/ domingo 9 de junio de 2024

No todo depende del gobierno

MIRAR

Pasadas las elecciones en nuestro país, muchos están contentos con el triunfo de sus candidatos; otros tristes y desconcertados porque no ganaron aquellos a quienes dieron su voto. Esto es normal en las democracias y debemos respetar la decisión de la mayoría, aunque no sea de nuestro agrado. Nuestra vida no depende en todo del gobierno en turno, sino de nuestro esfuerzo diario y de nuestra organización comunitaria.

Supongo que los que votaron por los triunfadores fue porque están convencidos de que son las mejores personas, los más preparados, quienes hicieron propuestas más atractivas, quienes tienen más experiencia, independientemente de su vida personal. Esperamos que los elegidos sean muy buenos gobernantes y legisladores, para el bien de todos, también de quienes no les favorecieron con su voto. Pero lamento que muchos no tuvieron en cuenta esas cualidades, sino sólo quién les puede dar mayores beneficios económicos, quién les garantiza que sigan recibiendo su apoyo en dinero cada mes o cada dos meses, con quién pueden tener algún puesto que les reditúe mejores ingresos, y no les importó la historia y la forma de vida de sus candidatos. Cuando manda el dinero, se cierran los ojos y sólo se extiende la mano. Para muchos, en esto no cuenta su fe cristiana, sino sólo su interés económico.

Puede pasar como con los candidatos a la Presidencia en Estados Unidos. Muchos apoyan a Trump, a pesar de que lo han condenado por 34 cargos y de su postura tan racista ante los migrantes. Sólo se fijan en que con él la economía puede mejorar. Está contra el aborto, pero promueve la industria armamentística, que produce tanto dinero y que provoca tantas guerras y muertes; defiende a los vendedores de armas que dañan tanto allá y aquí; si hubiera más restricciones para adquirir un arma, habría menos muertes. El dinero y la economía pueden cerrar los ojos.

DISCERNIR

Los obispos mexicanos, en nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031+2034, expresamos: “Los políticos tendrán que recuperar la confianza de los ciudadanos y el verdadero sentido de la política, como esa búsqueda continua del bien común que nos lleva a construir sociedades justas y en paz. También los ciudadanos tendremos que saber que la democracia no termina emitiendo nuestro voto, sino que es necesario dar seguimiento a este proceso, exigir el cumplimiento de las promesas de campaña y pedir la rendición de cuentas”.

El Papa Francisco, en Laudato si, afirma: El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo” (No. 128).

Y en un discurso a economistas, les dijo: “¡El dinero debe servir y no gobernar! Una vez oí decir a un crítico político: «En este país se gobierna desde los bolsillos»: ¡es feo!” (3-VI-2024).

ACTUAR

Tú eres responsable de tu desarrollo y el de tu familia. De tu trabajo responsable, honrado y creativo, dependen tu presente y tu futuro, así como de los tuyos y de tu comunidad. Exige al gobierno en turno que cumpla sus responsabilidades, que se comprometa a erradicar el clima de violencia e inseguridad que padecemos, pero de nosotros depende que los hijos y los jóvenes aprendan el valor del trabajo, del sacrificio y de la solidaridad, y que no nos dejemos corromper por las dádivas gubernamentales.


MIRAR

Pasadas las elecciones en nuestro país, muchos están contentos con el triunfo de sus candidatos; otros tristes y desconcertados porque no ganaron aquellos a quienes dieron su voto. Esto es normal en las democracias y debemos respetar la decisión de la mayoría, aunque no sea de nuestro agrado. Nuestra vida no depende en todo del gobierno en turno, sino de nuestro esfuerzo diario y de nuestra organización comunitaria.

Supongo que los que votaron por los triunfadores fue porque están convencidos de que son las mejores personas, los más preparados, quienes hicieron propuestas más atractivas, quienes tienen más experiencia, independientemente de su vida personal. Esperamos que los elegidos sean muy buenos gobernantes y legisladores, para el bien de todos, también de quienes no les favorecieron con su voto. Pero lamento que muchos no tuvieron en cuenta esas cualidades, sino sólo quién les puede dar mayores beneficios económicos, quién les garantiza que sigan recibiendo su apoyo en dinero cada mes o cada dos meses, con quién pueden tener algún puesto que les reditúe mejores ingresos, y no les importó la historia y la forma de vida de sus candidatos. Cuando manda el dinero, se cierran los ojos y sólo se extiende la mano. Para muchos, en esto no cuenta su fe cristiana, sino sólo su interés económico.

Puede pasar como con los candidatos a la Presidencia en Estados Unidos. Muchos apoyan a Trump, a pesar de que lo han condenado por 34 cargos y de su postura tan racista ante los migrantes. Sólo se fijan en que con él la economía puede mejorar. Está contra el aborto, pero promueve la industria armamentística, que produce tanto dinero y que provoca tantas guerras y muertes; defiende a los vendedores de armas que dañan tanto allá y aquí; si hubiera más restricciones para adquirir un arma, habría menos muertes. El dinero y la economía pueden cerrar los ojos.

DISCERNIR

Los obispos mexicanos, en nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031+2034, expresamos: “Los políticos tendrán que recuperar la confianza de los ciudadanos y el verdadero sentido de la política, como esa búsqueda continua del bien común que nos lleva a construir sociedades justas y en paz. También los ciudadanos tendremos que saber que la democracia no termina emitiendo nuestro voto, sino que es necesario dar seguimiento a este proceso, exigir el cumplimiento de las promesas de campaña y pedir la rendición de cuentas”.

El Papa Francisco, en Laudato si, afirma: El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo” (No. 128).

Y en un discurso a economistas, les dijo: “¡El dinero debe servir y no gobernar! Una vez oí decir a un crítico político: «En este país se gobierna desde los bolsillos»: ¡es feo!” (3-VI-2024).

ACTUAR

Tú eres responsable de tu desarrollo y el de tu familia. De tu trabajo responsable, honrado y creativo, dependen tu presente y tu futuro, así como de los tuyos y de tu comunidad. Exige al gobierno en turno que cumpla sus responsabilidades, que se comprometa a erradicar el clima de violencia e inseguridad que padecemos, pero de nosotros depende que los hijos y los jóvenes aprendan el valor del trabajo, del sacrificio y de la solidaridad, y que no nos dejemos corromper por las dádivas gubernamentales.