/ miércoles 3 de mayo de 2017

Familias se abrazan por pocos minutos en la apertura de valla México-EU

TIJUANA.- Enrique Morones, fundador y director de la organización civil Ángeles de la Frontera (Border Angels en inglés), señaló que el encuentro entre familias, al momento de abrirse la valla fronteriza, cumplió con la expectativa de hacer posible la interacción entre familiares separados.

Tres minutos, únicos e irrepetibles en personas quebrantadas y divididas por circunstancias ajenas a sus deseos, vivieron seis familias el pasado domingo, al poder convivir en los límites de Estados Unidos y México.

Esos 180 segundos, para muchos tal vez son sin ningún significado, pero para estas familias que han tenido que vivir separadas por su estatus migratorio, que a algunos de ellos les costó la deportación y con ello dejar trabajo, casa y familia, representan mucho.

El pasado domingo, el trámite fue que seis familias pudieran convivir por espacio de tres minutos cada una. Esto significa que el encuentro con la puerta del muro abierta se extendió por 20 minutos, el mayor tiempo logrado desde que inició esta apertura en 2013.

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Al hacer los trámites ante las autoridades de ambos países para abrir las puertas de hierro enclavadas en la confluencia de los límites territoriales de México y Estados Unidos, y el Océano Pacífico, se mantiene vigente la lucha de su agrupación.

El encuentro del domingo pasado permitió a Enrique Morones, con raíces sinaloenses, rememorar aquel 2013, cuando intercedió para que un padre y su hija, que platicaban a través de las rendijas del cerco, pudieran tener un acercamiento total.

Ese año, Enrique había acompañado a la niña Jimena, que radica en Estados Unidos, a ver a través de las rendijas metálica a su padre Luis, un migrante deportado unos meses atrás, y que al igual que su hija anhelaba por lo menos una plática con su progenitor.

Foto: EFE

El hombre era testigo del entrañable amor entre padre e hija, y obviamente su corazón dolió y sus ojos se rasaron de lágrimas, como habría ocurrido a cualquier ser humano al ver ese cuadro. Y así lo platicó, en su charla con este reportero de Notimex.

Pero la naturaleza de Morones lo llevó a acercarse al oficial de la Patrulla Fronteriza que atestiguaba aquel cuadro en el Parque de la Amistad, ubicado en esa confluencia, en lo que algunos han llamado la “Esquina de Latinoamérica”.

Con todo el protocolo y el respeto a la investidura del oficial de la Patrulla Fronteriza, el fundador y director de la organización civil Ángeles de la Frontera le sugirió abrir la puerta, para que padre e hija pudieran platicar. El oficial, luego de pensarlo mucho, accedió y el encuentro físico fue posible.

Ese 30 de abril de 2013 fue la primera vez que las puertas de esa parte del muro se abrieron y fue el parteaguas para que posteriormente, en los años subsecuentes, Enrique Morones tramitara ante la Patrulla Fronteriza la apertura de la verja.

El atrevimiento de Morones fue en incremento, pues aunque en el 2014 no hubo permisos, si los consiguió en 2015 y en 2016 dos veces, en abril y en noviembre.

Foto: EFE

Tal había sido el éxito de los encuentros por los festejos del Día del Niño, que Morones se atrevió a gestionar que en 2016 se abrieran las puertas el 19 de noviembre, a propósito de los festejos del Día del Niño a nivel internacional.

Por esa razón, en 2017 siguió la misma ruta y logró el permiso, consciente de que las políticas migratorias federales de Estados Unidos harán más difíciles este tipo de encuentros, pero que mantendrá su esfuerzo y el del grupo que encabeza, por repetirlos.

Una y otra vez, Enrique Morones, cuyas raíces son mexicanas y que en su momento se convirtió en el primer méxico-americano en adquirir la doble ciudadanía, ha dicho que nunca habrá un muro que pueda detener el flujo migratorio.

Hace algunos años, Morones dijo a propósito de la construcción del doble muro, que sin importar que tan altos se construyeran, los mexicanos siempre tendrían una escalera más grande.

Con esa determinación, el dirigente social se atreve a decir que este año, y los que restan de la presente administración federal, estará el muro dividiendo la frontera, “pero en 20 años más, no habrá muro. Es mejor construir puentes que muros”, enfatizó.

TIJUANA.- Enrique Morones, fundador y director de la organización civil Ángeles de la Frontera (Border Angels en inglés), señaló que el encuentro entre familias, al momento de abrirse la valla fronteriza, cumplió con la expectativa de hacer posible la interacción entre familiares separados.

Tres minutos, únicos e irrepetibles en personas quebrantadas y divididas por circunstancias ajenas a sus deseos, vivieron seis familias el pasado domingo, al poder convivir en los límites de Estados Unidos y México.

Esos 180 segundos, para muchos tal vez son sin ningún significado, pero para estas familias que han tenido que vivir separadas por su estatus migratorio, que a algunos de ellos les costó la deportación y con ello dejar trabajo, casa y familia, representan mucho.

El pasado domingo, el trámite fue que seis familias pudieran convivir por espacio de tres minutos cada una. Esto significa que el encuentro con la puerta del muro abierta se extendió por 20 minutos, el mayor tiempo logrado desde que inició esta apertura en 2013.

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Al hacer los trámites ante las autoridades de ambos países para abrir las puertas de hierro enclavadas en la confluencia de los límites territoriales de México y Estados Unidos, y el Océano Pacífico, se mantiene vigente la lucha de su agrupación.

El encuentro del domingo pasado permitió a Enrique Morones, con raíces sinaloenses, rememorar aquel 2013, cuando intercedió para que un padre y su hija, que platicaban a través de las rendijas del cerco, pudieran tener un acercamiento total.

Ese año, Enrique había acompañado a la niña Jimena, que radica en Estados Unidos, a ver a través de las rendijas metálica a su padre Luis, un migrante deportado unos meses atrás, y que al igual que su hija anhelaba por lo menos una plática con su progenitor.

Foto: EFE

El hombre era testigo del entrañable amor entre padre e hija, y obviamente su corazón dolió y sus ojos se rasaron de lágrimas, como habría ocurrido a cualquier ser humano al ver ese cuadro. Y así lo platicó, en su charla con este reportero de Notimex.

Pero la naturaleza de Morones lo llevó a acercarse al oficial de la Patrulla Fronteriza que atestiguaba aquel cuadro en el Parque de la Amistad, ubicado en esa confluencia, en lo que algunos han llamado la “Esquina de Latinoamérica”.

Con todo el protocolo y el respeto a la investidura del oficial de la Patrulla Fronteriza, el fundador y director de la organización civil Ángeles de la Frontera le sugirió abrir la puerta, para que padre e hija pudieran platicar. El oficial, luego de pensarlo mucho, accedió y el encuentro físico fue posible.

Ese 30 de abril de 2013 fue la primera vez que las puertas de esa parte del muro se abrieron y fue el parteaguas para que posteriormente, en los años subsecuentes, Enrique Morones tramitara ante la Patrulla Fronteriza la apertura de la verja.

El atrevimiento de Morones fue en incremento, pues aunque en el 2014 no hubo permisos, si los consiguió en 2015 y en 2016 dos veces, en abril y en noviembre.

Foto: EFE

Tal había sido el éxito de los encuentros por los festejos del Día del Niño, que Morones se atrevió a gestionar que en 2016 se abrieran las puertas el 19 de noviembre, a propósito de los festejos del Día del Niño a nivel internacional.

Por esa razón, en 2017 siguió la misma ruta y logró el permiso, consciente de que las políticas migratorias federales de Estados Unidos harán más difíciles este tipo de encuentros, pero que mantendrá su esfuerzo y el del grupo que encabeza, por repetirlos.

Una y otra vez, Enrique Morones, cuyas raíces son mexicanas y que en su momento se convirtió en el primer méxico-americano en adquirir la doble ciudadanía, ha dicho que nunca habrá un muro que pueda detener el flujo migratorio.

Hace algunos años, Morones dijo a propósito de la construcción del doble muro, que sin importar que tan altos se construyeran, los mexicanos siempre tendrían una escalera más grande.

Con esa determinación, el dirigente social se atreve a decir que este año, y los que restan de la presente administración federal, estará el muro dividiendo la frontera, “pero en 20 años más, no habrá muro. Es mejor construir puentes que muros”, enfatizó.