/ domingo 16 de junio de 2024

Cruzando líneas / El refrito de la SB1070 en la frontera

Twitter: @MaritzaLFelix

Facebook, Threads e Instagram: @MaritzaFelixJournalist

maritza@conectaarizona.com


A veces pienso en la frontera como una esponja: se ensancha de sueños y mitos, la exprimimos y otros días la dejamos secar; explotamos su porosidad a conveniencia. Hablamos de ella en tercera persona, como si no respirara, vibrara o matara. La prostituimos en palabras e historias, pero no la conocemos. Por eso la mal interpretamos tanto.

Son muchos los que desvelan la frontera hasta sus entrañas; la viven, la crían, la gozan, la retan, la hieren y la respiran. A ellos, los fronterizos, nadie les pregunta, porque temen no entender sus respuestas; todo es complejo y contrastante, pero no siempre bueno ni siempre malo. Así que quienes la legislan suponen mucho de esa zona en la que adentrarse provoca una metamorfosis. Para mí, la frontera es parte de mi identidad, y tampoco se han tomado el tiempo de explorarme.

Hay muchos ejemplos de cómo el privilegio y el poder la explotan; estamos viviendo uno, otra vez, que pareciera una broma de mal gusto del recuerdo. Si los legisladores son los guionistas de la narrativa de la línea divisoria, parecieran que están trabajando en una de esas espantosas secuelas que son criticadas, nada taquilleras y un desastre en la industria. El refrito de la SB1070 es como una película de muy mal gusto.

En Arizona, los senadores y representantes estatales aprobaron una propuesta de ley que les daría a los agentes locales de policía la facultad de realizar arrestos de migración. Es decir, no sería solo la “migra”, sino cualquier autoridad de seguridad pública la que pueda detener, interrogar y procesar a una persona migrante si tiene sospecha razonable de que cruzó la frontera por cualquier otro lugar que no sea un puerto de entrada. Pero desde el 2020 no hemos podido entender a ciencia cierta el significado de la sospecha razonable ni cómo se ve en la vida real, ¿cómo se “sospecha” de alguien sin ejercer el perfil racial?

Hay quienes consideran que esta ley, conocida mejor como la de “Seguridad Fronteriza”, es un recordatorio de la SB1070 promulgada en 2010, pero con esteroides. Quizá. Algunos de las nuevas generaciones ni siquiera saben qué fue lo que representó esa ley. Lo que sí es que sigue siendo otro remedio casero para un fenómeno mucho más complejo. Se necesita una reforma comprehensiva a múltiples sistemas y procesos, que no solo incluyen un cambio migratorio.

Una ley estatal no es la solución para la complejidad de la frontera. Las iniciativas locales son solo un vendaje sobre una herida sangrante que se convierte en hemorragia en cada periodo electoral. Una medida como HCR 2060 es un parche, tan poroso como el problema. La esponja de la frontera nos vuelve a atrapar, humedecer y llenarnos de moho. Y así se el sistema, la sociedad, las leyes y las propuestas se pudren a conciencia.

Maritza L. Félix es una periodista, productora y escritora independiente galardonada con múltiples premios por sus trabajos de investigación periodística. Es la fundadora de Conecta Arizona, la productora del podcast Cruzando Líneas y la coproductora y copresentadora de Comadres al Aire. Es becaria Senior programa JSK Community Impact de Stanford, The Carter Center, EWA, Fi2W, Listening Post Collective, Poynter y el programa de liderazgo e innovación en periodismo de CUNY, entre otros.


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A veces pienso en la frontera como una esponja: se ensancha de sueños y mitos, la exprimimos y otros días la dejamos secar; explotamos su porosidad a conveniencia. Hablamos de ella en tercera persona, como si no respirara, vibrara o matara. La prostituimos en palabras e historias, pero no la conocemos. Por eso la mal interpretamos tanto.

Son muchos los que desvelan la frontera hasta sus entrañas; la viven, la crían, la gozan, la retan, la hieren y la respiran. A ellos, los fronterizos, nadie les pregunta, porque temen no entender sus respuestas; todo es complejo y contrastante, pero no siempre bueno ni siempre malo. Así que quienes la legislan suponen mucho de esa zona en la que adentrarse provoca una metamorfosis. Para mí, la frontera es parte de mi identidad, y tampoco se han tomado el tiempo de explorarme.

Hay muchos ejemplos de cómo el privilegio y el poder la explotan; estamos viviendo uno, otra vez, que pareciera una broma de mal gusto del recuerdo. Si los legisladores son los guionistas de la narrativa de la línea divisoria, parecieran que están trabajando en una de esas espantosas secuelas que son criticadas, nada taquilleras y un desastre en la industria. El refrito de la SB1070 es como una película de muy mal gusto.

En Arizona, los senadores y representantes estatales aprobaron una propuesta de ley que les daría a los agentes locales de policía la facultad de realizar arrestos de migración. Es decir, no sería solo la “migra”, sino cualquier autoridad de seguridad pública la que pueda detener, interrogar y procesar a una persona migrante si tiene sospecha razonable de que cruzó la frontera por cualquier otro lugar que no sea un puerto de entrada. Pero desde el 2020 no hemos podido entender a ciencia cierta el significado de la sospecha razonable ni cómo se ve en la vida real, ¿cómo se “sospecha” de alguien sin ejercer el perfil racial?

Hay quienes consideran que esta ley, conocida mejor como la de “Seguridad Fronteriza”, es un recordatorio de la SB1070 promulgada en 2010, pero con esteroides. Quizá. Algunos de las nuevas generaciones ni siquiera saben qué fue lo que representó esa ley. Lo que sí es que sigue siendo otro remedio casero para un fenómeno mucho más complejo. Se necesita una reforma comprehensiva a múltiples sistemas y procesos, que no solo incluyen un cambio migratorio.

Una ley estatal no es la solución para la complejidad de la frontera. Las iniciativas locales son solo un vendaje sobre una herida sangrante que se convierte en hemorragia en cada periodo electoral. Una medida como HCR 2060 es un parche, tan poroso como el problema. La esponja de la frontera nos vuelve a atrapar, humedecer y llenarnos de moho. Y así se el sistema, la sociedad, las leyes y las propuestas se pudren a conciencia.

Maritza L. Félix es una periodista, productora y escritora independiente galardonada con múltiples premios por sus trabajos de investigación periodística. Es la fundadora de Conecta Arizona, la productora del podcast Cruzando Líneas y la coproductora y copresentadora de Comadres al Aire. Es becaria Senior programa JSK Community Impact de Stanford, The Carter Center, EWA, Fi2W, Listening Post Collective, Poynter y el programa de liderazgo e innovación en periodismo de CUNY, entre otros.