/ viernes 8 de marzo de 2019

Presidente del patronato de la UAEH se gana el mote de "Pancho Pantera de huarache"

Gerardo Sosa Castelán está bajo la lupa de autoridades desde 1976

Gerardo Sosa Castelán, presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se ganó el mote del Pancho Pantera de huarache por usar su investidura sindical y legislativa para amenazar, agredir, golpear y dañar a sus opositores y ciudadanos en la entidad.

“Con dos copas encima (Gerardo Sosa Castelán de 63 años) se siente un Pancho Pantera de huarache“, revela un documento al que tuvo acceso El Sol de México de la extinta Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (IPS) que investigó de 1976 hasta 1985 al político originario de Acaxochitlán por acumular en poco tiempo un gran poder.

El hijo de Gerardo Sosa Gómez y Ángela Castelán López en sólo siete años de militancia en el PRI logró convertirse en líder del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Tres Poderes del Estado, diputado por ese partido en el Congreso de Hidalgo, y mantuvo el poder y control de la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo.

Los exgobernadores de Hidalgo Jorge Rojo Lugo y Guillermo Rossell de la Lama, así como José Antonio Zorrilla Pérez, extitular de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS), cobijaron, apoyaron, encumbraron y abrieron camino a Sosa Castelán en lo político y sindical.

El exrector de la UAEH tuvo “en su haber una larga serie de escándalos y tropelías, y de ninguna manera hace honor a su calidad de representante”, dice el reporte del organismo.

Compró un Valiant Super Bee 1980, un automóvil de la Chrysler que todo joven de la época de los 70 anhelaba conducir.

“En pleno centro de Pachuca sumó su enésima agresión a las anteriormente cometidas bajo los humos del alcohol. Pistola en mano, amenazó y luego agredió a Marcos Loaiza Ortega, reportero de El Sol de Hidalgo”, refiere un informe recibido por Miguel Nazar Haro, exdirector de la Dirección Federal de Seguridad (DFS).

La extinta agencia describe que Loaiza Ortega fue invitado en una madrugada de enero de 1984 por el expresidente del Club de futbol Pachuca a compartir mesa en la Lonchería Mario´s.

“Tú escribiste que yo cobraba en la Universidad compruébamelo”, reclamó Gerardo Sosa al periodista.

“Si me lo pide usted, lo haré a través del periódico o ante la autoridad que me lo solicite. No aquí, ni mucho menos en estas circunstancias”, respondió Marcos Loaiza, mientras era golpeado por el exrector y sus acompañantes.

Llegó la policía preventiva, que no detuvo al político hidalguense, y lo dejaron que continuara con las agresiones y amenazas: “ Si me vuelves a echar, te va pesar”, lanzó.

Otro episodio de violencia del creador del Grupo Universidad se suscitó en el Hotel La Joya de Tulancingo, municipio donde pasó su adolescencia y encontró acomodo político.

A Sosa Castelán se le señala de estar detrás de una agresión en contra de Francisco Olvera Ruiz, exgobernador de Hidalgo y expresidente de la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo. Tras la violencia, los universitarios tomaron la rectoría de la universidad, la unidad donde estaba la mayoría de las facultades.

Gerardo Sosa Castelán, presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se ganó el mote del Pancho Pantera de huarache por usar su investidura sindical y legislativa para amenazar, agredir, golpear y dañar a sus opositores y ciudadanos en la entidad.

“Con dos copas encima (Gerardo Sosa Castelán de 63 años) se siente un Pancho Pantera de huarache“, revela un documento al que tuvo acceso El Sol de México de la extinta Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (IPS) que investigó de 1976 hasta 1985 al político originario de Acaxochitlán por acumular en poco tiempo un gran poder.

El hijo de Gerardo Sosa Gómez y Ángela Castelán López en sólo siete años de militancia en el PRI logró convertirse en líder del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Tres Poderes del Estado, diputado por ese partido en el Congreso de Hidalgo, y mantuvo el poder y control de la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo.

Los exgobernadores de Hidalgo Jorge Rojo Lugo y Guillermo Rossell de la Lama, así como José Antonio Zorrilla Pérez, extitular de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS), cobijaron, apoyaron, encumbraron y abrieron camino a Sosa Castelán en lo político y sindical.

El exrector de la UAEH tuvo “en su haber una larga serie de escándalos y tropelías, y de ninguna manera hace honor a su calidad de representante”, dice el reporte del organismo.

Compró un Valiant Super Bee 1980, un automóvil de la Chrysler que todo joven de la época de los 70 anhelaba conducir.

“En pleno centro de Pachuca sumó su enésima agresión a las anteriormente cometidas bajo los humos del alcohol. Pistola en mano, amenazó y luego agredió a Marcos Loaiza Ortega, reportero de El Sol de Hidalgo”, refiere un informe recibido por Miguel Nazar Haro, exdirector de la Dirección Federal de Seguridad (DFS).

La extinta agencia describe que Loaiza Ortega fue invitado en una madrugada de enero de 1984 por el expresidente del Club de futbol Pachuca a compartir mesa en la Lonchería Mario´s.

“Tú escribiste que yo cobraba en la Universidad compruébamelo”, reclamó Gerardo Sosa al periodista.

“Si me lo pide usted, lo haré a través del periódico o ante la autoridad que me lo solicite. No aquí, ni mucho menos en estas circunstancias”, respondió Marcos Loaiza, mientras era golpeado por el exrector y sus acompañantes.

Llegó la policía preventiva, que no detuvo al político hidalguense, y lo dejaron que continuara con las agresiones y amenazas: “ Si me vuelves a echar, te va pesar”, lanzó.

Otro episodio de violencia del creador del Grupo Universidad se suscitó en el Hotel La Joya de Tulancingo, municipio donde pasó su adolescencia y encontró acomodo político.

A Sosa Castelán se le señala de estar detrás de una agresión en contra de Francisco Olvera Ruiz, exgobernador de Hidalgo y expresidente de la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo. Tras la violencia, los universitarios tomaron la rectoría de la universidad, la unidad donde estaba la mayoría de las facultades.

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