/ viernes 3 de marzo de 2017

Urden golpe para que Francois Fillon retire su candidatura

  • Por lo menos 56 dirigentes de su partido abandonan al aspirante derechista a la presidencia de Francia

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).– Un intento de putsch está en marcha en el partido de la derecha conservadora Los Republicanos (LR) para forzar a François Fillon a retirar su candidatura a la elección presidencial francesa.

A 50 días de la consulta prevista para el 23 de abril y el 7 de mayo, la ofensiva alcanzó ayer proporciones arrolladoras.

Por lo menos 56 dirigentes de alto nivel —entre senadores, diputados, exministros y personalidades políticas— abandonaron al candidato en las últimas 24 horas y firmaron un documento pidiéndole “solemnemente que retire su candidatura”.

A ellos se sumaron ayer unos 30 alcaldes de ciudades importantes. Ese grupo publicó una declaración común afirmando que “no están reunidas las condiciones para que nuestro candidato puede encarnar serenamente nuestro proyecto y nuestros valores”. Después de señalar el riesgo que representa “una prolongación de la presidencia de [François] Hollande o una elección de Marine Le Pen”, candidata del Frente Nacional (FN) de extrema derecha. “No podemos aceptar esa alternativa sin reaccionar”, sentenciaron.

La crítica más importante fue pronunciada por Dominique de Villepin: la candidatura de Fillon “arrastra al partido al abismo”, afirmó el exprimer ministro en una carta abierta publicada por el diario conservador Le Figaro.

Algunas deserciones son particularmente significativas, como es el caso de Sébastien Lecornu, director adjunto de la campaña, el consejero del equipo, Vincent Le Roux, y el exministro Bruno Le Maire, portavoz para Asuntos Internacionales y Europeos. El partido centrista Unión Demócrata Independiente (UDI), aliado del LR, también había decidido el miércoles retirarse de la campaña.

La mayoría de ellos justificó su decisión por tres razones. Por un lado, Fillon quedó extremadamente debilitado ante el electorado después que la justicia anunció que el 15 de marzo lo inculpará por malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y ocultación de actividades. Por otra parte, le reprochan no respetar el compromiso asumido hace cinco semanas, cuando aseguró que, si era imputado, retiraría su candidatura. Por último, muchos de los dirigentes que lo habían apoyado hasta ahora se negaron a “convertirse en cómplices” de los violentos ataques contra la justicia, formulados en su declaración del miércoles pasado.

“Un hombre que aspira a la presidencia de Francia y será garante del sistema institucional republicano no puede cuestionar la legitimidad de una institución como la justicia”, repitieron a coro sus críticos más severos.

Por el momento, nadie asumió el liderazgo de esa rebelión. Pero todo indica que se trata de un movimiento lanzado por un grupo de fieles del exprimer ministro Alain Juppé, que fue derrotado por Fillon en las primarias del partido realizadas en noviembre último. Juppé no asistió el miércoles a la conferencia de prensa del candidato ni formuló hasta ahora la menor declaración.

El exprimer ministro, aseguran sus lugartenientes, “no quiere ser acusado de actuar como el traidor que le clava un puñal en la espalda” a su adversario.

El éxodo también incluye dirigentes de las corrientes internas de LR que inspiran Bruno Le Maire y Nicolas Sarkozy, lo que permite suponer que ambos participan de la maniobra destinada a destituir al candidato.

La presión más fuerte se produjo el miércoles por la noche. En un esfuerzo por evitar una guerra civil dentro del partido, el presidente del Senado, Gérard Larcher, el secretario general del partido, Bernard Accoyer, y hasta el propio director de campaña del candidato, Patrick Stefanini, se reunieron con Fillon para sugerirle que la mejor solución era retirarse de la carrera presidencial.

Mucho más dura había sido poco antes la exdiputada Nadine Morano, famosa por su franqueza: “Si yo estuviera en tu lugar, me retiraría ahora mismo”, le dijo.

Sin tiempo para reponerse de esas presiones, Fillon fue despertado ayer por un grupo de policías encargado de registrar su domicilio. [Casi en el mismo momento, el Parlamento Europeo levantó la inmunidad de su adversaria política Marine Le Pen, acusada de haber difundido por Twitter una serie de fotos mostrando decapitaciones realizadas por el grupo yihadista Estado Islámico (UE). Pero aún queda pendiente otro pedido de levantar su inmunidad por un caso, similar al de Fillon, de trabajos ficticios a favor de sus colaboradores con dinero del Parlamento Europeo].

Fillon, que viajó ayer a la región de Nimes, fue abucheado por parte del público que lo esperaba a la entrada del salón donde debía pronunciar un discurso. Al referirse al intento de putsch, afirmó que “en París dicen que estoy solo, pero el verdadero pueblo está aquí”. Luego comentó que si los dirigentes habían decidido abandonarlo, “seguiremos sin ellos”.

Además de la presión interna, Fillon también comienza a perder el apoyo del electorado. Solo 25 por ciento de los franceses está a favor de que mantenga su candidatura y 57 por ciento denuncia sus violentos ataques contra la justicia. Actualmente los sondeos le atribuyen 19 por ciento de intenciones de voto, a enorme distancia de los favoritos Marine Le Pen (27 por ciento) y el socio-liberal Emmanuel Macron (24 por ciento).

  • Por lo menos 56 dirigentes de su partido abandonan al aspirante derechista a la presidencia de Francia

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).– Un intento de putsch está en marcha en el partido de la derecha conservadora Los Republicanos (LR) para forzar a François Fillon a retirar su candidatura a la elección presidencial francesa.

A 50 días de la consulta prevista para el 23 de abril y el 7 de mayo, la ofensiva alcanzó ayer proporciones arrolladoras.

Por lo menos 56 dirigentes de alto nivel —entre senadores, diputados, exministros y personalidades políticas— abandonaron al candidato en las últimas 24 horas y firmaron un documento pidiéndole “solemnemente que retire su candidatura”.

A ellos se sumaron ayer unos 30 alcaldes de ciudades importantes. Ese grupo publicó una declaración común afirmando que “no están reunidas las condiciones para que nuestro candidato puede encarnar serenamente nuestro proyecto y nuestros valores”. Después de señalar el riesgo que representa “una prolongación de la presidencia de [François] Hollande o una elección de Marine Le Pen”, candidata del Frente Nacional (FN) de extrema derecha. “No podemos aceptar esa alternativa sin reaccionar”, sentenciaron.

La crítica más importante fue pronunciada por Dominique de Villepin: la candidatura de Fillon “arrastra al partido al abismo”, afirmó el exprimer ministro en una carta abierta publicada por el diario conservador Le Figaro.

Algunas deserciones son particularmente significativas, como es el caso de Sébastien Lecornu, director adjunto de la campaña, el consejero del equipo, Vincent Le Roux, y el exministro Bruno Le Maire, portavoz para Asuntos Internacionales y Europeos. El partido centrista Unión Demócrata Independiente (UDI), aliado del LR, también había decidido el miércoles retirarse de la campaña.

La mayoría de ellos justificó su decisión por tres razones. Por un lado, Fillon quedó extremadamente debilitado ante el electorado después que la justicia anunció que el 15 de marzo lo inculpará por malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y ocultación de actividades. Por otra parte, le reprochan no respetar el compromiso asumido hace cinco semanas, cuando aseguró que, si era imputado, retiraría su candidatura. Por último, muchos de los dirigentes que lo habían apoyado hasta ahora se negaron a “convertirse en cómplices” de los violentos ataques contra la justicia, formulados en su declaración del miércoles pasado.

“Un hombre que aspira a la presidencia de Francia y será garante del sistema institucional republicano no puede cuestionar la legitimidad de una institución como la justicia”, repitieron a coro sus críticos más severos.

Por el momento, nadie asumió el liderazgo de esa rebelión. Pero todo indica que se trata de un movimiento lanzado por un grupo de fieles del exprimer ministro Alain Juppé, que fue derrotado por Fillon en las primarias del partido realizadas en noviembre último. Juppé no asistió el miércoles a la conferencia de prensa del candidato ni formuló hasta ahora la menor declaración.

El exprimer ministro, aseguran sus lugartenientes, “no quiere ser acusado de actuar como el traidor que le clava un puñal en la espalda” a su adversario.

El éxodo también incluye dirigentes de las corrientes internas de LR que inspiran Bruno Le Maire y Nicolas Sarkozy, lo que permite suponer que ambos participan de la maniobra destinada a destituir al candidato.

La presión más fuerte se produjo el miércoles por la noche. En un esfuerzo por evitar una guerra civil dentro del partido, el presidente del Senado, Gérard Larcher, el secretario general del partido, Bernard Accoyer, y hasta el propio director de campaña del candidato, Patrick Stefanini, se reunieron con Fillon para sugerirle que la mejor solución era retirarse de la carrera presidencial.

Mucho más dura había sido poco antes la exdiputada Nadine Morano, famosa por su franqueza: “Si yo estuviera en tu lugar, me retiraría ahora mismo”, le dijo.

Sin tiempo para reponerse de esas presiones, Fillon fue despertado ayer por un grupo de policías encargado de registrar su domicilio. [Casi en el mismo momento, el Parlamento Europeo levantó la inmunidad de su adversaria política Marine Le Pen, acusada de haber difundido por Twitter una serie de fotos mostrando decapitaciones realizadas por el grupo yihadista Estado Islámico (UE). Pero aún queda pendiente otro pedido de levantar su inmunidad por un caso, similar al de Fillon, de trabajos ficticios a favor de sus colaboradores con dinero del Parlamento Europeo].

Fillon, que viajó ayer a la región de Nimes, fue abucheado por parte del público que lo esperaba a la entrada del salón donde debía pronunciar un discurso. Al referirse al intento de putsch, afirmó que “en París dicen que estoy solo, pero el verdadero pueblo está aquí”. Luego comentó que si los dirigentes habían decidido abandonarlo, “seguiremos sin ellos”.

Además de la presión interna, Fillon también comienza a perder el apoyo del electorado. Solo 25 por ciento de los franceses está a favor de que mantenga su candidatura y 57 por ciento denuncia sus violentos ataques contra la justicia. Actualmente los sondeos le atribuyen 19 por ciento de intenciones de voto, a enorme distancia de los favoritos Marine Le Pen (27 por ciento) y el socio-liberal Emmanuel Macron (24 por ciento).