/ martes 20 de diciembre de 2016

Muere joven al que le prendieron fuego en Chiapas

Las quemaduras de primer y segundo grado terminaron por devorarlo.

Era un joven, de 28 años de edad, y que viajó a la ciudad capital en busca de un trabajo, sin embargo, esa álgida mañana del 14 de diciembre, decidió pasarla en una jardinera ubicado junto a la catedral de San Marcos, pues una noche antes no había encontrado transporte para regresar a su tierra natal, Jiquipilas.

Cubierto con una camisa, Rafael López Ayala concilió el sueño empleando como una improvisada cama, el verde pastizal.

Ese lapso de tranquilidad se convirtió en un infierno para el joven, pues dos individuos se le acercaron y como si hubieran recibido alguna encomienda le lanzaron gasolina y lumbre al muchacho para que saliera corriendo de este punto.

Las llamas devoraron la carne. Los pedazos de piel escurrían como telas de seda entre los dedos. El dolor lo embargaba y suplicaba ayuda con las personas quienes se detenían a verlo, nada más.

Unos ciudadanos observaron huir a los responsables, con dirección al mercado Juan Sabines, intentaron detenerlos, pero en realidad, temieron por sus vidas. Ayúdenme por favor, se los suplico” dijo Rafael a algunos curiosos que se acercaron y comenzaron a desnudarlo, para alejar el fuego que se alojaba en sus ropas. Minutos después, arribó la policía Estatal Preventiva y Fuerza Ciudadana adscrita a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) quienes notaron la situación de una forma irrisoria.

Inclusive, en vez de solicitar el apoyo de una ambulancia, comenzaron a preguntarle sobre lo ocurrido. ¡Yo no he hecho nada malo, estaba dormido aquí y me lanzaron gasolina y fuego, llamen a una ambulancia! Exclamó Rafael quien temblaba del dolor y por ratos perdía la conciencia. Veinte minutos después, arribaron paramédicos de Protección Civil Municipal, con el apoyo de una tabla rígida lo ingresaron al interior de una ambulancia y lo trasladaron de emergencia al hospital Doctor Gilberto Gómez Maza, en donde pasaría sus últimos días.

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Cubierto con una camisa, Rafael López Ayala concilió el sueño empleando como una improvisada cama, el verde pastizal.

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Las llamas devoraron la carne. Los pedazos de piel escurrían como telas de seda entre los dedos. El dolor lo embargaba y suplicaba ayuda con las personas quienes se detenían a verlo, nada más.

Unos ciudadanos observaron huir a los responsables, con dirección al mercado Juan Sabines, intentaron detenerlos, pero en realidad, temieron por sus vidas. Ayúdenme por favor, se los suplico” dijo Rafael a algunos curiosos que se acercaron y comenzaron a desnudarlo, para alejar el fuego que se alojaba en sus ropas. Minutos después, arribó la policía Estatal Preventiva y Fuerza Ciudadana adscrita a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) quienes notaron la situación de una forma irrisoria.

Inclusive, en vez de solicitar el apoyo de una ambulancia, comenzaron a preguntarle sobre lo ocurrido. ¡Yo no he hecho nada malo, estaba dormido aquí y me lanzaron gasolina y fuego, llamen a una ambulancia! Exclamó Rafael quien temblaba del dolor y por ratos perdía la conciencia. Veinte minutos después, arribaron paramédicos de Protección Civil Municipal, con el apoyo de una tabla rígida lo ingresaron al interior de una ambulancia y lo trasladaron de emergencia al hospital Doctor Gilberto Gómez Maza, en donde pasaría sus últimos días.

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