/ viernes 12 de junio de 2020

[Podcast] Las claves del mundo | Refugiado, el eterno caminante 

Desde el 2001, por acuerdo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cada 20 de junio se conmemora el Día Mundial de los Refugiados, esas personas que, alrededor del mundo, huyen del conflicto y la persecución 

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Los refugiados se consideran entre las personas más vulnerables del mundo. Cada año observamos la movilidad forzada de poblaciones enteras. Dejar todo atrás para comenzar de nuevo es una decisión que requiere valor, pero, sobre todo, está basada en la desesperación de que el lugar de origen atenta contra la integridad de quien, sin otra opción, decide emprender nuevos caminos en busca de un horizonte que prometa bienestar.

De acuerdo con Naciones Unidas, “el mundo está siendo testigo del mayor número de desplazamientos en la historia. Una cantidad sin precedentes de 70.8 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto y la persecución a finales de 2018. Entre ellas, hay casi 30 millones de refugiados, de los cuales más de la mitad son menores de 18 años. Además, a 10 millones de personas apátridas se les ha negado una nacionalidad y el acceso a derechos fundamentales, como la educación, sanidad, empleo y libertad de circulación”.

Testigo de conflictos

Las historias que se van hilando en los miles de kilómetros recorridos por quienes huyen de su país son infinitas y algunas se han perdido en el mar voraz que ha ahogado los sueños o en los desiertos donde se secaron las sonrisas. Algunos logran su fin, llegan a una nación en la que pueden pedir la calidad de refugiado, pero se han encontrado con sorpresas como permanecer en espera sin fecha fija de cuándo tendrán una resolución.

Mariam Abuamer, artista palestina de 27 años que vive en Estados Unidos desde el 2014, es una de millones de personas que no olvida cómo dejó todo.

Su madre era persa y su padre palestino. Se conocieron estudiando en la antigua Unión Soviética. Mariam nació en Rusia y luego la familia se mudó a Palestina. Al perder a su madre a los 9 años y viviendo la dureza del islam con las mujeres, pasó su adolescencia sintiendo que no pertenecía a ese lugar, ya que la educación y figura que conservó de su madre fue la de una mujer fuerte y comunista.

“Quería estar escuchando música en inglés, me atrajo el rock porque estaba enojada, pero no podía expresarlo. Mi papá no me permitió expresar mis sentimientos”

Su padre lleno de tradiciones musulmanas hizo una distinción entre ella y sus hermanos. El descontento que desarrolló, la hizo buscar una beca a los 18 años y aunque la obtuvo, su padre no le permitió tomarla.

Ella canta desde los 5 años y desde entonces ha sido la mejor manera de lograr la catarsis que necesitaba. Al ser parte de Music Against Violence, protestó con su voz en diversas ocasiones, por lo que en el 2013 la invitaron a La Fiesta de la Música.

Su perfil punk enardeció a algunos yihadistas, que amenazaron con volar el instituto francés si una mujer cantaba sin cubrirse. Aún bajo la advertencia, el evento se desarrolló sin inconvenientes.

Ese hecho le dio presencia mediática en el extranjero y le pidieron su opinión para cuando comenzó el conflicto entre la Franja de Gaza e Israel de 2014.

“Dije la verdad, no tenía miedo a la muerte porque estaba muy cerca de ella. No podía dormir porque el bombardeo no paraba. Bombardeaban varias ubicaciones a la vez. El cielo siempre lleno de humo. Fue espantoso”.

“El ejército venía por mar y cielo, los tanques en las calles. Mi padre estaba en Ramallah, en Cisjordania, que es otro de los territorios palestinos y no podía unirse a nosotros. Me daba la impresión de un ejército futurista con mucha tecnología. El polvo estaba tan cerca y yo tan cansada, no podía ver y escuché que disparaban. Sin abrir los ojos, acostada, pensé ‘Si este maldito misil me cae encima, que caiga, estoy cansada. No puedo seguir huyendo de esto”.

Foto: Instagram @xx____777______xx

“Mis hermanos y yo estábamos con los vecinos, ellos hablaron muy rápido para decirnos que bajáramos. Los niños corrían escaleras abajo descalzos y pensé: ¿Hacia dónde estamos corriendo?, ¿dónde hay un lugar seguro para refugiarnos de las detonaciones? Los proyectiles van a caer por todas partes. Sobreviví a eso y ya no tuve miedo”.


Un milagro

La radicalidad de la situación la hizo refugiarse en hoteles donde se hospedaba la prensa, porque en ese momento todavía no atacaban a los comunicadores. Tuvo contacto con varios y les contó los peligros por los que había pasado, no sólo por los ataques, también del propio Hamas que, a su parecer, exponía a la población al grado de sacrificarlos.

“Realmente no sé cuál es la mejor manera de luchar por la justicia, pero estoy en contra de matar. Y nunca me alegré de la muerte de un soldado israelí o cuando muere un palestino”.

Y entonces surgió un milagro. De las muchas aplicaciones realizadas en el 2013, la Universidad de Nueva York la había aceptado en un programa que reunía a jóvenes israelíes y palestinos a dialogar. Dejó Palestina al día 49 del conflicto que duró 50.

Al no tener acceso a su dinero en los bancos, emprendió hacia Egipto, intentando pasar la frontera tan sólo con una pequeña mochila con documentos y algunos objetos personales. Un grupo de Hamas no le permitía el paso y hostilmente intentaron persuadir, al mencionarle que los palestinos no tienen visa en Egipto. Logró convencerlos de que la dejaran intentarlo.

La antipatía que recibió en Egipto no la olvida. Una mujer no puede viajar sin la compañía de un hombre en los países musulmanes. La llamaron “niño sucio”, mientras la acosaban con miradas lascivas. Se enteró que para poder pasar necesitaba conseguir documentos falsos, pero ella permaneció tranquila y siempre amable intentó argumentar sobre su ingreso a la Universidad de Nueva York.

Aunque no tenía pasaporte ruso, dijo a los aduanales que sí y que lo había dejado por el conflicto. Mostró su acta de nacimiento y la hicieron esperar durante horas. Para su propia sorpresa, le sellaron el pasaporte palestino y pidió ayuda para transportarse. Gracias a amigos de amigos de su hermano, llegó a El Cairo. En uno de los retenes un policía la inspeccionó inapropiadamente, metiéndole la mano en la ropa interior.

En esos mismos días, hubo un cese al fuego y Hamas fue a su casa preguntando por Mariam. Su padre y hermanos fueron amedrentados, ya que el grupo radical había leído el artículo en el diario francés en donde la habían entrevistado en el que la describen como atea, lo cual niega, pero en esa guerra que involucra religión, era una falta muy grave.

foto: Instagram @xx____777______xx

Pasó un mes antes de que le dieran cita en la embajada americana. Explicó del programa del que fue seleccionada, al que llegaría tarde por la lentitud de los trámites.

Llegó a Nueva York sin un centavo, pero sus compañeros la apoyaron comprándole comida. El programa terminó 6 meses después y sabiendo las amenazas que tenía en su contra en Gaza, pidió ayuda a una organización de derechos humanos, la cual la apoyó.

Pidieron la condición de refugiada y ella demostró el peligro que corre en su país de origen, “Tengo toda la evidencia de la situación”. Su caso aún sigue pendiente desde hace 6 años. Ella canta en bares de Brooklyn para ganarse la vida, mientras sigue sin saber en qué terminará todo.

Y mientras tanto, casos como los de Mariam Abuamer siguen pendientes y aunque se establezcan y llamen hogar a una ciudad, queda la posibilidad de que las leyes no los respalden.

Quiénes son

Cada minuto, veinticuatro personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror.

Foto: Reuters

Hay varios tipos de personas desplazadas por la fuerza. Pero todos tienen algo en común:

Refugiados

Son personas que huyen del conflicto y la persecución. Su condición y su protección están definidas por el derecho internacional, y no deben ser expulsadas o retornadas a situaciones en las que sus vidas y sus libertades corran riesgo.

Solicitantes de Asilo

Es quien solicita el reconocimiento de la condición de refugiado y cuya solicitud todavía no ha sido evaluada en forma definitiva. En promedio, alrededor de 1 millón de personas solicitan asilo de forma individual cada año.

Desplazados internos

Son quienes no han cruzado las fronteras de sus países para buscar la seguridad. A diferencia de los refugiados, su huida se da dentro de su propio país. Si bien pueden haber huido por razones similares a las de los refugiados, los desplazados internos permanecen bajo la protección de su gobierno, aun en los casos en que el mismo gobierno se convierte en una de las causas de su huida. Como resultado, son de las personas más vulnerables del mundo.

Foto: AFP

Apátridas

Son quienes no tienen una nacionalidad y pueden tener dificultades para acceder a derechos humanos básicos. Millones de personas alrededor del mundo se encuentran atrapadas en un limbo jurídico y no son consideradas como nacionales por ningún país afectando el disfrute de sus derechos básicos.

Retornados

O repatriados, son los que consiguen volver a casa, la mejor solución duradera. El regreso a casa concluye un tiempo a menudo traumático en el exilio. Puede pasar meses, años o incluso décadas después de que tuvieran que huir, y en ocasiones no llega a suceder del todo. (Fuente; ONU/Acnur)

Perdidos entre fronteras y términos legales

Uno de los principales problemas que encuentran los desplazados en su búsqueda de una mejor vida, es que los conceptos “refugiado”, “desplazado” o “asilado” denotan distintos estatus legales dependiendo de cada país, y pueden causar confusión, advierte en entrevista Andrés Alfonso Ramírez Silva, coordinador general de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

“En Europa y en Estados Unidos, el concepto es único y es indistinto, o sea, dices está asilado y ya, está refugiado y ya. No hay una diferencia, la prueba es que se utiliza el concepto en inglés ‘asylee’, por eso a veces se confunde porque en inglés es sólo uno. Generalmente el ‘refugee’ es un asilado, entonces ahí no hay confusión. El problema está en América Latina, que preferimos llamarle refugiado y nunca asilado, para no confundir con el asilo político que es una figura latinoamericana que tiene características distintas, por ejemplo, recientemente el caso de Evo Morales, que no estaba como refugiado, estaba como asilado”, aclara.

Foto: Daniel Galeana | El Sol de México

“El refugiado es un proceso administrativo que acaba siendo un proceso que tienes que reconocer, el refugiado se reconoce, o sea, ya de suyo existe, pero lo que se hace a través de un proceso es reconocerlo. El refugiado tiene que ser un extranjero en México, el asilado puede ser en el extranjero”.

Sobre el concepto específico de refugiado, Ramírez Silva enumera las causas por las que una persona busca asilo en México:

“Para que nosotros podamos decir que es un refugiado, y esto lo establecen en su definición los instrumentos internacionales, tiene que ser una persona que por motivos fundados de persecución lo sea, y entonces ahí se enlistan los siguientes motivos: por nacionalidad, por raza, por opinión política, por la pertenencia a un grupo social determinado o por religión, estas son las categorías distintas por las que una persona puede ser víctima de persecución”.

México se basa, como generalmente ocurre con otras legislaciones nacionales sobre el tema, en la Convención de refugiados de 1951 de Ginebra, pero en nuestro país se agregó otro motivo adicional: el de género. Estas son algunas de las principales razones por las que las personas se desplazan de manera forzada, sea que abandonen su país o no. Si abandonan su país, entonces están en condiciones para ser refugiados.

Foto: Daniel Galeana | El Sol de México

Para el coordinador general de la Comar, hay otras causales propias de América Latina que no existen en las definiciones de refugiado en Europa, Estados Unidos o Canadá, ni tampoco en Asia. Sólo existen en África y en América Latina.

La Convención de la Unión Africana es similar a la de América Latina, indica, pues “se basa en una definición que se desarrolló en la declaración de Cartagena en 1984, que consiste en que los refugiados son personas que fueron desplazadas por violencia generalizada en su país, violación sistemática de derechos humanos o graves disturbios del orden público”.

México y la pandemia

De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay 70 millones de desplazados a nivel global y cada dos segundos una persona se ve obligada a huir por conflictos y persecución.

Ramírez Silva comenta que México ha tenido una migración predominante del Triángulo Norte de Centroamérica que, desde el 2012, ha ido en aumento, en momentos de pandemia, hubo una baja considerable, pero se pronostica que la afluencia migratoria será mayor.

Foto: AFP

“El primer trimestre comparado al trimestre del año pasado, había habido un aumento del 34%. A partir de abril, que ya estamos en plena pandemia, que ya estamos con todas las medidas de sana distancia, de quédate en casa, etcétera, bajó tremendamente el número de solicitantes de la condición de refugiado, al grado de que se redujo el 86% con respecto al promedio mensual que habíamos tenido en los 3 meses anteriores, o sea, en el mes de enero, de febrero y de marzo, hubo en total un promedio del 86% superior, al número de solicitantes que llegaron en abril y en mayo”.

“Creemos que una vez que esto se estabilice y mejore, ya se va a venir encima otra vez, una gran cantidad de personas que estarán solicitando su calidad de refugiados en México”.

“La verdad es que ya habíamos empezado a ver antes de la pandemia, políticas muy endurecidas, muy antiinmigrantes, muy anti refugiados en muchos lugares del mundo. No tenemos que ir demasiado atrás para darnos cuenta de que las políticas que se están desarrollando en Estados Unidos eran sumamente restrictivas y en varios de los países, sobre todo europeos y en otros países del mundo”.

Ahora, explica, el tema de la pandemia, es solamente un pretexto, una excusa adicional para los que tienen una política más xenófoba, más antiinmigrante, más anti refugiado, pues utilizan esto como excusa, para endurecer sus políticas y hacerlas aún más restrictivas de las que de por sí eran.

Foto: Reuters

“Así es que el vaticinio pues no es muy difícil, creo que es bastante fácil el pronóstico, de que simplemente es algo de que ya lo tenían de suyo y que cualquier pretexto es bueno para endurecer la política y no pensar que es por la pandemia que se va a cambiar las cosas, sino que simplemente se van a endurecer, como excusa a lo que de por sí, ya tenían en la mira, que además, se mezcla en temas de campañas políticas, o sea, es a conveniencia de ciertos sectores, que se trata de desarrollar una política antiinmigrante, anti refugiado, etcétera, porque esto puede generarte votos, puede generarte entonces a ganar una elección”, concluye el coordinador general de la Comar, Andrés Alfonso Ramírez Silva.

Migración centroamericana

Como parte del levantamiento de la Encuesta sobre Migración en la Frontera Sur de México (Emif Sur), de enero a septiembre de 2019 se entrevistó a 4 mil 311 personas migrantes centroamericanas repatriadas por las autoridades migratorias mexicanas y estadounidenses.

  • 82.6% hombres y 17.4% mujeres
  • 28.5 años es su edad promedio
  • 46.9% son unidos (situación conyugal) y 53.1% no unidos

Motivos

  • 64.1% por falta de oportunidades laborales o crisis económica
  • 20.7% por ingresos muy bajos o malas condiciones de trabajo
  • 6.7% por motivos familiares (separación familiar, reunificación familiar, violencia familiar)
  • 0.1% por violencia o inseguridad Desastres naturales

Nacionalidad

  • 33.1% Guatemala
  • 39.8% El Salvador
  • 27% Honduras

Fuente: Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Upmrip), Encuesta sobre Migración en la Frontera Sur de México (Emif Sur), 2019.

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Los refugiados se consideran entre las personas más vulnerables del mundo. Cada año observamos la movilidad forzada de poblaciones enteras. Dejar todo atrás para comenzar de nuevo es una decisión que requiere valor, pero, sobre todo, está basada en la desesperación de que el lugar de origen atenta contra la integridad de quien, sin otra opción, decide emprender nuevos caminos en busca de un horizonte que prometa bienestar.

De acuerdo con Naciones Unidas, “el mundo está siendo testigo del mayor número de desplazamientos en la historia. Una cantidad sin precedentes de 70.8 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto y la persecución a finales de 2018. Entre ellas, hay casi 30 millones de refugiados, de los cuales más de la mitad son menores de 18 años. Además, a 10 millones de personas apátridas se les ha negado una nacionalidad y el acceso a derechos fundamentales, como la educación, sanidad, empleo y libertad de circulación”.

Testigo de conflictos

Las historias que se van hilando en los miles de kilómetros recorridos por quienes huyen de su país son infinitas y algunas se han perdido en el mar voraz que ha ahogado los sueños o en los desiertos donde se secaron las sonrisas. Algunos logran su fin, llegan a una nación en la que pueden pedir la calidad de refugiado, pero se han encontrado con sorpresas como permanecer en espera sin fecha fija de cuándo tendrán una resolución.

Mariam Abuamer, artista palestina de 27 años que vive en Estados Unidos desde el 2014, es una de millones de personas que no olvida cómo dejó todo.

Su madre era persa y su padre palestino. Se conocieron estudiando en la antigua Unión Soviética. Mariam nació en Rusia y luego la familia se mudó a Palestina. Al perder a su madre a los 9 años y viviendo la dureza del islam con las mujeres, pasó su adolescencia sintiendo que no pertenecía a ese lugar, ya que la educación y figura que conservó de su madre fue la de una mujer fuerte y comunista.

“Quería estar escuchando música en inglés, me atrajo el rock porque estaba enojada, pero no podía expresarlo. Mi papá no me permitió expresar mis sentimientos”

Su padre lleno de tradiciones musulmanas hizo una distinción entre ella y sus hermanos. El descontento que desarrolló, la hizo buscar una beca a los 18 años y aunque la obtuvo, su padre no le permitió tomarla.

Ella canta desde los 5 años y desde entonces ha sido la mejor manera de lograr la catarsis que necesitaba. Al ser parte de Music Against Violence, protestó con su voz en diversas ocasiones, por lo que en el 2013 la invitaron a La Fiesta de la Música.

Su perfil punk enardeció a algunos yihadistas, que amenazaron con volar el instituto francés si una mujer cantaba sin cubrirse. Aún bajo la advertencia, el evento se desarrolló sin inconvenientes.

Ese hecho le dio presencia mediática en el extranjero y le pidieron su opinión para cuando comenzó el conflicto entre la Franja de Gaza e Israel de 2014.

“Dije la verdad, no tenía miedo a la muerte porque estaba muy cerca de ella. No podía dormir porque el bombardeo no paraba. Bombardeaban varias ubicaciones a la vez. El cielo siempre lleno de humo. Fue espantoso”.

“El ejército venía por mar y cielo, los tanques en las calles. Mi padre estaba en Ramallah, en Cisjordania, que es otro de los territorios palestinos y no podía unirse a nosotros. Me daba la impresión de un ejército futurista con mucha tecnología. El polvo estaba tan cerca y yo tan cansada, no podía ver y escuché que disparaban. Sin abrir los ojos, acostada, pensé ‘Si este maldito misil me cae encima, que caiga, estoy cansada. No puedo seguir huyendo de esto”.

Foto: Instagram @xx____777______xx

“Mis hermanos y yo estábamos con los vecinos, ellos hablaron muy rápido para decirnos que bajáramos. Los niños corrían escaleras abajo descalzos y pensé: ¿Hacia dónde estamos corriendo?, ¿dónde hay un lugar seguro para refugiarnos de las detonaciones? Los proyectiles van a caer por todas partes. Sobreviví a eso y ya no tuve miedo”.


Un milagro

La radicalidad de la situación la hizo refugiarse en hoteles donde se hospedaba la prensa, porque en ese momento todavía no atacaban a los comunicadores. Tuvo contacto con varios y les contó los peligros por los que había pasado, no sólo por los ataques, también del propio Hamas que, a su parecer, exponía a la población al grado de sacrificarlos.

“Realmente no sé cuál es la mejor manera de luchar por la justicia, pero estoy en contra de matar. Y nunca me alegré de la muerte de un soldado israelí o cuando muere un palestino”.

Y entonces surgió un milagro. De las muchas aplicaciones realizadas en el 2013, la Universidad de Nueva York la había aceptado en un programa que reunía a jóvenes israelíes y palestinos a dialogar. Dejó Palestina al día 49 del conflicto que duró 50.

Al no tener acceso a su dinero en los bancos, emprendió hacia Egipto, intentando pasar la frontera tan sólo con una pequeña mochila con documentos y algunos objetos personales. Un grupo de Hamas no le permitía el paso y hostilmente intentaron persuadir, al mencionarle que los palestinos no tienen visa en Egipto. Logró convencerlos de que la dejaran intentarlo.

La antipatía que recibió en Egipto no la olvida. Una mujer no puede viajar sin la compañía de un hombre en los países musulmanes. La llamaron “niño sucio”, mientras la acosaban con miradas lascivas. Se enteró que para poder pasar necesitaba conseguir documentos falsos, pero ella permaneció tranquila y siempre amable intentó argumentar sobre su ingreso a la Universidad de Nueva York.

Aunque no tenía pasaporte ruso, dijo a los aduanales que sí y que lo había dejado por el conflicto. Mostró su acta de nacimiento y la hicieron esperar durante horas. Para su propia sorpresa, le sellaron el pasaporte palestino y pidió ayuda para transportarse. Gracias a amigos de amigos de su hermano, llegó a El Cairo. En uno de los retenes un policía la inspeccionó inapropiadamente, metiéndole la mano en la ropa interior.

En esos mismos días, hubo un cese al fuego y Hamas fue a su casa preguntando por Mariam. Su padre y hermanos fueron amedrentados, ya que el grupo radical había leído el artículo en el diario francés en donde la habían entrevistado en el que la describen como atea, lo cual niega, pero en esa guerra que involucra religión, era una falta muy grave.

foto: Instagram @xx____777______xx

Pasó un mes antes de que le dieran cita en la embajada americana. Explicó del programa del que fue seleccionada, al que llegaría tarde por la lentitud de los trámites.

Llegó a Nueva York sin un centavo, pero sus compañeros la apoyaron comprándole comida. El programa terminó 6 meses después y sabiendo las amenazas que tenía en su contra en Gaza, pidió ayuda a una organización de derechos humanos, la cual la apoyó.

Pidieron la condición de refugiada y ella demostró el peligro que corre en su país de origen, “Tengo toda la evidencia de la situación”. Su caso aún sigue pendiente desde hace 6 años. Ella canta en bares de Brooklyn para ganarse la vida, mientras sigue sin saber en qué terminará todo.

Y mientras tanto, casos como los de Mariam Abuamer siguen pendientes y aunque se establezcan y llamen hogar a una ciudad, queda la posibilidad de que las leyes no los respalden.

Quiénes son

Cada minuto, veinticuatro personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror.

Foto: Reuters

Hay varios tipos de personas desplazadas por la fuerza. Pero todos tienen algo en común:

Refugiados

Son personas que huyen del conflicto y la persecución. Su condición y su protección están definidas por el derecho internacional, y no deben ser expulsadas o retornadas a situaciones en las que sus vidas y sus libertades corran riesgo.

Solicitantes de Asilo

Es quien solicita el reconocimiento de la condición de refugiado y cuya solicitud todavía no ha sido evaluada en forma definitiva. En promedio, alrededor de 1 millón de personas solicitan asilo de forma individual cada año.

Desplazados internos

Son quienes no han cruzado las fronteras de sus países para buscar la seguridad. A diferencia de los refugiados, su huida se da dentro de su propio país. Si bien pueden haber huido por razones similares a las de los refugiados, los desplazados internos permanecen bajo la protección de su gobierno, aun en los casos en que el mismo gobierno se convierte en una de las causas de su huida. Como resultado, son de las personas más vulnerables del mundo.

Foto: AFP

Apátridas

Son quienes no tienen una nacionalidad y pueden tener dificultades para acceder a derechos humanos básicos. Millones de personas alrededor del mundo se encuentran atrapadas en un limbo jurídico y no son consideradas como nacionales por ningún país afectando el disfrute de sus derechos básicos.

Retornados

O repatriados, son los que consiguen volver a casa, la mejor solución duradera. El regreso a casa concluye un tiempo a menudo traumático en el exilio. Puede pasar meses, años o incluso décadas después de que tuvieran que huir, y en ocasiones no llega a suceder del todo. (Fuente; ONU/Acnur)

Perdidos entre fronteras y términos legales

Uno de los principales problemas que encuentran los desplazados en su búsqueda de una mejor vida, es que los conceptos “refugiado”, “desplazado” o “asilado” denotan distintos estatus legales dependiendo de cada país, y pueden causar confusión, advierte en entrevista Andrés Alfonso Ramírez Silva, coordinador general de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

“En Europa y en Estados Unidos, el concepto es único y es indistinto, o sea, dices está asilado y ya, está refugiado y ya. No hay una diferencia, la prueba es que se utiliza el concepto en inglés ‘asylee’, por eso a veces se confunde porque en inglés es sólo uno. Generalmente el ‘refugee’ es un asilado, entonces ahí no hay confusión. El problema está en América Latina, que preferimos llamarle refugiado y nunca asilado, para no confundir con el asilo político que es una figura latinoamericana que tiene características distintas, por ejemplo, recientemente el caso de Evo Morales, que no estaba como refugiado, estaba como asilado”, aclara.

Foto: Daniel Galeana | El Sol de México

“El refugiado es un proceso administrativo que acaba siendo un proceso que tienes que reconocer, el refugiado se reconoce, o sea, ya de suyo existe, pero lo que se hace a través de un proceso es reconocerlo. El refugiado tiene que ser un extranjero en México, el asilado puede ser en el extranjero”.

Sobre el concepto específico de refugiado, Ramírez Silva enumera las causas por las que una persona busca asilo en México:

“Para que nosotros podamos decir que es un refugiado, y esto lo establecen en su definición los instrumentos internacionales, tiene que ser una persona que por motivos fundados de persecución lo sea, y entonces ahí se enlistan los siguientes motivos: por nacionalidad, por raza, por opinión política, por la pertenencia a un grupo social determinado o por religión, estas son las categorías distintas por las que una persona puede ser víctima de persecución”.

México se basa, como generalmente ocurre con otras legislaciones nacionales sobre el tema, en la Convención de refugiados de 1951 de Ginebra, pero en nuestro país se agregó otro motivo adicional: el de género. Estas son algunas de las principales razones por las que las personas se desplazan de manera forzada, sea que abandonen su país o no. Si abandonan su país, entonces están en condiciones para ser refugiados.

Foto: Daniel Galeana | El Sol de México

Para el coordinador general de la Comar, hay otras causales propias de América Latina que no existen en las definiciones de refugiado en Europa, Estados Unidos o Canadá, ni tampoco en Asia. Sólo existen en África y en América Latina.

La Convención de la Unión Africana es similar a la de América Latina, indica, pues “se basa en una definición que se desarrolló en la declaración de Cartagena en 1984, que consiste en que los refugiados son personas que fueron desplazadas por violencia generalizada en su país, violación sistemática de derechos humanos o graves disturbios del orden público”.

México y la pandemia

De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay 70 millones de desplazados a nivel global y cada dos segundos una persona se ve obligada a huir por conflictos y persecución.

Ramírez Silva comenta que México ha tenido una migración predominante del Triángulo Norte de Centroamérica que, desde el 2012, ha ido en aumento, en momentos de pandemia, hubo una baja considerable, pero se pronostica que la afluencia migratoria será mayor.

Foto: AFP

“El primer trimestre comparado al trimestre del año pasado, había habido un aumento del 34%. A partir de abril, que ya estamos en plena pandemia, que ya estamos con todas las medidas de sana distancia, de quédate en casa, etcétera, bajó tremendamente el número de solicitantes de la condición de refugiado, al grado de que se redujo el 86% con respecto al promedio mensual que habíamos tenido en los 3 meses anteriores, o sea, en el mes de enero, de febrero y de marzo, hubo en total un promedio del 86% superior, al número de solicitantes que llegaron en abril y en mayo”.

“Creemos que una vez que esto se estabilice y mejore, ya se va a venir encima otra vez, una gran cantidad de personas que estarán solicitando su calidad de refugiados en México”.

“La verdad es que ya habíamos empezado a ver antes de la pandemia, políticas muy endurecidas, muy antiinmigrantes, muy anti refugiados en muchos lugares del mundo. No tenemos que ir demasiado atrás para darnos cuenta de que las políticas que se están desarrollando en Estados Unidos eran sumamente restrictivas y en varios de los países, sobre todo europeos y en otros países del mundo”.

Ahora, explica, el tema de la pandemia, es solamente un pretexto, una excusa adicional para los que tienen una política más xenófoba, más antiinmigrante, más anti refugiado, pues utilizan esto como excusa, para endurecer sus políticas y hacerlas aún más restrictivas de las que de por sí eran.

Foto: Reuters

“Así es que el vaticinio pues no es muy difícil, creo que es bastante fácil el pronóstico, de que simplemente es algo de que ya lo tenían de suyo y que cualquier pretexto es bueno para endurecer la política y no pensar que es por la pandemia que se va a cambiar las cosas, sino que simplemente se van a endurecer, como excusa a lo que de por sí, ya tenían en la mira, que además, se mezcla en temas de campañas políticas, o sea, es a conveniencia de ciertos sectores, que se trata de desarrollar una política antiinmigrante, anti refugiado, etcétera, porque esto puede generarte votos, puede generarte entonces a ganar una elección”, concluye el coordinador general de la Comar, Andrés Alfonso Ramírez Silva.

Migración centroamericana

Como parte del levantamiento de la Encuesta sobre Migración en la Frontera Sur de México (Emif Sur), de enero a septiembre de 2019 se entrevistó a 4 mil 311 personas migrantes centroamericanas repatriadas por las autoridades migratorias mexicanas y estadounidenses.

  • 82.6% hombres y 17.4% mujeres
  • 28.5 años es su edad promedio
  • 46.9% son unidos (situación conyugal) y 53.1% no unidos

Motivos

  • 64.1% por falta de oportunidades laborales o crisis económica
  • 20.7% por ingresos muy bajos o malas condiciones de trabajo
  • 6.7% por motivos familiares (separación familiar, reunificación familiar, violencia familiar)
  • 0.1% por violencia o inseguridad Desastres naturales

Nacionalidad

  • 33.1% Guatemala
  • 39.8% El Salvador
  • 27% Honduras

Fuente: Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Upmrip), Encuesta sobre Migración en la Frontera Sur de México (Emif Sur), 2019.

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