/ miércoles 8 de mayo de 2024

Acceso a la información y periodismo: pilares de la integridad electoral

Blanca Lilia Ibarra Cadena

Hace unos días asistí —como invitada del Gobierno de Chile y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)— a la 31ª edición de la Conferencia del Día Mundial de la Libertad de Prensa, en donde además de analizarse la importancia del periodismo y los medios para atender la crisis ambiental global, también se hizo hincapié en la trascendencia que tienen para construir elecciones transparentes, justas y confiables.

Lo anterior, porque 2024 se considera el año en el que se celebrarán más procesos electorales que nunca en la historia, con más de 80 comicios en diferentes países en los que participarán alrededor de cuatro mil millones de votantes para elegir a sus representantes y el destino de sus naciones. Tan solo en América Latina, seis países —República Dominicana, El Salvador, México, Panamá, Venezuela y Uruguay— renovarán sus presidencias, y sus integraciones políticas a nivel federal, estatal y local.

En este contexto, el periodismo libre e independiente, y el ejercicio pleno de la libertad de expresión y del derecho a saber representan condiciones necesarias para sensibilizar a la opinión pública, fomentar un debate abierto y un proceso de toma de decisiones informado. Al facilitar información sobre las candidaturas, los partidos y sus plataformas políticas, antes, durante y después de los comicios, se promueve la participación efectiva de la ciudadanía y se contribuye a desarrollar elecciones libres, transparentes e inclusivas. Es decir, cuando estos derechos se ejercen en libertad y sin restricciones, se sientan las bases para garantizar la transparencia y la integridad de los procesos electorales.

En ese sentido, especialistas de Naciones Unidas han hecho un llamado a los Estados a respetar y defender plenamente sus obligaciones como garantes de estos derechos durante todo el proceso electoral. Ello porque, en el marco del desarrollo de procesos electorales en diversas regiones, existen manifestaciones de violencia contra defensores de derechos humanos y trabajadores de los medios; la adopción y aplicación de leyes restrictivas; y la proliferación de noticias falsas y desinformación en internet; así como otros temas asociados con el avance de las plataformas digitales.

Para hacer frente a esos desafíos se requieren esfuerzos concertados entre los organismos electorales, los medios de comunicación, los partidos políticos y los órganos garantes para encontrar equilibrios capaces de salvaguardar los principios democráticos de diálogo y pluralidad; asegurar que las y los ciudadanos tengan acceso a información veraz y oportuna, con la finalidad de ejercer los derechos y libertades que promueven su participación e incidencia en los temas de interés público; y para facilitar el acceso a herramientas que les permitan identificar la desinformación y las noticias falsas sobre los procesos electorales, así como las estrategias para combatirlas.

Sin duda, las elecciones están en el corazón mismo de la democracia, su desarrollo representa un momento crucial del proceso de transición política, y una oportunidad para que las personas ejerzan su derecho a participar en la vida pública mediante el sufragio informado y en libertad, por lo que asegurar su integridad es imprescindible para legitimar sus resultados. El desafío de promoverla no será sencillo, pues como lo señaló en la Conferencia de la UNESCO, el Premio Nobel de la Paz 2021, María Ressa, “sin confianza no podemos acceder a la verdad y sin verdad no podemos generar confianza”. Es lo que demandan las sociedades democráticas.

@bl_ibarra

Blanca Lilia Ibarra Cadena

Hace unos días asistí —como invitada del Gobierno de Chile y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)— a la 31ª edición de la Conferencia del Día Mundial de la Libertad de Prensa, en donde además de analizarse la importancia del periodismo y los medios para atender la crisis ambiental global, también se hizo hincapié en la trascendencia que tienen para construir elecciones transparentes, justas y confiables.

Lo anterior, porque 2024 se considera el año en el que se celebrarán más procesos electorales que nunca en la historia, con más de 80 comicios en diferentes países en los que participarán alrededor de cuatro mil millones de votantes para elegir a sus representantes y el destino de sus naciones. Tan solo en América Latina, seis países —República Dominicana, El Salvador, México, Panamá, Venezuela y Uruguay— renovarán sus presidencias, y sus integraciones políticas a nivel federal, estatal y local.

En este contexto, el periodismo libre e independiente, y el ejercicio pleno de la libertad de expresión y del derecho a saber representan condiciones necesarias para sensibilizar a la opinión pública, fomentar un debate abierto y un proceso de toma de decisiones informado. Al facilitar información sobre las candidaturas, los partidos y sus plataformas políticas, antes, durante y después de los comicios, se promueve la participación efectiva de la ciudadanía y se contribuye a desarrollar elecciones libres, transparentes e inclusivas. Es decir, cuando estos derechos se ejercen en libertad y sin restricciones, se sientan las bases para garantizar la transparencia y la integridad de los procesos electorales.

En ese sentido, especialistas de Naciones Unidas han hecho un llamado a los Estados a respetar y defender plenamente sus obligaciones como garantes de estos derechos durante todo el proceso electoral. Ello porque, en el marco del desarrollo de procesos electorales en diversas regiones, existen manifestaciones de violencia contra defensores de derechos humanos y trabajadores de los medios; la adopción y aplicación de leyes restrictivas; y la proliferación de noticias falsas y desinformación en internet; así como otros temas asociados con el avance de las plataformas digitales.

Para hacer frente a esos desafíos se requieren esfuerzos concertados entre los organismos electorales, los medios de comunicación, los partidos políticos y los órganos garantes para encontrar equilibrios capaces de salvaguardar los principios democráticos de diálogo y pluralidad; asegurar que las y los ciudadanos tengan acceso a información veraz y oportuna, con la finalidad de ejercer los derechos y libertades que promueven su participación e incidencia en los temas de interés público; y para facilitar el acceso a herramientas que les permitan identificar la desinformación y las noticias falsas sobre los procesos electorales, así como las estrategias para combatirlas.

Sin duda, las elecciones están en el corazón mismo de la democracia, su desarrollo representa un momento crucial del proceso de transición política, y una oportunidad para que las personas ejerzan su derecho a participar en la vida pública mediante el sufragio informado y en libertad, por lo que asegurar su integridad es imprescindible para legitimar sus resultados. El desafío de promoverla no será sencillo, pues como lo señaló en la Conferencia de la UNESCO, el Premio Nobel de la Paz 2021, María Ressa, “sin confianza no podemos acceder a la verdad y sin verdad no podemos generar confianza”. Es lo que demandan las sociedades democráticas.

@bl_ibarra