/ jueves 9 de marzo de 2017

Carmen Salinas la lideresa del S.U.F.R.O.

POR JAVA “Los que me atacan en redes no me conocen”, afirma Carmen Salinas, a quien, en cambio, el público le entrega su admiración y cariño en Aventurera.

Apenas termina la función y la gente aplaude, se pone de pie para gratificar a la compañía en pleno. Aventurera está de regreso producida por Juan Osorio y Gerardo Quiroz en homenaje a Carmen Salinas, precisamente, y se recuerda también a Juanito “El Chato Cejudo, almas, simplemente, de este maravilloso espectáculo que nadie en México debe perderse.

Llama la atención, sin embargo, percibir, constatar el cariño y la admiración que el público le brinda a Carmelita, quien es vilipendiada en redes, injuriada, maltratada, pero querida por esta gente que la tiene enfrente, en vivo, no escondida tras el anonimato, y se divierte con ella, valorando su talento y su labor artística.

“Soy diputada –dice, una vez instalada en su camerino del Auditorio BlackBerry--, pero antes que nada soy Carmen Salinas, una mujer que ha trabajado toda su vida, ayudando a mucha gente sin esperar nada a cambio, porque me nace ayudar”. EL SKETCH

El público se carcajea cuando, en el marco de su acostumbrado sketch político, la actriz en su papel de Rosaura interactúa con el comandante Reyes, personaje interpretado por el actor Alfredo Alfonso y éste le pregunta, malicioso, cómo se hizo de esa diputación:

-Comandante, soy la lideresa del SUFRO, responde.

-¿El SUFRO? ¿Qué es eso?, inquiere el comandante.

-Todos los gremios tienen sus representantes que los defiendan y yo encabezo a las chicas del talón. El SUFRO: Sindicato Único de Ficheras Revolucionarias Organizadas.

Las risotadas se extienden por todo el salón y el comandante Reyes vuelve a la carga:

-Oye, ¿y es cierto que al principio te quedaste dormida?

-Pos cómo no, comandante, con las desveladas que me pongo aquí ¡en el congal!

La clientela, entonces, revienta en carcajadas y la actriz, retomando su personaje real de Carmen Salinas, aclara:

-Oye, si te lanzan una andanada de flashazos, es probable que en una de esas hasta sales ¡volando!

Luego denuncia:

-El fotógrafo que afirma que me captó dormida, ni siquiera se pone de pie cuando en la Cámara entonamos el Himno Nacional, pero eso sí, anda detrás de mí buscando la foto sensacionalista, ¡no se vale!

Carmen, haciendo uso de su libertad de expresión, lo mismo le tira al priísta Duarte, el “ratota” de Veracruz, que al que roba “poquito porque el pueblo es chiquito”. Nadie se le escapa durante el sketch y más tarde, junto con “El Rengo”, personaje que interpreta Rafael Inclán, le dan su trapeadita a Donald Trump.

-El güero fue alimentado con cheetos, por eso está anaranjado, bromea Inclán, y la gente se ríe, les agradece el buen humor y se retira del lugar complacida, divertida, con ganas de regresar muy pronto. NI PLEITOS NI DEMANDAS

“Yo no soy de pleito. No soy de demandar a nadie. Hay gente que trae adentro la maldad, pero yo no soy así. Aquellos que me atacan lo hacen a la ligera, pues en realidad no me conocen”, refiere Carmen con un dejo de tristeza y agrega: “Yo no puedo actuar con prepotencia ni ando presumiendo mi credencial de diputada. Soy Carmen Salinas y no me ostento en la soberbia, como mucha gente que me ataca en las redes cree”.

Y en efecto, su valor de mujer generosa y gran calidad humana, ahí quedan en su intimidad, en su corazón. Porque, dice, no hay porqué andarlo ventilando.

Reparte despensas, juguetes para los niños, consigue prótesis, sillas de ruedas y no ahora que tiene una

POR JAVA “Los que me atacan en redes no me conocen”, afirma Carmen Salinas, a quien, en cambio, el público le entrega su admiración y cariño en Aventurera.

Apenas termina la función y la gente aplaude, se pone de pie para gratificar a la compañía en pleno. Aventurera está de regreso producida por Juan Osorio y Gerardo Quiroz en homenaje a Carmen Salinas, precisamente, y se recuerda también a Juanito “El Chato Cejudo, almas, simplemente, de este maravilloso espectáculo que nadie en México debe perderse.

Llama la atención, sin embargo, percibir, constatar el cariño y la admiración que el público le brinda a Carmelita, quien es vilipendiada en redes, injuriada, maltratada, pero querida por esta gente que la tiene enfrente, en vivo, no escondida tras el anonimato, y se divierte con ella, valorando su talento y su labor artística.

“Soy diputada –dice, una vez instalada en su camerino del Auditorio BlackBerry--, pero antes que nada soy Carmen Salinas, una mujer que ha trabajado toda su vida, ayudando a mucha gente sin esperar nada a cambio, porque me nace ayudar”. EL SKETCH

El público se carcajea cuando, en el marco de su acostumbrado sketch político, la actriz en su papel de Rosaura interactúa con el comandante Reyes, personaje interpretado por el actor Alfredo Alfonso y éste le pregunta, malicioso, cómo se hizo de esa diputación:

-Comandante, soy la lideresa del SUFRO, responde.

-¿El SUFRO? ¿Qué es eso?, inquiere el comandante.

-Todos los gremios tienen sus representantes que los defiendan y yo encabezo a las chicas del talón. El SUFRO: Sindicato Único de Ficheras Revolucionarias Organizadas.

Las risotadas se extienden por todo el salón y el comandante Reyes vuelve a la carga:

-Oye, ¿y es cierto que al principio te quedaste dormida?

-Pos cómo no, comandante, con las desveladas que me pongo aquí ¡en el congal!

La clientela, entonces, revienta en carcajadas y la actriz, retomando su personaje real de Carmen Salinas, aclara:

-Oye, si te lanzan una andanada de flashazos, es probable que en una de esas hasta sales ¡volando!

Luego denuncia:

-El fotógrafo que afirma que me captó dormida, ni siquiera se pone de pie cuando en la Cámara entonamos el Himno Nacional, pero eso sí, anda detrás de mí buscando la foto sensacionalista, ¡no se vale!

Carmen, haciendo uso de su libertad de expresión, lo mismo le tira al priísta Duarte, el “ratota” de Veracruz, que al que roba “poquito porque el pueblo es chiquito”. Nadie se le escapa durante el sketch y más tarde, junto con “El Rengo”, personaje que interpreta Rafael Inclán, le dan su trapeadita a Donald Trump.

-El güero fue alimentado con cheetos, por eso está anaranjado, bromea Inclán, y la gente se ríe, les agradece el buen humor y se retira del lugar complacida, divertida, con ganas de regresar muy pronto. NI PLEITOS NI DEMANDAS

“Yo no soy de pleito. No soy de demandar a nadie. Hay gente que trae adentro la maldad, pero yo no soy así. Aquellos que me atacan lo hacen a la ligera, pues en realidad no me conocen”, refiere Carmen con un dejo de tristeza y agrega: “Yo no puedo actuar con prepotencia ni ando presumiendo mi credencial de diputada. Soy Carmen Salinas y no me ostento en la soberbia, como mucha gente que me ataca en las redes cree”.

Y en efecto, su valor de mujer generosa y gran calidad humana, ahí quedan en su intimidad, en su corazón. Porque, dice, no hay porqué andarlo ventilando.

Reparte despensas, juguetes para los niños, consigue prótesis, sillas de ruedas y no ahora que tiene una