/ lunes 11 de febrero de 2019

El Espectador | Pasa todo y no sucede nada con Odebrecht

En Colombia dicen que cuando se habla del caso Odebrecht pasa de todo y no pasa nada. Lo anterior lo recuerda la BBC en un texto que publica O Globo, que cuenta que al contrario con lo que pasa en Brasil o Perú, en donde el escándalo de corrupción generó verdaderos terremotos políticos en las cúpulas de gobierno, en Colombia el impacto ha sido menor, al menos en lo que se refiere a la renuncia o castigo a autoridades, juicios y condenas. México puede usar esa frase como si fuera Colombia.

Uno de los últimos episodios de este escándalo en México se publicó ya hace muchos meses, casi dos años. Le comentamos que al menos 14 funcionarios y exfuncionarios de Petróleos Mexicanos (Pemex) participaron directamente en la contratación de la firma brasileña Odebrecht y sus filiales en México para desarrollar proyectos de infraestructura. Y le dimos los nombres. Se trata de Miguel Ángel Tame Domínguez, Jesús Lozano Peña, Armando García Espinosa, Leonardo Cornejo Serrano, José Aaron Marrufo Ruiz, Conrado Claudio Cristian Nava Aguilar, Hiram Hinojosa González, José Samuel Sánchez Reyes, Gustavo Escobar Carré, Enrique Villagómez Ibarra, André Arthur Glorieux González, José Luis Gómez Góngora, Sylvia Uribe Arredondo Cepeda y Carlos Vinicio Morales Azpiroz.

Los nombres de los servidores públicos (la mayoría ya retirados) se hallan en al menos tres de los cuatro contratos difundidos por Pemex (Identificados bajo los números PXR-OP-SILN-SPR-CPMAC-A-4-14, DCPA-SOSILN- SPR-GPAC-A-4-14 y DCPA-OP-GCP-DGTRI-A-3- 15, los acuerdos se concertaron entre 2014 y 2015 para la reconfiguración de la refinería Miguel Hidalgo, en Tula y de la refinería Salamanca, en Guanajuato).

Por su probable participación en el esquema de sobornos que la empresa brasileña ha reconocido que pagó en México para mantener ventaja y asegurar negocios, los funcionarios, cuyos nombres fueron testados de las versiones difundidas públicamente, eran investigados por el Ministerio Público Federal. Agencias extranjeras, nos contaron en su momento algunos de los involucrados, estaban revisando todo. Les quitaron celulares, computadoras y se metieron a revisar uno a uno de sus correos y llamadas, contratos y agendas. Los interrogatorios, nos confiaron, eran brutales, más que intensos. Muchos estaban pidiendo la jubilación por adelantado, no querían saber más, querían huir del país, aunque nada tuvieran que ver con el escándalo de corrupción. Prácticamente Odebrecht los había fastidiado.

Según las autoridades estadunidenses, Odebrecht creó una estructura financiera secreta para desembolsar “propinas” en 12 países, incluída Angola, Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Mozambique, Panamá, Perú, Venezuela y México.

Establecida formalmente como la División de Operaciones Estructuradas, esta oficina pagó aproximadamente 10.5 millones de dólares en sobornos a oficiales mexicanos para asegurar contratos públicos. Como resultado de este esquema de corrupción Odebrecht ganó más de 39 millones de dólares, de acuerdo con el Departamento de Justicia de EU, solamente en este país.

¿Qué pasó desde entonces? Podemos decir que cuando hablamos de Odebrecht en México pasa todo y no pasa nada, igual que en Colombia.

En Colombia dicen que cuando se habla del caso Odebrecht pasa de todo y no pasa nada. Lo anterior lo recuerda la BBC en un texto que publica O Globo, que cuenta que al contrario con lo que pasa en Brasil o Perú, en donde el escándalo de corrupción generó verdaderos terremotos políticos en las cúpulas de gobierno, en Colombia el impacto ha sido menor, al menos en lo que se refiere a la renuncia o castigo a autoridades, juicios y condenas. México puede usar esa frase como si fuera Colombia.

Uno de los últimos episodios de este escándalo en México se publicó ya hace muchos meses, casi dos años. Le comentamos que al menos 14 funcionarios y exfuncionarios de Petróleos Mexicanos (Pemex) participaron directamente en la contratación de la firma brasileña Odebrecht y sus filiales en México para desarrollar proyectos de infraestructura. Y le dimos los nombres. Se trata de Miguel Ángel Tame Domínguez, Jesús Lozano Peña, Armando García Espinosa, Leonardo Cornejo Serrano, José Aaron Marrufo Ruiz, Conrado Claudio Cristian Nava Aguilar, Hiram Hinojosa González, José Samuel Sánchez Reyes, Gustavo Escobar Carré, Enrique Villagómez Ibarra, André Arthur Glorieux González, José Luis Gómez Góngora, Sylvia Uribe Arredondo Cepeda y Carlos Vinicio Morales Azpiroz.

Los nombres de los servidores públicos (la mayoría ya retirados) se hallan en al menos tres de los cuatro contratos difundidos por Pemex (Identificados bajo los números PXR-OP-SILN-SPR-CPMAC-A-4-14, DCPA-SOSILN- SPR-GPAC-A-4-14 y DCPA-OP-GCP-DGTRI-A-3- 15, los acuerdos se concertaron entre 2014 y 2015 para la reconfiguración de la refinería Miguel Hidalgo, en Tula y de la refinería Salamanca, en Guanajuato).

Por su probable participación en el esquema de sobornos que la empresa brasileña ha reconocido que pagó en México para mantener ventaja y asegurar negocios, los funcionarios, cuyos nombres fueron testados de las versiones difundidas públicamente, eran investigados por el Ministerio Público Federal. Agencias extranjeras, nos contaron en su momento algunos de los involucrados, estaban revisando todo. Les quitaron celulares, computadoras y se metieron a revisar uno a uno de sus correos y llamadas, contratos y agendas. Los interrogatorios, nos confiaron, eran brutales, más que intensos. Muchos estaban pidiendo la jubilación por adelantado, no querían saber más, querían huir del país, aunque nada tuvieran que ver con el escándalo de corrupción. Prácticamente Odebrecht los había fastidiado.

Según las autoridades estadunidenses, Odebrecht creó una estructura financiera secreta para desembolsar “propinas” en 12 países, incluída Angola, Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Mozambique, Panamá, Perú, Venezuela y México.

Establecida formalmente como la División de Operaciones Estructuradas, esta oficina pagó aproximadamente 10.5 millones de dólares en sobornos a oficiales mexicanos para asegurar contratos públicos. Como resultado de este esquema de corrupción Odebrecht ganó más de 39 millones de dólares, de acuerdo con el Departamento de Justicia de EU, solamente en este país.

¿Qué pasó desde entonces? Podemos decir que cuando hablamos de Odebrecht en México pasa todo y no pasa nada, igual que en Colombia.