/ lunes 4 de diciembre de 2023

Precandidatura fallida

Las aspiraciones presidenciales de Samuel García concluyeron, o al menos se postergaron para contiendas posteriores, luego de que en último momento la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el gobernador designado por el Congreso del Estado de Nuevo León sería quien asumiría el interinato por seis meses. Terminó, así, un episodio vergonzoso de la historia política reciente de una de las entidades más importantes de la República mexicana, que en poco más de un mes registró cuatro gobernadores distintos.

El debate fue mediático y jurídico, para defender algo que de origen era indefendible. En los medios y en las redes sociales también hubo de todo, como las lamentables expresiones del expresidente Vicente Fox en contra de Mariana Rodríguez, quien, más allá de la opinión que se tenga sobre los contenidos de sus mensajes, es un fenómeno en el manejo de las redes sociales y de la comunicación política, como lo demostró con las reproducciones millonarias del primer video de la fugaz precampaña de su esposo. También fueron grotescos los calificativos usados por Samuel García en contra de Fox.

Al final, es Movimiento Ciudadano quien pierde, pues todos los aciertos políticos de su conducción en los últimos meses se empañaron por los sucesos de la semana pasada. De muy poco o de nada servirá que fue el único partido que no participó con procesos políticos inéditos, léase con precampañas adelantadas; fue un partido preciso y eficaz en la impugnación de diversos actos de las alianzas durante la selección de sus candidaturas presidenciales; y mantuvo, por razones propias, su negativa de sumarse al bloque opositor. Todo ello se desdibujó en los actos de violencia ocurridos en contra del congreso local y en la negativa de reconocer que constitucionalmente correspondía a esa instancia la designación del gobernador interino.

Nuevo león estuvo al borde de una crisis política que pudo concluir con la nada deseable desaparición de poderes, por más que el presidente haya minimizado el tema y dejado en claro su alianza con el MC y con el propio gobernador, al defenderlo como si fuera un militante de Morena, un alfil de la campaña oficialista que tuvo que regresar a cumplir las funciones que comprometió no abandonar y que, como su predecesor, el Bronco, pretendió dejar, apenas dos años después de su toma de protesta.

El caso de Samuel García, sumado a lo ocurrido en la Ciudad de México, respecto de la negativa a la autorización de la licencia de Santiago Taboada, constituyen evidencias del desapego a los principios democráticos y al Estado de derecho, auspiciado desde las mañaneras por Andrés Manuel López Obrador. Nada más indeseable para el país que el incumplimiento deliberado y sistemático de decisiones emitidas por instituciones y autoridades, así como la falta de respeto a mandatos establecidos en la constitución y en las leyes, para construir una realidad fantasiosa donde se pretende hacer valer una visión propia y mentirosa que no corresponde al comportamiento ético al que están obligados los actores políticos.

MC perdió a su precandidato por errores propios, podrá sustituirlo con base a las normas previstas en sus estatutos y a las decisiones de sus órganos internos, pero no sabemos cuáles serán los costos políticos que pagará por haber llevado al extremo las bravuconadas de un gobernador que apostó por la violencia, por un comportamiento antidemocrático y por la cancelación del diálogo y la negociación.


Profesor en UNAM, UP y UX. Especialista en materia electoral.

@MarcoBanos


Las aspiraciones presidenciales de Samuel García concluyeron, o al menos se postergaron para contiendas posteriores, luego de que en último momento la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el gobernador designado por el Congreso del Estado de Nuevo León sería quien asumiría el interinato por seis meses. Terminó, así, un episodio vergonzoso de la historia política reciente de una de las entidades más importantes de la República mexicana, que en poco más de un mes registró cuatro gobernadores distintos.

El debate fue mediático y jurídico, para defender algo que de origen era indefendible. En los medios y en las redes sociales también hubo de todo, como las lamentables expresiones del expresidente Vicente Fox en contra de Mariana Rodríguez, quien, más allá de la opinión que se tenga sobre los contenidos de sus mensajes, es un fenómeno en el manejo de las redes sociales y de la comunicación política, como lo demostró con las reproducciones millonarias del primer video de la fugaz precampaña de su esposo. También fueron grotescos los calificativos usados por Samuel García en contra de Fox.

Al final, es Movimiento Ciudadano quien pierde, pues todos los aciertos políticos de su conducción en los últimos meses se empañaron por los sucesos de la semana pasada. De muy poco o de nada servirá que fue el único partido que no participó con procesos políticos inéditos, léase con precampañas adelantadas; fue un partido preciso y eficaz en la impugnación de diversos actos de las alianzas durante la selección de sus candidaturas presidenciales; y mantuvo, por razones propias, su negativa de sumarse al bloque opositor. Todo ello se desdibujó en los actos de violencia ocurridos en contra del congreso local y en la negativa de reconocer que constitucionalmente correspondía a esa instancia la designación del gobernador interino.

Nuevo león estuvo al borde de una crisis política que pudo concluir con la nada deseable desaparición de poderes, por más que el presidente haya minimizado el tema y dejado en claro su alianza con el MC y con el propio gobernador, al defenderlo como si fuera un militante de Morena, un alfil de la campaña oficialista que tuvo que regresar a cumplir las funciones que comprometió no abandonar y que, como su predecesor, el Bronco, pretendió dejar, apenas dos años después de su toma de protesta.

El caso de Samuel García, sumado a lo ocurrido en la Ciudad de México, respecto de la negativa a la autorización de la licencia de Santiago Taboada, constituyen evidencias del desapego a los principios democráticos y al Estado de derecho, auspiciado desde las mañaneras por Andrés Manuel López Obrador. Nada más indeseable para el país que el incumplimiento deliberado y sistemático de decisiones emitidas por instituciones y autoridades, así como la falta de respeto a mandatos establecidos en la constitución y en las leyes, para construir una realidad fantasiosa donde se pretende hacer valer una visión propia y mentirosa que no corresponde al comportamiento ético al que están obligados los actores políticos.

MC perdió a su precandidato por errores propios, podrá sustituirlo con base a las normas previstas en sus estatutos y a las decisiones de sus órganos internos, pero no sabemos cuáles serán los costos políticos que pagará por haber llevado al extremo las bravuconadas de un gobernador que apostó por la violencia, por un comportamiento antidemocrático y por la cancelación del diálogo y la negociación.


Profesor en UNAM, UP y UX. Especialista en materia electoral.

@MarcoBanos