/ lunes 3 de octubre de 2016

Llegan 700 migrantes haitianos a la frontera de Tijuana

||Por Yolanda Caballero Jacobo||

Tijuana, BC.- El drama crece en la frontera ante el nuevo arribo de más de 700 haitianos en busca de asilo político en Estados Unidos. La noche del domingo durmieron aglutinados fuera del módulo del Instituto Nacional de Migración (INM) en Tijuana en espera de una cita para iniciar sus procesos, pero durante a la mañana del lunes, la situación se salió de control.

Era la madrugada del lunes y en la calle Melchor Ocampo y Primera en la zona Centro, estaba repleta de migrantes haitianos que dormían a la intemperie. Niños, mujeres embarazadas y hombres se acomodaron como pudieron para descansar y se tapaban con cobijas que les fueron donadas. Llegaron por la noche paulatinamente en un camión que ellos manifestaron contratar desde Chiapas y que ellos pagaron, otros en taxis porque decían que acababan de llegar a la central camionera y otros a pie, el primer grupo fue de setenta y poco a poco creció”, sostuvo la directora de Atención al Migrante, Rosario Lozada. Apenas comenzaba el amanecer y los migrantes formaron varias líneas fuera del módulo del INM para que les sellaran sus Oficios de Salida, mismo que marcaba la fecha donde las autoridades de los Estados Unidos los recibirían para iniciar sus procesos de solicitud de asilo político.

Eran más de 700, según contabilizó la funcionaria municipal. En el intento por llevar un orden y después de comenzar a formar una fila, la situación se descontroló.

Los migrantes se irritaron ante la espera y se empujaban unos a otros, los gritos y las palabras altisonantes eran cada vez más intensas. El despliegue por parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) para poner orden fue insuficiente. La cinta amarilla para acordar el área terminaba en el piso. Todos querían que sus documentos fueran sellados.

“Es un grupo muy difícil de poder controlar, no hacer caso ni a las instrucciones de seguridad pública, ni a nosotros, ni al Grupo Beta, todos quieren ser los primeros en todo, no hay orden, no se respetan entre hombres, mujeres o niños, es de verdad difícil poderlos controlar porque no aceptan ninguna instrucción”, destacó Rosario Lozada en medio del desorden.

Algunas haitianas al ver que las mujeres embarazadas eran las primeras en atención, se colocaron camisetas o suéteres fingiendo que estaban en cinta pero fueron detectadas por las autoridades locales y tuvieron que esperar sus turnos.

En una fila estaban los hombres y todos permanecían juntos, abrazándose unos a otros para que nadie más intentara meterse a la fila. Aún así comenzaban a empujarse entre ellos. El sudor escurría en sus frentes y la desesperación los invadía.

En otras dos líneas había mujeres con el rostro agotado. Algunas traían niños y niñas, la mayoría de dos y cuatro años. Los menores comenzaban a llorar porque con el transcurrir de la mañana, el sol era más intenso y muchos ni siquiera habían desayunado. Las mujeres se avientan, golpean y no les importa que haya niños, no tienen una cultura de orden. Para nosotros cada vez más nos es difícil controlarlos”, expresó la titular de Atención al Migrante. Casi al mediodía, las autoridades lograron entregar al menos 700 sellos en sus oficios de salida.

Por ahora todos los migrantes tendrán que esperar casi un mes, varados en la ciudad porque iniciarán sus procesos hasta el próximo 1 de noviembre.

/amg

||Por Yolanda Caballero Jacobo||

Tijuana, BC.- El drama crece en la frontera ante el nuevo arribo de más de 700 haitianos en busca de asilo político en Estados Unidos. La noche del domingo durmieron aglutinados fuera del módulo del Instituto Nacional de Migración (INM) en Tijuana en espera de una cita para iniciar sus procesos, pero durante a la mañana del lunes, la situación se salió de control.

Era la madrugada del lunes y en la calle Melchor Ocampo y Primera en la zona Centro, estaba repleta de migrantes haitianos que dormían a la intemperie. Niños, mujeres embarazadas y hombres se acomodaron como pudieron para descansar y se tapaban con cobijas que les fueron donadas. Llegaron por la noche paulatinamente en un camión que ellos manifestaron contratar desde Chiapas y que ellos pagaron, otros en taxis porque decían que acababan de llegar a la central camionera y otros a pie, el primer grupo fue de setenta y poco a poco creció”, sostuvo la directora de Atención al Migrante, Rosario Lozada. Apenas comenzaba el amanecer y los migrantes formaron varias líneas fuera del módulo del INM para que les sellaran sus Oficios de Salida, mismo que marcaba la fecha donde las autoridades de los Estados Unidos los recibirían para iniciar sus procesos de solicitud de asilo político.

Eran más de 700, según contabilizó la funcionaria municipal. En el intento por llevar un orden y después de comenzar a formar una fila, la situación se descontroló.

Los migrantes se irritaron ante la espera y se empujaban unos a otros, los gritos y las palabras altisonantes eran cada vez más intensas. El despliegue por parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) para poner orden fue insuficiente. La cinta amarilla para acordar el área terminaba en el piso. Todos querían que sus documentos fueran sellados.

“Es un grupo muy difícil de poder controlar, no hacer caso ni a las instrucciones de seguridad pública, ni a nosotros, ni al Grupo Beta, todos quieren ser los primeros en todo, no hay orden, no se respetan entre hombres, mujeres o niños, es de verdad difícil poderlos controlar porque no aceptan ninguna instrucción”, destacó Rosario Lozada en medio del desorden.

Algunas haitianas al ver que las mujeres embarazadas eran las primeras en atención, se colocaron camisetas o suéteres fingiendo que estaban en cinta pero fueron detectadas por las autoridades locales y tuvieron que esperar sus turnos.

En una fila estaban los hombres y todos permanecían juntos, abrazándose unos a otros para que nadie más intentara meterse a la fila. Aún así comenzaban a empujarse entre ellos. El sudor escurría en sus frentes y la desesperación los invadía.

En otras dos líneas había mujeres con el rostro agotado. Algunas traían niños y niñas, la mayoría de dos y cuatro años. Los menores comenzaban a llorar porque con el transcurrir de la mañana, el sol era más intenso y muchos ni siquiera habían desayunado. Las mujeres se avientan, golpean y no les importa que haya niños, no tienen una cultura de orden. Para nosotros cada vez más nos es difícil controlarlos”, expresó la titular de Atención al Migrante. Casi al mediodía, las autoridades lograron entregar al menos 700 sellos en sus oficios de salida.

Por ahora todos los migrantes tendrán que esperar casi un mes, varados en la ciudad porque iniciarán sus procesos hasta el próximo 1 de noviembre.

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