/ lunes 27 de mayo de 2019

ONU propone una ciudad sostenible sobre el agua contra el cambio climático

La mayoría de las áreas litorales se verán afectadas por la erosión y las inundaciones costeras, desplazando a millones de personas

Dos de cada cinco personas en el mundo viven a menos de 100 kilómetros de la costa y una de cada diez en zonas costeras a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, según ONUHábitat, el programa de las Naciones Unidas dedicada a los asentamientos humanos (www.unhabitat.org).

La mayoría de las áreas litorales se verán afectadas por la erosión y las inundaciones costeras, desplazando a millones de personas, destruyendo viviendas e infraestructuras, según este organismo, que informa que 9 de cada 10 de las ciudades más grandes del mundo estarán expuestas al aumento de los mares en 2050.

ONU-Hábitat se reunió con un grupo de innovadores, exploradores, ingenieros marinos y científicos para explorar ideas de vanguardia y soluciones innovadoras para la amenaza que enfrentan las ciudades y los países costeros debido al aumento del nivel del mar.

Esta esa reunión, convocada con Oceanix, una plataforma para diseñar y construir ciudades flotantes y el Centro de Ingeniería Oceánica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), entre otros, se presentó el diseño de Oceanix City, la primera ciudad flotante sostenible del mundo para 10 mil residentes.

SIN PRIVILEGIOS

“Allí los seres humanos podrán vivir en armonía con la vida bajo el agua”, según Marc Collins Chen, cofundador y director ejecutivo (CEO) de Oceanix (www.oceanix. org).

“La tecnología para que vivamos en el agua sin matar los ecosistemas marinos ya existe. Nuestro objetivo es que las ciudades flotantes sean asequibles y estén disponibles para todas las zonas costeras necesitadas y no se conviertan en un privilegio de la gente rica”, puntualiza Chen.

Explica que Oceanix City, no sólo es sostenible en términos económicos y medioambientales, sino también a prueba de inundaciones y de los embates de tormentas muy grandes.

Además, si se produjera un cambio en los patrones climáticos, esta ciudad flotante podría ser desarmada y remolcada a un lugar del mundo más adecuado.

ECOSISTEMA ARTIFICIAL

Está comunidad está diseñada como un ecosistema que produce sus propios alimentos, energía y agua dulce con cero desperdicios, canalizando estos recursos y productos mediante flujos circulares.

“La arquitectura de esta metrópolis marítima modular le permite crecer, transformarse y adaptarse a la situación y el entorno”, según Bjarke Ingels, socio fundador del estudio de arquitectura BIG (https://big.dk/#projects) , uno de los diseñadores de Oceanix City, junto con Oceanix.

“Esta ciudad flotante podrá evolucionar y aumentar de tamaño, creando comunidades prósperas y autosuficientes de personas que se preocupan unas de otras y del planeta”, añade Ingels. El componente básico de esta ciudad es un vecindario modular o plataforma de 2 hectáreas, para comunidades de hasta 300 residentes y dotado de espacios de uso múltiple para vivir, trabajar y reunirse, durante el día y por la noche.

El corazón de cada plataforma es la granja comunitaria, que permitirá a los residentes compartir un sistema de cultivo y producción libre de residuos.

Al agrupar seis vecindarios alrededor de un puerto central protegido, se pueden crear comunidades más grandes o villas de 12 hectáreas que pueden alojar hasta mil 650 residentes.

Interconectando seis villas, se podrá formar una ciudad de 10 mil residentes, atractiva y con un fuerte sentido de comunidad e identidad , con un puerto protegido en su centro, una plaza pública, un mercado y centros para la espiritualidad, el aprendizaje, la salud, el deporte y la cultura, añaden.

Las ciudades flotantes pueden prefabricarse en la costa y remolcarse hasta donde vayan a instalarse y se construirán dando prioridad a los materiales de origen local, como el bambú, de rápido crecimiento y que no genera emisiones de carbono en su producción y se puede cultivar en los vecindarios, según BIG.

Las primeras ciudades podrían desplegarse en las regiones tropicales y subtropicales más vulnerables a la subida de los mares, como Nueva York, Los Ángeles, Miami, Ciudad de México, Lima, Sao Paulo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Londres, Estambul, El Cairo, Lagos, Bombay, Tokio, Shangai, Manila, Singapur, Seúl y Sidney.

“La primera ciudad flotante de Oceanix está prevista para finales de 2022”, concluye Michelle Will, responsable de comunicación de Oceanix.

Dos de cada cinco personas en el mundo viven a menos de 100 kilómetros de la costa y una de cada diez en zonas costeras a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, según ONUHábitat, el programa de las Naciones Unidas dedicada a los asentamientos humanos (www.unhabitat.org).

La mayoría de las áreas litorales se verán afectadas por la erosión y las inundaciones costeras, desplazando a millones de personas, destruyendo viviendas e infraestructuras, según este organismo, que informa que 9 de cada 10 de las ciudades más grandes del mundo estarán expuestas al aumento de los mares en 2050.

ONU-Hábitat se reunió con un grupo de innovadores, exploradores, ingenieros marinos y científicos para explorar ideas de vanguardia y soluciones innovadoras para la amenaza que enfrentan las ciudades y los países costeros debido al aumento del nivel del mar.

Esta esa reunión, convocada con Oceanix, una plataforma para diseñar y construir ciudades flotantes y el Centro de Ingeniería Oceánica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), entre otros, se presentó el diseño de Oceanix City, la primera ciudad flotante sostenible del mundo para 10 mil residentes.

SIN PRIVILEGIOS

“Allí los seres humanos podrán vivir en armonía con la vida bajo el agua”, según Marc Collins Chen, cofundador y director ejecutivo (CEO) de Oceanix (www.oceanix. org).

“La tecnología para que vivamos en el agua sin matar los ecosistemas marinos ya existe. Nuestro objetivo es que las ciudades flotantes sean asequibles y estén disponibles para todas las zonas costeras necesitadas y no se conviertan en un privilegio de la gente rica”, puntualiza Chen.

Explica que Oceanix City, no sólo es sostenible en términos económicos y medioambientales, sino también a prueba de inundaciones y de los embates de tormentas muy grandes.

Además, si se produjera un cambio en los patrones climáticos, esta ciudad flotante podría ser desarmada y remolcada a un lugar del mundo más adecuado.

ECOSISTEMA ARTIFICIAL

Está comunidad está diseñada como un ecosistema que produce sus propios alimentos, energía y agua dulce con cero desperdicios, canalizando estos recursos y productos mediante flujos circulares.

“La arquitectura de esta metrópolis marítima modular le permite crecer, transformarse y adaptarse a la situación y el entorno”, según Bjarke Ingels, socio fundador del estudio de arquitectura BIG (https://big.dk/#projects) , uno de los diseñadores de Oceanix City, junto con Oceanix.

“Esta ciudad flotante podrá evolucionar y aumentar de tamaño, creando comunidades prósperas y autosuficientes de personas que se preocupan unas de otras y del planeta”, añade Ingels. El componente básico de esta ciudad es un vecindario modular o plataforma de 2 hectáreas, para comunidades de hasta 300 residentes y dotado de espacios de uso múltiple para vivir, trabajar y reunirse, durante el día y por la noche.

El corazón de cada plataforma es la granja comunitaria, que permitirá a los residentes compartir un sistema de cultivo y producción libre de residuos.

Al agrupar seis vecindarios alrededor de un puerto central protegido, se pueden crear comunidades más grandes o villas de 12 hectáreas que pueden alojar hasta mil 650 residentes.

Interconectando seis villas, se podrá formar una ciudad de 10 mil residentes, atractiva y con un fuerte sentido de comunidad e identidad , con un puerto protegido en su centro, una plaza pública, un mercado y centros para la espiritualidad, el aprendizaje, la salud, el deporte y la cultura, añaden.

Las ciudades flotantes pueden prefabricarse en la costa y remolcarse hasta donde vayan a instalarse y se construirán dando prioridad a los materiales de origen local, como el bambú, de rápido crecimiento y que no genera emisiones de carbono en su producción y se puede cultivar en los vecindarios, según BIG.

Las primeras ciudades podrían desplegarse en las regiones tropicales y subtropicales más vulnerables a la subida de los mares, como Nueva York, Los Ángeles, Miami, Ciudad de México, Lima, Sao Paulo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Londres, Estambul, El Cairo, Lagos, Bombay, Tokio, Shangai, Manila, Singapur, Seúl y Sidney.

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