/ jueves 12 de noviembre de 2015

Hasta 4 niños por cada mil que nacen en México tienen pie zambo

Guadalajara.- El pie equino varo o pie zambo es la enfermedad congénita más común de esta extremidad, ya que por cada mil niños que nacen vivos en México, tres o cuatro tienen este padecimiento, afirmó el especialista Carlos Cuevas de Alba.

El encargado del Servicio de Ortopedia Pediátrica del Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde”, añadió que, específicamente, en el Hospital Civil cada miércoles son enyesados, para su tratamiento, más de 20 pacientes con pie equino varo desde bebés hasta niños de 5 a 7 años, en gran parte de los casos.

Explicó que el niño que nace con este mal tiene sus pies arqueados y la planta girada hacia adentro. “La deformidad es muy visible al nacer. Puede presentarse en niños de ambos sexos, aunque es más común en varones”, dijo.

El también presidente de la Sociedad de Ortopedia Pediátrica recalcó que en el 50 por ciento de los casos la deformidad se presenta en ambos pies y en el resto, ya sea en el derecho o en el izquierdo.

Las causas son multifactoriales, entre ellas el factor genético. “Es posible que cuando en una familia nace un niño con pie equino varo nazcan más (familiares directos) con el padecimiento. Hay casos donde abuela, mamá e hija nacieron con pie equino varo”, apuntó.

El especialista añadió que este padecimiento es más frecuente en personas con nivel socioeconómico bajo en comparación con los de nivel alto, lo que podría relacionarse, indirectamente, con factores nutricionales en el entendido de que en estratos más bajos puede haber menos calidad en la alimentación.

Hay dos líneas de tratamiento para la enfermedad: la tradicional, que consiste en cirugías y colocación de clavos para corregir el pie, además de la colocación de plantillas, procedimiento que era realizado hasta hace doce años, indicó.

“Se demostró que el tradicional daba como resultado pies más rígidos, menos útiles para el deporte y para el trabajo y a la larga, generaba dolor”, dijo.

Cuevas de Alba mencionó que hace 12 años fue introducido en México el método de Ponseti para tratar el pie zambo, consistente en corregir la deformación del pie mediante enyesado y, posteriormente, a los pacientes se les somete a una microcirugía de talón, de tres o cuatro milímetros, para corregir la malformación.

De esta manera se logran pies más móviles desde el punto de vista funcional, de manera que el paciente puede desarrollarse en el campo deportivo o laboral de forma normal, estableció.

El experto mencionó que el tratamiento para el pie equino varo es similar a la ortodoncia. “El yeso se cambia semanalmente, de modo que los huesos se van acomodando conforme pasan las sesiones”, detalló.

Destacó que puede iniciar, en los bebés, en cuanto la mamá se recupere del parto y lo lleve con el especialista, aunque hay casos que son tratados cuando el paciente tiene más de 10 años de edad.

“Mientras más tarde inicie el paciente el tratamiento, más tardará en resolver el problema. En un niño que inicia su tratamiento a edad temprana hay alrededor de 95 por ciento de éxito, la misma tasa que se presenta en Iowa, Estados Unidos”, puntualizó.

Comentó que los niños no tratados enfrentan problemas al caminar, no pueden usar zapatos normales, desarrollan callosidades y no pueden participar en actividades deportivas.

También dijo que el método Ponseti será uno de los temas a tratar en uno de los cursos pre-congreso al XXIX Congreso Internacional de la Sociedad Mexicana de Ortopedia Pediátrica (SMOP), que se realizará del 13 al 16 de noviembre. (Notimex)

/afa

Guadalajara.- El pie equino varo o pie zambo es la enfermedad congénita más común de esta extremidad, ya que por cada mil niños que nacen vivos en México, tres o cuatro tienen este padecimiento, afirmó el especialista Carlos Cuevas de Alba.

El encargado del Servicio de Ortopedia Pediátrica del Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde”, añadió que, específicamente, en el Hospital Civil cada miércoles son enyesados, para su tratamiento, más de 20 pacientes con pie equino varo desde bebés hasta niños de 5 a 7 años, en gran parte de los casos.

Explicó que el niño que nace con este mal tiene sus pies arqueados y la planta girada hacia adentro. “La deformidad es muy visible al nacer. Puede presentarse en niños de ambos sexos, aunque es más común en varones”, dijo.

El también presidente de la Sociedad de Ortopedia Pediátrica recalcó que en el 50 por ciento de los casos la deformidad se presenta en ambos pies y en el resto, ya sea en el derecho o en el izquierdo.

Las causas son multifactoriales, entre ellas el factor genético. “Es posible que cuando en una familia nace un niño con pie equino varo nazcan más (familiares directos) con el padecimiento. Hay casos donde abuela, mamá e hija nacieron con pie equino varo”, apuntó.

El especialista añadió que este padecimiento es más frecuente en personas con nivel socioeconómico bajo en comparación con los de nivel alto, lo que podría relacionarse, indirectamente, con factores nutricionales en el entendido de que en estratos más bajos puede haber menos calidad en la alimentación.

Hay dos líneas de tratamiento para la enfermedad: la tradicional, que consiste en cirugías y colocación de clavos para corregir el pie, además de la colocación de plantillas, procedimiento que era realizado hasta hace doce años, indicó.

“Se demostró que el tradicional daba como resultado pies más rígidos, menos útiles para el deporte y para el trabajo y a la larga, generaba dolor”, dijo.

Cuevas de Alba mencionó que hace 12 años fue introducido en México el método de Ponseti para tratar el pie zambo, consistente en corregir la deformación del pie mediante enyesado y, posteriormente, a los pacientes se les somete a una microcirugía de talón, de tres o cuatro milímetros, para corregir la malformación.

De esta manera se logran pies más móviles desde el punto de vista funcional, de manera que el paciente puede desarrollarse en el campo deportivo o laboral de forma normal, estableció.

El experto mencionó que el tratamiento para el pie equino varo es similar a la ortodoncia. “El yeso se cambia semanalmente, de modo que los huesos se van acomodando conforme pasan las sesiones”, detalló.

Destacó que puede iniciar, en los bebés, en cuanto la mamá se recupere del parto y lo lleve con el especialista, aunque hay casos que son tratados cuando el paciente tiene más de 10 años de edad.

“Mientras más tarde inicie el paciente el tratamiento, más tardará en resolver el problema. En un niño que inicia su tratamiento a edad temprana hay alrededor de 95 por ciento de éxito, la misma tasa que se presenta en Iowa, Estados Unidos”, puntualizó.

Comentó que los niños no tratados enfrentan problemas al caminar, no pueden usar zapatos normales, desarrollan callosidades y no pueden participar en actividades deportivas.

También dijo que el método Ponseti será uno de los temas a tratar en uno de los cursos pre-congreso al XXIX Congreso Internacional de la Sociedad Mexicana de Ortopedia Pediátrica (SMOP), que se realizará del 13 al 16 de noviembre. (Notimex)

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