/ viernes 18 de mayo de 2018

Sin Gafete | Margarita y los motivos del lobo

No hay manera de rebatir a Felipe Calderón cuando “pondera” la congruencia de Margarita Zavala, su esposa. Lo que necesitamos saber, por salud de la República, es cuáles fueron los motivos para que tomase la decisión de “congruencia”.

Porque abandonar la campaña presidencial a estas alturas del partido parece, de entrada, una hazaña sin lógica. Lo más difícil, ser candidata, ya lo había logrado contra todo y contra todos, con las uñas, con su voluntad, con sus ganas.

¿Es que Margarita quería ser candidata, probar algo con esto, y no aspiró nunca a convertirse en Presidenta? Se dan casos.

¿Tuvo miedo escénico? Margarita fue la candidata que más tiempo, mayor entrega tuvo para prepararse como candidata. En el Primer Debate se vieron, definitivo, todos sus esfuerzos, ensayos, cambio de imagen, maquillaje, peinado, lo que fuese necesario. No hubo trastabilleos ni tropezones significantes.

Fue sumando muchas voces importantes. Fue comunicando. Fue caminando hacía la aceptación de una sociedad machista.

¿Qué pasó? ¿Qué está detrás de la decisión de retirarse? ¿Solamente su convicción de que era lo mejor para el país? Porque si es así nos debe una explicación, la más importante: ¿De qué manera no contender el 1º de julio ayuda a la Nación?

Lo que sí tenemos que saber, porque es obvio, es que Margarita no tiene fortuna personal, que su marido tampoco, y que ninguno de los dos puede, como otros expresidentes y sus enriquecidas familias, financiar una campaña política. Que la honestidad de ambos vuelve a quedar demostrada.

¿Y entonces el dinero? ¿Dejo de fluir el dinero para financiar la campaña?

Las preguntas nos rebasan. ¿Por qué eligió un programa de televisión, donde sería entrevistada como candidata presidencial, para anunciar su salida de la contienda? ¿Por qué, como estudiante disciplinada, asistió a un evento con empresarios la misma mañana de su renuncia?

La viabilidad de ganar era, el primer día de campaña, idéntica a la del último día. Ese tres o cinco por ciento de intención del voto, según las encuestas, no tendría porque ser razón de su salida-renuncia, una vez que fue la cifra con la que comenzó.

¿Es que, ingenuamente, esperaba que al convertirse en candidata cambiasen en automático los números, que López Obrador perdiese su ventaja?

¿Qué sigue para Margarita?

Imposible imaginar siquiera que estará al lado de Ricardo Anaya, igual de absurdo parece la opción de “apoyar” a José Antonio Meade, habiendo sido panista toda su vida, menos todavía vislumbrar una colaboración con Andrés Manuel que fue siempre opositor a su marido.

Sin embargo, pese a lo insensato del planteamiento, tanto Anaya como el PRI con Meade le abrieron las puertas públicamente.

¿Qué le queda? ¿A dónde va?

Como le mandan decir desde el universo del poder de House of Cards: Paciencia, esto apenas comienza…


@isabelarvide / EstadoMayor.mx / CambioQRR.com

No hay manera de rebatir a Felipe Calderón cuando “pondera” la congruencia de Margarita Zavala, su esposa. Lo que necesitamos saber, por salud de la República, es cuáles fueron los motivos para que tomase la decisión de “congruencia”.

Porque abandonar la campaña presidencial a estas alturas del partido parece, de entrada, una hazaña sin lógica. Lo más difícil, ser candidata, ya lo había logrado contra todo y contra todos, con las uñas, con su voluntad, con sus ganas.

¿Es que Margarita quería ser candidata, probar algo con esto, y no aspiró nunca a convertirse en Presidenta? Se dan casos.

¿Tuvo miedo escénico? Margarita fue la candidata que más tiempo, mayor entrega tuvo para prepararse como candidata. En el Primer Debate se vieron, definitivo, todos sus esfuerzos, ensayos, cambio de imagen, maquillaje, peinado, lo que fuese necesario. No hubo trastabilleos ni tropezones significantes.

Fue sumando muchas voces importantes. Fue comunicando. Fue caminando hacía la aceptación de una sociedad machista.

¿Qué pasó? ¿Qué está detrás de la decisión de retirarse? ¿Solamente su convicción de que era lo mejor para el país? Porque si es así nos debe una explicación, la más importante: ¿De qué manera no contender el 1º de julio ayuda a la Nación?

Lo que sí tenemos que saber, porque es obvio, es que Margarita no tiene fortuna personal, que su marido tampoco, y que ninguno de los dos puede, como otros expresidentes y sus enriquecidas familias, financiar una campaña política. Que la honestidad de ambos vuelve a quedar demostrada.

¿Y entonces el dinero? ¿Dejo de fluir el dinero para financiar la campaña?

Las preguntas nos rebasan. ¿Por qué eligió un programa de televisión, donde sería entrevistada como candidata presidencial, para anunciar su salida de la contienda? ¿Por qué, como estudiante disciplinada, asistió a un evento con empresarios la misma mañana de su renuncia?

La viabilidad de ganar era, el primer día de campaña, idéntica a la del último día. Ese tres o cinco por ciento de intención del voto, según las encuestas, no tendría porque ser razón de su salida-renuncia, una vez que fue la cifra con la que comenzó.

¿Es que, ingenuamente, esperaba que al convertirse en candidata cambiasen en automático los números, que López Obrador perdiese su ventaja?

¿Qué sigue para Margarita?

Imposible imaginar siquiera que estará al lado de Ricardo Anaya, igual de absurdo parece la opción de “apoyar” a José Antonio Meade, habiendo sido panista toda su vida, menos todavía vislumbrar una colaboración con Andrés Manuel que fue siempre opositor a su marido.

Sin embargo, pese a lo insensato del planteamiento, tanto Anaya como el PRI con Meade le abrieron las puertas públicamente.

¿Qué le queda? ¿A dónde va?

Como le mandan decir desde el universo del poder de House of Cards: Paciencia, esto apenas comienza…


@isabelarvide / EstadoMayor.mx / CambioQRR.com

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