/ martes 19 de marzo de 2024

Sororidad en Zacatecas

El 8 de marzo de 2024, será recordado en Zacatecas como el día de la represalia y la ignominia hacia las zacatecanas. No fue una fecha para la sororidad o la lucha por el derecho a la igualdad. Todo lo contrario. Fue un día donde el Estado ejecutó lo que deseamos abolir: la fuerza física y psicológica que reprime, sobaja y denigra. Ese Día Internacional de la Mujer en el centro histórico, la violencia se ensañó contra las mujeres de todas las edades que alzaban la voz: “ni una más”, “las queremos vivas, libres y sin miedo”.

No hubo protocolos de actuación claros. No hubo estrategia para la conducción pacífica de la marcha. No hubo contención y tolerancia. La respuesta del Gobierno de Zacatecas ante el ejercicio del derecho a la manifestación y la libertad de expresión fue el acoso y la feroz agresión hacia las manifestantes.

Elementos de la Policía Estatal, Seguridad Vial y del municipio de Zacatecas atacaron, golpearon, sometieron y detuvieron indistintamente a toda mujer, llegando, incluso, a violentar el ejercicio de periodistas debidamente acreditadas. A través de uno de los videos que circula en las redes sociales se observa el actuar de los cuerpos de seguridad donde arrastraban, golpeaban y sometían a una joven con manifiesto uso excesivo de la fuerza a tal grado que desgarraron su ropa, violando su dignidad y derechos humanos al dejarla semidesnuda. Tuvieron que pasar tres días para que las autoridades dieran la cara y para que un iracundo secretario de Seguridad contestara: “…ante las agresiones, se repelen”.

Guardar silencio es ser cómplice de esta atrocidad. Por ello, presenté un Punto de Acuerdo en el Senado de la República para solicitar la inmediata destitución del secretario General del Gobierno del Estado de Zacatecas y del secretario de Seguridad Pública. Entregué personalmente a Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos una queja para que en el uso de sus atribuciones y facultades investigue las claras violaciones hacia las manifestantes y emita las recomendaciones a los funcionarios anteriormente señalados, así como al director de la Policía Estatal Preventiva; al director de Seguridad Vialidad; al secretario de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Zacatecas y a elementos de estas instituciones que participaron y detuvieron a las manifestantes.

No se trata de politizar este atentado a la dignidad de las mujeres. Se trata de abrazar con empatía, con sororidad, la defensa de los derechos humanos de nuestras hermanas zacatecanas en aras de una mejor sociedad. No habrá descanso hacia el combate a la misoginia hasta conquistar la igualdad y la emancipación femenina.

El 8 de marzo de 2024, será recordado en Zacatecas como el día de la represalia y la ignominia hacia las zacatecanas. No fue una fecha para la sororidad o la lucha por el derecho a la igualdad. Todo lo contrario. Fue un día donde el Estado ejecutó lo que deseamos abolir: la fuerza física y psicológica que reprime, sobaja y denigra. Ese Día Internacional de la Mujer en el centro histórico, la violencia se ensañó contra las mujeres de todas las edades que alzaban la voz: “ni una más”, “las queremos vivas, libres y sin miedo”.

No hubo protocolos de actuación claros. No hubo estrategia para la conducción pacífica de la marcha. No hubo contención y tolerancia. La respuesta del Gobierno de Zacatecas ante el ejercicio del derecho a la manifestación y la libertad de expresión fue el acoso y la feroz agresión hacia las manifestantes.

Elementos de la Policía Estatal, Seguridad Vial y del municipio de Zacatecas atacaron, golpearon, sometieron y detuvieron indistintamente a toda mujer, llegando, incluso, a violentar el ejercicio de periodistas debidamente acreditadas. A través de uno de los videos que circula en las redes sociales se observa el actuar de los cuerpos de seguridad donde arrastraban, golpeaban y sometían a una joven con manifiesto uso excesivo de la fuerza a tal grado que desgarraron su ropa, violando su dignidad y derechos humanos al dejarla semidesnuda. Tuvieron que pasar tres días para que las autoridades dieran la cara y para que un iracundo secretario de Seguridad contestara: “…ante las agresiones, se repelen”.

Guardar silencio es ser cómplice de esta atrocidad. Por ello, presenté un Punto de Acuerdo en el Senado de la República para solicitar la inmediata destitución del secretario General del Gobierno del Estado de Zacatecas y del secretario de Seguridad Pública. Entregué personalmente a Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos una queja para que en el uso de sus atribuciones y facultades investigue las claras violaciones hacia las manifestantes y emita las recomendaciones a los funcionarios anteriormente señalados, así como al director de la Policía Estatal Preventiva; al director de Seguridad Vialidad; al secretario de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Zacatecas y a elementos de estas instituciones que participaron y detuvieron a las manifestantes.

No se trata de politizar este atentado a la dignidad de las mujeres. Se trata de abrazar con empatía, con sororidad, la defensa de los derechos humanos de nuestras hermanas zacatecanas en aras de una mejor sociedad. No habrá descanso hacia el combate a la misoginia hasta conquistar la igualdad y la emancipación femenina.