejemplar en el Ático de los libros y ahora estoy leyendo). El resultado: el niño se identificó con muchas de las cosas que le pasaban al protagonista y le contó a su padre lo que le sucedía en el colegio. En este caso el libro abrió un importante canal de comunicación. También me habló sobre la función terapéutica de la lectura incluso en personas con trastornos siquiátricos. Conversamos sobre cómo leer estimula la imaginación y la creatividad y nos permite entender “al otro”.

Promover la lectura es uno de los objetivos del “Ático de los libros”, que debe ser consideradouna prioridad para el desarrollo de una nación. La pena es que la Encuesta Nacional de Lectura 2015 indica que los mexicanos, en promedio, leen 5.3 libros al año. ¡Nada! ¿Cómo vamos a crecer como país si, en general, somos tan apáticos para leer?

El “Boekenzolder” bien podría ser una idea inspiradora para replicar en nuestro país, al poner libros gratuitos al alcance de todo el público y que aun quienes no tienen recursos puedan disfrutar de los beneficios y el placer de la lectura. Un proyecto de la sociedad para la sociedad.

Para mayor información, su web es www.boekenzolderleiden.nl Cualquier comentario relacionado con este artículo, favor de dirigirlo a mestrada@elsoldemexico.com.mx

ÁMSTERDAM, Holanda.- Los libros son puentes. Su ingrediente básico son las palabras. Con ellas compartimos hechos reales o imaginarios, ideas, sentimientos y conocimientos. Son brazos que nos abrazan en la distancia y que nos abren la puerta al mundo. Nos permiten comprender lo que sucede fuera de nuestro entorno y también dentro de nosotros. Los libros son alimento para el espíritu.

¿Cómo estimular la lectura para que más gente conozca y disfrute de sus beneficios? ¿Cómo darles una segunda vida a esos libros que tenemos?

Esta es una pregunta que en 2001 se hizo una agente literaria inglesa que vivía en Holanda, quien encontró en Sjaak van Rijn un socio para el proyecto que se llamó Borderline (Frontera). Empezaron entrando en contacto con editoriales, librerías y bibliotecas y les pidieron que les donaran los ejemplares que les sobraban. Ellos los repartían gratuitamente a personas que, por una u otra razón, estaban marginadasde la sociedad, ya fuera en prisiones, centro de acogida para inmigrantes ilegales, hospitales y orfanatos, o que carecían de recursos. Ella regresó a su país y los responsables de continuar con este proyecto le dieron un giro importante.

[caption id="attachment_522470" align="alignnone" width="300"] RECIBIENDO LIBROS.[/caption]

ÁTICO DE LOS LIBROS

En 2011 Sjaak van Rijn e Ilja Mottier abrieron el “Ático de los libros” (Boekenzolder). Imagínelo como una gran librería, donde unos 60 o 70 mil ejemplares están perfectamente clasificados tanto por idiomas (neerlandés, inglés, español, francés, italiano, alemán, portugués, urdu, persa, hindi, chino y tamil, entre otros) como por tema: novelas, poesía, arte, historia, biografías, filosofía, derecho, administración, economía, sicología, feminismo, viajes, gastronomía, hobbies y por supuesto una sección infantil. La enorme diferencia es que ¡son gratis!

Además de los libros que continúan enviando a diversas instituciones (hospitales, asilos, escuelas, prisiones, etcétera) o que incluso donan a países subdesarrollados, cualquier persona puede llevarse hasta 10 libros por día sin pagar ni un centavo. La única condición es que no los venda. Para tratar de evitar esto, en cuanto llegan les ponen un sello con la frase “no para la venta”.

También reciben donaciones de libros de particulares, quienes se sienten agradecidos por tener un lugar a donde llevar los que por alguna razón no pueden o no quieren conservar, ya sea por falta de espacio, por cambio de residencia o cualquier otro motivo. Debo de decirle que se encuentran algunas joyas en esos estantes.

Todos los libros que llegan a diario se acomodan en la sección a la que pertenezcan. El “Ático de los libros” está abierto tres tardes a la semana (jueves, viernes y sábados de 1:00 a 5:00 pm). Opera gracias a la colaboración de unos 35 voluntarios, de los que cada día se pueden encontrar por lo menos una docena trabajando como hormiguitas, ocupados en acomodar los que van llegando como un goteo constante y orientando a los visitantes que acuden por primera vez. Cerca de la puerta hay una pequeña alcancía para que, quien quiera, deposite un donativo.

Hace años conocí este lugar maravilloso donde los libros son el aglutinante de personas de diferentes países de origen, con culturas y religiones distintas, que hablan diversos idiomas, pero que tienen en común su amor por la lectura.

Para escribir este artículo me entrevisté con Sjaak van Rijn, el presidente y cofundador de la asociación. Un hombre de 65 años, lleno de energía y de amor por los libros, con quien me tomé una taza de té mientras me relataba la génesis del proyecto, su presente y su futuro que no se ha quedado en recibir y ofrecer libros gratis, sino que también organiza actividades culturales como pequeños conciertos, lectura de poemas en distintos idiomas, o la “tarde de los niños”. Entre sus objetivos está convertir el “Ático de los libros” en un punto de encuentro para la sociedad.

[caption id="attachment_522472" align="alignnone" width="300"] SECCIÓN INFANTIL.[/caption]

PROMOVER LA LECTURA

Para él, el amor a la lectura inicia desde que al bebé se le cantan canciones, se le cuentan cuentos y más adelante se le leen libros donde pueda ir viendo imágenes que asocia con las palabras. ¡Cómo atesora esos momentos, en la noche, cuando leía para su hijo! Ese espacio de intimidad les permitió compartir no sólo las historias de los libros sino que les abrió la posibilidad a platicar sobre las vivencias del día.

Como un paréntesis, me contó que hace años el hijo de un amigo suyo tenía problemas en la escuela pero no hablaba de ello en casa. Sjaak le recomendó que leyera con él “Tarzán de goma” de Ole Lund Kirkegaard (del que por cierto había un ejemplar en el Ático de los libros y ahora estoy leyendo). El resultado: el niño se identificó con muchas de las cosas que le pasaban al protagonista y le contó a su padre lo que le sucedía en el colegio. En este caso el libro abrió un importante canal de comunicación. También me habló sobre la función terapéutica de la lectura incluso en personas con trastornos siquiátricos. Conversamos sobre cómo leer estimula la imaginación y la creatividad y nos permite entender “al otro”.

Promover la lectura es uno de los objetivos del “Ático de los libros”, que debe ser consideradouna prioridad para el desarrollo de una nación. La pena es que la Encuesta Nacional de Lectura 2015 indica que los mexicanos, en promedio, leen 5.3 libros al año. ¡Nada! ¿Cómo vamos a crecer como país si, en general, somos tan apáticos para leer?

El “Boekenzolder” bien podría ser una idea inspiradora para replicar en nuestro país, al poner libros gratuitos al alcance de todo el público y que aun quienes no tienen recursos puedan disfrutar de los beneficios y el placer de la lectura. Un proyecto de la sociedad para la sociedad.

Para mayor información, su web es www.boekenzolderleiden.nl Cualquier comentario relacionado con este artículo, favor de dirigirlo a mestrada@elsoldemexico.com.mx