/ miércoles 20 de diciembre de 2023

Gaza, destruyendo el futuro 

El mundo entero observa más impaciente e impotente el desgarro provocado por la ofensiva Israelí que ha dispuesto todo su arsenal y capacidad militar para someter a todo un pueblo en su intento por eliminar al grupo terrorista Hamas. La desproporción de los ataques es evidente en la muerte de civiles: el Ministerio de Salud Palestino las cifra en 20 mil de las que 70% son mujeres, niñas y niños. Una auténtica masacre que tiene lugar en tiempo real.

Son contadas las voces, aunque van en aumento, de líderes globales que levantan la voz contra las atrocidades del Estado hebreo y que reconocen su derecho a defenderse del terrorismo. La más notoria es la del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, que viene advirtiendo de un “grave riesgo de colapso humanitario” en Gaza. El portugués invocó el artículo 99 del organismo multilateral para solicitar que el Consejo de Seguridad aprobara un alto al fuego, lo que no ocurrió por el lamentable veto de Estados Unidos a adoptar dicha medida.

Ese país, tradicional aliado y financiador de Israel, empieza a cuestionar la brutal agresión militar: Joe Biden expresó hace unos días que tal vez sea momento de reconsiderar la ofensiva en el enclave palestino porque están empezando a perder apoyo por los bombardeos indiscriminados.

Dos meses y medio después de la incursión en territorio israelí de milicianos del grupo extremista palestino que se saldó con la pérdida de vida de 1,200 personas, va dibujándose el futuro que le espera a la castigada población palestina. De 2 millones que habitaban la empobrecida franja, dos terceras partes ya se hacinan en el sur del territorio cerca de la frontera con Egipto. El ejército israelí ha tomado el control en el norte que se encuentra en ruinas y devastación total y nadie espera que abandone pronto las posiciones conquistadas ni devuelva a los palestinos las tierras que ya ocupa.

La arremetida israelí está dejando profundas heridas en la vida colectiva de Gaza. Han destrozado la vida de familias completas y dejado a miles de niñas y niños en la orfandad. Una generación entera cargará con las imágenes de terror como el ver desplomar sus viviendas y buscar a sus seres queridos de entre los escombros. El derecho internacional humanitario es solo una retórica en la sede de los organismos multilaterales en Nueva York y Bruselas que Estados Unidos y el gobierno israelí parecen no escuchar. Esta guerra que parece no disimular un genocidio cierra la ventana de futuro a la población árabe que se encuentra bajo asedio desde hace medio siglo sin tener una vida digna ni contar con los más elementales satisfactores.

¿Es que nadie tiene la capacidad ni la autoridad para parar la barbarie y poner un alto a las atrocidades que se suceden imparables, más allá del derecho a defenderse? La catástrofe humanitaria es severa. No queda infraestructura de comunicaciones, sanitaria o educativa en pie en el territorio gazatí. Los campos de refugiados son verdaderos guetos. Y esa es justamente la paradoja: que la población israelí emplee métodos de exterminio y persecución casi similares a los empleados contra seis millones de judíos asesinados en Alemania y Polonia.

La destrucción material en Gaza también es humana, aunque los intereses económicos, el gran negocio de la guerra y la violación sistemática a los derechos humanos parecen no tener fin. No podemos y no debemos resignarnos a ello. Tiene que haber otra forma.

#Gaza

@ClauCorichi

El mundo entero observa más impaciente e impotente el desgarro provocado por la ofensiva Israelí que ha dispuesto todo su arsenal y capacidad militar para someter a todo un pueblo en su intento por eliminar al grupo terrorista Hamas. La desproporción de los ataques es evidente en la muerte de civiles: el Ministerio de Salud Palestino las cifra en 20 mil de las que 70% son mujeres, niñas y niños. Una auténtica masacre que tiene lugar en tiempo real.

Son contadas las voces, aunque van en aumento, de líderes globales que levantan la voz contra las atrocidades del Estado hebreo y que reconocen su derecho a defenderse del terrorismo. La más notoria es la del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, que viene advirtiendo de un “grave riesgo de colapso humanitario” en Gaza. El portugués invocó el artículo 99 del organismo multilateral para solicitar que el Consejo de Seguridad aprobara un alto al fuego, lo que no ocurrió por el lamentable veto de Estados Unidos a adoptar dicha medida.

Ese país, tradicional aliado y financiador de Israel, empieza a cuestionar la brutal agresión militar: Joe Biden expresó hace unos días que tal vez sea momento de reconsiderar la ofensiva en el enclave palestino porque están empezando a perder apoyo por los bombardeos indiscriminados.

Dos meses y medio después de la incursión en territorio israelí de milicianos del grupo extremista palestino que se saldó con la pérdida de vida de 1,200 personas, va dibujándose el futuro que le espera a la castigada población palestina. De 2 millones que habitaban la empobrecida franja, dos terceras partes ya se hacinan en el sur del territorio cerca de la frontera con Egipto. El ejército israelí ha tomado el control en el norte que se encuentra en ruinas y devastación total y nadie espera que abandone pronto las posiciones conquistadas ni devuelva a los palestinos las tierras que ya ocupa.

La arremetida israelí está dejando profundas heridas en la vida colectiva de Gaza. Han destrozado la vida de familias completas y dejado a miles de niñas y niños en la orfandad. Una generación entera cargará con las imágenes de terror como el ver desplomar sus viviendas y buscar a sus seres queridos de entre los escombros. El derecho internacional humanitario es solo una retórica en la sede de los organismos multilaterales en Nueva York y Bruselas que Estados Unidos y el gobierno israelí parecen no escuchar. Esta guerra que parece no disimular un genocidio cierra la ventana de futuro a la población árabe que se encuentra bajo asedio desde hace medio siglo sin tener una vida digna ni contar con los más elementales satisfactores.

¿Es que nadie tiene la capacidad ni la autoridad para parar la barbarie y poner un alto a las atrocidades que se suceden imparables, más allá del derecho a defenderse? La catástrofe humanitaria es severa. No queda infraestructura de comunicaciones, sanitaria o educativa en pie en el territorio gazatí. Los campos de refugiados son verdaderos guetos. Y esa es justamente la paradoja: que la población israelí emplee métodos de exterminio y persecución casi similares a los empleados contra seis millones de judíos asesinados en Alemania y Polonia.

La destrucción material en Gaza también es humana, aunque los intereses económicos, el gran negocio de la guerra y la violación sistemática a los derechos humanos parecen no tener fin. No podemos y no debemos resignarnos a ello. Tiene que haber otra forma.

#Gaza

@ClauCorichi